domingo, 6 de febrero de 2011

La rebelión árabe: un final en veremos...


Témoris Grecko

En medio de las masivas jornadas de protesta que sacuden a Egipto, políticos y partidos de oposición toman posiciones ante lo que parece inevitable: la caída del presidente Hosni Mubarak. Él mismo realizó una maniobra: designó vicepresidente a Omar Suleiman, jefe de los servicios secretos, quien podría garantizar la sobrevivencia de su régimen. Sólo que la mayoría de los jóvenes desconfían de la clase política. “Estamos renovándolo todo, no sólo el sistema. Los grupos políticos tienen que sumarse o quedarse atrás”, dice uno de ellos. Pero no será fácil: Mubarak recurre a la represión al tiempo que su gobierno llama al diálogo.

El CAIRO, 6 de febrero (Proceso).- Cuando el pasado 29 de enero el presidente egipcio Hosni Mubarak renovó su gabinete y nombró vicepresidente a Omar Suleiman, jefe de los servicios secretos, canceló la posibilidad de heredarle el cargo a su hijo Gamal.

Sin embargo, esa designación le permitió a Mubarak poner sobre la mesa su apuesta política: la continuidad de su régimen sin él a la cabeza.

Se trató de un reacomodo dentro del sistema político egipcio para asegurar el control en una inminente transición del poder, detentado por Mubarak durante 30 años.

Si bien Suleiman no pertenece al Partido Nacional Democrático –que domina el Parlamento y el gabinete–, es un hombre clave del establishment egipcio en tareas tanto de política interna como en asuntos internacionales, sobre todo en el Medio Oriente.

En 1954, a los 19 años, Suleiman inició su carrera en el ejército. Participó en varias guerras: en la de Yemen en 1962 y en las árabe-israelíes de 1967 y 1972. Además, recibió instrucción militar en la Unión Soviética.

De acuerdo con sus datos biográficos, en los ochenta obtuvo la licenciatura y la maestría en ciencias políticas por la Universidad de El Cairo. En 1991, Mubarak lo designó director de inteligencia militar, y dos años después titular de la Dirección General de Inteligencia Egipcia (EGID, por sus siglas en inglés). Desde ese cargo fragmentó a los militantes islamistas radicales y mantuvo a raya a la organización de corte religioso Hermanos Musulmanes.

Además, fue el operador de la cooperación en materia de inteligencia entre Estados Unidos y Egipto. Reportes de organizaciones de derechos humanos –como Amnistía Internacional y Human Rights Watch– señalan que la EGID participó en la detención de musulmanes acusados de terrorismo y que sufrieron torturas en cárceles de Egipto antes de ser trasladados a prisiones de Asia o a la base militar de Guantánamo. Es decir, Suleiman participó en el trabajo sucio de la CIA.

La prensa occidental le atribuyó un papel relevante como negociador del alto al fuego que terminó con la ofensiva militar de Israel contra la franja de Gaza en 2009. Asimismo, le adjudicó gestiones para intentar la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, que se encontraba secuestrado por la organización palestina Hamas.

De hecho, Mubarak lo envió en varias ocasiones como mediador para pactar treguas de paz entre Hamas y Al Fatah, las organizaciones que se disputan el control en los territorios palestinos.

El temor de Occidente

De acuerdo con analistas políticos egipcios, el nuevo vicepresidente –de 76 años– tendría los aliados necesarios en el ejército, las fuerzas de seguridad y el oficialista Partido Nacional Democrático para garantizar la supervivencia del régimen. Es de hacerse notar que también controla la información confidencial sobre muchos de los integrantes de la cúpula económica y política del país.

Por si fuera poco, parece contar con el visto bueno de Estados Unidos e Israel, dos de los aliados del gobierno de Mubarak. Ello porque Suleiman comparte la misma retórica antiislamista de Mubarak, lo que disipa el temor de Occidente de que el islamismo radical tome las riendas de la revolución e imponga un régimen religioso en este país, el más importante del mundo árabe.

De hecho, los políticos y medios de comunicación occidentales no ocultan ese temor. Por ejemplo, el exprimer ministro británico Tony Blair, enviado especial de Naciones Unidas para Medio Oriente, advirtió el 31 de enero, en una entrevista con Sky News, que Egipto podría involucionar hacia “una forma muy reaccionaria de autocracia religiosa”.

El 31 de enero, el prestigioso intelectual italiano Giovani Sartori publicó un artículo en el diario Corriere della Sera en el que también advierte sobre la posibilidad de que los islamistas se apoderen de Egipto y se mostró a favor de que Estados Unidos apoye a Mubarak. “Vivimos en un mundo muy peligroso. Deberíamos lidiar con él no como misioneros, sino eligiendo el mal menor”, escribió.

Además, el nuevo vicepresidente sabe con detalle quién es quién entre los opositores al sistema, después de dos décadas de reprimirlos o de contenerlos.

Por un lado se encuentran los Hermanos Musulmanes, que hasta antes de las protestas aparecía como el único grupo capaz de presentar una competencia electoral significativa. En 2005, sus candidatos –que tuvieron que presentarse como independientes– ganaron 20% de los asientos en el Parlamento.

Por el otro lado aparece una miríada de grupos pequeños que van desde la extrema izquierda hasta los monarquistas. Entre ellos se encuentran el progresista Al Ghad, cuyo líder, Ayman Nur, obtuvo 12% de los votos en las presidenciales de 2005; y el histórico liberal Wafd, que posee el diario Wald y que en esas elecciones ganó seis diputaciones.

Tantos años de represión descabezaron una y otra vez los liderazgos emergentes e impidieron la aparición de una personalidad reconocida en torno a la cual se pudiera unificar la oposición. Sólo fuera de Egipto pudo desarrollarse una figura de esa talla: Mohamed el Baradei, un hombre de 68 años que desde 1964 ha vivido entre Europa y Estados Unidos. En 2005 ganó el Premio Nobel de la Paz y durante 12 años dirigió el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

En las elecciones del año pasado, El Baradei fue candidato de la Asociación Nacional para el Cambio, partido político que él fundó. El régimen de Mubarak realizó un fraude electoral masivo que barrió con toda la oposición. El Baradei salió del país. Regresó el pasado 27 de enero como figura representativa del movimiento opositor. “Si la gente lo quiere, y sobre todo los jóvenes, puedo dirigir la transición. No los voy a dejar en la estacada”, declaró ese mismo día.

El gesto fue bien recibido por los partidos de oposición y por los Hermanos Musulmanes, quienes formaron un “parlamento alternativo” y lo pusieron al frente de un comité para negociar la transición con el ejército.

Pese a su larga residencia en Occidente y su perfil secular, Washington lo mira con recelo. La razón: El Baradei frustró los reiterados esfuerzos del gobierno de George W. Bush para convertir a la OEIA en un títere de su política exterior. A comienzos de 2003, cuando se preparaba la invasión a Irak, declaró que no había pistas de que Sadam Hussein tuviera armas de destrucción masiva, como aseguraban Bush y sus socios: el británico Tony Blair y el español José María Aznar.

Después criticó la opacidad del programa nuclear de Irán, de cuyos peligros ha alertado si bien se rehúsa a dar por hecho su carácter bélico, como afirma Washington.

Además, Estados Unidos y Europa temen que El Baradei, más conocido fuera de Egipto que en amplios sectores de la población de ese país, sea finalmente rebasado por los Hermanos Musulmanes, lo que –a su juicio– implicaría un salto del país del bando prooccidental hacia el islamista. Ello provocaría un profundo cambio de los equilibrios de poder en la región que afectaría gravemente a Israel, cuyo primer ministro, Benjamin Netanyahu, manifestó el 31 de enero su apoyo a Mubarak porque, dijo, “estamos agradecidos con él”.

Los Hermanos Musulmanes

En un informe titulado La crisis de Egipto en un contexto global, publicado el pasado 30 de enero, George Friedman, director de la agencia privada de inteligencia Strategic Forecast, prevé cuatro escenarios en el futuro inmediato de Egipto: 1) La sobrevivencia del régimen, ya sea con Mubarak o con otra figura del sistema, como Suleiman, o un líder militar, en caso de que el ejército aseste un golpe de Estado; 2) Que las manifestaciones obliguen al régimen a celebrar elecciones en las que venza El Baradei o alguien parecido, que lleve al país hacia la democracia; 3) Que los Hermanos Musulmanes ganen esos comicios e imponga una agenda islamista, y 4) que Egipto se hunda en el “caos político”, antes de la contienda electoral o después de ella, en caso de que un candidato o partido no obtenga una victoria convincente.

Friedman hace notar que existen varias tendencias dentro de los Hermanos Musulmanes, organización que ahora es menos fuerte que antes. “Pero no es claro que esté más débil que los manifestantes democráticos”, advierte. Sin embargo, este analista plantea que, en caso de ganar las elecciones, los Hermanos llevarían al país hacia el extremismo religioso.

Muchos expertos discrepan de esta opinión. De entrada, indican que desde su refundación en los años setenta este grupo ha mantenido una posición moderada que se encuentra más en la línea del Partido de la Justicia y el Desarrollo –que gobierna en Turquía y que apoya el ingreso de este país a la Unión Europea– que en la de los ayatolas de Irán.

El diario español El País publicó el miércoles 2 un reportaje en torno a los integrantes de esa agrupación. “Tienen mucho de movimiento social y su trabajo en sanidad y educación les ha granjeado simpatías en ámbitos laicos. No se les encuentra en oficinas de partido, sino en las mezquitas, que en estos días se han convertido en hospitales improvisados o en escuelas islámicas”.

El diario añade que “los Hermanos forman parte del reformismo dentro de las escuelas suníes musulmanas; es decir, consideran que El Corán debe interpretarse en forma dinámica, de acuerdo con los tiempos presentes y en función de las circunstancias”.

Y sostiene que “su moderación no es un camuflaje improvisado”, además de que aceptan que el islamismo es “una cuestión sensible”, por lo que “han preferido no colocarse en la vanguardia de la revuelta. Sólo recomendaron a su gente que participara en las manifestaciones a partir del viernes 28, cuatro días después de que estallara la rabia popular y exigieron que cada uno lo hiciera a título personal”.

De hecho, cuando se incorporan a las manifestaciones, sus líderes no van con enormes barbas y turbantes, sino con saco y corbata. El lunes 31, uno de ellos, Essam el Arian, declaró a la prensa: “Tratamos de construir una arena democrática antes de empezar a jugar en ella”. Su compañero Waleed Shalebi, coordinador de Medios de la organización, añadió: “No estamos para gobernar. No tenemos esas ambiciones”.

Desde siempre, Mubarak esgrime el fantasma del islamismo para hacerse indispensable ante Occidente; para ello exagera el potencial de los Hermanos Musulmanes. Algunos observadores han notado que las autoridades siempre excluyeron a sus rivales laicos de la competencia electoral; sin embargo, permitieron que los islamistas se presentaran en 2005 y que ganaran 88 de los 450 escaños en disputa. Así quedó claro que era la mayor fuerza opositora.

En todo caso, el enorme movimiento de protesta que sacude a Egipto sorprendió a todas las fuerzas políticas tradicionales: Mubarak reaccionó con torpeza, El Baradei tardó en viajar a Egipto y los Hermanos Musulmanes asumieron al principio una postura escéptica para luego anunciar que se sumaban a las marchas “como uno más”.

Las demandas de los manifestantes son de tipo económico (empleos y vivienda) y político (la salida del poder y del país de Mubarak y el desmantelamiento de su régimen). No obstante resalta un hecho: tanto en Egipto como en otros países vecinos donde han estallado manifestaciones de protesta –Túnez, Yemen, Jordania, Sudán, Argelia– las consignas religiosas han estado ausentes.

Los dirigentes de todos los bandos saben que la situación es difícil de manejar debido a que no hay líderes con quienes negociar. El Baradei habla en nombre de una oposición organizada, pero la mayoría de los jóvenes que participan en las manifestaciones no se sienten representados por ella.

El movimiento inició por inspiración de la revolución en Túnez y la inmolación de un joven desempleado, Jalel Said. Dos grupos de veinteañeros, el Movimiento Juvenil 6 de Abril y Todos Somos Jalel Said, lanzaron a través de redes sociales de internet y panfletos una convocatoria para protestar. Eso no significa que tengan control sobre los manifestantes, pero sigue dominando el espíritu de su llamado original: laico, ciudadano y alejado de los políticos de siempre.

“Éste es un movimiento de la juventud”, dijo a Proceso Hamdi al Jalil, un miembro de Todos Somos Jalel Said que reside en El Cairo. “Estamos renovándolo todo, no sólo el sistema. Los grupos políticos tienen que sumarse o quedarse atrás”, añadió.

Pero, al parecer, no será fácil.

En un discurso pronunciado el martes 1, Mubarak anunció que no se presentará como candidato a nuevas elecciones, programadas para septiembre próximo, pero sostuvo que se mantendrá en la presidencia hasta esa fecha para garantizar la estabilidad del país.

Su anuncio atizó las jornadas de protesta. Un día después –miércoles 2–, el régimen echó mano de sus “simpatizantes”: cientos de hombres llegaron en camiones, caballos y camellos, y atacaron con palos y armas blancas a los manifestantes que se encontraban en la plaza Liberación. Los partidos de oposición señalaron que los “simpatizantes” eran en realidad policías vestidos de civil. La violencia estalló y se extendió a calles y barrios de El Cairo durante la madrugada del jueves 2.

El ejército –que públicamente se comprometió a no disparar contra el pueblo– estableció cordones de seguridad para separar a los contingentes antagónicos. En los hechos, su impasibilidad favoreció a los grupos armados que apoyaban a Mubarak.

Al Baradei y los Hermanos Musulmanes acusaron al gobierno de reprimir las protestas pacíficas utilizando como disfraz el supuesto enfrentamiento entre civiles. Es “la táctica del miedo”, señaló Al Baradei en una entrevista difundida por la televisora Al Jazeera el jueves.

fuente- proceso

sábado, 5 de febrero de 2011

Los verdaderos agravios


FOTO: Germán Canseco

Noroña y la manta. Circo mediático.

Jesusa Cervantes

MÉXICO, DF, 4 de febrero (apro).- “Los mexicanos están cansados de estos circos mediáticos; fue una ofensa a la institución presidencial; una falta de respeto a los propios legisladores”... y así proseguía la lista de reclamos, y todo por una manta desplegada por legisladores petistas en la que aludían a un presunto alcoholismo de Felipe Calderón.

El mensaje desató la furia del panismo en contra de los irreverentes, groseros y rebeldes diputados. Los aliados del poder salieron en defensa de quien los puso en una curul.

Cierto es que nadie justifica la ofensa como método en los debates políticos y legislativos pero, aceptando que el calificativo de “borracho” sea una ofensa --en todo caso, ello no evidencia más que ignorancia de lo que implica la enfermedad del alcoholismo--, el epíteto puede pasar a segundo término si hacemos una lista de los verdaderos agravios que muchos mexicanos han padecido desde el 1 de diciembre de 2006.

El malestar por la “manta de la discordia” en San Lázaro no tiene siquiera comparación con la burla de Calderón hacia numerosos casos, entre ellos el de las madres de los jóvenes de Salválcar en Ciudad Juárez, Chihuahua.

A un año de aquella brutal ejecución, las madres no tienen siquiera la autopsia de sus hijos asesinados. Y la burla es que en lugar dar respuesta a las demandas de las madres, Calderón les construyó “una cancha”. ¿No es acaso eso una verdadera ofensa?

Y la muerte de 49 niños en Hermosillo, Sonora, en una guardería subrogada por el gobierno federal, en donde lentamente, por falta de aire o por quemaduras, se les apagó la vida. ¿Tampoco ese hecho indigna?

Desde que se produjo la tragedia, no recuerdo a un solo diputado federal del PAN que haya levantado la voz en contra del gobierno federal que encabeza Felipe Calderón, en primer lugar por su permisividad y la evidente corrupción para que se careciera de mínimas medidas de protección civil, acciones que pudieron evitar las muertes de decenas de los pequeños.

Más aún, los 35 mil muertos generados no por la decisión del gobierno federal de pretender acabar con el narcotráfico, sino por la falta de previsión de lo que esa “guerra” desencadenaría, escenario en que se coloca en peligro la vida de “sus gobernados”. ¿No es esta una falta de respeto a los derechos humanos de parte de Calderón Hinojosa?

Y qué decir de la ausencia de enjuiciamiento a los políticos entreguistas y omisos del PAN que, en bandeja de plata, dieron a empresa españolas el derecho, por 20 o 30 años, a explotar las riquezas nacionales, como sucedió con los ya famosos contratos de servicios múltiples (CSM) de Petróleos Mexicanos (Pemex). ¿Ese hecho no equivale a reírse de los mexicanos?

Y el aumento al IVA que aprobaron panistas y priistas en el mismo recinto en donde hoy se dicen “ofendidos”, ¿no es eso pitorrearse de los mexicanos?, ¿no fue eso una burla hacia ellos cuando fueron justamente los diputados quienes pidieron el voto para mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía y, ya sentados cómodamente en una curul, se atrevieron a subir los impuestos?

Y no es una ofensa que cada uno de los 500 legisladores, que por una manta se sintieron agredidos, gane como “mínimo” cien mil pesos al mes mientras hay 6 millones de mexicanos en pobreza extrema. ¿O esto tampoco es una burla?

Los panistas se ofendieron, se indignaron, se alteraron, se sintieron agredidos cuando vieron que su jefe máximo era señalado como “borracho”.

La ira blanquiazul apenas y pudo contenerse por un simple señalamiento, nada comparado con la muerte y destrucción que Felipe Calderón y varios de sus secretarios de Estado han dejado desde aquel 1 de diciembre de 2006.

Y también se puede hablar de los obreros de Lázaro Cárdenas, Michoacán; de los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro; los mineros de Cananea, Sonora; de los muertos de Coahuila; de las decenas de niños mexicanos que mueren de una parasitosis curable en las zonas más pobres del país; de la psicosis en que vive gran parte de la población del norte del país por la escalara de narcoviolencia… Y la lista puede ser interminable si el recuento tiene que ver con los actos de la figura presidencial en manos del PAN, pero a los diputados del blanquiazul, que mes con mes reciben 100 mil pesos, vehículo, viáticos, boletos de avión, dinero para “gestiones” y muchas cosas más, nada de esto los ofende o los pone iracundos.

Cierto que la ofensa no es el mejor método para el debate político, pero los panistas tampoco han debatido de verdad, lo que han hecho en esta Legislatura es mantener un contubernio con el PRI y, con su mayoría aplastante, burlase día a día de los mexicanos, aunque claro, hay sus excepciones, pero –tristemente-- son las menos.

Del gobierno calderonista pocas cosas no indignan. Lo mismo sucede con los políticos, pero en lugar de exaltarse por una manta, deberían reclamar por la inequidad, la violación a derechos humanos, pobreza y muerte que se viven en el país y, consecuentemente, actuar desde San Lázaro para acabar con todos esos agravios.

Comentarios: mjcervantes@proceso.com.mx

fuente- proceso

Mubarak renuncia a presidencia de partido en el poder

Safwat el-Sharif, secretario general del Partido Nacional Democrático (en el poder), y Hosni Mubarak, en su calidad de presidente de la agrupación política, renunciaron este sábado, confirmó la televisión estatal egipcia. Entretanto, cientos de personas continúan firmes en la plaza Tahrir de El Cairo en la doudécima jornada consecutiva de protestas que exigen la renuncia del mandatario.

El-Sharif presentó su renuncia tras de 12 días de manifestaciones de miles de personas que han salido a las calles para exigir la salida del presidente Hosni Mubarak, quien hasta hace pocas semanas era el segundo aliado de Estados Unidos en la región después de Israel y a quien entregó por 30 años más de mil millones de dólares anuales.

"Se informaba por la Televisión Estatal que el presidente Hosni Mubarak renunció a su condición de presidente del Partido Nacional Democrático (PND)”, reportó Ulises Canales, corresponsal de Prensa Latina en contacto telefónico con teleSUR.

Se trata de un “intento por desvincular el partido de Gobierno, que también fue una de las cosas que habló Mubarak en su último discurso y evidentemente podría marcar una pauta que sea un poco más creíble para la oposición, en el sentido de apartar un poco ese poder tan amplio y onmipresente que se le atribuye al señor Mubarak”.

Otro de los cambios en el partido, es la dimisión del hijo de Hosni Mubarak, quien era el jefe del comité de cuestiones políticas del Partido Nacional Democrático (PND), informó Canales.

Además fue nombrado Secretario General del partido, Hossan Badraoui “quien es también visto como parte de esa cúpula liberal, y era el jefe del comité de Educación del partido”.

"La percepción que tengo es que no se trata de una renuncia similar o al estilo de la que que ocurrió con el partido de la Reagrupación Constitucional Democrática en Túnez, más bien se trata de apartar a determinadas personas de la vieja guardia, de la cúpula dirigente, pero que siguen siendo militantes de ese partido y poner gente nueva, con otra imagen, gente a la cual se le atribuye un nueva proyección".

En El Cairo, miles de manifestantes se mantienen en la Plaza Tahrir, que se ha convertido en lugar emblemático de las protestas. Tras el denominado "Día de la despedida", en la que el pueblo egipcio dio un ultimátum a Mubarak para abandonar la presidencia, las movilizaciones persisten en la capital y otras ciudades del país.

El jefe de Estado egipcio se mantiene aferrado al poder a pesar de las protestas masivas en su contra, y la presión internacional.

fuente- teleSUR - AP / MM

jueves, 3 de febrero de 2011

Egipto, una revolución en el centro neurálgico del imperialismo


Al momento de cerrar la presente edición de Prensa Obrera, centenares de esbirros del aparato oficial del Estado egipcio y del partido de gobierno irrumpían en la plaza central de El Cairo (Tahrir) para desalojar de ella a las personas y familias que la continuaban ocupando, luego de la inmensa movilización del martes 1° de febrero. Estas patotas de civil ya habían hecho su irrupción en las jornadas precedentes en distintas ciudades del país y fueron también las responsables de los diversos saqueos que resultaron en la decisión de armarse por parte de algunos sectores propietarios. La intervención de las patotas ha servido para echar luz sobre la política del mando militar egipcio, al cual numerosos medios de prensa caracterizan como sostenedor del movimiento revolucionario. En la ocasión, las tropas han dejado actuar con toda libertad a los provocadores, en función de un planteo que el mando militar había hecho con anterioridad, cuando llamó a la multitud a abandonar la plaza luego de la movilización. Después de más de una semana de manifestaciones y recambios políticos, es claro que los militares no están dispuestos a tumbar al presidente Mubarak, en tanto no hay acuerdo para ello entre las distintas potencias que intervienen en el conflicto y entre los distintos clanes oficiales. Israel y la Autoridad Palestina han mantenido inconmovibles la posición de que Mubarak debe pilotear la transición a las elecciones previstas para septiembre -precisamente el mismo planteo que ha hecho el mismo Mubarak en su última aparición televisiva. La complicidad del ejército con la acción de las barras bravas del oficialismo es un indicio de que no está excluido un baño de sangre ejecutado por las fuerzas armadas. El régimen de Mubarak está ciertamente acabado, pero esto no significa que la burguesía mundial haya aceptado que su salida tenga lugar con las masas en la calle.

La revolución egipcia ha tomado al imperialismo por sorpresa, e incluso ahora varios sectores siguen apoyando a Mubarak, incluso en Estados Unidos. Hay una suerte de ficción democrática como sucedió luego del derrocamiento del hondureño Zelaya, cuando Obama logró hacer creer que se oponía a lo que no quería llamar golpe de Estado. Ante el hecho consumado, sin embargo, alienta la ilusión de que las revoluciones pueden alcanzar sus objetivos a fuerza de manifestaciones exclusivamente, o sea sin una fuerza política dirigente y, por sobre todo, con exclusión de la organización de una insurrección popular armada, y si aceptan una dirección liberal y un recambio político superficial. Esta ilusión está ahora presente en Egipto, aún más cuando ese procedimiento alcanzó para derrocar al gobierno de Túnez, hace dos semanas, e incluso después para expulsar del nuevo gobierno a ministros vinculados con el anterior. Los cambios de gabinete o la renuncia a la reelección del presidente en países como Yemen y Jordania también alimentan el espejismo de la posibilidad de un cambio social y político efectivo sin la destrucción del aparato de Estado precedente. Se omite en estos casos, sin embargo, que en Túnez ha quedado salvaguardado todo el aparato militar, represivo y burocrático del régimen desahuciado, incluida la continuidad del primer ministro (e incluso, hasta ahora, el inmenso conglomerado económico de la familia del presidente depuesto) y que en Yemen y Jordania los cambios no fueron siquiera de fachada.

Mubarak, en Egipto, ha tomado sus propios recaudos al llenar el cargo vacío de vicepresidente en la persona de un mandamás militar, Omar Suleiman, formado en Moscú bajo el régimen staliniano y luego en West Point. Omar Suleimán es el jefe del conjunto del servicio de espionaje y el principal enlace con los servicios de espionaje de Israel y Estados Unidos; tiene a su cargo la supervisión del bloqueo a Gaza. No es claro, con todo, que sirva como figura de recambio para las masas movilizadas, dado, precisamente, su larguísimo vínculo con el gobierno de Mubarak y su condición de espada fiel del sionismo. Es este personaje, sin embargo, la cabeza política de las fuerzas armadas, en las que tantos comentaristas y fuerzas políticas locales confían para producir una transición ‘pacífica'. De lo que no cabe duda, de cualquier manera, es que un aplastamiento sangriento de la revolución egipcia no significará de modo alguno un retorno al orden anterior de cosas -al contrario, desarrollará en las masas una conciencia revolucionaria más aguda en el conjunto del Medio Oriente. Tampoco se puede dudar que sin una revolución victoriosa no habrá ninguna mejora para las masas, sino más miseria, tensiones y conflictos bélicos.

Crisis mundial

La mejor caracterización de conjunto de la situación revolucionaria que se desarrolla en el Medio Oriente la produjo el titular de un artículo en el británico The Telegraph (1/2): "El FMI levanta el espectro de guerras civiles como consecuencia del empeoramiento de las desigualdades globales". En efecto, el presidente del Fondo había declarado: "No es la recuperación que queríamos. Es una recuperación acosada por tensiones y presiones, que pueden sembrar, incluso, las semillas de la próxima crisis". Agregó también: "El desempleo global se mantiene en alturas récord, con una desigualdad creciente de ingreso que suma tensión social", para citar "los tumultos en Africa como un preludio de lo que puede ocurrir con los 400 millones de jóvenes que se sumarán a la fuerza de trabajo en la próxima década". El funcionario agregó que "están re-emergiendo los desequilibrios globales que han causado la crisis financiera". Como conclusión pronosticó: "podríamos ver una inestabilidad social y política creciente dentro de los países -incluso una guerra".

Ha sido el desarrollo de la crisis mundial, precisamente, el detonante de la crisis revolucionaria en Egipto, que como toda crisis auténtica nadie la esperaba porque opera en forma subterránea. Los lectores de Prensa Obrera saben que esa ha sido nuestra conclusión fundamental desde el inicio de la etapa actual de la crisis mundial -la tendencia a la creación de situaciones revolucionarias y de revoluciones. Egipto, que se jacta -como otros países llamados emergentes- de un crecimiento anual del 5%, como consecuencia del ingreso de capital especulativo generado por las operaciones de rescate de los bancos centrales más importantes; el país tiene una tasa de inflación del 20% anual en los productos de primera necesidad y una elevada desocupación. En un reportaje sobre la situación del pueblo egipcio, el francés Le Monde (3/2) relevó, entre los manifestantes en distintas ciudades, ingresos diarios de 1,50 euros -o sea ocho pesos.

La fuerza motriz

La presencia abrumadora de la población empobrecida en las manifestaciones en Egipto pone en cuestión la tesis que más ha circulado en los comentarios internacionales, según la cual la revolución egipcia es un movimiento de la clase media modernizadora, cuyo objetivo es puramente político, no social, a favor de una democracia parlamentaria o ‘transparente'. Es la ilusión que tiene el imperialismo sobre estos acontecimientos. La lectura atenta de los pronunciamientos populares en todos los países en que ha prendido la revuelta demuestra, por el contrario, la preeminencia de los reclamos sociales -que solamente podrían alcanzarse con el derrocamiento del poder de turno. Es cierto que el rol de Internet en la agitación política que condujo a las manifestaciones populares mostraría una preeminencia de los sectores más alfabetizados, pero el impulso popular no se detuvo cuando el gobierno cerró el canal de información electrónico, porque -como comenta el reportaje de Le Monde- "la comunicación recurrió al viejo método del boca a boca". De cualquier modo, la bancarrota capitalista internacional excluye la posibilidad de una ‘modernización incluyente', si ese fuera el programa de la clase media. Incluso en Israel, el único país ‘moderno' de la región, la pauperización camina a pasos acelerados. La etapa histórica mundial y la correlación de clases en Egipto determinan que la realización de las aspiraciones de las masas movilizadas solamente es posible por medio de la revolución permanente -o sea el desplazamiento de la dirección política de la lucha hacia los polos extremos de las masas.

La perspectiva de una agudización del proceso revolucionario ha levantado la hipótesis de que en Egipto pueda triunfar un movimiento islámico, o sea reaccionario. Se cita para el caso a Irán, pero simplemente por ignorancia, porque la islamización de Irán no fue el producto de la revolución iraní de 1979, sino de la contrarrevolución posterior que consagró la preeminencia de la jerarquía clerical, reforzada luego por la guerra con Irak -impulsada por el ‘imperialismo democrático' para desangrar, precisamente, el ímpetu revolucionario. De todos modos, el islamismo egipcio ha buscado colaborar con Mubarak, incluso fue reconocido como la oposición a su majestad y pagó por ello con prisiones masivas de sus militantes. En la circunstancia actual, se ha puesto a la cola y al servicio de la oposición designada por el imperialismo, en la persona de un ex funcionario de la ONU en cuestiones de proliferación nuclear, El Baradei.

El cuidadoso edificio del sionismo

La revolución egipcia ocupa un lugar internacional excepcional, por la simple razón de que amenaza hasta sus fundamentos toda la estructura de opresión del sionismo sobre la nación palestina. Este es el hecho, por encima de cualquier otro, que acelera la polarización política y el ritmo de la revolución al interior de Egipto. Israel es incompatible con una revolución victoriosa, por eso obstaculiza cualquier contemporización con las masas. Esto explica el apoyo incondicional que la propia Autoridad Palestina le está dando a Mubarak, porque el derrocamiento de éste pondría en peligro todos los acuerdos de ella con el sionismo y pondría fin a su propia supervivencia. Una victoria revolucionaria devolvería la región a la situación de 1956, cuando la nacionalización del canal de Suez provocó la invasión terrestre de Egipto por parte de Israel, con el apoyo de la aviación y tropas aéreotransportadas de Gran Bretaña y Francia -pero ahora en un marco histórico mucho más explosivo. Esta tensión explica que aún no se hayan producido movilizaciones de apoyo a la revolución egipcia en Cisjordania, las que serían aplastadas sin miramientos por las tropas ocupantes, y hasta la moderación en Gaza. La historia está demostrando la clarividencia de una de las alas de la IV Internacional en los años '50, el llamado lambertismo (con el cual el Partido Obrero rompió a fines de los años '70), que previó que una lucha victoriosa contra el sionismo solamente era posible a partir de revoluciones en los Estados árabes, cuyas clases dominantes estaban enfeudadas o lo estarían más adelante a un acuerdo con Israel -y nunca mediante la construcción de una utópica Nación Arabe por parte de esas clases dominantes. Una victoria revolucionaria en los países árabes -es decir, de sus obreros y campesinos- plantearía a las masas judías una salida de la trampa mortal en que se encuentran, mediante la construcción de una República Palestina Unica con todos sus componentes nacionales y la unidad socialista de todo el Medio Oriente.

Salto histórico

Los movimientos revolucionarios en las naciones árabes transportan la crisis capitalista mundial a otro terreno; ya no hablamos sólo de la quiebra masiva de bancos, los que son conservados en estado zombie por los Estados; ni de la quiebra de estos Estados; ni de la miseria social creada por esta bancarrota. Hemos ingresado a un período de situaciones revolucionarias y revoluciones. Fue precisamente lo que advertimos en un artículo relativamente reciente ("El rostro boliviano de la crisis mundial", en referencia a la rebelión desatada por el gasolinazo de Evo Morales, en Prensa Obrera Nº 1.162, 6/1). Egipto es Bolivia, pero ubicado en un centro neurálgico internacional para el imperialismo y para su socio más decisivo, el sionismo. Los ‘países emergentes' no se han alejado de la crisis mundial, ni siquiera la han esquivado: están en el ojo de la tormenta -por la simple razón de que ella desnuda contradicciones históricas mucho más explosivas que cualquier Estado desarrollado. Aunque Europa ya ha dado sus primeros pasos.

Jorge Altamir

http://www.amrbolivia.tk

Continúan protestas en Egipto para exigir salida inmediata de Mubarak

Los manifestantes contra el gobierno egipcio de Hosni Mubarak siguen en la plaza Tahrir (Liberación) de El Cairo para exigir su salida inmediata de la silla presidencial que ocupa desde hace casi 30 años consecutivos, y se defienden de los intentos de partidiarios gubernamentales por tomar el poder de la zona.

El enviado especial de teleSUR a Egipto, Reed Lindsay, reportó la permanencia de quienes adversan al Ejecutivo en la plaza, luego de la intensa jornada de enfrentamientos del miércoles, en la que afectos a Mubarak intentaron desocupar el lugar, sin obtener resultados.

“Me encuentro en la plaza de la Liberación (…) Siguen las personas concentradas exigiendo la salida del presidente Hosni Mubarak”, informó Lindsay, tras acotar que en todas las entradas al lugar hay tanques militares.

“La situación está muy tranquila. Aquí hay mucha gente en diferentes situaciones. Hay mucha gente herida con su ropa manchada con sangre, mucha gente cansada, descansando, otros dando discurso, otros durmiendo, después de una larga noche”, describió el reportero.

De acuerdo con su reporte y las imágenes captadas por el equipo de teleSUR, los manifestantes que luchan por el fin del actual Gobierno mantienen el control de la plaza, mientras que afectos a Mubarak permanecen aislados a una cuadra de la concentración.

Los opositores “han podido mantener el control de la plaza. Para ellos eso es una victoria, dicen que están dispuestos a luchar y morir aquí. Algo que impresiona mucho es la determinación de ellos y su voluntad de sacrificarse por lo que quieren y exigen, que es la renuncia de Hosni Mubarak. No aceptarán otra cosa”.

Lindsay informó que los opositores han capturado a varios de los partidarios del Gobierno, quienes han confesado que fueron pagados para qacudir a la plaza de la Liberación a defender al Ejecutivo.

“Han agarrado a un partidario de Mubarak. No los están tratando mal (…), lo llevaron a un lugar y le hicieron confesar que había sido pagado por empresarios y parlamentarios afectos al Gobierno”, reportó Lindsay.

Situación de los periodistas en El Cairo

Desde el lugar de los hechos, el enviado especial de teleSUR, Reed Lindsay, informó que los periodistas extranjeros han sido censurados por el Gobierno y muchos incluso han recibido agresiones, mientras en la plaza donde se mantiene la lucha por la renuncia del presidente, existe plena libertad periodística.

“Los pro Mubarak se han mostrado muy violentos contra los periodistas, mientras que en la plaza de la Liberación, no. Conocí el caso de unos periodistas a los que el Gobierno les había tomado todos sus equipos (…) además fueron atacados por los seguidores de Mubarak sólo por ser extranjeros”, detalló Reed Lindsay.

Otro escenario se vive en la plaza de la Liberación, donde los comunicadores pueden ejercer su profesión, efectuar entrevistas y ofrecer al mundo detalles de la situación en el lugar.

“Los manifestantes han estado tratando muy bien a los periodistas. Aquí en la plaza hay mucho ánimo. Han dicho que han ganado pues lograron hacer que los partidarios de Mubarak retrocedieran y ahorala plaza está en control total por los que están liderando lo que ellos llaman revolución”, puntualizó Reed Lindsay.

fuente- teleSUR / ld-PR

domingo, 30 de enero de 2011

Continúa sexta jornada de protestas en Egipto contra Gobierno de Mubarak


Las protestas en Egipto cumplen este domingo su sexta jornada contra la salida del presidente Hostin Mubarak. Miles de personas se mantienen concentradas en las calles y en la Plaza Cetral de El Cairo en rechazo a los cambios de gabinete, los cuales consideran que no son suficientes para solucionar los problemas que vive la población egipcia.

El enviado especial de teleSUR a El Cairo, Reed Lindsay informó este domingo que manifestantes “continúan pidiendo la renuncia de su presidente y que no dejarán las calles hasta que Mubarak se vaya”.

“Nosotros hablamos con ellos (el pueblo egipcio) y dijeron que se iban a quedar, que no están satisfechos con los cambios en el gabinete”, señaló.

Informó que el pueblo de Egipto se queja de la situación económica y social que han vivido durante los 30 años de poder de Mubarak.


“La gente se queja de la falta de comida, de empleo, mucha gente educada con educación universitaria no consigue trabajo. El pueblo se queja de un Gobierno que los ignora”, señaló.

Indicó que ante la difícil situación que se mantiene en Egipto países como Estados Unidos le han pedido a sus ciudadanos que “se vayan del país, porque no es seguro”.

Lidsay reportó que la cifra de muertos y heridos “es difícil de conocerla, yo creo que nadie sabe esa cifra, la información es muy restringida”.

Por su parte, el corresponsal de Prensa Latina en Egipto reportó a tempranas horas de la mañana de este domingo, que según cifras de medios oficiales del país africano, “el número de muertos ronda los 130, mientras que más de mil personas se encuentran heridas, así como dicen que muchos ciudadanos han sido detenidos y otros ya liberados”.

Señaló que muchas personas “han pernoctado en casas de campañas en la Plaza de la liberación. Rostros cansados de una mala noche, de estar a la intemperie es lo que se ve en las calles, pero la intención de seguir en las calles, de continuar con las protestas se mantiene” pese a que ya entró en vigor el toque de queda decretado este domingo por las autoridades.

El toque de queda será aplicado en las ciudades de El Cairo, Suez y Alejandría.

El periodista de teleSUR Reed Lindsay informó además que el Gobierno de Mubarak dio la orden de que medios de comunicación social “no cubran lo que está pasando en las calles (...) Mucha gente ha estado siguiendo todo lo que está pasando en el país a través de la prensa”.

“Hay una información que se ha podido conocer y es que Al Jazeera ya no va a poder transmitir desde Egipto (...) La cadena se fue con todo su equipo”, indicó el reportero.

fuente- teleSUR.tv

sábado, 29 de enero de 2011

Sindicatos confirman 'megamarcha' para el lunes


Sindicatos y fuerzas sociales, aglutinados en el Congreso Social, confirmaron que marcharán este lunes en contra del alza de los precios de la gasolina y alimentos, del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino.


Representantes del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), de Electricistas (SME), la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Siderúrgicos y similares, aseguraron que en apoyo al Movimiento Nacional por la Soberanía Alimentaria y Energética, exigirán además un cambio en el modelo económico "neoliberal" y político, que ha sumido al pueblo de México en la pobreza.

José Luis Hernández Ayala, representante del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), llamó a las fuerzas sociales a sumarse a esta protesta, pues "la paciencia del pueblo se está agotando" debido a las condiciones de hambre y pobreza que el gobierno de Felipe Calderón ha sumido al país.

"En este país existe un gran descontento ante un gobierno que está imponiendo un modelo que no solamente está matando de hambre, sino que cada vez más nos está vendiendo al extranjero.

Hoy de manera impúdica, Calderón anuncia que Ibedrola va a hacer un monopolio de generación de electricidad, violando la Constitución, de una manera cínica, (y) anuncia la entrega de la riqueza y el patrimonio a los extranjeros", afirmó Hernández.

Por ello, dijo, es importante luchar y encauzar todo ese descontento social en la sociedad mexicana.

Enrique Fabela Rocha, coordinador de Relaciones del Sindicato de Telefonistas, agregó que la lucha es por un nuevo país en el que realmente los niveles de pobreza se abatan, un país -dijo-- donde no haya desempleo, ni haya afectación a los derechos de los trabajadores, que vea por la salud de la población, la crisis alimentaria y energética.

"Hemos decidido integrarnos como Congreso Social ha este esfuerzo, donde confluyen muchas organizaciones, porque no hay tiempo de luchar de manera aislada, ahora lo que apremia es el esfuerzo unitario de detener y evitar que el gobierno seda los espacios a las mafias y el crimen organizado, empeñado en su lucha estéril sin importar los más de 30 mil muertos colaterales, ya no podemos permitir esto, los trabajadores y el pueblo tenemos que salir a las calles a manifestarlo", dijo.

fuente- el universal

Manifestaciones en calles de Egipto continúan pese a promesas de Mubarak

Las manifestaciones en las calles de Egipto que ya han causado más de 20 muertos continúan este viernes pese a las promesas del presidente egipcio Hosni Mubarak, quien se comprometió a formar un nuevo Gobierno para este sábado, y a impulsar reformas socio - económicas, pero sin abandonar el poder, que ya ejerce desde hace 30 años.

El primer mandatario egipcio anunció en un mensaje televisivo reformas políticas, que incluyen la formación de un nuevo gabinete, en un discurso televisado tras cuatro días de manifestaciones sin precedente que dejaron al menos 29 muertos en las ciudades de El Cairo (capital) y Suez (norte).

"He pedido hoy al Gobierno que renuncie y mañana habrá un nuevo Gabinete", declaró el presidente egipcio, de 82 años.

Prometió "nuevas medidas para frenar el desempleo, subir el nivel de vida, desarrollar los servicios y ayudar a los pobres".

Esta fue la primera intervención pública de Mubarak desde que empezaron las protestas, consideradas las más importantes en sus 30 años en el poder.

Más temprano, ante la magnitud de las protestas, las autoridades egipcias declararon el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez, según una decisión adoptada por la Gobernación militar y anunciada por la televisión pública.

La medida de toque de queda inició desde las 18H00, hora local (17H00 GMT) y se extenderá hasta las 07H00 (06H00 GMT), indicó el anuncio de dos líneas colocado en uno de los canales de la televisión pública egipcia.

La cadena qatarí de televisión Al Jazeera dijo que sólo en El Cairo 16 heridos estaban ingresados en hospitales próximos a la plaza de Tahrir perecieron por las lesiones recibidas.

En la ciudad de Suez, mientras tanto, murieron 13 personas que habían participado en las manifestaciones públicas, según el recuento hecho por la cadena emiratí Al Arabiya.

Los vuelos fueron suspendido durante las 12 horas que dura el toque de queda impuesto por el Gobierno de Egipto.

Las comunicaciones por Internet quedaron bloqueadas desde primeras horas de este viernes y tampoco se pueden enviar mensajes por teléfonos móviles.

La televisión pública egipcia mostró también imágenes de un incendio en la sede del Partido Nacional Democrático de Mubarak, quien no se ha pronunciado sobre los hechos de este viernes.

La comunidad internacional pidió la solución pacífica a la crisis política que vive Egipcio.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, exigió a su homólogo egipcio que cumpla con la responsabilidad ante su pueblo y “le dé forma” a las promesas de mejoras que anunció en su discurso de este viernes. Además, instó tanto a la fuerza pública como a los manifestantes a que cesen la violencia.

Asimismo, la secretaria de Estado de EE.UU, Hillary Clinton, instó este viernes al Gobierno de Egipto a contener las fuerzas de seguridad para evitar que continúen las represiones policiales.

Sin embargo, egipcios criticaron este viernes el pronunciamiento del Gobierno de Estados Unidos, debido a que la nación norteamericana colabora abiertamente con ayuda militar.

Las protestas comenzaron el pasado martes para exigir reformas políticas y pedir la derogación de la ley de Emergencia, vigente desde 1981, éstas se han convertido en rechazo a la permanencia de Mubarak a quien le exigen salga del poder.

Los momentos más violentos se produjeron poco después de que los egipcios salieran de las mezquitas para cumplir con los rezos del viernes y antes de que se declarara el toque de queda.

fuente- teleSUR-Afp-Efe-Al Yazira-Radio Sur-El Mundo-El País/ nh - MM

El ejército se une al pueblo y pide la dimisión de Mubarak, tras dejar más de 100 muertos en las calles

Egipto: Ejército pide a los ciudadanos respetar toque de queda

Agencias

Los militares de la región se encuentran desplegados en las distintas ciudades del país, intentando así mantener el orden público, de acuerdo a las solicitudes hechas por el presidente Murabak.

“Respetar el toque de queda” impuesto este viernes, fue la petición hecha por el Ejército a la ciudadanía, mediante un comunicado difundido por la televisión de ese país, intentando así mantener la seguridad en medio las manifestaciones que se viven en la nación.

“Al gran pueblo de Egipto: teniendo en cuenta que algunos elementos fuera de la ley cometen actos de vandalismo contra propiedades públicas y privadas y aterrorizan a los ciudadanos, las fuerzas armadas llaman a todos a no congregarse en las calles y las plazas principales”, señaló el comunicado.

De esta forma, los militares están cumpliendo las órdenes del presidente Hosni Mubarak y respaldando así a la seguridad en el país, ya que sólo este viernes las protestas dejaron un saldo de 38 muertos, según informó el Ministerio de Salud egipcio.

En estos momentos, las Fuerzas Armadas egipcias se encuentran despegadas en varias ciudades de Egipto. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres (IISS), estas cuentan con 468.500 soldados activos y 479.000 reservistas. Además de la existencia de 397.000 “paramilitares”.

El toque de queda que fue decretado en las 3 grandes ciudades egipcias de El Cairo, Alejandría y Suez estará será prolongado durante este sábado.


El Ejército se une a los manifestantes y pide la dimisión de Mubarak

EiTB

Mubarak no renuncia al cargo y promete reformas tras la jornada de protestas, en la que al menos 95 personas han fallecido y 2.000 han resultado heridas.

La tensión se ha intensificado en Egipto después de los violentos disturbios de ayer, que obligaron al presidente Hosni Mubarak a decretar el toque de queda. El Ejército se ha unido a los manifestantes para pedir la dimisión del jefe de Estado que se aferra al cargo, según ha podido saber eitb.com.

Según la corresponsal de eitb, los medios locales publican que 95 personas han fallecido en las revueltas contra el Gobierno de Mubarak, mientras que Reuters cifra en 2.000 los heridos.

El presidente egipcio pidió ayer al Gobierno su dimisión y anunció que hoy mismo nombraría un nuevo Ejecutivo, pero no ha sido suficiente y las manifestaciones han continuado. Los manifestantes apoyados por los soldados tienen el centro del Cairo sitiado.

Además, ha afirmado que "la soberanía será devuelta al pueblo" y ha recalcado que las "metas no pueden ser alcanzadas con la violencia" sino con "diálogo nacional". Tras reconocer que está "preocupado" por las movilizaciones de los últimos cuatro días, ha dicho que él "siempre" ha estado "al lado de la gente". "Y seguiré haciéndolo", ha añadido.

Mubarak se ha comprometido a reducir el desempleo y a mejorar la educación y el sistema sanitario, además de tomar "todas las medidas para mantener la seguridad y la libertad" en el país.

A pesar de que las protestas se han centrado en las últimas horas en pedir la renuncia de Mubarak, en el poder desde 1981, el gobernante egipcio no ha expresado ninguna intención de renunciar al poder.

Día de la ira y libertad

Los enfrentamientos entre policías y manifestantes en Egipto han tomado este viernes mayor intensidad y se han convertido ya en la mayor de las demostraciones de protesta que se han vivido en los países árabes tras la revolución tunecina.

De poco ha servido la prohibición de permanecer en la calle. Con la llegada de la noche han continuado las escaramuzas e incendios en la capital egipcia. El más significativo, además de la quema de varios edificios gubernamentales, ha sido el de la sede del Partido Nacional Democrático, la formación oficial del régimen.

El régimen egipcio de Hosni Mubarak en un intento de hacer fracasar la gran jornada de protestas bloqueó las comunicaciones telefónicas e Internet.

'El Ejército se ha unido a los manifestantes para derrocar a Mubarak'

EiTB


Olatz Simón, enviada especial de EITB en Egipto, informa en directo sobre la escalada de tensión en El Cairo. Los soldados se han unido a los manifestantes y han pedido "serenidad" en las protestas.

La situación ha dado un importante giro en Egipto donde el Ejército, desplegado en las calles para calmar a los manifestantes, acaba de unirse a ellos.

Según informa la enviada especial de EITB Olatz Simón, los tanques del Ejército se han parado en la céntrica plaza Tahrir, los soldados han salido y megáfono en mano, han anunciado que el Ejército egipcio está con los egipcios y con el pueblo, y que juntos derrocarán al presidente Mubarak.

Este anuncio ha sido recibido con una explosión de aplausos entre los manifestantes. Asimismo, los soldados han pedido, desde sus megáfonos, "serenidad", que el triunfo y las protestas sean pacíficas. El Ejército ha emplazado a los manifestantes a resistir "hasta que Mubarak se dé por vencido".

El presidente Mubarak apareció anoche en televisión para dirigirse a la nación y anunció que hoy sábado cambiaría el gobierno y pondría en marcha "reformas políticas y económicas", informa Olatz Simón.

No fue suficiente para los miles de manifestantes, que saltándose el toque de queda, seguían en las calles. Así, continuaron los incidentes y las protestas por todo El Cairo y en diversas ciudades de Egipto.

fuente- kaos en la red

jueves, 27 de enero de 2011

El obispo quetzal





FOTO: AP / Eduardo Verdugo

Homenaje a Samuel Ruíz en San Cristobal.

José Gil Olmos

MÉXICO, DF, 26 de enero (apro).- Cuando llegó a la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, en 1959, Samuel Ruiz García era uno de los obispos más jóvenes del país y estaba dentro de la corriente conservadora de la Iglesia católica. Pero el golpe de la pobreza, la explotación y el olvido en que estaban los indígenas en Chiapas lo transformó y lo llevó a tomar una decisión que cambiaría su forma de vida, su pensamiento y el compromiso con los más pobres de los pobres del país y del Continente Americano.

Durante cuarenta años como obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz se dedicó a caminar las brechas abiertas a golpe de pisada para llegar a las comunidades tzotziles, tzeltales, choles, mames, tojolabales, zoques, jacaltecas, kanjobales, mochos y motocintlecas.

Con el paso de los días aprendió de sus lenguas, costumbres y tradiciones una forma de vida distinta a la occidental, más comunitaria y más cercana con la naturaleza. De alguna manera se transformó y comprendió la importancia de rescatar a estos mexicanos arrinconados en la historia nacional.

Con el transcurrir de los años, los indígenas lo reconocieron y le llamaron Tatic (padre) y entre los de sus diócesis le decían “Caminante”, porque así se le llamaba en clave en la banda de radio civil, a través de la cual se comunicaba con distintas comunidades empotradas en las regiones Selva, Sierra y Montaña chiapanecas.

Desde la catedral de la vieja Jovel, hoy conocida como San Cristóbal de las Casas, el joven obispo comenzó a evangelizar a los indígenas a pesar de la fuerte resistencia de una sociedad racista que trataba a los originarios como animales y los obligaba a bajarse de las banquetas cuando algún mestizo venía caminando por la misma acera.

Hacia mediados de la década de los sesenta, Samuel Ruiz aprovechó la realización del Segundo Congreso Misionero de México para preparar a los catequistas indígenas, dando lugar a la creación de las Escuelas Diocesanas de Catequistas, donde el laico indígena tomaría un papel importante en la evangelización de la diócesis.

Este paso sería revolucionario y fundamental en la vida de los indígenas chiapanecos, pues les proporcionó identidad como pueblo de Dios y una estructura de organización que nunca habían tenido, a través de los prediáconos, diáconos y tuhuneles indígenas. Además de una representación en la Iglesia católica.

Además, Samuel Ruiz se haría presente en los preparativos del Concilio Vaticano II, donde presentó la ponencia “La evangelización del indígena en América Latina”. Ahí volcó sus vivencias y reflexiones en torno a la renovación de la evangelización en los pueblos indios de América, y a la necesidad de dialogar y encarnarse en las culturas de los pueblos originarios del continente.

La efervescencia de esta nueva misión llevó a la formación del Seminario Regional del Sureste (Seresure), donde los nuevos sacerdotes se formarían para una nueva evangelización.

Ya en 1969, unos 52 obispos latinoamericanos se reunieron durante un mes para ponerse al día en la pastoral del continente y de ahí se dieron otros encuentros latinoamericanos, como el de Río Bamba, en Ecuador, donde fueron encarcelados los participantes; en Brasil y en Tehuantepec, así como en San Cristóbal de las Casas, en 1978.

En 1974, en el marco del aniversario del nacimiento de Fray Bartolomé de Las Casas, la diócesis de Samuel Ruiz dio otro pasos fundamental en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios de México, pues ayudó a la organización del Primer Congreso Indígena, en el que participaron más de 2 mil representantes de los cuatro grupos étnicos con mayor presencia en Los Altos, Selva y región Norte de Chiapas.

Fue ahí donde por primera vez se escucharon las exigencias de los más olvidados: tierra, salud, educación alimentación, cese a los hostigamientos del Ejército en las comunidades, alto a la represión de los pistoleros de los finqueros y terratenientes, construcción de caminos, créditos, comercialización y mejores precios de los productos del campo, entre otros.

Además, según algunos historiadores del movimiento zapatista, fue el punto de arranque de la integración de los indígenas del EZLN, que para entonces se denominaba Fuerzas de Liberación Nacional (FLN).

Tatic fue hostigado desde entonces por los caciques de Chiapas, recibió amenazas de muerte y fue acusado de tratar de subvertir a los indígenas. Los caxlanes (blancos y mestizos) de San Cristóbal lo repudiaron porque había tomado la opción de la Iglesia por los pobres, por el pueblo oprimido y marginado, es decir, por los indígenas.

Este reclamo y esta persecución se reflejarían en mayor medida cuando en 1994 surgió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y entonces se acusó desde el gobierno salinista al obispo de ser “el comandante” de la guerrilla indígena.

En plena efervescencia indígena armada, la curia de San Cristóbal fue manchada por los huevos que los “auténticos coletos” le lanzaron semanas después de que había sido la sede del primer dialogo entre el EZLN y el mediador del gobierno federal, Manuel Camacho Solís. Las ventanas de la fachada fueron rotas por las piedras arrojadas.

A pesar de ello, Samuel Ruiz encabezó la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) que durante tres años seguidos trabajó en el proceso de pacificación, y como intermediario entre el gobierno federal y los zapatistas en los diálogos realizados en San Andrés Larráinzar.

La figura moral del obispo creció y fue reconocida a escala internacional, a pesar de la campaña negativa que sufrió por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad, de la Iglesia católica y del propio gobierno.

Por aquellos años se le veía caminando a paso lento por los pasillos de la curia diocesana. Dubitativo, buscaba soluciones al conflicto armado. Hablaba con los indígenas, con legisladores, con sus pares de otros países de América Latina que habían impulsado la Teología de la Liberación y con los enviados del gobierno en turno. No cesaba en su trajinar y los domingos oficiaba misas, en cuyas homilías siempre daba un mensaje que para los periodistas de todo el país y algunos extranjeros era la “nota”, pues destacaba el proceso de pacificación.

Samuel Ruiz nunca habló a favor de la lucha armada, siempre se manifestó por las vías pacíficas del cambio.

La importancia de su trabajo trajo nuevas amenazas de muerte. Ya no eran las guardias blancas contratadas por los principales caciques del estado quienes lo amagaban; ahora eran los grupos paramilitares, los que incluso atentaron contra él en uno de sus viajes a las comunidades. La Comisión de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, que fundó en 1989, denunció estos ataques, así como la presencia de los grupos paramilitares en diversas regiones del estado, los que atemorizaban principalmente a las comunidades indígenas simpatizantes del EZLN. Pero nunca le hicieron caso hasta que ocurrió la matanza de 45 indígenas en Acteal, el 27 de diciembre de 1998.

Un año más estaría al frente de la diócesis hasta que por edad (75 años) tuvo que retirarse. En el Vaticano estuvieron más tranquilos pensando que su sustituto, Raúl Vera, tomaría una posición más conservadora, pero fue todo lo contrario, ya que decidió seguir los mismos pasos del Tatic.

El 10 de febrero del 2000, Samuel Ruiz se despidió de la diócesis de San Cristóbal. Ese día, miles de indígenas bajaron de las montañas y, desde los cuatro puntos cardinales, entraron en caravana a San Cristóbal de las Casas para despedir al obispo, quien el 25 de enero anterior había cumplido 40 años de servicio.

A pesar de que se retiró a vivir con sus familiares a Querétaro, la labor pastoral de Tatic fue reconocida en el país y otras naciones. Recibió, entre otros, los reconocimientos Paolo E. Borcellino, así como las medallas Roque Dalton, Benito Juárez, Letelier Moffitt, Oscar A. Romero.

Además, fue distinguido con el doctorado honoris causa de la Universidad de Tubinga, Alemania; el Premio León Felipe, de España, y nominado candidato al Nobel de la Paz en 1994, 1995, 1996 y 1997.

Su última actuación fue como miembro de la Comisión de Mediación en los trabajos para localizar a los dos integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR) que fueron desaparecidos en el 2005 en Oaxaca por militares y policías del estado.

A los 86 años murió Tatic, y sus restos fueron depositados en una urna de la catedral de San Cristóbal de las Casas, ceremonia a la que acudieron nuevamente miles de indígenas, bajando de las montañas, para despedir a quien alguna vez llamaron “el obispo quetzal”, por la fuerza de su espíritu.

fuente- proceso

Otras tres personas mueren en manifestaciones en Egipto

Un policía más y otros dos civiles murieron este miércoles en el segundo día de protestas en la capital egipcia, El Cairo, con lo que el número de víctimas fatales de las manifestaciones ya alcanza las seis personas. Quienes han salido a las calles exigen la dimisión del presidente Hosni Mubarak.

Según declaraciones de los galenos que laboran en los centros asistenciales de la ciudad de Suez, a 100 kilómetros al este de El Cairo, otras 70 personas fueron heridas en las protestas (55 civiles y 15 policías).

Con estas dos defunciones ya son dos policías y cuatro civiles que pierden la vida en estas manifestaciones, que iniciaron este martes.

En las protestas de este martes, los dos civiles fallecieron en la localidad de Suez, a 140 kilómetros de la ciudad de El Cairo, al recibir disparos de balas de goma por parte de los agentes de seguridad gubernamentales.

El policía, por su parte, murió pisoteado por una estampida de personas tras caer al suelo por una pedrada en la plaza de Tahrir, en el centro de El Cairo.

Este miércoles, el agente del orden y los manifestantes murieron en un barrio del centro de la capital egipcia, donde la policía lanzaba gases lacrimógenos contra los civiles, que respondieron con pedradas.

Adicionalmente, decenas de personas se enfrentaron a los agentes de seguridad en las inmediaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y éstas fueron dispersadas por gases lacrimógenos.

Antes de ser desalojados por la Policía, los manifestantes trataron de entrar en el edificio gubernamental forzando las entradas del recinto y lograron penetrar a una de las oficinas de los guardias de seguridad.

Las fuerzas del orden detuvieron a unas 500 personas en total en diversas localidades de la nación, especialmente en El Cairo.

En la ciudad de Suez por lo menos dos mil personas participaron en las manifestaciones, según afirmaron testigos del suceso.

El presidente Hosni Mubarak, de 82 años de edad, ha gobernado la nación por 30 años y cuando subió al poder en el año 1981 implementó la ley de Emergencia, instrumento jurídico que promueve la vigilancia a los medios de comunicación, entre otras restricciones.

La eliminación de esta norma es una de las peticiones que hace el pueblo egipcio a Mubarak además de otras reformas políticas.

fuente- teleSUR - Afp - Efe/jl - MM

Nuevo gobierno tunecino aparta a ex aliados de Ben Ali

o por Ulises Canales

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27 de enero de 2011, 16:50Túnez, 27 ene (PL) El primer ministro de Túnez, Mohamed Al-Ghannouchi, anunció hoy una remodelación drástica del Gobierno de unidad provisional, en la que incluyó 12 nuevos titulares y apartó a todos los vinculados con el régimen depuesto.

* Renuncia canciller de Túnez en medio de presiones populares

* Tunecinos siguen esperando cambios, sin renunciar a protestas

Aunque se mantuvo en el cargo, pese al reclamo de dimisión hecho durante varios días por miles de tunecinos, Al-Ghannouchi acalló gran parte de las críticas al Ejecutivo de transición porque excluyó a todos los titulares que ocuparon puestos durante la presidencia de Zine El-Abidine Ben Ali.

La remodelación anunciada esta noche aquí presentó como novedad la salida del Canciller, que renunció antes de ser destituido, y de los ministros de Defensa e Interior, los puestos clave más impugnados por la ciudadanía.

Ademas, ratificó a nueve ministros que ya estaban en el primer Ejecutivo constituido días después del derrocamiento de Ben Ali y de su huída a Arabia Saudita, el pasado 14 de enero.

"El objetivo del Gobierno es conducir al país a la democracia", comentó el jefe de Gabinete al explicar que él seguirá en el cargo mientras la nación prepara las elecciones parlamentarias y presidenciales programadas para dentro de seis meses.

La Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), el principal sindicato del país, declinó unirse al Gabinete provisional, pero apoyó la permanencia de Al-Ghannouchi en el poder, postura que podría bajar las tensiones a las actuales protestas callejeras contra el mandatario.

Con la nueva nomenclatura, el Ministerio de Relaciones Extertiores quedó en manos de Ahmed Ounais, un diplomático de carrera de 75 años de edad, graduado en la Universidad Sorbona de París y que fue embajador en Rusia y la India.

Algunos de los 22 ministros del nuevo Gobierno son Abdelkarim Zebidi (Defensa); Farhat Rajhi (Interior); Lazhar Karoui Chebbi (Justicia); Laroussi Mizouri (Asuntos religiosos); Ahmed Nejib Chebbi (Desarrollo regional y local); Taieb Baccouche (Educación) y Habiba Zéhi (Salud).

fuente- prensa latina