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lunes, 8 de marzo de 2010

Tenor de voz clara y palabras luminosas, Carlos Montemayor


Tu voz siempre perenne elude la muerte y se escucha como lluvia en el escampado de la vida, donde los poemas salen del corazón y el cincel que moldeó en piedra la escalera que nos permite subir y otear el horizonte que nos dejaste.

Carlos Montemayor te quedas con nosotros más allá del tiempo, cuando no existan las manecillas, ni las horas, ni los minutos, ni los segundos. Sólo el recuerdo vagando por el ignoto, de
eco en eco de lo que algunas vez
fue humano.

Esa voz de lluvia impregnará de vida, el correr de la nada, porque tu lo sabes, los poetas nunca mueren; están en la voz profunda de la palabra inmarcesible.

Y la escucho sin envejecer, en el pretil del pozo donde las voces indígenas, de los pueblos primeros, enjuagaban sus poemas con el agua de la luna.

Eres Carlos de un Monte Mayor, de esa voz de todos:
“Siempre me pareció muy oscuro, desde niño,/que alguien dijeses lo que no entendía,/o que alguien tratara de decir algo hermoso./ Cuando hablamos con nosotros mismos/las palabras no quieren ser oscuras,/Para todas las cosas hay palabras claras./

Aun para lo oscuro hay palabras luminosas./

Aun para nosotros, que somos oscuros./
Tenor de voz clara, luchador social, renacentista, -dice algunos-, traductor, historiador, pero sobre todo poeta: la quintaesencia de lo humano. Ese es Carlos Montemayor.

En su “Memoria” nos dice: “Estoy aquí, en la casa, a solas./ Aquí están los muebles, el aire, los ruidos./Tengo un sentimiento tan transparente/como el vidrio de una ventana./Es como la ventana en que miraba la nieve al amanecer,/hace muchos años, cuando era niño.,/y pegaba la cara contra el cristal y comprendía toda la vida. Es un deseo en calma, como la tarde./Es estar como están todas las cosas./Tener mi sitio como todo lo que está en la casa./Perdurar el tiempo que sea, como las cosas./No ser más ni mejor que ellas./Sólo ser, en medio de la mi vida,/parte del silencio de todas las cosas”.

Otras palabras sumas los aires de la inmensidad del mar: “Una mirada clarísima se yergue innumerable cuando en la mujer empieza el mundo./Esparce un aroma de lluvia sobre la vida,/ un aroma de barro, de río,/ elevado el sonido primordial de las piedras./ Vuelve los ojos desde su altura, desde su carne,/ hasta el silencio en que todo cae y resurge./ Nada podemos olvidar, si la recobramos./ Nada podemos amar, cuando nos doblega./Nada la detiene, nada nos sacia”.

Carlos Montemayor es hoy el big bag que marcará el sendero que hubo en un tiempo lejano y perdido en la memoria una humanidad que le canto a la vida y a la eternidad de la noche.

Su “Guerra en el Paraíso”; “Tarahumaras: pueblo de estrellas y barrancas”: “La fuga” y“Armas del alba” fijaran el sendero para trabajar en la imaginación de un mundo mejor para todos, con poesía, canción y pan.

El escritor, poeta, narrador y ensayista nació en 1947 en Parral, Chihuahua. Murió en México el 28 de febrero
de 2010.

jueves, 4 de marzo de 2010

Falta comprender que la guerrilla siempre es un fenómeno social, advirtió Montemayor

La violencia de Estado en México documenta errores y fisuras en los servicios de inteligencia

Dejó lista la novela Las mujeres del alba, que se publicará en el segundo semestre del año

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Carlos Montemayor, en imagen de febrero de 2007, durante una entrevista con La JornadaFoto Cristina Rodríguez
Ericka Montaño Garfias
Periódico La Jornada
Miércoles 3 de marzo de 2010, p. 5

En los análisis políticos de seguridad nacional falta comprender que la guerrilla siempre es un fenómeno social, advierte el ensayista Carlos Montemayor en su libro póstumo, La violencia de Estado en México: antes y después de 1968, que desde ayer está disponible en librerías del Distrito Federal y área metropolitana, y para este fin de semana, a más tardar, estará en toda la República Mexicana.

Montemayor, colaborador de La Jornada fallecido la madrugada de este domingo, dejó lista para su publicación la novela Las mujeres del alba, de acuerdo con un comunicado difundido por la editorial Mondadori, que desmiente las versiones publicadas en otros medios respecto de que ese título estaba incompleto. Las mujeres del alba se publicará en el segundo semestre de este año.

Tiraje de 4 mil ejemplares

El ensayo La violencia de Estado en México, cuyo adelanto presentó La Jornada en exclusiva para sus lectores en la edición del viernes pasado, se lanzó con 4 mil ejemplares, tiene 280 páginas y su precio de lista es de 249 pesos.

En el apartado final, Carlos Montemayor, en su faceta de ensayista e investigador, advierte que la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en enero de 1994, la del Ejército Popular Revolucionario (EPR) en junio de 1996 y los atentados de esta organización armada en oleoductos de Pemex en julio de 2007, demostraron, entre otras cosas, que los servicios de inteligencia del Estado mexicano habían venido arrastrando desde hacía tiempo ciertos errores, ineficiencias y fisuras.

Aspectos, añade, que ya había tratado en sus libros Chiapas, la rebelión indígena en México, Los informes secretos y La guerrilla recurrente, de los cuales se desprende que la caracterización de los movimientos guerrilleros desde la perspectiva oficial forma ya una estrategia de combate y no de un análisis para comprenderlos como procesos sociales.

El resultado de esa postura hace a un lado elementos indispensables para entender políticamente los movimientos armados y plantear su solución de fondo.

Y destaca que, si bien el libro y el análisis se ocupa de los movimientos guerrilleros, también puede hacerse un paralelismo con el comportamiento del Estado mexicano frente al crimen organizado, particularmente el narcotráfico.

Su análisis subraya además que las medidas represivas policiales o militares no siempre han logrado frenar los movimientos populares de inconformidad social, ejemplos de esto fueron la insurgencia de Lucio Cabañas y de Genaro Vázquez Rojas, el movimiento estudiantil de 1968, el surgimiento de la Liga Comunista 23 de Septiembre y de las Fuerzas de Liberación Nacional, base de trabajo que dio origen al EZLN; mientras que el EPR, recuerda, fue en respuesta a la matanza de Aguas Blancas, y deja caer una a una las cuentas de los errores en la estrategia frente a esos movimientos a partir de una falla fundamental: falta en los análisis políticos de Seguridad Nacional comprender que la guerrilla siempre es un fenómeno social. Por su estructura clandestina, por su capacidad de fuego, por su configuración como fuerzas de autodefensa o ejércitos populares, la opinión pública, los discursos oficiales y los análisis de gobierno eliminan sistemáticamente la vinculación de la guerrilla con procesos sociales concretos y la convierten en delincuencia o criminalidad inexplicable.

fuente- la jornada

Rinde el SME homenaje a Montemayor; "México necesita más hombres como él"

En lo que va del sexenio el incremento a las fuerzas armadas es ya de 115 por ciento, señala

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El dirigente del SME, Martín Esparza Flores, y María Rosete, dirigente de los ambulanbtes de TepitoFoto Yazmín Ortega Cortés
Patricia Muñoz Ríos
Periódico La Jornada
Jueves 4 de marzo de 2010, p. 17

Este gobierno ha incrementado 115 por ciento los salarios de los miembros del Ejército Mexicano y de la Policía Federal porque requiere el apoyo de las fuerzas armadas para seguir reprimiendo los movimientos sociales en el país y para intimidar toda protesta, incluso las civiles y pacíficas, como la de los electricistas, señaló el líder del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza Flores.

El sindicato tributó un homenaje al escritor y activista Carlos Montemayor –fallecido el pasado 28 de febrero–, al cual asistieron su hija Victoria Montemayor y otros familiares, así como representantes de movimientos sociales y trabajadores de la desaparecida Luz y Fuerza del Centro.

En el auditorio principal del SME, Esparza recordó que el primer foro que se llevó a cabo en ese recinto tuvo como tema central la restauración del mural El retrato de la burguesía, de David Alfaro Siqueiros, en el que Carlos Montemayor hizo una reseña histórica de la obra.

Hacen falta más hombres como él, comprometidos con las luchas sociales, sobre todo en este país gobernado por corrientes como El Yunque, cuya única respuesta a los problemas sociales es sacar más armas, más soldados a la calle, a quienes recientemente les incrementaron 40 por ciento sus salarios, con lo que ya suma 115 por ciento lo que se les ha aumentado en este sexenio, sostuvo Esparza ante un auditorio lleno, donde hubo sobre todo poesía y agradecimiento para Montemayor.

En el foro, en el que estuvieron Juan de Dios Hernández Monge, catedrático de la UNAM y miembro de la desaparecida comisión de intermediación entre el gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario, y el investigador Jesús Salmerón, entre otros, el dirigente del SME planteó que en México se levantan los movimientos por desesperación ante la actitud apática de un gobierno que no ve por el pueblo, sino por los intereses económicos de los allegados al presidente en turno.

Trabajo en Tepito

Por la mañana, Esparza firmó un acuerdo con comerciantes de Tepito integrantes del Frente Metropolitano de Organizaciones Populares, para que trabajadores del SME regularicen el servicio de energía eléctrica en toda esa zona, tanto para los establecimientos fijos como para los ambulantes. A cambio, los comerciantes les pagarán por este servicio.

Sin embargo, el apoyo de los comerciantes fue más allá, ya que los líderes del frente ofrecieron abrir espacios a los trabajadores de Luz y Fuerza para que intervengan en el comercio informal, incluso vendiendo mercancía pirata. Lo que compre la gente, dijo el dirigente, y sostuvo que también los comercios establecidos, como Wal Mart, venden pirata.

Al hacer el ofrecimiento a los electricistas, María Rosete, líder de los ambulantes de Tepito, indicó que están dispuestos a abrir espacios para que el comercio informal sea una alternativa para los integrantes del SME “hasta que se resuelva su situación laboral.

“Nos preocupa –dijo Rosete– la situación de las instalaciones eléctricas en la zona, ya que se han registrado connatos de incendio, por lo que la regularización del servicio que llevará a cabo el SME es importante para la economía y la seguridad de quienes de esto vivimos.”

Esparza acusó que sí hay presupuesto para mejorar el servicio en la zonas de nivel económico alto, pero no para las populares

fuente- la jornada

martes, 2 de marzo de 2010

Agravio a la sociedad: Carlos Montemayor


Carlos Montemayor

La violencia de Estado agravia a la sociedad. Es insultante que la policía y el ejército, que debían servir de custodios de la libertad, priven precisamente de la libertad a ciudadanos inocentes e inermes. Agravia que el Ministerio Público, que debe asegurar la procuración de la justicia, pisotee los derechos de los ciudadanos. Se agravia a la sociedad cuando los jueces encarcelan, procesan y condenan injustamente en vez de fungir como garantes de la justicia en la sociedad entera. Es el mayor agravio que las autoridades políticas repriman y dejen una estela sangrienta en la sociedad a la que debían servir, proteger y salvaguardar. Estos agravios son injustificables en la conducta del ejército, cuerpos policiacos, jueces y autoridades políticas en los casos aberrantes de desprecio a los derechos humanos y civiles de los campesinos, carpinteros, profesores y regidores Loxichas aprehendidos en el año 1996 y que en 2008 siguen defendiendo su dignidad e integridad moral y social. No hay justificación ni dignidad en ninguna autoridad cuando la violencia de Estado se vuelve contra la sociedad misma.

fuente- la jornada

Carlos Montemayor, un escritor único que deja un enorme vacío

Montemayor, un  gran libertador: Esquivel
Martes 2 de Marzo de 2010

Con la muerte del poeta, ensayista y narrador Carlos Montemayor, se pierde más que un escritor mexicano, se va una gran persona de enorme calidad moral y una actitud ética ante su país muy digna, expresó el maestro José Carlos Blázquez Espinoza, profesor e investigador del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP.

Este suceso, dijo, se resiente más porque fue prematuro, sucumbió ante el cáncer a los 63 años el pasado domingo; además “deja un hueco enorme porque la manera en como él veía las cosas y cómo las expresaba era único, su pérdida es irreparable, era un escritor sin igual que nos deja una forma de ver y estudiar las cosas diferente”.

Carlos Montemayor trabajó en el rescate de la poesía indígena y en general de esta lengua; también formó parte de una comisión que tenía que revisar eventos como los ocurridos en Acteal durante el levantamiento zapatista.

Otra faceta del autor tiene que ver con sus aportes a la literatura, autor de una novela importantísima, entre muchas otras, “que fue Guerra en el Paraíso, se desempeño además en la poesía y la narración. Asimismo, escribió un par de libros sobre la guerra sucia en nuestro país, la guerrilla en México y cómo el Estado responde a ésta”, indicó Blázquez Espinoza.

Montemayor fue un escritor que retomó el tema de la guerrilla en México cuando los historiadores no lo hicieron; para él, “la historia y la literatura eran dos formas de conocimiento que se separan por cuestiones de disciplina pero que persiguen el mismo fin: el conocimiento”.

Realizó una labor como historiador al investigar mediante entrevistas e indagaciones hemerográficas los conflictos sociales de su época; “ese trabajo nos permite acercarnos a un problema que no había sido discutido con la calidad con la que él lo plantea en su novela Guerra en el Paraíso, pues, lejos de ser un relato, la información corresponde a lo que ocurría en el país en aquel entonces”, enunció.

Finalmente el investigador de la FFyL refirió que en el Colegio de Historia “estamos pensando hacer en abril, un encuentro sobre la relación entre la literatura y la historia; el cuerpo académico de Historia Cultural e Historiografía está armando este encuentro en el que se pretendía invitar precisamente al maestro Carlos Montemayor, por lo que seguramente se realizará, en el marco de este evento, una mesa de trabajo en su honor.

fuente- Benemerita universidad de puebla

lunes, 1 de marzo de 2010

Vivas, aplausos y canto en el homenaje a Carlos Montemayor

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Multitudinaria asistencia para rendir tributo al narrador, ensayista, traductor, poeta y tenorFoto Marco Peláez
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MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. El escritor recibe un machete y un paliacate de manos de Trinidad del Valle, dirigente de San Salvador Atenco. La imagen fue captada el 24 de septiembre de 2008, durante el acto en que se dio a conocer el libro Vencer o morir, del luchador social y académico Leopoldo Ayala, quien aparece a la derecha micrófono en manoFoto José Carlo González
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MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. Encuentro con sobrevivientes de los hechos en Madera, a propósito de la presentación del libro Las armas del alba. La fotografía fue tomada en la capital chihuahuense el 22 de septiembre de 2003. Aparecen Álvaro Ríos, Salvador Gaytán, Ramón Mendoza, Florencio Lugo, Carlos Montemayor (autor del volumen), Matías Fernández y Francisco OrnelasFoto Cristina Rodríguez
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MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. El 8 de noviembre de 2004 el ensayista y poeta visitó en el Reclusorio Norte de la ciudad de México a seis ciudadanos vascos detenidosFoto María Meléndrez Parada
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MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. La comandancia zapatista escucha a Montemayor el 12 de marzo de 2001, en la Villa Olímpica. Presentes, Zebedeo, Tacho y el subcomandante Marcos, entre otrosFoto Alejandro Meléndez
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MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. Carlos Montemayor acompañó el 10 de diciembre de 2007 al antropólogo e historiador Miguel León-Portilla en la presentación de su libro Animales del nuevo mundo, ilustrado por Miguel Castro LeñeroFoto María Meléndrez Parada
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MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. El 28 de octubre de 2009, el también colaborador de La Jornada recibió la medalla Roque Dalton, durante una ceremonia realizada en la sede del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, en la ciudad de MéxicoFoto Jesús Villaseca
Mónica Mateos-Vega y Fabiola Palapa
Periódico La Jornada
Lunes 1º de marzo de 2010, p. 3

Una parte de las cenizas del escritor Carlos Montemayor, fallecido este domingo, serán esparcidas en su natal Parral, Chihuahua. Otras tantas se distribuirán en la sierra de Guerrero, en algunos de los escenarios que el autor describe en su novela Guerra en el paraíso, basada en la guerrilla de Lucio Cabañas.

Esos fueron los deseos del también poeta y tenor, quien luego de enterarse de su enfermedad, hace apenas cuatro meses, tuvo tiempo de planear muchas cosas, entre ellas, negarse a recibir reconocimientos institucionales, señaló su esposa, Susana de la Garza, durante el sencillo pero multitudinario y emotivo homenaje que le rindieron a Montemayor sus colegas de la Academia Mexicana de la Lengua (AML).

Dejó la semilla para cambiar al país

Alejandra Montemayor agradeció en nombre de su familia a los presentes el estar ahí acompañándolos y pidió que las semillitas que dejó mi papá por todos lados, las hagamos crecer. Hay que seguir luchando por cambiar este país, ¡por favor! Un minuto de aplausos fue el corolario a esas palabras, seguido por el grito de un hombre: “¡Viva Carlos!’’

En punto de las ocho de la noche, bajo una brillante luna y con el sonido del tañer de las campanas de alguna iglesia cercana, la familia Montemayor arribó a la sede de la AML. De la Garza, quien llevaba en las manos una urna de porcelana blanca, fue recibida por algunos miembros de la academia. Caminó, acompañada por sus hijas Victoria, Alejandra y Jimena, entre la multitud y las decenas de cámaras que desde una hora antes aguardaban.

Cuando ingresó al recinto estallaron los aplausos. Emilio Montemayor, hijo mayor del escritor, tomó la palabra: Mi padre nos dio alegrías, nos permitió luchar con él su propia lucha en esta enfermedad. Queremos agradecer a la academia que podamos despedirlo aquí; él pidió que no fuera un adiós formal, sino afectuoso y agradable; nada mejor que en este lugar de la palabra, del lenguaje. Este lugar fue su vida y motivo de regocijo, por aprender de la diversidad de los hombres, de las culturas.

Jaime Labastida, en ausencia de José Guadalupe Moreno de Alba, presidente de la AML (quien se encuentra en Chile, pues iba a participar en el suspendido Congreso de la Lengua), pidió a sus colegas hacer una guardia de honor en ésta que fue la casa de Carlos.

Margo Glantz, Julieta Fierro, Margit Frenk, Guido Gómez de Silva, Miguel Ángel Granados Chapa, Gonzalo Celorio, Vicente Quirarte, Tarsicio Herrera y Felipe Garrido realizaron la primera guardia de honor frente a decenas de jóvenes admiradores de la obra de Montemayor que acudieron a despedirlo.

El historiador Miguel León-Portilla, también académico de la lengua, recordó a Carlos como un luchador decidido por las mejores causas de México; apoyó las demandas de los zapatistas de Chiapas, y (pugnó) porque se cumplieran los acuerdos de San Andrés Larráizar.

Explicó que Montemayor también preparó a centenares de escritores en lenguas indígenas en los talleres que coordinaba: Su figura era querida e importante; era un hombre del Renacimiento que sabía griego y también cantaba como un tenor, lleno de vida; un mexicano entregado a su tierra. Que muera un amigo así, que podía dar mucho al país, es una de las pérdidas más grandes que yo he experimentado en mi vida.

León-Portilla añadió que conversó mucho con el autor nacido en Parral: Siempre coincidíamos en las mismas causas, con las mismas ideas. Al menos nos queda el consuelo de toda la obra que deja. Dedicó su vida a la casa de escritores en lenguas indígenas, como yo también quiero seguir trabajando lo que me queda de vida.

Susana de la Garza explicó a La Jornada que los reciente cuatro meses le dieron oportunidad a su esposo de planear, de hacer cosas muy bonitas en unión con la familia. Dicen que los intelectuales son aburridos; al menos él no lo era. Fue un hombre divertido, cantaba, bailaba, hablaba en las lenguas que le gustaban, tenía miles de proyectos, era muy creativo, un luchador.

Detalló que Montemayor dejó instrucciones para repartir su biblioteca en diversos recintos universitarios de Chihuahua, así como en el centro cultural que lleva su nombre, ubicado en lazona de Cuautepec, delegación Gustavo A. Madero.

Luego de varias guardias de honor de colegas y amigos, se acercó el tenor José Luis Ordóñez, paisano del escritor, e interpretó un aria del tercer acto de la ópera Tosca, E lucevan le stelle, pues, dijo, lo que más amaba Carlos era esta música y así lo quiero despedir.

Muy conmovida, la cantante Carmen Cardenal también se acercó a la urna con las cenizas de su amigo y le cantó un corrido de Chihuahua.

Una larga fila de amigos, pero sobre todo los muchachos que seguían a Montemayor por su pensamiento crítico, esperaban su turno para despedirse de quien nos enseñó y guió con su palabra acerca de la realidad social del país, en contraste con las versiones oficiales, dijo una joven estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, con una rosa blanca en la mano.

Media hora después de iniciadas las guardias arribó a la AML la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar, quien dijo: Se perdió a un gran hombre de las letras. También acudió el director del Fondo de Cultura Económica, Joaquín Díez-Canedo, quien explicó que esa casa editora está preparando el segundo tomo de las obras reunidas de Carlos Montemayor.

El homenaje se prolongó varias horas. Hubo rostros tristes, como el del poeta Juan Gelman, o comentarios en torno a la muerte de un intelectual que nos va a hacer mucha, mucha falta.

fuente- la jornada

Aun en sus últimos días, Montemayor insistió en la necesidad de hacer justicia

El Comité de Familiares Detenidos-Desaparecidos de Oaxaca lamentó su fallecimiento

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Preocupado y ocupado por su paísFoto Luis Humberto González
Octavio Vélez Ascencio, Merry MacMasters y Víctor Ballinas
Corresponsal y Reporteros
Periódico La Jornada
Lunes 1º de marzo de 2010, p. 7

El pintor juchiteco Francisco Toledo no trató mucho al historiador Carlos Montemayor. No obstante, recuerda que pasó por Oaxaca una vez y escribió un texto sobre unos presos indígenas zapotecas de la región Lochixa para un documental que se hizo con entrevistas de esos encarcelados. Grabó su texto y está en este documental.

Todavía no se ha exhibido el filme, producido por el patronato Pro Defensa del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca (ProOax), institución fundada por Toledo. El artista acota que se lo agradecimos mucho, porque es muy importante el apoyo que Montemayor daba a todas estas personas desprotegidas. Recuerdo que le pedí este texto... era conmovedor. Tenía una gran valentía para defender estos grupos marginados, y lo sentimos mucho.

Respecto del título del filme, apunta: No sé si siquiera tiene título. Son presos loxichas, de la sierra sur. Son supuestamente acusados de guerrilleros. Se les hicieron falsas acusaciones y les dieron a firmar documentos en blanco; son personas que no tuvieron traductor durante los interrogatorios; en fin... muchos de ellos siguen en la cárcel.

El autor del documental es el exitoso y muy premiado cineasta Rigoberto Pérez Cano.

Duro golpe para familiares de desaparecidos

Oaxaca, Oax., 28 de febrero. El Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos Hasta Encontrarlos lamentó el deceso del escritor Carlos Montemayor, promotor del diálogo entre el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el gobierno federal, para lograr la presentación con vida de dos de sus miembros, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez.

Es un duro golpe para los familiares que demandamos justicia, afirmó Nadín Reyes Maldonado, hija de uno de los guerrilleros.

La mujer dijo que la muerte de Montemayor constituye un duro golpe para el Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos Hasta Encontrarlos, porque siempre acompañó a las familias de los guerrilleros, incluso después de la disolución de la Comisión de Intermediación en 2009.

Deja un vacío muy grande. Me quedo con las lecciones de congruencia, lucha social y disciplina en el estudio de don Carlos, señaló.

Resaltó que los integrantes del comité siempre agradecerán las atenciones del escritor, quien pese a su estado de salud y carga de trabajo se daba una pausa para saludarlos.

Reyes Maldonado dijo que Montemayor visitó hace un mes a los familiares y escuchó con paciencia sus inquietudes sobre la reanudación de los trabajos de la Comisión de Intermediación.

Ese día resaltó la lucha de mi padre y me exigió no derrumbarme hasta encontrarlo. Siempre mantuvo la idea de que mi papá y Gabriel Alberto Cruz Sánchez siguen vivos, señaló Nadín Reyes.

Comprometido con la verdad y la justicia: Pablo Romo

Pablo Romo, miembro de la Comisión de Intermediación entre el gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario (EPR) para el caso de los desaparecidos de Oaxaca, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, consideró que Carlos Montemayor fue un escritor universal de todos los tiempos y todas las letras. Nos deja un legado y herencia de seguir trabajando porque aparezcan los desaparecidos de este país.

Su deceso es una pérdida irreparable. Fue un hombre comprometido con la verdad y la justicia. Perteneció a una generación de hombres y mujeres que creyeron en el país, en su pueblo.

Recordó: Hace unos días, antes de que fuera sometido de nuevo a tratamiento, estuvimos platicando con él de muchos temas, e insistía en la necesidad de hallar a los desaparecidos de este país, y que se haga justicia.

Édgar Cortez, de la red nacional Todos los derechos para todos, manifestó que fue muy coherente en el apoyo por los derechos humano. Es una pérdida muy grande. Con él trabajamos el tema de los derechos humanos, y su participación en la Comisión de Intermediación para que sean presentados los desaparecidos de Oaxaca, de este sexenio, habla de su sensibilidad y de su compromiso con la justicia.

Por otra parte, el coordinador de los senadores del PAN, Gustavo Madero, lamentó la muerte del escritor, de quien dijo: fue un novelista, ensayista, traductor y poeta que siempre mostró gran compromiso social, en particular con los grupos indígenas.

Madero resaltó: si bien no cabe duda de su calidad como poeta y novelista, también fue siempre una persona preocupada y ocupada por lo que pasaba en el país. Ahí está, por ejemplo, su papel como integrante de la comisión mediadora entre el EPR y el gobierno federal.

fuente- la jornada

domingo, 28 de febrero de 2010

¿Quién era Carlos Montemayor?


Carlos Montemayor nació en Parral, Chihuahua el 13 de junio de 1947.

Fue escritor, traductor, activista social defensor de los pueblos indígenas y de los grupos más vulnerables de México.

Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Real Academia Española, de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas y cantante de ópera mexicano.

Su libro “Tarahumara” es el compendio más completo acerca de los rarámuris de la Sierra de Chihuahua.

Su obra “Guerra en el Paraíso” es el relato trágico de los hechos violentos que se vivieron en México a principios de los años setenta.

“Mal de piedra” se remite a una de las constantes de Parral, su pueblo natal: la minería. Lo mismo que en “Minas del retorno”, donde rompe con el modelo de la tradicional novela lineal.

Sus ensayos son determinantes para entender la problemática actual de México.

Dominó el inglés, italiano, francés, griego arcaico, clásico y vulgar, y el latín.

Tradujo clásicos como las Odas de “Píndaro” y “Carmina Burana”.

Falleció el 28 de febrero de 2010 a consecuencia de cáncer.

Premios recibidos:

Premio Internacional Juan Rulfo por su cuento Operativo en el trópico.
Premio Xavier Villaurrutia por Las llaves de Urgell.
Premio José Fuentes Mares por su libro de poesía Abril y otras estaciones.
Premio Colima de narrativa por Guerra en El Paraiso.

fuente- mundo 52

Rinden homenaje a Montemayor en la Academia

Las cenizas del escritor mexicano Carlos Montemayor, fallecido esta madrugada aquí, llegaron esta noche a la sede de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), donde eran esperadas por académicos, familiares y parte de la comunidad literaria e intelectual del país.

La urna que contenía los restos del escritor llegó en brazos de su esposa, Susana de la Garza, quien tras una guardia de honor, junto con sus hijos Emilio, Alejandra, Jimena y Victoria, informó que los restos mortales del poeta, novelista y traductor serán llevados a su natal, Parral, Chihuahua, y parte de ellos serán esparcidos.

"Una parte de sus cenizas serán depositadas en algún sitio de su tierra, y otra, la esparciremos en los lugares que él tomó como escenarios para sus novelas, abundó De la Garza. Se refirió luego a los pueblos, comunidades y ciudades que ocuparon la atención del Montemayor-luchador social.

A la capilla fúnebre habilitada en la casa que ocupa la AML, en esta ciudad llegaron la astrónoma Julieta Fierro, el editor Jaime Labastida, el periodista Miguel Angel Granados Chapa, la escritora Margo Glantz, el poeta Vicente Quirarte, el director del Canal 22 de televisión, Jorge Volpi, y la titular del Conaculta, Consuelo Sáizar, entre otros.

Igualmente, el director del Fondo de Cultura Económica (FCE) , Joaquín Diez-Canedo, quien recordó que esta editora ya publicó el primer volumen de sus novelas y está por entrar a prensa el segundo.

"Era un hombre de gran vitalidad y muy prolífico y no dudo que tuviera algo inédito", comentó.

Por su parte, Emilio, al ofrecer unas palabras ante los restos de su padre, recordó que œhace cuatro meses se enteró de su enfermedad y de inmediato se lo dijo a su familia. Quiso mantener esa información entre sus hijos, su esposa y sus hermanos; en ese tiempo, luchamos todos juntos contra su enfermedad'.

De la Garza refirió, en ese sentido, que esos cuatro meses sirvieron a Carlos Montemayor para ordenar asuntos y, sobre todo, para convivir con su familia. El recuerdo de que su esposo siempre œfue un hombre en toda la extensión de la palabra y era divertido', le arrebató una sonrisa en medio de su pena.

'Siempre se cree que los intelectuales son aburridos y, al menos él, no era nada aburrido; cantaba, bailaba, hablaba las lenguas que quería, tenía miles de proyectos, era una persona muy creativa y, sobre todo, un luchador incansable. Tras esas palabras, una fila de allegados le dio el pésame.

fuente- el universal

Lamenta Elena Pinoatiwska la muerte del escritor Carlos Montemayor

MÉXICO (Notimex).- Con un suspiro y profundo sentimento, la escritora mexicana Elena Poniatowska recibió la noticia del fallecimiento del reconocido escritor Carlos Montemayor, acaecido en la madrugada de hoy.

Poniaowska expresó su sorpresa en una breve entrevista vía telefónica para Notimex, donde comentó que Montemayor era una persona sumamente preparada, "se me figuraba un hombre del Renacimiento contemporáneo, hablaba latín y griego, también era cantante y en sus obras fue un visionario".

Montemayor tuvo una extensa obra, además de entregarse a las causas sociales, estaba muy preocupado por las lenguas indígenas, e incluso realizó varias traducciones del náhuatl", dijo Elenita, como afectuosamente le llaman sus amigos intelectuales y quienes la estiman.

Carlos, fue multipremiado por sus trabajos, su obra abarcó varios géneros y en la mayoría de ellos obtuvo reconocimientos, afirmó la escritora.

"Es una verdadera pena que nos haya dejado, es muy dolorosa esta pérdida, pero él estaba enfermo de cáncer, desde hacía unos meses atrás".

La escritora Elena Poniatowska conocía bien al autor, ahora finado. "Carlitos también cantaba, y lo hacía muy bien, creo que era tenor, tomó clases de canto, creo que en el Conservatorio, lo llegué a escuchar en algunas ocasiones".

Recordó que Montemayor era miembro de múltiples agrupaciones, sobre todo a favor de la cultura indígena y perteneció a la Academia Mexicana de la Lengua creó desde los años 80.

Lamentó profundamente el sensible fallecimiento de Montemayor y para finalizar dijo, "se nos ha ido este hombre del Renacimiento Contemporáneo".

fuente- notimex

Fallece reconocido escritor mexicano Carlos Montemayor

Escrito por Félix Albisu
domingo, 28 de febrero de 2010

Imagen activa

28 de febrero de 2010, 12:54
México, 28 feb (PL) El reconocido escritor mexicano Carlos Montemayor falleció en la madrugada, confirmó este mediodía en un comunicado de prensa la casa editorial Random House Mondadori.

Por su parte, el servicio noticioso digital del diario Reforma informó que la viuda del intelectual mexicano, Susana de la Garza, dijo que Montemayor murió a las 3.35 hora local, victima de un tumor maligno que se le detectó desde octubre pasado y para el cual seguía tratamiento médico.

Mientras tanto, la Academia Mexicana de la Lengua indicó que no se realizaran los funerales tradicionales para despedir al escritor y que solo su familia y miembros de esa institución le darán el último adiós en una ceremonia intima, como lo pidió en vida el fallecido.

El 15 de diciembre pasado, Montemayor recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009 en el área de Literatura y Linguística, galardón que recibio de manos del presidente de la república, Felipe Calderón.

El novelista, ensayista, traductor, poeta y promotor de las letras indígenas, residente en el Distrito Federal, era oriundo de Parral, norteño estado de Chihuahua, donde nació el 13 de junio de 1947.

Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Real Academia Española y de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas.

Dominaba varios idiomas, inglés, italiano, francés, griego arcaico, clásico y vulgar, y el latín en todas sus formas. Tradujo clásicos como las Odas de Píndaro y Carmina Burana.

Montemayor se caracterizó siempre por su activismo social, sobre todo en favor de los grupos más vulnerables de México.

En su amplia obra destacan las novelas Las armas del alba (2009), Guerra en el paraíso (2009), Los informes secretos (2007) y La fuga (2003).

El escritor mexicano tuvo una amplia trayectoria internacional en certámenes de intelectuales. En el año 2005 formó parte del jurado del premio de periodismo latinoamericano José Martí, organizado por esta agencia, Prensa Latina.

fuente- prensa latina.cu

sábado, 10 de octubre de 2009

Sindicatos y seguridad nacional


Carlos Montemayor

A menudo los gobiernos mexicanos traducen toda movilización popular como manipulación y toda solución como represión, Este rasgo, típico de viejos gobiernos priístas, se ha agudizado en la administración de Felipe Calderón. Seguridad Nacional podría ser uno de los contrapesos naturales para medidas gubernamentales desprovistas de una ponderación social; podría generar una útil información de vastos alcances políticos de reconocer que no deben desdibujarse las condiciones sociales que las acciones gubernamentales producen. No debe ser un apoyo para el endurecimiento público, sino un recurso más para conocer lo que puede llegar a ocurrir si no desaparecen medidas gubernamentales de índole política o económica que puedan estar poniendo en peligro la seguridad del país entero. Creer que detrás de todo movimiento campesino o urbano, que detrás de todo descontento social, hay un grupo que manipula y que explica a satisfacción el descontento social o sindical, sin suponer que hay errores graves en la conducción política o económica del país, es un error de seguridad nacional.
Si Seguridad Nacional cumpliera a cabalidad su función, incluiría la detección de los posibles detonantes de la inconformidad social, detonantes que podrían abarcar desde decisiones del Presidente de la República hasta decisiones del agente del Ministerio Público presionado por el poder o el soborno. Las tareas de Seguridad Nacional no implican, como quizás desean algunas autoridades, que sus reportes confirmen que sólo aquellos pobres, indígenas o sindicatos insumisos tienen la culpa de la catástrofe del país.
Desde 2007 se inició un gran despliegue militar en muchas zonas rurales y urbanas del país en una lucha aparentemente a fondo contra el narcotráfico. Sin embargo, en los estados de Guerrero, Sinaloa, Durango, Chihuahua o Tamaulipas los contingentes del Ejército estuvieron operando como fuerzas de reacción, sin un plan de inteligencia. En regiones de Guerrero o Oaxaca se efectuó un desplazamiento encubierto del Ejército para hostigar a bases sociales inconformes o a bases posibles guerrilleras. En esta lucha contra el narcotráfico en zonas rurales de Guerrero o de Chihuahua el Ejército mostró un comportamiento igual al de la guerra sucia de los años setenta en perjuicio de la población civil; es decir, el terror, la tortura, las desapariciones forzadas de personas, se convirtieron en rasgos característicos de una búsqueda de información que los servicios de inteligencia no podían obtener por otras vías más acordes con una estrategia que pudiéramos llamar, precisamente, inteligente.
La insuficiencia estratégica y operativa en los servicios de seguridad nacional se deben a un error de análisis, pero también se acentúan por el sometimiento de las funciones de Seguridad Nacional a los intereses políticos de los grupos de poder en turno.
Las medidas represivas policiales o militares no siempre han logrado frenar los movimientos populares de inconformidad social. El 18 de mayo de 1967, en Atoyac, en la sierra de Guerrero, la represión a la manifestación pacífica de los padres de familia de la escuela primaria Juan Álvarez produjo la guerrilla de Lucio Cabañas. Ese año, en agosto, la masacre de veintisiete copreros en Acapulco desencadenó las acciones de la guerrilla de Genaro Vásquez Rojas. La represión policial y militar desplegada del 26 al 29 de julio de 1968 no frenó las pugnas estudiantiles, sino que dio origen al movimiento estudiantil de 1968. La represión del 10 de junio de 1971 en la ciudad de México y en el estado de Nuevo León no detuvo la inconformidad popular; por el contrario, provocó el surgimiento de la Liga Comunista 23 de Septiembre y de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), organización esta última que en las décadas finales del siglo XX aportó la base de trabajo de la que surgió en 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La respuesta a la masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas en 1995, en Guerrero, se demoró un año: fue la aparición de la guerrilla del EPR. Posiblemente conectada con el conflicto social de Oaxaca del año 2006, la desaparición forzada el 25 de mayo de 2007 en perjuicio de dos militantes eperristas, Eduardo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, provocó devastadores atentados del EPR a oleoductos de Pemex en Querétaro y Guanajuato los días 5 y 10 de julio de ese mismo año.
Ahora, con el país vuelto al revés por una lucha contra el narcotráfico mal conducida y sin salida; con la economía en recesión y un proyecto de egresos para 2010 sin seso y sin corazón, el ataque abierto al Sindicato Mexicano de Electricistas, en medio de la complaciente alianza con lacras sindicales del magisterio, Pemex y del Congreso del Trabajo, es un peculiar alarde del “poder del Estado”. No se escatima esfuerzo por apartar la inteligencia y la Seguridad Nacional de las decisiones políticas. No se escatima esfuerzo por alejar la paz y la justicia social en el presente y en el futuro inmediato del país. Difícil entender por qué al gobierno federal le bastan las campañas mediáticas y no los análisis de inteligencia. ¿Una nueva visión de Estado? ¿Una nueva demostración de que el Estado se derrumba?

fuente- la jornada