VIENTOS DEL PUEBLO
viernes, 4 de diciembre de 2009
La memoria del pueblo chileno pudo por fin honrar a Víctor Jara

Víctor Jara fue asesinado hace 36 años por la dictadura de Augusto Pinochet y enterrado en secreto por su esposa y dos amigos el 18 de septiembre de 1973.
El día del golpe, 11 de septiembre, las fuerzas represivas, detuvieron a Víctor, quien fue terriblemente torturado para asesinarlo después. Ese crimen aún permanece impune, ya que los responsables de su asesinato no han sido juzgados.
Miles de personas se han presentado para darle e homenaje que merece, entre quienes se cuentan políticxs, periodistas, artistas y personalidades de la cultura.
Mañana sábado, Jara será enterrado en el Cementerio General.
Empiezan a dar el último adiós a Víctor Jara
Aporrea. Centenares de personas empezaron hoy a dar el último adiós al cantautor Víctor Jara, asesinado en 1973 por militares, en el inicio del velatorio de sus restos, que se extenderá durante tres días para que sus compatriotas le ofrezcan el homenaje que no pudo recibir al momento de su muerte.
La británica Joan Turner, viuda del cantautor, custodió el féretro donde reposan los restos de su esposo, el mismo en el que fue sepultado en septiembre de 1973 cuando, acompañada solo por dos personas, lo depositó en un humilde nicho del Cementerio General.
"Está en el mismo ataúd con que fue sepultado casi en la clandestinidad por Joan Jara el 18 de septiembre de 1973. Su hija Manuela lo ha preparado", explicó la actriz Gloria König, presidenta de la Fundación Víctor Jara.
A la Fundación Víctor Jara, en el centro de Santiago, lugar elegido para velar al artista chileno, acudieron también representantes políticos, del mundo del arte y la cultura y de asociaciones de derechos humanos.
La primera guardia de honor fue encabezada por Joan Jara junto a sus hijas Amanda y Manuela.
Las siguientes fueron realizadas por los trabajadores de la Fundación Víctor Jara, la plana mayor del Partido Comunista de Chile, los máximos dirigentes de las juventudes comunistas y la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
Entre las personas que acudieron al velatorio figuran la ministra de Cultura, Paulina Urrutia; el músico chileno Ángel Parra, hijo de Violeta Parra, el director de cine Andrés Wood y el candidato presidencial de la izquierda extraparlamentaria, Jorge Arrate.
El entierro del autor de canciones como "Te recuerdo Amanda" y "¡Ay, canto, que mal me sales!" tendrá lugar el sábado 5 de diciembre a las 10.00 horas (13.00 GMT) cuando, desde la sede de la Fundación saldrá un cortejo que recorrerá las calles hasta el Cementerio General.
El cantautor y director de teatro fue asesinado en el Estadio Chile, un recinto deportivo utilizado como centro de reclusión y tortura, días después del golpe de Estado que el 11 de septiembre de 1973 terminó con el mandato del presidente Salvador Allende (1970-1973).
Según determinó la investigación judicial, fue brutalmente golpeado y torturado, sus manos sufrieron golpes de culatas de fusiles y después recibió 44 disparos en todo el cuerpo.
Largas colas para rendir homenaje al cantante comunista Victor Jara
InSurGente.- Esta semana llegó el momento que se postergó por más de tres décadas: el homenaje y funeral como la gente que merecía Víctor Jara, símbolo del arte popular. El jueves comenzó el velatorio, que culminará con una despedida en el Cementerio General el día sábado, previo recorrido por Santiago. La afluencia de personas es incesante.
Así se anunció en el velatorio que se está realizando en el Galpón que lleva su nombre. El recorrido del sábado comienza a las 10:00 horas en calle Huérfanos. La idea es que pase por calles Brasil, Compañía, San Martín, San Pablo, Morandé y General Mackenna. Pasará también por la Estación Mapocho y será homenajeado por las pergoleras de avenida La Paz.
No será el único: la Brigada Ramona Parra hará el suyo en La Paz con Olivos. Luego Santos Dumont y Recoleta, hasta el Cementerio. Allá será llevado hasta el mismo lugar en que lo sepultó Joan Jara en 1973, con sólo 3 asistentes y bajo fuerte vigilancia militar, que prohibió hacer una despedida masiva.
La actividad lleva varias semanas de planificación y fue autorizada por Intendencia, considerada como muy importante para el Gobierno.
Para que se realice sin inconvenientes, Carabineros coordinó un plan especial para el perímetro del Galpón, con el apoyo de 700 voluntarios civiles.
El jueves y viernes está cortado el tránsito en Huérfanos, entre Cumming y Brasil. Compañía, Agustinas y Brasil siguen con libre circulación. Frente al Galpón, en la Plaza Brasil, se montó un escenario donde diversos artistas tributarán a Jara, incluyendo algunos de gran renombre como Inti Illimani y el Bafochi.
fuente- kaos en la red
Testimonio acerca del asesinato de Víctor Jara

Texto leído en el Acto Homenaje a Víctor Jara, e inauguración de una escultura de Víctor en el frontis de la Casa Central la actual Universidad de Santiago (ex U.T.E).
16 Octubre de 2003
¡A ESE HIJO DE PUTA ME LO TRAEN PARA ACA!.-
Gritó el oficial apuntando con su dedo a Víctor Jara, quien junto a unos 600 profesores y estudiantes de la UTE ingresábamos prisioneros con las manos en la nuca y a punta de bayonetas y culatazos al Estadio Chile la tarde del Miércoles 12 de Septiembre de 1973. Era el día siguiente del Golpe fascista. El día antes, el 11, Víctor debía cantar en el Acto que se realizaría en la UTE, donde nuestro Rector Enrique Kirberg recibiría al Presidente Allende, quien anunciaría el llamado a Plebiscito al pueblo de Chile. ..... Sin embargo, la voz de Allende fue apagada en la Moneda en llamas y la guitarra de Víctor quedaría allí, destrozada por la bota militar en el bombardeo de la UTE, como testimonio más de la barbarie fascista.-
¡A ESE HIJO DE PUTA ME LO TRAEN PARA ACA!. Repitió iracundo el oficial…. Casco hasta los ojos, rostro pintado, metralleta al hombro, granada al pecho, pistola y corvo al cinto, balanceando su cuerpo tensado y prepotente sobre sus botas negras..
A ESE HUEVON!. ¡A ESE!!. El soldado lo empuja sacándolo de la fila.
¡ NO ME LO TRATEN COMO SEÑORITA, CARAJO! Ante la orden, el soldado levanta su fusil y le da un feroz culatazo en la espalda de Víctor. Víctor cae de bruces, casi a los pies del Oficial.
¡CH’E TU MADRE!. VOS SOY EL VICTOR JARA HUEVON. EL CANTOR MARXISTA, ¡EL CANTOR DE PURA MIERDA!. Y, entonces, su bota se descarga furibunda una, dos, tres, diez veces en el cuerpo, en el rostro de Víctor, quien trata de protegerse la cara con sus manos, -ese rostro que cada vez que lo levanta esboza esa sonrisa, que nunca lo abandonó hasta su muerte-. Esa misma sonrisa grande con que cantó desde siempre al amor y a la revolución.-
YO TE ENSEÑARE HIJO DE PUTA A CANTAR CANCIONES CHILENAS, ¡NO COMUNISTAS!.
....El golpe de una bota sobre un cuerpo indefenso no se olvida jamás.... El oficial sigue implacable su castigo, enceguecido de odio, lo increpa y patea. La bota maldita se incrusta en la carne del cantor. Nosotros, apuntados por los fusiles contemplamos con horror la tortura de nuestro querido trovador y pese a la orden de avanzar nos quedamos transidos frente al horror. Víctor yace en el suelo. Y no se queja. Ni pide clemencia. Sólo mira con su rostro campesino al torturador fascista. Este se desespera. Y de improviso desenfunda su pistola y pensamos con pavor que la descerrajará sobre Víctor. Pero, ahora le golpea con el cañón del arma, una y otra vez. Grita e increpa. Es histeria fascista. Y, entonces, la sangre de Víctor comienza a empaparle su pelo, a cubrirle su frente, sus ojos......... Y la expresión de su rostro ensangrentado se nos quedaría grabada para siempre en nuestras retinas........
El oficial se cansa y de pronto detiene sus golpes. Mira a su alrededor y advierte los cientos de ojos testigos que en una larga hilera lo observan con espanto y con ira. Entonces, se descompone y vocifera.
¡¿QUE PASA HUEVONES?!. ¡QUE AVANCEN ESTAS MIERDAS!!. Y A ESTE CABRON, se dirige a un soldado, ME LO PONES EN ESE PASILLO Y AL MENOR MOVIMIENTO, LO MATAS, ¡LO MATAS!, ¿ENTENDISTES, CARAJO?!.
El Estadio Chile se iba llenando rápidamente con prisioneros políticos. Primero, 2 mil, luego seríamos más de 5.000.- Trabajadores heridos, ensangrentados, descalzos, con su ropa hecho jirones, bestialmente golpeados y humillados. El golpe fascista tuvo allí, como en todas partes, una bestialidad jamás vista. Las voces de los oficiales azuzando a los soldados a golpear, a patear, a humillar esta “escoria humana” a la “cloaca marxista”, como lo espetan. -Hasta hoy día la gente nos pregunta si los miles de prisioneros del Estadio presenciaron estas torturas de Víctor y la respuesta es que, sólo unos pocos, sus compañeros de la UTE y los más cercanos, ya que el destino y la vida de cada uno estaba en juego- y, además, el ESTADIO CHILE era un MULTIESCENARIO DEL HORROR, de la bestialidad más despiadada. .....Allí arriba un oficial le cortaba la oreja con su corvo a un estudiante peruano, acusándolo por su piel morena de ser cubano. Allá, un niño de unos 12 años, de repente se levanta de su asiento y llamando a su padre corre enloquecido entre los prisioneros y un soldado le descargaba su ametralladora. De pronto un soldado tropieza en las graderías con el pie de un obrero viejo y “El Príncipe”, que así se hacía llamar uno de los oficiales a cargo, desde lo alto de los reflectores que nos enceguecían, le ordena que le golpee y el soldado toma el fusil por su cañón y quiebra su culata en la cabeza del trabajador, que se desangra hasta morir. Un grito de espanto nos sobrecoge. Desde lo alto de la gradería, un trabajador enloquecido se lanza al vacío al grito de ¡VIVA ALLENDE! y su cuerpo estalla en sangre en la cancha del estadio. Enceguecidos por los reflectores y bajo los cañones de las ametralladoras llamadas “las sierras de Hitler” siguen llegando nuevos prisioneros.
VICTOR, herido, ensangrentado, permanece bajo custodia en uno de los pasillos del Estadio Chile. Sentado en el suelo de cemento, con prohibición de moverse. Desde ese lugar, contempla el horror del fascismo. Allí, en ese mismo Estadio que lo aclamó en una noche del año 69 cuando gana el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su PLEGARIA DE UN LABRADOR:
Levántate
Y mírate las manos
Para crecer, estréchala a tu hermano
Junto iremos unidos en la sangre
Hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Juntos iremos unidos en la sangre
Ahora y en la hora
de nuestra muerte, amen (fragmento)
Allí es obligado a permanecer la noche del Miércoles 12 y parte del Jueves 13, sin ingerir alimento alguno, ni siquiera agua. Víctor tiene varias costillas rotas, uno de sus ojos casi reventado, su cabeza y rostro ensangrentados y hematomas en todo su cuerpo. Y estando allí, es exhibido como trofeo por el Oficial superior y por “el Príncipe” ante las delegaciones de oficiales de las otras ramas castrenses y cada uno de ellos hace escarnio del cantor.
La tarde del Jueves se produce un revuelo en el Estadio. Llegan buses de la Población La Legua. Se habla de enfrentamiento. Y bajan de los buses muchos presos, heridos y también muchos muertos. A raíz de este revuelo, se olvidan un poco de Víctor. Los soldados fueron requeridos a la entrada del Estadio.
Entonces, aprovechamos de arrastrar a Víctor hasta las graderías. Le damos agua. Le limpiamos el rostro. Eludiendo la vigilancia de los reflectores y las “punto 50”, nos damos a la tarea de cambiar un poco el aspecto de Víctor. Queremos disfrazar su estampa conocida. Que pase a ser uno más entre los miles. Un viejo carpintero de la UTE le regala su chaquetón azul para cubrir su camisa campesina. Con un cortauñas le cortamos un poco su pelo ensortijado. Y cuando nos ordenan confeccionar listas de los presos para el traslado al Estadio Nacional, también disfrazamos su nombre y le inscribimos con su nombre completo: VICTOR LIDIO JARA MARTINEZ. Pensábamos, con angustia, que si llegábamos con Víctor al “Nacional”, y escapábamos de la bestialidad fascista del “Chile”, podríamos, tal vez, salvar su vida.
Un estudiante nuestro ubica a un soldado conocido, le pide algo de alimento para Víctor. El soldado se excusa, dice que no tiene, pero mas tarde aparece con un huevo crudo, lo único que pudo conseguir y Víctor toma el huevo y lo perfora con un fósforo en los dos extremos y comienza a chuparlo y nos dice, recuperando un tanto su risa y su alegría, “en mi tierra de Lonquén así aprendí a comer los huevos”. Y duerme con nosotros la noche del Jueves, entre el calor de sus compañeros de infortunio y, entonces, le preguntamos que haría él, un cantor popular, un artista comprometido, un militante revolucionario, ahora en Dictadura y su rostro se ensombrece previendo, quizás, la muerte. Hace recuerdos de su compañera, Joan, de Amanda y Manuela, sus hijas y del Presidente Allende, muerto en la Moneda, de su amado pueblo, de su partido, de nuestro Rector y de sus compañeros artistas. Su humanidad se desborda aquella fría noche de Septiembre.
El Viernes 14 estamos listos para partir al Nacional. Los fascistas parecen haberse olvidado de Víctor. Nos hacen formar para subir a unos buses, manos en alto y saltando. Y las bayonetas clavándonos. En el último minuto, una balacera nos vuelve a las graderías.
Y llegamos al fatídico SABADO 15 DE SEPTIEMBRE DE 1973. Cerca del mediodía tenemos noticias que saldrán en libertad algunos compañeros de la UTE. Frenéticos empezamos a escribirles a nuestras esposas, a nuestras madres, diciéndoles solamente que estábamos vivos. Víctor sentado entre nosotros me pide lápiz y papel. Yo le alcanzo esta libreta, cuyas tapas aún conservo. Y Víctor comienza a escribir, pensamos en una carta a Joan su compañera. Y escribe, escribe, con el apremio del presentimiento. De improviso, dos soldados lo toman y lo arrastran violentamente hasta un sector alto del Estadio, donde su ubica un palco, gradería norte. El oficial llamado el Príncipe tenía visitas, oficiales de la Marina. Y desde lejos vemos como uno de ellos comienza a insultar a Víctor, le grita histérico y le da golpes de puño. La tranquilidad que emana de los ojos de Víctor descompone a sus cancerberos.- Los soldados reciben orden de golpearlo y comienzan con furia a descargar las culatas de sus fusiles en el cuerpo de Víctor. 2 Veces alcanza a levantarse Víctor, herido, ensangrentado. Luego no vuelve a levantarse. Es la última vez que vemos con vida a nuestro querido trovador. Sus ojos se posan por última vez, sobre sus hermanos, su pueblo mancillado.
Aquella noche, nos trasladan al Estadio Nacional y al salir al foyer del Estadio Chile vemos un espectáculo dantesco. Treinta o cuarenta cuerpos sin vida están botados allí y entre ellos, junto a Litre Quiroga, Director de Prisiones del Gobierno Popular, también asesinado, el cuerpo inerte y el pecho perforado a balazos de nuestro querido VICTOR JARA. 42 balas. La brutalidad fascista había concluído su criminal faena. Era la noche del Sábado 15 de Septiembre. Al día siguiente su cadáver ensangrentado, junto a otros, sería arrojado cerca del Cementerio Metropolitano.
Esa noche, entre golpes y culatazos ingresamos prisioneros al Estadio Nacional.- .......Y nuestras lágrimas de hombres quedaron en reguero, recordando tu canto y tu voz, amado Víctor, Víctor del Pueblo:
| Yo no canto por cantar | Te recuerdo Amanda |
Esa misma noche, ya en el Nacional, lleno de prisioneros, al buscar una hoja para escribir, me encontré en mi Libreta, no con una carta, sino con los últimos versos de Víctor, que escribió unas horas antes de morir y que el mismo tituló “ESTADIO CHILE”, conteniendo todo el horror y el espanto de aquellas horas. Inmediatamente acordamos guardar este poema. Un zapatero abrió la suela de mi zapato y allí escondimos las dos hojas del poema. Antes, yo hice dos copias de él, y junto al ex Senador Ernesto Araneda, también preso, se las entregamos a un estudiante y a un médico que saldrían en libertad.
Sin embargo, el joven es chequeado por los militares en la puerta de salida y le descubren los versos de Víctor. Lo regresan y bajo tortura obtienen el origen del poema. Llegan a mí y me llevan al Velódromo, transformado en recinto de torturas e interrogatorio.
Me entregan a la FACH y tan pronto me arrojan de un culatazo a la pieza de tortura, el oficial me ordena sacarme el zapato donde oculto los versos. ¡Ese zapato, cabrón!!! Grita furibundo. Su brutalidad se me viene encima. Golpea el zapato hasta hacer salir las hojas escritas. Mi suerte estaba echada. Y comienzan las torturas, patadas, culatazos y la corriente horadando las entrañas, torturas destinadas a saber si existían más copias del poema. Y ¿por qué a los fascistas les interesaba el poema? Porque a 5 días del golpe fascista en Chile, el mundo entero, estremecido, alzaba su voz levantando las figuras y los nombres señeros de SALVADOR ALLENDE y VICTOR JARA y, en consecuencia, sus versos de denuncia, escritos antes del asesinato, había que sepultarlos.-
Pero, quedaba otra copia con los versos de Víctor, que esa noche debía salir del estadio.
Entonces, se trataba de aguantar el dolor de la tortura. De la sangre. Yo sabía que cada minuto que soportara las flagelaciones en mi cuerpo, era el tiempo necesario para que el poema de Víctor atravesara las barreras del fascismo. Y, con orgullo debo decir que los torturadores no lograron lo que querían. Y una de las copias atravesó las alambradas y voló a la libertad y aquí están los versos de Víctor, de su último poema, “ESTADIO CHILE”:
(fragmento)
Somos cinco mil
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
¡Cuanta humanidad
hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!.
Somos diez mil manos menos
que no producen
¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Así golpeará nuestro puño nuevamente.
CANTO QUE MAL ME SALES
CUANDO TENGO QUE CANTAR ESPANTO
ESPANTO COMO EL QUE VIVO
COMO EL QUE MUERO, ESPANTO.
Estos versos recorrieron todo el planeta. Y las canciones de Víctor, de amor y rebeldía, de denuncia y compromiso, siguen conquistando a los jóvenes de todos los rincones de la tierra.
El oficial fascista que ordenó acribillarlo debió quedar contento con su crimen, pensando que había silenciado la voz del cantor, sin saber que hay poetas y cantores como VICTOR JARA, que no mueren, que mueren para vivir, y que su voz y su canto seguirán vivos para siempre en el corazón de los pueblos.
Este es mi testimonio y a ustedes se lo entrego queridos compañeros.-
Boris Navia
fuente- purochile.org
jueves, 8 de octubre de 2009
ERNESTO CHE GUEVARA - Victor Jara
"Que el canto tiene sentido,cuando palpita en las venas del que morirá cantando las verdades verdaderas,no las lisonjas fugaces ni las famas extranjeras sino el canto de una lonja hasta el fondo de la tierra.""Ahí donde llega todo y donde todo comienza,canto que ha sido valiente siempre será canción nueva."
"Manifiesto" (fragmento) - Victor Jara
ZAMBA DEL CHE
Vengo cantando esta zambacon redobles libertarios,mataron al guerrillero Che comandante Guevara.
Selvas, pampas y montañas patria o muerte es su destino.
Que los derechos humanos los violan en tantas partes,en América Latina domingo, lunes y martes.
Nos imponen militares para sojuzgar los pueblos,dictadores, asesinos,gorilas y generales.
Explotan al campesino al minero y al obrero,cuánto dolor su destino,hambre miseria y dolor..Bolívar le dio el camino y Guevara lo siguió:liberar a nuestro pueblo del dominio explotador.
A Cuba le dio la gloriade la nación liberada, Bolivia también le llora su vida sacrificada.
San Ernesto de la Higuera le llaman los campesinos,selvas, pampas y montañas,patria o muerte su destino.
viernes, 29 de mayo de 2009
La escalofriante confesión del asesino de Víctor Jara

Cristóbal Peña, miembro del Centro de Investigación Periodística (CIPER) y experto en el caso de Víctor Jara, considera que hay que ser "cautos" a la hora de analizar estos acontecimientos, ya que se trata de un caso que "ha durado muchos años y ha pasado por las manos de varios jueces", a pesar de que, como señala Peña, es uno de los asesinatos que "ha contado con más testigos" de la historia (en referencia a las 5.000 personas que estaban retenidas en el Estadio de Chile en esos momentos). Sin embargo, no niega la importancia del hito ya que "es la primera vez que se acusa a un involucrado directo" en la muerte de Jara, aunque sólo se trate del "último eslabón de la cadena", ya que sólo así se han conseguido resolver los casos de Derechos Humanos.A pesar de la cautela mostrada en los primeros momentos por todos los conocedores del caso, los resultados de esta detención han sido impresionantes y, en menos de un día, han permitido reconstruir las últimas horas del mítico cantautor y, lo más importante, dar un paso más hacia 'El príncipe', un personaje envuelto en una nebulosa de realidad y leyenda, al que se le atribuye la orden de torturar y acribillar a Víctor Jara debido a sus ideas políticas.A partir de la declaración de Paredes y otros conscriptos, unido a otros testimonios, entre ellos el de Joan Turner, viuda de Jara, el CIPER ha reconstruido lo que ocurrió antes y después del asesinato, que hoy está más cerca de resolverse. Paredes confiesa que, estando como centinela en una habitación de la cárcel del estadio, vio llegar a los prisioneros y, detrás de ellos, a un teniente, Nelson Edgardo Haase, y a otro subteniente. También presenció las torturas y vejaciones a las que fue sometido, ensañándose en especial con sus manos, con las que tocaba la guitarra. El ex conscripto detenido sostiene que "fue testigo del minuto preciso en que el mismo subteniente comenzó a jugar a la ruleta rusa con su revólver apoyado en la sien del cantautor".
Según su relato, el disparo le atravesó el cráneo y lo dejó al borde de la muerte. Fue entonces cuando el subteniente le ordenó a él y a otros compañeros que vaciaran sus cargadores en el cuerpo de Jara. En su autopsia se contabilizaron hasta 44 heridas de bala, que le remataron. En su confesión, Paredes asegura que "todo lo que ocurrió fue presenciado por Nelson Haase, quien se encontraba sentado detrás del escritorio de interrogación. Pocos minutos después, el mismo subteniente que le disparó en la cabeza solicitó el retiro del cuerpo. Llegaron unos enfermeros con camilla, lo levantaron y metieron al interior de una bolsa y luego lo cargaron hasta la parte trasera de un vehículo militar estacionado en el patio trasero del recinto, al costado nororiente", recoge el CIPER en un artículo.
La prensa chilena sostiene que José Alfonso Paredes Márquez, de 55 años, puso mucha resistencia a su confesión. Sin embargo, una vez que se derrumbó ante el juez contó, en tiempo récord, todo lo que había mantenido en secreto durante más de tres décadas, ocultándoselo incluso a su propia esposa. "También hizo una aclaración ante el juez: durante los días posteriores al golpe, y como trabajaban casi 24 horas al día, la oficialidad les entregaba estimulantes para evitar el sueño y el hambre, por lo cual su relato podía no ser exacto en las fechas", explica el CIPER.