martes, 24 de julio de 2012
México: Las luchas que vienen
sábado, 21 de mayo de 2011
La educación en ética actual y su sentido político instrumental
Edith Gutiérrez Cruz[1]
En este trabajo se analizan algunos elementos de la función política de la educación en ética, ya que en la actualidad se observa un auge de discursos sobre educación en ética –orientados fundamentalmente hacia la ética ciudadana. Dicho auge nos lleva a pensar que la educación en ética cumple una misión política al procurar que los sujetos interioricen valores sociales tales como el respeto y la tolerancia para lograr la convivencia social pacífica y coadyuvar con ello en el desarrollo económico actual. En este sentido, la vieja divisa Orden y progreso adquiere nueva vigencia, pues la educación en ética se concibe como un medio para lograr el orden social y a través de tal orden –se dice- alcanzar el desarrollo y el progreso social. En ese sentido, la educación en ética es parte de la ideología[2], y promueve la adaptación de los sujetos a su entorno económico y político.
Asimismo, y gracias a su función política, muchos discursos de la educación en ética –bajo la perspectiva de la ética ciudadana- son cómplices con una forma de organización política-económica: el llamado neoliberalismo. La desigualdad generada por los modelos neoliberales de organización político-económica no es cuestionada radicalmente desde las perspectivas de educación en ética, sino que éstas buscan atenuar las contradicciones sociales, mas no resolverlas. Los problemas sociales, se dice, se dan a causa de la “falta de valores”, ocultándose con esta idea la brutal inequidad e injusticia que es la base de tales problemas. Es por eso que la ciudadanía planteada desde la educación en ética no significa un auténtico contrapeso para el neoliberalismo, sino que se constituye en elemento asociado e indispensable de éste.
La subordinación de las instituciones de enseñanza a los poderes desde la perspectiva de su desempeño, eficacia y rendimiento[3], cumple con la tarea de reproducir en la comprensión de los estudiantes la idea del mundo vigente. Como argumenta Illich[4] - a partir de la educación actual los sujetos aprenden los roles que les son asignados por la sociedad capitalista, “democrática” y liberal de hoy: el rol de trabajador-consumidor. Así, la educación formal entrena a los sujetos para que éstos sean consumidores, en primera instancia, de educación, bajo el argumento de que es mediante la educación que los sujetos podrán acceder a una mejor calidad de vida. Bajo tal argumento, los sujetos se convierten en consumidores cautivos de bienes y servicios educativos. Además, la educación se torna en un criterio central para la formación de comunidades así como para la marginación de los sujetos sin grados educativos[5].
Lo anterior guarda conformidad con la perspectiva de Hinkelammert para quien el modelo de desarrollo basado en el “capital humano” concibe a la educación como el lugar privilegiado para su producción, con lo que la educación es una inversión, un acumular tesoros diríamos desde la perspectiva de Delors[6], en función de la rentabilidad. Así, en este modelo de educación no hay lugar para perspectivas diferentes a las que aporten algo para la producción y desarrollo del “capital humano”[7].
Dado que la educación hoy pretende atenuar en el nivel del discurso las desigualdades -pero no resolverlas- y se halla subordinada a los poderes en la formación del sujeto trabajador-consumidor, requiere un discurso que brinde legitimidad al modelo de sujeto que promueve. Es ahí en donde entran los discursos sobre educación en ética, que se plantea como necesaria para la generación de capital humano con perspectiva ciudadana, ya que el “aprendizaje de la ética” se ha convertido en un plusvalor que se espera debe incluirse por la vía de la educación formal en el individuo “bien educado”. Así, la formación del trabajador-consumidor incluye un aspecto más, el del trabajador-consumidor-ciudadano. Se requiere que el sujeto funcional en la sociedad esté capacitado para ejercer alguna profesión u oficio, pero se necesita también que el sujeto asuma que el consumo es indispensable para su vida, con lo cual colabora doblemente con el modelo de producción: hay que producir, pero ello tiene sentido a través del consumo. De igual manera, la educación en ética actual busca que los sujetos asuman su rol como ciudadanos a través del ejercicio periódico del voto y de la práctica cotidiana de una serie de valores morales tales como la libertad, el respeto y la tolerancia. El modelo de ciudadano contemporáneo se asemeja al de consumidor, ya que el votante debe elegir de entre la oferta política aquél candidato que satisfaga sus expectativas a través de vastas campañas de marketing político.
Ahora bien, la educación en ética en la educación formal, sostiene prejuicios y creencias que se infunden y se refuerzan en los sujetos. Tales prejuicios son:
1. la creencia en que muchos de los males del mundo se deben a la falta de educación formal, y en particular a la falta de educación en ética;
2. la creencia en que la educación en ética debe ser sobre todo educación ciudadana, ética cívica y ética práctica;
3. la creencia en que los ciudadanos –como detentadores reales del poder- lo harán valer de manera efectiva –a través del sufragio- en la medida en que sean educados cívicamente; y
4. la creencia en que es solamente a través de la argumentación racional que se superan los conflictos;
Así, en términos generales, la educación en ética deja intocada la estructura económica y no cuestiona la posibilidad ni la viabilidad de la “democracia" formal representativa como la mejor forma de gobierno. El problema sobre cómo construir un mundo mejor no pasa necesariamente –para estos discursos- por el cuestionamiento y transformación radical de las condiciones económicas y sociales de opresión, con lo que su propuesta de mejora social se ubica entre las buenas intenciones moralizadoras y la complicidad con los poderes económicos y políticos fácticos.
El orden económico, desde el punto de vista del discurso neoliberal, se presume un orden puro y perfecto cuyos brazos militantes son –según Bourdieu- organismos internacionales tales como el Fondo Monetario Internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico[8], de los que la UNESCO –por ejemplo- sería el correlato cultural, es decir, ideológico. Para Bourdieu el neoliberalismo, como perspectiva economicista e individualista, se ha constituido a sí mismo como utopía, paradójicamente en la era del supuesto fin de las utopías, fundada en la fe en el libre comercio y articulada como dictadura de lo económico. En palabras de Hinkelammert, el neoliberalismo es “…fundamentalismo de talibanes de la religión del mito del crecimiento infinito.” [9]
En su carácter individualista, el neoliberalismo cuestiona todas las estructuras sociales que pudieran obstaculizar el mercado puro y perfecto, tales como el Estado[10], la nación, la familia[11], las asociaciones, las cooperativas, los sindicatos, etc. De ahí que el neoliberalismo es un programa de destrucción sistemática de los colectivos[12]. Por su parte pero en el mismo sentido, Beck plantea que hay que concebir la “individualización “en función del cambio de las condiciones de la vida y del modelo biográfico bajo las condiciones del mercado de trabajo desarrollado[13]. Se sigue de lo anterior que hay interacción entre el proceso progresivo de individuación, la disolución de colectivos y los procesos económicos tanto de producción como de intercambio. El modelo económico privilegia la acción individual lo cual genera un modelo de ser humano individualista que a su vez requiere del modelo idóneo de economía política para desplegarse.
En este sentido, ¿qué papel juega la educación en ética, como socializadora, en un entorno caracterizado por la disolución de los colectivos, por la atomización social? Probablemente la figura actual del ciudadano es la cristalización del individualismo neoliberal en la medida en que se constituye como individuo soberano –cuya expresión fundamental es el voto- sin que su referente colectivo inmediato (familia, clase social, compañeros de trabajo o de escuela, etc.) tenga necesariamente alguna relevancia en la emisión de su voto. Ello significa que actualmente la política no se hace colectivamente –como según Constant ocurría desde la libertad de los antiguos- sino que el ciudadano ejerce su libertad como individuo desde su independencia privada[14], separado de los grupos de los que forma parte.
Los ciudadanos en tanto que son individuos son elementos centrales del proyecto neoliberal, de ahí una de la razones del actual auge de los discursos de educación en ética desde la óptica de la ética ciudadana. En estos discursos se muestra, desde mi punto de vista, la apelación política a la ciudadanía, a la participación –fundamentalmente electoral- centrada en un individuo libre que con su sufragio aceita los mecanismos institucionales del Estado gracias a los cuales se desenvuelve, con toda libertad, el modelo de acumulación capitalista en su fase neoliberal, es decir, salvaje. Como se ve, hay en la educación en ética actual un severo olvido del ser humano, a pesar de su fachada humanista, en aras de hacerlo funcionar en la maquinaria capitalista en la que el aceite que mueve los engranes es la educación tal como se entiende por Delors y la UNESCO. Se concibe aquí una idea de ser humano hiperactivo y supertransformador del mundo y de sí mismo; así como limitadamente responsable en el sentido de la ciudadanía formal.
Existe un ethos de máximos en el sistema neoliberal, es decir, una moral que sí propone valores y actitudes que deben ser aceptados por todos los individuos para que sea posible el buen funcionamiento del sistema capitalista. Se busca una moral dominante, que es la moral del empresario y su afán de lucro, para que todo sea funcional tanto en lo político como en lo económico. Pero además el capitalismo neoliberal pretende reconocer la libertad política individual y para ello supuestamente concibe al ser humano como ciudadano con derechos peculiares[15]. Adicionalmente, la perspectiva neoliberal plantea que en el ámbito de la vida privada los individuos orienten su vida con el sistema moral que más les plazca, mientras no se entorpezca u obstruya el funcionamiento de la totalidad politico-económica capitalista. Estas tendencias alcanzan hoy en día plenitud en las sociedades actuales, pues en ellas se observa claramente el enorme crecimiento de la acumulación del capital junto con un neo-liberalismo político “democrático”, reivindicador de los ideales de la Modernidad encarnado en los Derechos Humanos y en la ciudadanía, que se extiende hacia la autonomía en la vida privada de los sujetos como el derecho a ser feliz, a gestionar la propia vida y el propio aprendizaje.
La finalidad de evitar el fracaso del sistema capitalista pasa por la búsqueda de dispositivos que atenúen las contradicciones sociales. Uno de esos dispositivos es –desde mi punto de vista-, además del sistema electoral, la educación, y de manera muy particular la llamada educación en ética, entendida como ética ciudadana. Esto se hace patente en diferentes documentos emanados de organismos internacionales como por ejemplo el documento del Foro Mundial sobre la Educación de Drakar[16], en donde se plantea que la educación debe proporcionar las competencias para desarrollar una cultura del derecho, la ciudadanía, la vida democrática, la paz y la no discriminación, y debe además formar valores cívicos y éticos[17]. Paradójicamente, tales principios morales que se intenta inculcar en los sujetos a través de la actual educación en ética, no cuestionan, en los hechos, a las actitudes necesarias para la economía y la política como la competencia y la acumulación fundadas en el afán de lucro, que son el fondo causa de muchos de los males sociales y morales que padecemos en la actualidad. De ahí que la actual educación en ética es fundamentalmente una vía –entre otras- para legitimar y hacer que siga funcionando el actual modelo económico-político, a través de la construcción del tipo de sujeto que necesita y que se caracteriza por la triada trabajador-consumidor-ciudadano.
[1] Edith Gutiérrez Cruz es Maestra en Filosofía por la UNAM y Doctora en Estudios Humanísticos por el Tec de Monterrey Campus Ciudad de México. Correo electrónico: amanecer2002@gmail.com
[2] Althusser 2004
[3] Lyotard, 1993. p. 107
[4] Illich, 2003
[5] Álvarez, 2000
[6] Delors, 1997
[7] Hinkelammert, 2003. p. 19
[8] Bourdieu, 1998. p. 112
[9] Hinkelammert, 2003. p. 17
[10] A diferencia de lo que plantea Bourdieu, John Saxe-Fernández llama la atención sobre la visión de James Petras en el sentido de que permanece el Estado-nación en el contexto neoliberal –a pesar de que se afirme lo contrario- pues es el instrumento político más importante para organizar la expansión global por medio de tratados comerciales, subsidios, etc. Se trata de un Estado muy activo que no es Estado de bienestar, sino que es el instrumento desde donde se ejercen los controles sociales, políticos y económicos que permitan el libre despliegue del capital global dentro de las naciones (Saxe-Fernández, 2003. p. 39-45).
[11] Ulrich Beck plantea, por ejemplo, que en la familia actual se opera una reconversión en donde ésta adquiere el carácter de comunidad negociada, temporal, se da como una alianza, peculiar y contradictoria, cuya finalidad es el intercambio emocional regulado hasta su revocación. De esta forma, el individuo
…se convierte en la unidad de reproducción vital de lo social. Se desintegra la familia, de modo que los individuos, fuera y dentro de la familia, se convierten en los sujetos de su subsistencia, mediada por el mercado, y de su organización y planificación biográficas [...] Presentan el doble aspecto contradictorio de ser condiciones individuales dependientes de las instituciones. Los individuos emancipados devienen dependientes en educación, en consumo. Todo ello remite a la estructura del control, dependiente de las instituciones, sobre las condiciones individuales. La individualización se convierte en la forma más avanzada de socialización dependiente del mercado, de las leyes, de la educación, etc. (Beck, 1998. p. 166 y 167)
[12] Bourdieu, 1998. p. 112
[13] Beck, 1998. p. 165
[14] Bobbio, 1996. p. 9
[15] Por ciudadanía podemos entender el “Derecho a participar en una contienda democrática sobre bases de equidad, o de incidir en la toma de decisiones que afectan a la comunidad a la cual se pertenece. Es una condición asociada a la democracia.” (Crespo, 2004. p. 117)
[16] UNESCO, 2000
[17] Monclús, 2004. p. 27
1. ALTHUSSER, L. (2004) Los aparatos ideológicos del Estado, Siglo XXI Editores, México.
2. ÁLVAREZ Lozano, L. (2003) Un mundo sin educación, Editorial Dríada, México.
3. BECK, U. (1998) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva Modernidad, Paidós, Básica # 89, Paidós, Barcelona.
4. BOBBIO, N. (1996) Liberalismo y democracia, FCE, Colección Breviarios #476, México.
5. BOURDIEU, P. (1998) “La esencia del neoliberalismo”, (en) Revista Colombiana de Educación, UPN-Plaza y Janés Eds. Colombia, no. 35, 2º. Semestre de 1997, Santa Fe de Bogotá. pp. 112-116
6. CRESPO, J. A. (2004) La democracia real explicada a niños y jóvenes, FCE, Colección Popular #310, México.
7. DELORS, J. (1997) La educación encierra un tesoro, Ediciones UNESCO, México.
8. HINKELAMMERT, F. (2003) “La universidad frente a la globalización” (en) Álvarez Lozano, Luis. Un mundo sin educación, Editorial Dríada, México.
9. ILLICH, I. (2003). “Ritualización del progreso”. En ÁLVAREZ LOZANO, L. (2003). Un mundo sin educación. México: Ed. Dríada.
10. LYOTARD, J. F. (1993) La condición posmoderna, Planeta-Agostini, Barcelona.
11. MONCLÚS Estrella, A. (2004) Educación y cruce de culturas, FCE, Colección Popular #649, México.
12. SAXE-FERNÁNDEZ, J. (2003) “Globalización, poder y educación pública” (en) Un mundo sin educación, Editorial Dríada, México.
jueves, 30 de julio de 2009
EN DEFENSA DE LA EDUCACION PUBLICA

de la Universidad Nacional Autónoma de México,
del Instituto Politécnico Nacional,
de la Universidad Autónoma Metropolitana y
de otras universidades públicas y ciudadanos democráticos.
El gobierno de la República , encabezado por el Presidente Felipe Calderón, ha iniciado una serie de medidas con el propósito de separar a las vocacionales del Instituto Politécnico Nacional, y a las preparatorias de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Esta acción tiene, por supuesto, como objetivo debilitar a las universidades públicas y favorecer a las universidades privadas, persistiendo en el modelo neoliberal que ha causado la quiebra de aquellos países que han seguido irrestrictamente los lineamientos del Fondo Monetario Internacional, como el nuestro.
Las preparatorias de la UNAM y las vocacionales del IPN se han caracterizado por la calidad de sus egresados y están en los primeros lugares de aprovechamiento nacionales y han sido el semillero de las cuales se alimentan estas dos grandes instituciones de la educación superior pública del país, constructoras del mismo.
Si como han venido operando lo han hecho bien, si han demostrado con toda claridad su éxito y superioridad, ¿qué sentido tiene hacerlas una especie de CONALEPs? ¿se trata de formar mano de obra más barata y de menor calidad? ¿Menos oportunidades de una vida mejor para los jóvenes? ¿Se trata de formar profesionistas de segunda o tercera clase?
Como prueba de estas aviesas intenciones, ahora se elimina de los planes de estudio del nivel medio superior, materias de la mayor importancia para el desarrollo intelectual de los jóvenes (Acuerdo publicado en el Diario Oficial desde octubre pasado)
: ¿a quién se le ocurre eliminar materias como lógica, ética y filosofía? ¿Será porque nuestros políticos, a todos los niveles, ni las conocen ni las usan? ¿Por qué eliminar materias cuyo propósito fundamental es enseñar a pensar? ¿O se eliminan precisamente por eso?
La educación de calidad de los mexicanos y el derecho de los jóvenes a una educación digna está en juego. No lo permitamos.
Otra caso que persigue un objetivo semejante es el del Canal Once, del IPN. Fue nombrado director del mismo un individuo (Fernando Sariñana Márquez, cuate de Calderón ) cuyo único y puro criterio es el comercial y quien pretende hacer del canal del IPN uno con cobertura nacional, para lo cual había que hacer brillantes adecuaciones. Una de sus primeras acciones fue el intento de eliminar de la programación el valioso programa de Cristina Pacheco y otros de los que crean conciencia social, sustituyéndolos por programas de una lamentable calidad; otra acción alevosa fue la de haber dejado de mencionar en sus cortinillas y créditos al IPN (seguramente para irnos acostumbrando a su eventual privatización), ambas acciones fueron echadas atrás, al menos en parte, porque la teleaudiencia del canal protestó masivamente.
Estas acciones, aparte del hecho de que pretenden hacer del Canal Once otro más del estilo de los canalizadores de basura de los dos grandes consorcios televisivos, violan flagrantemente la Ley Orgánica del IPN, misma que describe al canal Once como integrante formal de su patrimonio y como un órgano de difusión de la ciencia y la cultura, y no aquello en lo que se pretende convertirlo.
El gobierno de Calderón y el partido del cual proviene, sólo están esperando que pasen las elecciones del próximo julio, para dar el golpe a la educación pública superior y a la difusión de la ciencia y la cultura de alto nivel, actividades, ambas, que desprecian y desconocen y que son evidentes obstáculos para sus ocultos propósitos.
No lo permitamos.
Si estás de acuerdo con este mensaje cópialo, agrega tu nombre y reenvíalo a tus contactos.
envía el correo a la Cámara de Diputados, a la de Senadores y a Julio Hernández de La Jornada (cuyas direcciones están enseguida) .
administrador@congreso.gob.mx, rarce@senado.gob.mx, jcotac@senado.gob.mx,dantedelgado@senado.gob.mx, beltrones@senado.gob.mx, pablogomez@senado.gob.mx, juliohdez@jornada.com.mx
fuente- correo MJL
martes, 28 de abril de 2009
Académicos demandan preservar disciplinas filosóficas en escuelas
Karina Avilés
En una carta enviada al subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Székely, integrantes de la comunidad filosófica y académica del país, entre ellos Pablo González Casanova, Adolfo Sánchez Vázquez y Luis Villoro, expresaron que “des- de la República Restaurada hasta la actualidad, la filosofía ha sido uno de los principios rectores de los planes de estudio del bachillerato; sin embargo, hoy, por primera vez, en forma inconsulta e injustificada se decide eliminar las materias filosóficas” de la reforma educativa a nivel preparatoria.
Luego de destacar que los rasgos generales de la llamada Reforma Integral de Educación Media Superior (RIES) se fundamentan en indicadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de los acuerdos de Bolonia para la Unión Europea, subrayan que México debe hacer su propia transformación, después de un debate donde “aflore el tipo de país que deseamos construir, partiendo de las características propias como nación”.
En la misiva enviada al subsecretario Székely el pasado 23 de abril, avalada por representantes de asociaciones, universidades, centros, seminarios y destacados académicos como Juliana González Valenzuela, Octavio Rodríguez Araujo, Enrique Dussel, entre muchos otros, señalan que el gobierno mexicano no puede ir en contra de los principios y orientaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), los cuales impulsan la enseñanza de la filosofía no solamente en el nivel medio, sino en todos los ámbitos de la sociedad.
Sostienen que en contra de la tradición histórica y fructífera del México moderno y de las recomendaciones de la UNESCO, la RIES “impulsa la desaparición paulatina de la filosofía” y contribuye a su desaparición en las universidades.
Enfatizan que no debe abandonarse la formación humanística y filosófica del joven bachiller en un país donde los problemas sociales, económicos, políticos, culturales, ecológicos, están a la orden del día.
“No debe desprotegerse a la sociedad suprimiendo la reflexión filosófica y humanística en un nivel educativo formado por millones de jóvenes mexicanos de entre 15 y 18 años de edad, a punto de ser ciudadanos votantes, a punto de emprender una profesión…”
Y advierten que de continuar con la eliminación de disciplinas filosóficas –lo cual ha sido una tendencia en las últimas dos décadas–, “esta reforma estaría atentando contra una educación que ponga como centro la humanización de los seres humanos” en un mundo que ha propiciado enormes desigualdades, destrucción de los sistemas ecológicos, automatización, problemas en bioética, crisis de los valores y un complejo tránsito hacia una nueva democracia.
Por lo anterior, se pronunciaron “enérgicamente” en contra del desplazamiento y la desaparición de las disciplinas filosóficas” y reiteraron su exigencia a la Secretaría de Educación Pública de que las incluya como disciplinas básicas y obligatorias en los planes y programas de estudio de nivel medio superior en todo el país.
miércoles, 22 de abril de 2009
Propicia Calderón autoritarismo al mutilar planes de prepa: expertos
Alarma en universidades ante la decisión avalada por la SEP de desaparecer asignaturas como lógica, estética y éticaCon la desaparición de las materias de filosofía, impulsada por la reforma del gobierno de Felipe Calderón en el bachillerato, México estará en el umbral de un sistema y una sociedad “más autoritarios”, al cercenar la posibilidad de que un millón 900 mil estudiantes –a quienes impactará dicha modificación– reflexionen sobre su país de manera crítica y libre.
Representantes de asociaciones y universidades que agrupan a la comunidad filosófica nacional manifiestan alarma y preocupación: la reforma integral de la educación media superior (RIEMS) que entrará en vigor en agosto próximo, al inicio del ciclo escolar, desaparece la filosofía. Así, asignaturas como lógica, estética, ética, epistemología o filosofía mexicana ya no serán tema de estudio para los jóvenes de entre 16 y 18 años.
Las consecuencias de eliminar estas disciplinas, que promueven el pensamiento crítico, conllevan “estragos terribles”: personas alienadas, serviles a lo que les dicten otros –ya que serán esos otros quienes piensen por ellas– e incapaces de guiar su vida por sus propios razonamientos, advierte el director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Guillermo Hurtado.
Acuerdo publicado en el Diario Oficial desde octubre pasado
Señala que en el acuerdo 444, en el que se establecen las “competencias” del marco curricular común al Sistema Nacional de Bachillerato, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 21 de octubre, se establece dicha eliminación. Por un lado, desaparecen las humanidades en los campos disciplinares, así como la filosofía como materia básica del currículo.
De tal suerte –dice–, ahora las materias que deberán llevar los alumnos de casi mil planteles federales, entre ellos los colegios de Bachilleres, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), los centros de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios y de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios, son las siguientes:
En los campos de matemáticas, la asignatura del mismo nombre; en el de ciencias experimentales, las materias a cursar son física, química, biología y ecología; en el de ciencias sociales se deberá estudiar historia, sociología, política, economía y administración, y en el de comunicación se incluyen literatura, lectura y expresiones oral y escrita, así como inglés e informática.
Para Gabriel Vargas Lozano, coordinador del Observatorio Filosófico, desde el cual se ha generado un exitoso movimiento por la defensa de la filosofía ante la RIEMS, un plan de estudios en el que ya no existen las disciplinas filosóficas creará generaciones de jóvenes que “no van a tener ninguna perspectiva de lo que es México y, en lugar de hacerse preguntas sobre su país, lo que se van a cuestionar ahora es cómo poner una instalación eléctrica en su casa”.
De hecho –explica–, en el citado acuerdo se establece como ejemplo de una competencia –la reforma se organiza en torno a competencias disciplinarias, genéricas y profesionales, o las que responden a la lógica del trabajo– que deberá adquirir el alumno “elaborar y ejecutar proyectos de instalación o mantenimiento de redes eléctricas domésticas, de acuerdo con el diseño y normas vigentes de la materia”.
Pero además de mexicanos “competentes”, añade Guillermo Hurtado, “queremos mexicanos conscientes, reflexivos, responsables y comprometidos; hombres libres que piensen en un país soberano, no dependiente”.
Por su parte, el presidente de la Asociación Filosófica de México, Raymundo Morado, cuestiona: “¿qué no se acuerdan que los grandes filósofos de Europa aprendieron lógica en el libro del mexicano Antonio Rubio, que el primer libro de lógica dialéctica fue traducido del ruso por el mexicano Eli de Gortari, que Hidalgo era maestro de filosofía y que Vasconcelos, ex secretario de Educación Pública, fue otro de los grandes impulsores del pensamiento filosófico?” Ahora –lamenta–, desde la propia Secretaría de Educación Pública (SEP) se da “carta blanca para que la filosofía desaparezca”, aunque puede decir que “no la quitó, nada más da la opción para que la eliminen”.
Señala que materias como lógica, ética, estética o filosofía mexicana se han ido borrando del currículo de las escuelas, o incluso se ha llegado a remplazar la ética por el civismo. En ese sentido, Vargas Lozano apunta que en la Universidad Autónoma de Nuevo León ya no se imparte ética ni lógica, y en la Universidad de Guadalajara se “eliminaron las materias filosóficas”.
Pero el problema es aún mayor –precisa–, ya que muchos de los docentes que imparten filosofía no tienen dicha formación. El presidente de la Asociación Mexicana de Profesores de Filosofía de la Educación Media Superior, Ausencio Pérez Olvera, señala que en las cerca de 40 preparatorias de la Universidad Autónoma de Guerrero, donde alrededor de 200 profesores enseñan filosofía, sólo 13 son filósofos.
Con esta reforma, el millón 900 mil alumnos que involucra la RIES –de acuerdo con la SEP–, que representan la mitad de la matrícula, que asciende a 3 millones 800 mil estudiantes, no podrán contar con una preparación esencial para su formación como ciudadanos, por lo que la comunidad filosófica exige a la SEP reponer “de inmediato la filosofía como disciplina básica”, explicar las causas de su eliminación y colocar las materias del área como elemento fundamental de la enseñanza.
Por último, aclaran que la preparatoria de la UNAM no forma parte de esta reforma; advierten que estas decisiones responden a una visión mercantilista del grupo en el poder, “porque la ausencia de filosofía en una nación significa un golpe a la democracia, a las escuelas de filosofía, a los profesores, a la educación de los estudiantes y a la nación".