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martes, 16 de junio de 2009

Calderón lleva al país al fascismo


JENARO VILLAMIL

En pleno debate sobre la actitud sesgada del gobierno calderonista en la lucha contra el narcotráfico, y en medio de la guerra sucia electoral desatada por el PAN contra el PRI, Manlio Fabio Beltrones subraya, en una extensa entrevista con Proceso, la preocupación de las bancadas del Senado porque "los instrumentos de excepción que el Congreso le ha dado a este gobierno, como son la intervención telefónica, los cateos y el arraigo, están siendo utilizados de manera incorrecta y facciosa".

Actor de los primeros acuerdos entre el PRI y el gobierno de Felipe Calderón, Beltrones medita cada una de sus palabras. No rompe con la administración calderonista porque confía que "el presidente Felipe Calderón haga un alto en el camino y recupere su visión de estadista de largo plazo", pero admite que existe en el gobierno federal un "ala dura" que encabeza las posiciones "más facciosas" del panismo."Esta política facciosa del gobierno –insiste– ha hecho mucho daño, ha minado la confianza incluso en torno a sus buenos propósitos y la mayoría de los observadores se pregunta: al pasar el 5 de julio, quién va a recoger y a reponer los platos rotos que permitan rearmar los acuerdos de todos los actores del país", argumenta Beltrones.

El exgobernador de Sonora ubica como fecha determinante del avance de "los duros"del PAN el avionazo del 4 de noviembre de 2008:"Creo que esa vertical de Felipe Calderón se perdió cuando se desplomó el avión de Juan Camilo Mouriño. Y otro tipo de criterios, más de un jefe de partido que de un jefe de Estado, fueron los que se impusieron.

Después de Juan Camilo, los durosdel PAN ganaron la batalla e intentaron gobernar.

Y en buena parte, por su falta de visión y de respeto a la pluralidad, son quienes encabezan el desastre político y económico al que, parece, nos estamos acercando en el corto plazo".–¿Son los más facciosos? –se le cuestiona.–Estos duros son los que empujaron a Felipe Calderón a simular un gobierno que respeta la pluralidad, cuando en realidad sus acciones lo único que intentan es apoyar a su partido.–¿Quiénes son esos duros? ¿Germán Martínez?–Es el protagonista más visible, aunque no debe ser el único de los que están participando en estas decisiones.Le corresponde a él dar la cara, pues es el presidente del PAN.
Este es un extracto de la entrevista que publica la revista Proceso en su edición 1702 que empezó a circular este domingo 14 de junio.
fuente- proceso

martes, 26 de mayo de 2009

El caso del colombiano Miguel Ángel Beltrán Villegas. Felipe Calderón como siempre de obediente


En lo que va de su periodo presidencial, Felipe Calderón Hinojosa, ha intentado por todos los medios posibles la legitimación de su estancia en el poder. Nunca le ha importado el costo, ni mucho menos las consecuencias, tal pareciera que pocas veces se ha sentado a reflexionar que una de las principales secuelas de su política sean los ríos de sangre que han corrido por todo el país a consecuencia de farsa montada por su régimen, denominada “Guerra contra el narcotráfico”; por supuesto, si esto no le ha importado, mucho menos le va a importar pisotear los derechos más básicos de cualquier ciudadano, sea mexicano o extranjero.
Ante la poquísima credibilidad que tiene entre el pueblo mexicano, Calderón, ha buscado diversas formas de adquirir legalidad y respaldo entre regimenes fascistas similares al suyo, como el es el del narco presidente y asesino colombiano, Álvaro Uribe, quien al igual que su colega mexicano, se ha mostrado como siervo fiel de Estados Unidos en su afán expansionista por América Latina.
En un capitulo más del vergonzante entreguismo del que es fan Felipe Calderón, se han pasado por alto la legalidad del Estado mexicano, de la que tanto se llena la boca el ocupante de Los Pinos en sus discursos, pero sobre todo se han violado todos los derechos de que deberían gozar los extranjeros en México. Me refiero al triste episodio que protagonizó México en la ilegal detención en el Instituto Mexicano de Migración (INM) y posterior expulsión delpaís del sociólogo colombiano, Miguel Ángel Beltrán Villegas,a quien el Palacio de Nariño acusa de tener fuertes vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Las acusaciones en contra del académico colombiano se formularon basándoseen la información que dicen poseer de los discos duros de las computadoras que le atribuyen al fallecido número dos de las FARC, Raúl Reyes, claro que la veracidad de la información proveniente de esos discos duros ha sido puesta en duda en muchas ocasiones por diversos expertos, ya que estos aparatos increíblemente no sufrieron el más mínimo daño en un bombardeo donde todo un campamento quedó totalmente destruido.
Son diversos los aspectos de esta detención y expulsión del territorio mexicano, los que vale la pena mencionar. Primero, la detención en si misma arbitraria y sin ningún sustento, lo cual pone en evidencia la ilegalidad con la que se actúa dentro del INM, el cual depende de la Secretaría de Gobernación, ya que no sólo se le detuvo así sin más, si no que, además, se le mantuvo incomunicado, para después sacarlo del país.
De manera paralela es de suma importancia hacer notar, la manera que procede el régimen uribista cuando se trata de críticos del sistema colombiano, ya sean académicos o activistas, siempre encontraran persecución, hostigamiento y la violación a sus derechos más básicos, no importando que se encuentren en otros países.
Pero sobre todo, como mexicanos debemos rechazar la participación cómplice de Felipe Calderón en actos represivos que buscan silenciar todas las voces críticas en contra del fascismo y el narcoparamilitarismo imperante en Colombia.
Como una muestra más de su cinismo, Álvaro Uribe se dijo complacido por la actuación del gobierno mexicano en la deportación del académico Beltrán Villegas, a nosotros como mexicanos nos deberían dar vergüenza los lazos que unen a Los Pinos y a la Casa de Nariño; el entreguismo que ha mostrado Calderón es a todas luces algo que debemos repudiar.
En la mente de muchos mexicanos aun esta presente el triste recuerdo de los estudiantes mexicanos que fueron asesinados por el ejercito colombiano en Sucumbíos, Ecuador aquel fatídico 1 de marzo. A muchos aun nos produce vergüenza el silencio que guardó Felipe Calderón ante estos hechos, y la persecución que se ha desatado, tanto en México como en Sudamérica, en contra de la sobreviviente de dicho ataque.
Una vez más Felipe Calderón se puso de rodillas ante su colega colombiano. La expulsión de Beltrán Villegas del territorio mexicano, es solamente un capítulo más de la colaboración que existe entre dos regimenes fascistas, que sólo buscan legitimar su permanencia en poder al costo que sea necesario.
fuente- kaos en la red

sábado, 2 de mayo de 2009

FASCISMO EN MEXICO

Abono al golpismo
JOHN M. ACKERMAN
La iniciativa de reforma a la Ley de Seguridad Nacional que Felipe Calderón presentó ante el Senado la semana pasada prepara el terreno nada menos que para un eventual golpe de Estado. No contento con haber violado la Constitución al poner a las Fuerzas Armadas a cargo de labores de seguridad pública e imponer, de facto, un estado de excepción a lo largo del país, hoy el jefe del Ejecutivo busca legalizar estas prácticas y arrogarse poderes discrecionales para, de forma unilateral, suspender a su antojo las garantías básicas de los ciudadanos.
La médula de nuestro sistema democrático está en riesgo.La iniciativa busca dotar al Consejo de Seguridad Nacional, una instancia conformada exclusivamente por subordinados de Calderón, con la facultad de declarar formalmente la existencia de “una afectación a la seguridad interior”. Con un pronunciamiento de esta naturaleza las Fuerzas Armadas podrían intervenir en una amplia diversidad de ámbitos de la vida pública, lo cual también implicaría la suspensión de garantías básicas como la libertad de expresión, de asociación y de libre tránsito, y hasta de nuestro derecho al debido proceso.

Las modificaciones a la ley también permitirían la intervención indiscriminada de las comunicaciones privadas por parte del Poder Ejecutivo con el fin de asegurar la “seguridad” y la “paz” nacional.
En la actualidad, el artículo 29 de la Constitución permite la declaración temporal de un estado de excepción únicamente frente a casos de “perturbación grave de la paz pública” y en todo momento con el aval del Poder Legislativo. Al obligar al Ejecutivo a recibir autorización de los senadores y diputados se asegura que el presidente no tome a la ligera la eventual suspensión de nuestros derechos.Sin embargo, hoy mismo ya existe un estado de excepción de facto en Ciudad Juárez y otros sitios que viola de manera cotidiana los derechos fundamentales de la población sin que el Congreso de la Unión lo haya autorizado en ningún momento.
Un ejemplo destacado de esta situación son los retenes establecidos a lo largo y ancho del país, que violan abiertamente los artículos 11 y 16 de la Carta Magna. El artículo 11 protege el derecho al libre tránsito y señala que “todo hombre (sic) tiene derecho para… viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes”.
El artículo 16 indica que “nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.De acuerdo con nuestra ley fundamental, Calderón estaría obligado a regresar las Fuerzas Armadas a sus cuarteles, o bien a solicitar una autorización formal al Congreso de la Unión para mantener estas ilegales e ilegítimas prácticas. Esto ya ha sido señalado en numerosas ocasiones por juristas de la talla del doctor Diego Valadés. Pero en lugar de escoger una de estas dos opciones, Calderón busca la salida fácil de presentar una iniciativa orientada a “normalizar” tan ominosas prácticas anticonstitucionales sin tener que recurrir al procedimiento establecido en el artículo 29 de la Carta Magna. La propuesta también busca legalizar la práctica anticonstitucional de encargar la seguridad pública a las fuerzas militares.
El artículo 129 señala tajantemente que “en tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.
Es cierto que existen otros artículos de la Constitución (el 89, por ejemplo) que abren la puerta para la eventual participación de las Fuerzas Armadas en actividades de auxilio a las autoridades civiles, por ejemplo en el caso de desastres naturales, actividades de reforestación o el resguardo de instalaciones de Petróleos Mexicanos. Sin embargo, el artículo 129 prohíbe de manera tajante que las Fuerzas Armadas suplan o tomen el lugar de las autoridades civiles.


La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sido muy clara al respecto y con mucha razón. De lo contrario, se empezarían a desmoronar los pilares mismos de nuestro sistema democrático al permitir que una autoridad civil pueda ser desplazada por una autoridad castrense.En la exposición de motivos de su iniciativa, Calderón cita de manera engañosa una jurisprudencia de la SCJN en la materia (Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Su participación en auxilio de las autoridades civiles es constitucional –interpretación del artículo 129 de la Constitución– Tesis de Jurisprudencia 38/2000).
De acuerdo con el titular del Ejecutivo, esta tesis permitiría que las fuerzas militares se encargaran de labores de seguridad pública. Sin embargo, una lectura cuidadosa tanto del texto de la jurisprudencia como de la ejecutoria revela que la Corte únicamente permite el auxilio de las autoridades civiles por los militares, nunca su sustitución.La iniciativa de reformas a la Ley de Seguridad Nacional de Felipe Calderón es a todas luces desproporcionada y emula de forma lamentable a George W. Bush en su “guerra contra el terrorismo”.
Con el pretexto de combatir al narcotráfico y garantizar la seguridad pública, Calderón busca adjudicarse cada día mayores facultades unilaterales y discrecionales, así como debilitar al Congreso de la Unión para coronar su sueño de una presidencia dictatorial. Habría que hacer un enérgico llamado a nuestros representantes populares para que detengan a tiempo este torpe intento de minar los cimientos del estado de derecho y el sistema democrático en el país.

fuente- Proceso
CUALQUIER PARECIDO ENTRE LOS PERSONAJES DE LAS IMAGENES ES MERA COINCIDENCIA