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martes, 5 de mayo de 2009

La epidemia desinformadora

JENARO VILLAMIL
De origen indeterminado y sin vacuna que lo prevenga, la confirmación de un nuevo virus de influenza, el A (H1N1), ha concentrado el interés mundial ante la posibilidad de una nueva pandemia que, hasta el viernes 1, sólo ha causado fallecimientos en México. Incluso, la única muerte registrada hasta ese día en otro país fue la de un bebé mexicano que cruzó la frontera para ser atendido en un hospital de Estados Unidos.La paranoia se ha generalizado en el país, pero en buena medida el miedo es el resultado de un coctel: la opacidad, las inexactitudes y las contradicciones entre las cifras de contagiados y de muertos; entre las medidas adoptadas en México para enfrentar la emergencia sanitaria y las recomendaciones internacionales, y entre las declaraciones de funcionarios mexicanos de la Secretaría de Salud y la información difundida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).A pesar de la saturación mediática sobre el tema, la desinformación es la otra cara del virus.
He aquí un breve recuento de los principales ingredientes que generaron esta otra epidemia:
1.- El jueves 23 de abril, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, sostuvo dos versiones frente a los indicios de una epidemia de influenza. En la mañana, al ser cuestionado sobre la información publicada días antes en el periódico Reforma (cinco personas fallecidas y 218 casos en hospitales), el funcionario afirmó que “esto no es una pandemia de influenza… Estamos viendo la prolongación de la época estacional de la influenza, que normalmente se termina en febrero”.Doce horas después, a las 23:00 horas, en cadena nacional, Córdova Villalobos confirmó que sí se trataba del brote de un nuevo tipo de influenza aeróbico que requería “medidas extremas” y ordenó la suspensión de las actividades escolares en el Distrito Federal y el Valle de México.
No aclaró cuántas personas habían sido hospitalizadas ni cuántos fallecimientos estaban relacionados con la nueva cepa viral.
2.- La danza de las cifras inició el domingo 26 de abril y continúa hasta ahora. La Secretaría de Salud mencionó ese día 103 muertes por influenza “atípica” y más de mil 380 personas afectadas, la mayoría, en el Distrito Federal. Se generó la alerta global ante la confirmación de 20 casos en Estados Unidos.El lunes 27 de abril, Córdova Villalobos aseguró que los muertos por “influenza porcina” eran 20, pero un día después redujo la cifra a sólo siete muertes confirmadas. El 29 de abril esta cifra se elevó a ocho y el viernes 1 de mayo informó que eran 16 fallecidos en todo el país por “influenza humana”, la denominación que le otorgó la Secretaría de Salud. De 159 expedientes de personas fallecidas, en 58 no había justificación para relacionarlos con el virus y 85 se mantenían como “sospechosos”. Al corte del 1 de mayo, de los 16 decesos 11 fueron en el Distrito Federal, tres en el Estado de México, uno en Oaxaca y uno en Tlaxcala.
3.- El martes 28 se generalizó la confusión en el manejo de las cifras y el tipo de decesos. Córdova Villalobos creó un nuevo rango: “muertes sospechosas” por influenza porcina. Ese día fueron 159, al día siguiente 176 y después ya no se mencionó este concepto hasta el 1 de mayo, que se informó de 85 “muertes sospechosas”. Afirmó que están vivos 381 contagiados por el virus de influenza humana.
4.- La denominación del nuevo tipo de influenza también ha ocasionado confusiones. Primero se le llamó “influenza porcina” para diferenciarla de la “influenza estacional”.
El lunes 27, los científicos estadunidenses de Atlanta que lograron aislar la nueva cepa la denominaron gripe A H1N1. En Francia se le intentó denominar “gripe mexicana”, lo que generó una airada protesta de la embajada de México por considerar el término “discriminatorio”. La OMS sugirió que se le denomine influenza A (H1N1), y el 1 de mayo, la Secretaría de Salud dejó de llamarla “influenza porcina”, porque “no se contagia por los cerdos”, y la llamó “virus de influenza humana”.
5.- La oficialización de las medidas adoptadas en México provocó diferencias y suspicacias. El 25 de abril en el Diario Oficial de la Federación se publicó un decreto que autoriza a la Secretaría de Salud a tomar acciones para “prevenir, controlar y combatir la existencia y transmisión del virus de influenza estacional epidémica”.
No menciona “influenza porcina” ni “influenza humana” ni A H1N1 ni define qué es “influenza estacional epidémica”.Entre las medidas se ordena “el aislamiento de personas que puedan padecer la enfermedad y de los portadores de gérmenes de la misma”, así como “el ingreso a todo tipo de local o casa habitación para el cumplimiento de actividades dirigidas al control y combate a la epidemia”. También autoriza la adquisición de equipo médico, agentes de diagnóstico, material quirúrgico, productos higiénicos y medicinas “sin necesidad de agotar el procedimiento de licitación pública”.
6.- Está a discusión si México adoptó o no las medidas emergentes necesarias.
Funcionarios de la OMS afirmaron que el organismo supo desde el 9 de abril de casos de “influenza sospechosa” en México y el 24 de abril recibieron la confirmación de laboratorios de Estados Unidos y Canadá que identificaron que se trataba de una nueva cepa. “Nos movilizamos en cuestión de horas”, dijo el vocero de la OMS, Thomas Abraham.Sin embargo, el presidente Felipe Calderón, en su mensaje a la nación del 29 de abril, afirmó que en México “se lanzó el 16 de abril una alerta epidemiológica para que las autoridades médicas de todo el país y de los hospitales tomaran las precauciones debidas” y se enviaron a “los mejores laboratorios del mundo” las muestras tomadas a personas enfermas.Coincidentemente, el mismo 16 de abril el presidente estadunidense Barack Obama realizó su primera visita oficial a México.
Para ese momento, nadie había informado a la sociedad sobre la “alerta epidemiológica” en nuestro país a la que aludió Calderón.El epidemiólogo de la Secretaría de Salud Miguel Ángel Lezana, quien ganó notoriedad por minimizar el uso del cubrebocas, aseguró el 1 de mayo a la agencia AP que fue la OMS la que tardó en atender la alerta enviada desde el 16 de abril. “Aparentemente hubo algún problema.
No sé si fue en la oficina de la Organización Panamericana de la Salud (brazo regional de la OMS), en México o en Washington”, afirmó Lezana, director del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

fuente- Proceso

¿De qué se ríe, señor Calderón?

ÁLVARO DELGADO
MÉXICO, D.F., 4 de mayo (apro).- Como lo ha hecho en otras ocasiones, venga o no al caso, Felipe Calderón dispuso, la noche del miércoles 29 de abril, justo en la cúspide de la emergencia por la epidemia gripal, de 17 minutos seguiditos en radio y televisión para enviar un mensaje a la nación, en el que volvió a tutear a los mexicanos y sonriente, como festejando una puntada, predicó sobre el ocio en el hogar.
La sonrisita no se le borró a Calderón del rostro, habitualmente adusto por su consabido mal humor, ni cuando por primera vez expresó sus condolencias a los deudos de los muertos por la epidemia que ha exhibido la ineptitud gubernamental y cuya cifra real nadie conoce, en vista de la maraña de números que, desde la noche misma en que se decretó la emergencia --el jueves 23--, han confundido inclusive a la Organización Mundial de la Salud (OMS).Viene al caso el lugar común: La primera víctima ha sido, en efecto, la verdad.

Pero detrás del manejo convenenciero de la epidemia, cuyos riesgos evidentemente existen y sobre los cuales la ciudadanía ha contrarrestado con muestras de ejemplar solidaridad con sus semejantes --algo que ni siquiera los curas ni los propios funcionarios han sido capaces de practicar, como el uso de tapabocas, por lo visto inútiles--, se trata de esconder y manipular la atroz realidad que atormenta a los mexicanos.

No es sólo el problema de la inseguridad que no ha logrado ser abatida por el gobierno con su "guerra" contra el narcotráfico --y que este fin de semana produjo 42 muertos--, sencillamente porque no es veraz ese empeño y perfila, en realidad, un peligro para los ciudadanos, sobre todo después de las aberrantes reformas que aprobó el Congreso, casi a hurtadillas, que le dan un inmenso poder a Calderón para ejercer el espionaje y la represión contra los ciudadanos a través de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública.

La aprobación de la Ley de la Policía Federal, que autoriza un solo mando para operar en todo el territorio nacional mediante acciones encubiertas –usuarios simulados y sin uniforme--, y la intervención en todas las comunicaciones privadas –incluyendo todas las telecomunicaciones--, implica un eslabón más en la cadena represiva dispuesta por Calderón, ante el hartazgo que representa el fracaso económico de su breve pero catastrófica gestión, sólo igualable a la de Ernesto Zedillo.

Y es que éste es, en efecto, el principal problema del México de hoy: Las propias cifras oficiales del estado que guarda la economía de México van consolidando un colapso semejante al padecido por los mexicanos por el "error de diciembre" de 1994, que se materializó, al año siguiente, con el desplome de 6% del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre.

La cifras de la Secretaría de Hacienda y del Banco de México, además del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de bancos propiedad de extranjeros que operan en el país, apuntan a un retroceso promedio de 5% anual, una estimación muy conservadora si se tiene en cuenta que se han hecho añicos todas las predicciones desde el año pasado, cuando el frívolo Agustín Carstens predijo un "catarrito".

Esos mismos organismos públicos y privados modificaron sus vaticinios a los largo de 2008, todavía con indicadores a la alza, y a principios de este año preveían que, en el peor de los casos, México observaría un "crecimiento cero", de suyo negativo, pero jamás anticiparon los números tan catastróficos de ahora.

Sólo en el primer trimestre del año, la economía cayó 7%, cifra inédita desde 1995, y la actividad industrial registra cifras peores, como las manufactureras, que se desplomaron 16% y la construcción 11.3%, el valor de las exportaciones se cae mes con mes: 31.5% en enero, 29.6% en febrero y 25.1% en marzo.

Obviamente el empleo, el sello que Calderón le quiso dar a su fracasada gestión, observa cifras de miedo: En enero significó 5% de la Población Económicamente Activa, la más alta justamente desde 1995, pero en febrero empeoró, 5.3%, y en marzo fue de 4.76%. O sea que hay unos 2 millones 200 mil personas desempleadas, 300 mil más que en diciembre pasado.

Este año, según el Banco de México, perderán su empleo hasta casi medio millón de mexicanos.

El panorama económico, que ciertamente es global, pero que también tiene que ver con las decisiones que se toman desde el gobierno local, no da para la sonrisa de Calderón, salvo que --como lo ha hecho en otras ocasiones-- sea una burla por acciones insanas que pronto conoceremos.

Pero no hay duda: Como Carlos Salinas, Calderón empezó mal y terminará mal.ApuntesSe cumplieron tres años de la represión ordenada por Vicente Fox y Enrique Peña Nieto con la anuencia, por supuesto, de Calderón, contra los campesinos de San Salvador Atenco, Estado de México, que resistieron la construcción del aeropuerto. La respuesta de esos personajes fue el asesinato, las vejaciones y la cárcel contra los manifestantes, un trato peor que a los criminales. El dirigente principal, Ignacio del Valle, está condenado a 112 años de prisión y penas igual de irracionales se les dictaron a otros 11 prisioneros. La venganza no es justicia…

fuente- Proceso