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lunes, 4 de octubre de 2010

Echeverría, el "inocente" de San Jerónimo


Jorge Carrasco Araizaga


En el libro Conversaciones en San Jerónimo, basado en una serie de entrevistas hechas por el periodista Salvador del Río, Luis Echeverría vuelve a alegar inocencia en torno a la matanza de la Plaza de las Tres Culturas –cuyo 42 aniversario se cumplió este sábado 2 de octubre- , a la masacre del Jueves de Corpus, a la guerra sucia y a las desapariciones forzadas… Para el expresidente, toda la responsabilidad recae en el complot organizado en aquellos años por el comunismo internacional.

Superada la acusación penal en su contra por genocidio pero con una demanda civil en puerta, el expresidente Luis Echeverría Álvarez reclama lo imposible: la exoneración histórica.

Echeverría dio su “respuesta esperada” en el libro Conversaciones en San Jerónimo (Libros para Todos, 2009), en el que se dice ajeno a las masacres estudiantiles de 1968 y 1971, al grupo paramilitar Los Halcones, a la guerra sucia y a los desaparecidos políticos; además deslinda al Ejército de todos esos hechos.

Las víctimas fueron, según Echeverría, resultado de su propia intolerancia o de la incapacidad de las autoridades capitalinas de entonces para controlar la violencia. Las desapariciones de personas fueron cometidas por “elementos secundarios, de mínima significación” del gobierno o de plano ocurrieron porque algunos “se fueron de braceros a Estados Unidos”.

Esa es la versión con la que quiere “ir más allá de la verdad jurídica” que en marzo del año pasado lo exoneró del delito de genocidio, del que lo acusó la desparecida Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado y por el que desde noviembre de 2006 estuvo dos años y cuatro meses en prisión domiciliaria.

Próximo a cumplir 89 años Echeverría se refiere a las “razones profundas” de la represión estudiantil de 1968 y 1971 en el libro que lleva el subtítulo Luis Echeverría: la respuesta esperada y que fue redactado a partir de entrevistas realizadas entre 2004 y 2009 por el periodista Salvador del Río.

El expresidente, sin embargo, tiene que dar otras respuestas ante los tribunales. Esta vez del orden civil.
fuente- proceso

sábado, 2 de octubre de 2010

A 42 años de la masacre de Tlatelolco, el balance de la realidad sigue siendo desalentador: Comité 68


Las referencias más dramáticas de la situación que vive el país en 2010, a 42 años de los acontecimientos del 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco son: más de 28 mil muertos en los últimos tres años de la llamada “Guerra contra el narco”, ahora renombrada como “Lucha por la seguridad pública”; los cientos de miles de jóvenes rechazados de los sistemas de enseñanza media y superior, y los 7 millones de jóvenes sin empleo –cerca del 30 por ciento de la población en edad de trabajar—.A esta visión fotográfica de lo que sucede en México, debe añadirse la perspectiva agobiante de la crisis económica mundial en sus múltiples manifestaciones, y los anuncios ominosos de las políticas públicas antipopulares, represivas, violentas y de control opresivo con las que se pretende sofocar el descontento social.

Las actividades y marchas conmemorativas de los sucesos de Tlatelolco que se han venido realizando año con año, con la divisa de “2 de Octubre No se Olvida” han sido verdaderas jornadas de lucha popular en las que no sólo se refrendan las reclamaciones históricas y los asuntos pendientes, sino también los temas y casos de actualidad referidos a las prácticas de violencia política ejercida por el sistema en sus modalidades de fuerza militar o policíaca con sus complementos judiciales y mediáticos. Se trata de las mismas situaciones vividas con especial gravedad en el movimiento estudiantil de 1968, ahora restablecidas en sus contenidos, aunque con nuevas maneras o disfraces en la situación actual, obligando al pueblo a responder puntualmente y en cada ocasión a las formas violentas que se ejercen en su contra, con la notable y ejemplar característica de que se trata de movimientos de resistencia pacífica que hacen uso de los recursos legales de los que se puede disponer.

Esto ha conducido a una creciente conciencia popular de las políticas, procedimientos de gobernabilidad, control de los movimientos sociales y de oposición diseñados y aplicados por el sistema político prevaleciente, a partir de la estructura institucional de los poderes de la República, pero también de los llamados poderes fácticos, consistente en una práctica de violencia sistemática e incluso extrema que no ha dudado en transgredir su propia legalidad para hacer prevalecer sus privilegios económicos y políticos.

La contraparte de la práctica abusiva y desviada de ejercicio del poder ha sido la conciencia creciente de que los movimientos sociales se han venido constituyendo también en un poder fáctico, que dentro de la legalidad puede determinar también decisiones trascendentes. Desde el movimiento social hemos reclamado reformas legislativas para abrir mecanismos legales y democráticos de revocación de mandatos para todos los niveles de gobierno, medios eficaces para recurrir a juicio político de funcionarios coludidos con los criminales de todo tipo, incluyendo jueces cómplices de narcotraficantes, de secuestradores, etc.

Por esta razón se hace necesario ejercer organizadamente el poder fáctico que potencialmente se ha constituido con una participación sistemática y organizada programáticamente con las demandas que hemos enarbolado desde la perspectiva de los intereses de los movimientos sociales. Para ello habremos de acrecentar la disposición a ejercer nuestra capacidad de orientación del voto ciudadano en campañas de diverso tipo, que pueden ir desde la abstención generalizada hasta campañas de veto y objeción a partidos y candidatos que actúen como cómplices o encubridores de ex gobernantes genocidas y de políticas represivas potencialmente semejantes.

En los planteamientos y declaraciones del Comité 68 hemos tenido especial cuidado en no partidizar nuestras reclamaciones específicas de castigo a los ex gobernantes responsables de los crímenes de genocidio y a sus cómplices actuales, y en esta línea de actuación seguiremos en consonancia con la caracterización como “Crimen de Estado” que hemos sostenido respecto a esos hechos. Ahora que nuestros litigios se han empezado a dirimir en tribunales internacionales y que ya se cuenta con sentencias condenatorias al Estado Mexicano (la primera fue la de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso Rosendo Radilla de noviembre de 2009), se han establecido de manera puntual resoluciones que obligan a corregir la denegación de justicia y la impunidad, con el valor adicional de que en las sentencias mismas se obliga al gobierno a hacer público el proceso de corrección requerido, lo que en consecuencia resalta el deslinde de las responsabilidades personales y de cada uno de los poderes.

En el caso del legislativo, al que le corresponden prácticamente todas las acciones de remediación, se deben registrar con todo detalle, las posiciones, iniciativas y el comportamiento de cada legislador y de su partido, porque hoy en México no se vive un régimen de partido único, sino que se encuentra una distribución del poder entre diversos partidos con intereses y propósitos formalmente diferentes, pero que operan con turbias prácticas de negociación entre ellos y al margen de los intereses populares, incluso cuando han sido explícitamente advertidos de las implicaciones negativas de decisiones que están en curso, como ocurrió en el Senado con la aprobación de la minuta de la Ley de Seguridad. En la agenda de temas de seguridad y justicia destacan numerosas cuestiones que han sido expuestas por el movimiento social, ante los cuales los legisladores y los funcionarios gubernamentales aparentan no conocer los diagnósticos y reclamos de solución reivindicados por el pueblo. Hace apenas unos años se recolectaron y entregaron a la Cámara de Diputados más de dos millones de firmas de ciudadanos opuestos a la privatización de la industria eléctrica que fueron ignoradas. Lo mismo ocurrió con los cientos de miles de amparos solicitados a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por los trabajadores del Estado en contra de las modificaciones regresivas de la ley del ISSSTE.

En el presente, los casos más graves son la represión anti obrera (destacadamente contra electricistas y mineros) encaminada a imponer un nuevo marco de relaciones laborales; las medidas de violencia tanto abierta como encubierta con la que se pretende contener el flujo migratorio de la población, ahora complejizadas por acciones coordinadas en ambos lados de la frontera, y la ominosa amenaza que se cierne sobre los jóvenes estigmatizados con el nada gracioso y sí peyorativo apelativo de “Ninis”, que conlleva la intención, de señalarlos como una de las fuentes principales de delincuencia, o sea criminalizar su condición social de la que no son responsables, sino en todo caso víctimas de las políticas neoliberales instrumentadas en los últimos 30 años.

No podemos dejar de mencionar una serie de asuntos pendientes y de acciones políticas y legislativas en curso que si se abren y se dan las bases para que se empiecen a resolver positivamente pueden ser indicativas de una disposición a abrir las vías de una verdadera procuración e impartición de justicia en el país.

1.- En el caso de los procesos penales en contra de Luis Echeverría y las cincuenta y dos averiguaciones previas concluidas en 2005 que no se han consignado, se requiere que se suspenda el estado de inacción de la PGR y se reactive con toda intensidad la disposición punitiva del Estado respecto a crímenes que se le imputan. Esta nueva disposición debe iniciarse con la aclaración pública de la situación de “libertad bajo las reservas de ley” con la que se le suspendió la prisión domiciliaria a que Echeverría estuvo sujeto durante 2 años por el delito de genocidio. Aunque la libertad bajo reservas de ley, no significa que Luis Echeverría haya sido exonerado, es evidente que se trata de otorgarle impunidad. La complicidad de la propia PGR en esa maniobra, está acreditada por la inacción del Ministerio Publico para presentar como agravios ante el Tribunal de amparo, la supuesta falta de pruebas que incriminaran directamente a Echeverría.

En la lógica particular del litigio han tomado relevancia y actualidad los elementos y pruebas supervinientes de la responsabilidad de Luis Echeverría en delitos contra la salud, en la modalidad de promoción de las drogas para modelar y controlar el comportamiento de los jóvenes, con las evidencias registradas en el llamado “Festival de Avándaro” de septiembre de 1971, apenas tres meses después de la masacre de estudiantes del 10 de junio.

Desde el punto de vista metodológico y doctrinal, resaltan dos promociones judiciales que no han tenido respuesta explícita: El embargo precautorio de todos los bienes de Luis Echeverría para cubrir las indemnizaciones correspondientes a las víctimas de sus acciones criminales, en concordancia con las medidas de la nueva estrategia de combate al crimen organizado, mediante acciones de extinción de dominio y la reapertura del juicio al expresidente, incluyendo en la nueva consignación los cargos por delitos contra la salud, con el reconocimiento del hecho de que si bien es cierto que el narco ha infiltrado las estructuras del Estado, también es cierto que antes el gobierno promovió al narco con el interés político de desmovilizar a la juventud para controlarla.

2.- Desde noviembre del año pasado, conocimos y celebramos la resolución categórica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenando al Estado Mexicano por el caso del desaparecido Rosendo Radilla la cual, incluye una serie de puntos de amplia trascendencia e interés jurídico para los siguientes casos que se están examinando en las mismas instancias internacionales: 10 de Junio de 1971, 2 de Octubre de 1968. Sin embargo, como conocedores de las malas artes de las autoridades mexicanas, antes que festejar anticipadamente y relajarnos por lo logrado en las resoluciones, constituimos junto con otras ocho organizaciones de familiares y víctimas de crímenes de lesa humanidad, el Comité de Seguimiento y Vigilancia de las Resoluciones de la Corte. Nos alienta la advertencia contenida en la resolución de que el Estado Mexicano cuenta con el plazo de un año para informar puntualmente a la Corte los alcances logrados en todos y cada uno de los puntos de la resolución. Pero lamentamos que a tres meses de que se cumpla el plazo establecido, prácticamente no hay nada sustancial de las medidas requeridas para remediar el estado de denegación de justicia prevaleciente. En los tres meses restantes antes de que se cumpla el plazo señalado, la carga de los asuntos pendientes se deberá centrar en el poder legislativo, como espacio idóneo para abordar todo lo conducente, y romper de tajo, hipotéticamente, con el perverso juego de cada uno de los poderes de no asumir las responsabilidades propias.

3.- Leyes de exoneración. De especial significación es el trámite legislativo de la nueva Ley de Seguridad Nacional congelada en la Cámara de Diputados por las numerosas objeciones levantadas en el mismo momento en que en la Cámara de Senadores aprobaban el dictamen correspondiente. La maniobra política de hacer prácticamente una exoneración del ejército por los sucesos del 68 y años posteriores, también se explica por el interés de buscar una exoneración del poder ejecutivo actual, por la utilización del ejército con graves violaciones a la Constitución, –sin marco jurídico explícito en la guerra contra las drogas. Violaciones tales como el dotar de capacidad de decisión y de mando a civiles para la utilización discrecional del ejército y de la Policía Federal por encima del Ejército mismo ­han estallado haciendo prácticamente imposible restablecer las condiciones para la aprobación de ésta Ley, pero no por ello vamos a dejar de estar atentos del curso de esos propósitos legislativos.

4.- Los puntos anteriores ilustran la enorme complejidad que se tiene para reordenar la vida política del país en un ambiente civilizado, sin la utilización de la violencia como elemento abierto o encubierto para dirimir las diferencias y dar cauce a las demandas populares. En numerosos asuntos de la vida nacional la violencia física, jurídica y procesal, e incluso mediática, está adquiriendo niveles alarmantes. La responsabilidad política general recae en las más altas autoridades. Hoy se mantiene la apariencia de una supuesta vida institucional que sólo se usa para encubrir los crímenes del pasado y preparar las mejores condiciones para favorecerse de los mecanismos de fuerza en las coyunturas presentes y en las luchas políticas que se están librando con especial ferocidad en la perspectiva de las elecciones federales del 2012.

En fin, es enorme la lista de los nuevos agravios de la autoridad y los poderes en contra de la población y sus organizaciones. Habrá que hacer el balance de los casos de las represiones en contra de los pueblos movilizados en torno de la APPO; los agravios en contra del pueblo de Atenco; las familias afectadas en Pasta de Conchos; los niños de la Guardería ABC del IMSS en Hermosillo, Sonora; la agresión y persecución perpetua en contra de las Comunidades Zapatistas; la represión en contra de los Triquis en Copala, Oaxaca; la infinidad de mexicanos inocentes afectados por las acciones militares y de las diversas policías en el transcurso de este fenómeno conocido con el eufemismo “Lucha por la seguridad pública y contra la delincuencia”, donde hay que destacar a los pobladores de Reynosa; los jóvenes acribillados en Ciudad Juárez y en el Tecnológico de Monterrey; niños y familias enteras asesinadas en los retenes militares, etc., ante cuyos casos y los reclamos de justicia de sus familiares y de la población, los poderes de la unión permanecen impávidos, cínicos e irresponsables.

Por todo lo anterior, explicitamos estas consideraciones de balance de la situación política general en los temas que nos conciernen; anunciamos nuestra disposición a ejercer los derechos y obligaciones políticas y morales que tenemos ante la sociedad y nuestro pueblo, y llamamos a todos nuestros compañeros y amigos, a los movimientos sociales actuales a redoblar todos los esfuerzos necesarios para sentar un precedente imperecedero de que los crímenes contra el pueblo se deben castigar con todo rigor para alejar en definitiva el riesgo y la tentación de que esos métodos de gobierno se repitan.

Alto a las políticas económicas genocidas neoliberales

Educación y empleo para los jóvenes

¡2 de Octubre No se Olvida!
fuente- kaos en la red mexico

Con más motivos de protesta, arriba marcha 2 de octubre


Miles de estudiantes y de integrantes de organizaciones obreras, campesinas y sociales recorrieron en hora y media la distancia entre la Plaza de las Tres Culturas y el Zócalo, para recordar el movimiento estudiantil de 1968.

La Jornada en línea
Publicado: 02/10/2010 10:54

México, DF. Tras una caminata de hora y media, la vanguardia de la marcha del 2 de octubre ingresó poco antes de las 17 horas a la plancha del Zócalo en la conmemoración del 42 aniversario d la matanza de Tlatelolco.

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito federal (SSPDF) informó que la movilización -en la cual participaron 15 mil personas y para lo cual dispuso una vigilancia con 6 mil 500 elementos- concluyó con saldo blanco, según un despacho de Notimex.

Sólo se reportó un conato de bronca sobre el Eje Central, a la altura de la plaza de Garibaldi, según informaciones de televisión.

A las tres de la tarde con 15 minutos, miles de integrantes de organizaciones obreras, campesinas, indígenas, sociales y estudiantes de diversas instituciones de educación superior partieron de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco hacia el Zócalo capitalino, para recordar el movimiento estudiantil de 1968.

Con los integrantes del Comité del 68 en la vanguardia de la marcha, unas siete mil personas, según las autoridades capitalinas, salieron de Tlatelolco y tomaron en completa calma por el Eje Central Lázaro Cárdenas. Los contingentes más grandes eran los de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y los normalistas rurales.

A su avance, los comercios fueron cerrando sus cortinas para evitar agresiones.

La conmemoración del movimiento estudiantil del 68 y la matanza de Tlatelolco fue en este 2010 una jornada de lucha en la que, además de refrendarse los reclamos históricos y asuntos pendientes, se demanda educación y empleo, el cese de la guerra contra el narcotrafico —que en la práctica tiene militarizado al país— y el fin de la violencia contra migrantes indocumentados, de acuerdo a un manifiesto del Comité del 68.

La fecha es emblemática; es una conmemoración por todos los movimientos de resistencia pacífica de la población ante las formas de violencia que se ejercen en su contra. Por eso convoca a sindicatos, obreros, campesinos, estudiantes, defensores de derechos humanos, activistas de toda índole, desempleados y rechazados de la educación superior, a "víctimas de las políticas neoliberales instrumentadas en 30 años", señaló.

A 42 años de distancia de la matanza, hoy los casos que levantan las protestas son más graves: “son la represión antiobrera (sobre todo contra electricistas y mineros) encaminada a imponer un nuevo marco de relaciones laborales; las medidas de violencia abierta y encubierta con la que se pretende contener el flujo migratorio y la ominosa amenaza que se cierne sobre los jóvenes estigmatizados con el nada gracioso y sí peyorativo apelativo de ninis, que conlleva la intención de señalarlos como una de las fuentes principales de delincuencia, o sea, criminalizar su condición social de la que no son responsables, sino en todo caso víctimas”, indica el manifiesto.
fuente- la jornada

domingo, 28 de febrero de 2010

Antes y después de 1968


Carlos Montemayor

Desde un primer momento, varios sectores del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) afirmaron reiteradamente que el movimiento estudiantil de 1968 fue fomentado, sostenido y armado por agentes comunistas de la Unión Soviética y de Cuba. Es difícil saber en qué medida inf luyó esta versión gubernamental en una ulterior concepción del movimiento estudiantil del 68 como matriz de las organizaciones guerrilleras urbanas que aparecieron a lo largo de la década siguiente. Es difícil saberlo porque la incorporación de estudiantes universitarios a la guerrilla posterior no fue un proceso automático derivado de la dinámica propia de ese movimiento, que aglutinó a nutridos contingentes de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad de Chapingo. Una gran parte de los estudiantes que se incorporaron a la guerrilla provinieron de dinámicas diferentes, de una amplia gama de otros procesos políticos y universitarios de Michoacán, Chihuahua, Jalisco, Nuevo León y Sinaloa, sin conexión orgánica con el movimiento del 68.

La guerrilla rural y la guerrilla urbana surgieron de procesos en ocasiones tan aparentemente disímiles como la radicalización de las juventudes comunistas ante las viejas estructuras del Partido Comunista Mexicano (PCM) y del Partido Popular Socialista (PPS) o de la radicalización política de cuadros religiosos. En este sentido, la Liga Comunista 23 de Septiembre es un buen ejemplo del complejo cruce de caminos y de la amplia gama de procesos políticos que desembocaron en la guerrilla mexicana. Raúl Ramos Zavala, su fundador ideológico inicial, provenía de la juventud comunista de Nuevo León; Ignacio Salas Obregón, su primer dirigente reconocido, originario de Aguascalientes, se había formado en la Compañía de Jesús. El nombre de la Liga, por otro lado, no aludió a un movimiento estudiantil, sino al comunismo y a la guerrilla rural de la sierra de Chihuahua encabezada por Arturo Gámiz, Pablo Gómez y Salomón Gaytán; el título de su propio órgano de difusión, Madera, recalcó la referencia a la guerrilla rural chihuahuense, por el enclave de la sierra donde el Grupo Popular Guerrillero intentó tomar por asalto el cuartel militar, proceso que he descrito ampliamente en mi novela Las armas del alba.

El contexto político del movimiento del 68, la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco y, quizás de manera determinante, la masacre del Jueves de Corpus de 1971, constituyeron el referente nítido para muchas organizaciones obreras, campesinas y estudiantiles de que la lucha no podía ser pacífica. El Estado se había mostrado refractario por entero a la inconformidad social; con ambas masacres había hecho saber a todos el destino real de las luchas populares: resignarse a la represión y a la masacre, o intentar el recurso de la vía armada. Pero a pesar del vasto contexto político del movimiento estudiantil de 1968, no podemos reducirlo a la explicación causal de la guerrilla posterior; en la urdimbre de la guerrilla se encuentran hilos que provienen de condiciones anteriores y de contextos diferentes (...)

Fragmento del primer ensayo incluido en el nuevo libro del escritor y colaborador de La Jornada, que el próximo martes comenzará a circular con el sello Debate

fuente- la jornada

viernes, 2 de octubre de 2009

POLICIAS Y PROVOCADORES QUERIAN GENERAR OTRO TLATELOLCO

videos del MJL

Oaxaca de Juárez Oaxaca ciudad de la resistencia a 2 de Octubre del 2009. El día de hoy en marco de la conmemoración del 41 aniversario de la masacre de tlatelolco diversas organizaciones y colectivos aglutinados en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca marcharon esta tarde de la prepa dos al zócalo de la capital.


Todo comenzó minutos antes de las tres de la tarde cuando los jóvenes se concentraron en el boulevard Eduardo Vasconcelos donde bloquearon un carril para dirigirse con rumbo al corazón de la ciudad, pero no marchaban solos, ya que a escasos cinco metros detrás de los marchistas se encontraban cinco patrullas de la policía Estatal preventiva, quienes portaban armas de grueso calibre de tipo R-15 como si fueran a detener a algún narcotraficante o secuestrador.

Desde el crucero de la Volkswagen iniciaron las pintas, pero pocos metros más adelante a la altura del ADO jóvenes encapuchados que posteriormente fueron señalados por los mismos organizadores como “infiltrados” empezaron a romper cristales e incluso intentaron crear una confrontación entre policías y manifestantes, a lo cual los policías contestaron con gases lacrimógenos y amenazas, pero fue gracias a la intervención de un grupo consecuente con la lucha quienes intervinieron para intentar calmar los ánimos, así llamaron a la unidad y a la no confrontación de manera violenta, entre las personas que contuvieron la ferocidad policial estuvo una madre de familia quien encaro sola a los uniformados (como se puede apreciar en el video) quien de manera valiente y con su propio cuerpo los increpo, permitiendo así la reorganización del contingente que no cayó en la provocación policial.


El contingente avanzo por avenida Juárez, pero al doblar por la calle de Morelos, los uniformados intentaron golpear con sus toletes a un joven, quien fue apoyado por sus compañeros, acto que fue aprovechado por los provocadores que lanzaron piedras, mientras los policías lanzaban gases lacrimógenos y empujaban a las jovencitas que se encontraban hasta la cola de la marcha, nuevamente intervinieron los organizadores para impedir un enfrentamiento directo con los cuerpos represivos, acto seguido los marchistas exigieron la expulsión de la movilización de los provocadores, pero el contingente se encontraba ya por arribar al primer cuadro del zócalo.


Ya eran las cuatro de la tarde cuando inicio la participación de los oradores a un costado de la catedral metropolitana, prácticamente todas las participaciones fueron en el mismo sentido : exigiendo la reorganización de los jóvenes y llamándolos a la mesura ya que de no ser así se justificaría una represión del estado, pero apenas acabado el mitin cuando arribaron a la plancha del zocalo otro contingente de manifestantes que bajaron de tinoco y palacios quienes empezaron a destruir vidrios del ex palacio y agredieron a miembros de la prensa, la reacción de la policía no se hizo esperar, detuvieron a varios muchachos y amenazaron a los periodistas, hecho que llama mucho la atención porque entre los detenidos no se encontraba ninguno de los jóvenes agresivos, si no integrantes visibles de la APPO que llamaron a no caer en la provocación y exigieron en el transcurso de la manifestación recordar el 2 de Octubre de manera combativa pero pacifica, personas como Gabriela Jiménez que son conocidas en el Movimiento Social Oaxaqueño por su congruencia y militancia, quien después de varias horas de ser golpeada, la liberaron al no poder comprobar su participación en actos vandálicos, pero aun así todavía se habla de más de diez detenidos por la policía, a quienes según testimonio de compañeros que ya fueron liberados están siendo torturados en el cuartel de santa María Coyotepec, se contemplan mas movilizaciones para exigir su liberación.

redaccion- Raul Alberto

jueves, 1 de octubre de 2009

Memorial de Tlatelolco


La oscuridad engendra la violencia
y la violencia pide oscuridad para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
para que nadie viera la mano que empuñaba
el arma, sino sólo su efecto de relámpago.
¿Y a esa luz breve y lívida quién?
¿Quién es el que mata?, ¿quienes los que agonizan, los que mueren
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?
¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.
La plaza amaneció barrida, los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
Y en la televisión, en la radio, en el cine
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete
(Pues prosiguió el banquete.)
No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.
No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.
Más he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele . Luego, es verdad. Sangre con sangre
Y si la llamo mía traiciono a todos.
Recuerdo, recordamos.
Esta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordemos
hasta que las justicia se siente entre nosotros


Escrito por Rosario Castellanos

Repaso del ’68, de 2 de octubre no se olvida


En la segunda mitad del siglo XX, ningún año en México tiene el halo mágico como 1968 y ninguna fecha tiene una significación trágica como el 2 de octubre. El ’68 estudiantil, en ciudades estadunidenses, sudamericanas, europeas y asiáticas, tuvo la velocidad y el esplendor del relámpago. Decir 1968 en México es recordar intensamente varias palabras: revuelta, utopía, democracia, matanza... Díaz Ordaz hubiera sido un presidente como otros si no hubiera ocurrido el 2 de octubre.

Dejó un país, como Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos, económicamente firme; lo perdió la idea fija de que la investidura presidencial era intocable, y de que el Orden, o lo que él entendía por el Orden, era lo que importaba. Oponerse a él, como lo hicieron antes los médicos y los maestros, representaba un ataque directo a México.
La noción de oposición, si no era la de los partidos domesticados (PPS, PARM), o con una presencia exigua (PAN), era una herejía medieval. Con Díaz Ordaz llegó a su extremo el presidencialismo autoritario de los regímenes priístas. Lógico: cuando hay un gobierno ciego y sordo a la crítica, al darse ésta, la respuesta invariablemente termina en un río de sangre. En el ’68, salvo levísimos atisbos (el diario menos cerrado era paradójicamente uno oficial: El Día), la prensa y la radio y la televisión estaban vigilados y controlados por el gobierno.
No en balde, un lema usual en los carteles callejeros de protesta y un grito frecuente frente a las instalaciones de la televisión y de los periódicos era Prensa Vendida.Muy bien consensuadas las seis demandas del pliego petitorio por los 210 miembros del Consejo Nacional de Huelga, representaban apenas el principio del principio de una apertura democrática.
Pero un ser de trato tan despótico, tan poco respetuoso de la opinión ajena, como Díaz Ordaz, no podía entender la mínima disidencia, mucho menos cuando se pedía diálogo público, lo cual, visto en perspectiva, era menos que ilusorio. ¿Por qué? Porque los funcionarios priístas estaban habituados desde hacía décadas, primero, a la obediencia menos o más abyecta a los superiores en turno; segundo, por su falta de educación democrática para aceptar la crítica o entablar el diálogo; tercero, porque su manera de neutralizar la disidencia era a través de la compra simulada o directa de los opositores (puestos, dinero, contratos, becas), y, en último término, si esto no se daba, las amenazas y el acoso, las golpizas, la cárcel, el asesinato. En su inmensa mayoría la priísta fue una clase política mediocre acostumbrada a la genuflexión, a bajar la cabeza y a congratularse con sus superiores felicitándolos hasta por sus equivocaciones.
Hasta Salinas (con Zedillo disminuye) el presidente de la República fue asimismo el verdadero presidente del PRI, e imponía sus decisiones al Legislativo y tenía, cuando lo creía conveniente, influencia sobre el poder judicial. Bajo los gobiernos priístas en México se tuvo por décadas todo tipo de libertades, menos las políticas.
En el ’68 los halcones mayores, encabezados, entre otros, por Díaz Ordaz, Luis Gutiérrez Oropeza y Luis Echeverría, acabaron imponiendo su estilo personal de someter. El coro desdeñablemente menor lo representaban Alfonso Martínez Domínguez, Fidel Velázquez, Octavio Hernández y Luis M. Farías, que no perdían ocasión de denostar el movimiento.
Para entender mejor la inutilidad de la matanza debemos partir de que a grandes rasgos el movimiento del ’68 se dividió en dos partes. Si bien surge el 26 de julio, la manifestación del 1 de agosto, encabezada por el rector de la UNAM Javier Barros Sierra, como protesta por la agresión y violación de parte del ejército de la autonomía universitaria al tomar cuatro días antes las instalaciones de San Ildefonso, le da mayor legitimidad.
Del 1 al 27 de agosto los estudiantes de las instituciones educativas más importantes del país, sobre todo esos que designa Sergio Zermeño como la gran base radical en su libro México: una democracia utópica (Siglo XXI, 1978), tienen la iniciativa y ponen en jaque a las instituciones. El gobierno se halla a la defensiva, y aún más, rebasado.
Fue algo que no se había visto en mucho tiempo: un tiempo imaginativo de organización espontánea y de irresistible algarabía, de crítica filosa y de desahogo, luego de una contención personal de años, a través del insulto en público.Pero allí termina la primera etapa. Después de la represión de la madrugada del 28 de agosto por parte del ejército en la plaza del Zócalo, salvo la llamada Manifestación del Silencio del 13 de septiembre, se dio una cacería implacable contra estudiantes, maestros, intelectuales y artistas.
El 18 de septiembre el ejército toma la universidad y cinco días después, a sangre y fuego, Santo Tomás y Zacatenco, y en los días siguientes se dan batallas enconadas en la zona de Tlatelolco y en el norte de la ciudad. Es decir, cuando ocurre la matanza en la plaza de Tlatelolco, ha pasado más de un mes de acoso sin tregua.
Los estudiantes se hallaban para entonces dispersos y, aun me atrevería a decir, en desbandada. El mitin del 2 de octubre era un intento del Consejo Nacional de Huelga de exponerle al gobierno y a la prensa extranjera que los estudiantes no estaban vencidos, o si se quiere, que existía aún resistencia. Pero el gobierno temía el boicot de los jóvenes a los Juegos Olímpicos que se inaugurarían 10 días después, y más, temía que el COI los cancelara.
Y respondió excesiva y despiadamente. El miedo era infundado. Era más una fantasía o una paranoia que un hecho real. Desarticulados los estudiantes, la crítica, de darse, no hubiera pasado en las jornadas olímpicas de unas protestas aquí y allá, es decir, algo que no hubiera tenido mayor relevancia si México hubiera sido un país democrático.
Lo que aún nos causa azoro treinta y siete años después es que al gobierno diazordacista no le importó llevar a cabo la matanza hallándose presentes los corresponsales de la prensa extranjera, y aun, una famosa periodista italiana, Oriana Fallacci, recibió en la refriega dos balazos. Octavio Paz escribió con lucidez en Posdata (Siglo XXI, 1970), cosa de un año y cuatro meses después de los sucesos: "Así, pues, puede decirse que el movimiento estudiantil y la celebración de la Olimpiada en México fueron hechos complementarios: los dos eran signos del relativo desarrollo del país.
Lo discordante, lo anómalo y lo imprevisible fue la actitud gubernamental. ¿Cómo explicarla? Por una parte, ni las peticiones de los estudiantes ponían en peligro al régimen ni éste se enfrentaba a una situación revolucionaria; por la otra, ningún acto de ningún gobierno —ni siquiera el de Francia, ése sí amenazado con una oleada revolucionaria— tuvo la ferocidad, no hay otra palabra, de la represión mexicana [...] Una reacción exagerada o excesiva delata, en cualquier organismo vivo, miedo e inseguridad; y la esclerosis no es sólo signo de vejez sino de incapacidad para cambiar."La mayor paradoja de la matanza fue que los asesinos que ordenaron disparar contra una multitud indefensa se pusieron el marbete de salvadores del país, y los estudiantes, profesores, artistas e intelectuales, que pedían en la calle un país libre y plural, fueron encarcelados y les organizaron unos juicios que representan en nuestra historia un ultraje al Derecho.
Un juez que acata con sumisión las recomendaciones del poder político ya es una mancha para el sistema judicial, pero que ese juez invente para encarcelar a los opositores una decena de delitos desorbitados es una muestra de que se vive en un país de leyes sin sentido. Basta asomarse al libro Los procesos de México 68.
Acusaciones y defensa (Editorial Estudiantes, 1970). Enumero solamente los delitos por los que fueron condenados sesenta y cinco estudiantes, profesores, intelectuales y artistas, y que es un ejemplo de hasta dónde puede llegar la maldad humana, que, si no fuera dramático, sería jocoso: Daño en Propiedad Ajena, Ataques a las Vías Generales de Comunicación, Sedición, Asociación Delictuosa, Invitación a la Rebelión, Robo, Despojo, Acopio de Armas, Homicidio y Lesiones contra Agentes de la Autoridad y Falsificación de Documentos y Uso de Documento Falso. Aquellos procesos del ’68 representan el remedo trágico e irrisorio de los que llevaron a cabo en el siglo XX las dictaduras fascistas y comunistas, donde de antemano ya se sabía que el acusado era culpable.
El juez Eduardo Ferrer Mac Gregor vivirá para siempre, parafraseando a Borges, en la historia nacional de la deslealtad a la profesión.El 2 de octubre, a su manera, llevó al encierro y a la soledad a los dos personajes opuestos del movimiento estudiantil: el presidente Díaz Ordaz y el rector Barros Sierra. No volvieron a ser los mismos. No volvieron a cruzar una palabra entre sí. Como recordó varias veces en entrevistas y artículos uno de sus amigos íntimos y colaborador cercanísimo en la UNAM (Gastón García Cantú), para Barros Sierra el 2 de octubre fue una herida que no cerró en los pocos años que le quedaban de vida. Vale la pena anotar que Javier Barros Sierra siempre vio con desdén intelectual al culpable mayor de la matanza; basta leer algunas respuestas que da al mismo García Cantú en sus Conversaciones.
Los propios líderes estudiantiles desde la cárcel acabaron reconociendo la conducta del rector. En una conmovedora carta del 2 de mayo de 1970, a tres días del término de su paso por la rectoría, Gilberto Guevara Niebla, Eduardo Valle, Luis González de Alba y Salvador Martínez della Roca, escribieron a Barros Sierra, entre otras cosas:Por muy distintos caminos, y aunque algunos hayan iniciado el recorrido más temprano, los hombres se encuentran en un punto común, en un cruce de caminos: la rectitud.
No es la primera vez que una causa justa une a personas que obran de buena fe; más bien es la frecuente [...] Ya antes habíamos comprobado juntos, que los insultos lanzados al amparo del poder, la cárcel y la persecución son las verdaderas condecoraciones de todo hombre libre; usted nuevamente viene a confirmarnos que no todo es sumisión ni alabanzas a los poderosos [...] Esta es la otra cara de la moneda, tal vez distinta de la que usted vivió, pero inseparable de ella. Era necesario decirlo porque con su labor en la Rectoría termina un periodo que tuvo para todos una importancia que aún no podemos apreciar [...] Estamos convencidos de que, aunque usted va por su camino y nosotros por el nuestro, no sólo nunca estaremos en campos enemigos, sino que nos seguiremos encontrando en circunstancias similares.
Pese a su aislamiento, el gran solitario de Palacio como se designó a sí mismo Díaz Ordaz, como tituló a una de sus novelas René Avilés Fabila, no disminuyó su rencor, y continuó la persecución de los disidentes del ’68, la cual culminó el día de Año Nuevo de 1970, cuando abrieron las rejas a los presos comunes para que golpearan y robaran a los presos políticos. José Revueltas escribió una crónica minuciosa del salvajismo calculado.Nadie puede arrogarse el ’68 como suyo.
Fue un movimiento colectivo donde todos los que se opusieron activamente en las aulas, en los auditorios, en las plazas, en la calle o en la prensa (líderes, estudiantes, profesores, intelectuales, artistas, periodistas) tuvieron su importancia. Sin embargo, considero que hay tres personajes altamente emblemáticos de la revuelta estudiantil: un rector, un escritor y un poeta: Javier Barros Sierra, José Revueltas y Octavio Paz.
El primero, por su defensa a ultranza de la autonomía universitaria contra el presidente más autoritario del México moderno; el segundo, no sólo por sus apuntes de análisis extraordinarios sobre la realidad inmediata, y los cuales se hallan recogidos en su libro México 68: Juventud y Revolución (Era, 1978), sino por su integración a los cincuenta y cuatro años, no como líder o ideólogo, sino como un estudiante más de la Facultad de Filosofía y Letras, y el tercero, por ser el único funcionario con valor civil del gobierno mexicano en atreverse a renunciar y por publicar un año y cinco meses después el libro más brillante de análisis político del ’68. A esto, si se me permite, quisiera añadir una entre muchas imágenes de aquellos días que no he podido olvidar nunca.
Es la fotografía del cuerpo acribillado en Tlatelolco de la bella edecán de diecinueve años Ana María Regina, a la cual el poeta Juan Bañuelos recordó emotivamente en un fragmento de su poema "No consta en actas": "A ti que me hiciste hablar/ sin haberte conocido/ ¿de qué materia fuiste hecha que las balas/ no destruyeron tu belleza?" El ‘68 ha quedado como el gran estigma de los regímenes priístas.
Nunca dieron una explicación satisfactoria y nunca han podido justificarlo. Pero las matanzas de opositores por los gobiernos priístas no terminaron en Tlatelolco.
Baste citar posteriormente el "halconazo" echeverrista del 10 de junio de 1971; la "guerra sucia" de los años setenta y principios de los ochenta; la matanza de indígenas en el pueblo de Wololchán en mayo y junio de 1980, en la selva baja de los altos de Chiapas, dirigida por el general Absalón Castellanos, que el poeta Víctor Manuel Cárdenas, actor y testigo del hecho, describió en un poema ("Árbol-de-ceniza"); los aproximadamente cuatrocientos perredistas asesinados en el sexenio de Carlos Salinas, y la matanza de Aguas Blancas, Guerrero, dispuesta por el entonces gobernador Rubén Figueroa hijo, y Acteal, consecuencia de la guerra de baja intensidad coordinada desde la Secretaría de Gobernación.

Marco Antonio Campos


fuente- facebook

lunes, 14 de septiembre de 2009

Considera Sección 22 insuficientes respuestas del gobierno por caso Jicayán


Escrito por Jesús OLMEDO
Domingo 13 de Septiembre de 2009 12:18
Aunque la Comisión Política Ampliada de la Sección 22 del SNTE no dio a conocer de manera oficial los resultados y decisiones acordadas por los 700 delegados que asistieron a la Asamblea Estatal Magisterial, trascendió que volverán a movilizarse para exigir castigo por la muerte de un profesor en Jicayán.
De forma extraoficial se habla de un acuerdo en el sentido de que los trabajadores de la educación nombrarán en las próximas horas comisiones para festejar el Grito Popular de Independencia 2009, con una posible sede del Zócalo Capitalino.
Asimismo se rumora que ante la falta de respuesta del Gobierno del Estado sobre la detención y castigo de los asesinos del maestro Norberto Camacho Sarabía, quien fuera victimado hace dos semanas en San Pedro Jicayán, este 02 de octubre habrá una marcha masiva en la capital oaxaqueña con una salida en 4 puntos.
Esta acción también es para recordar la matanza y desaparición de cientos de estudiantes y obreros en la plaza Tlatelolco, donde el gobierno del priísta Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez ordenaron la represión en el año de 1968.
Debido a la impunidad hacia el grupo armado “La Fraternidad” que opera en Santiago Laollaga al mando del perredista Humberto Alcalá Betanzos y por la falta de castigo a los asesinos de 26 activistas de la APPO que perdieron la vida en el conflicto del 2006, el magisterio dará cobertura a una protesta de la APPO a realizarse en la Ciudad de México por la parcialidad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Los maestros condenaron que el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) no de resultados sobre la entrega de escuelas en poder de autoridades municipales, militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y miembros de la Sección 59 del SNTE.
fuente- infominuto