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jueves, 3 de febrero de 2011

Egipto, una revolución en el centro neurálgico del imperialismo


Al momento de cerrar la presente edición de Prensa Obrera, centenares de esbirros del aparato oficial del Estado egipcio y del partido de gobierno irrumpían en la plaza central de El Cairo (Tahrir) para desalojar de ella a las personas y familias que la continuaban ocupando, luego de la inmensa movilización del martes 1° de febrero. Estas patotas de civil ya habían hecho su irrupción en las jornadas precedentes en distintas ciudades del país y fueron también las responsables de los diversos saqueos que resultaron en la decisión de armarse por parte de algunos sectores propietarios. La intervención de las patotas ha servido para echar luz sobre la política del mando militar egipcio, al cual numerosos medios de prensa caracterizan como sostenedor del movimiento revolucionario. En la ocasión, las tropas han dejado actuar con toda libertad a los provocadores, en función de un planteo que el mando militar había hecho con anterioridad, cuando llamó a la multitud a abandonar la plaza luego de la movilización. Después de más de una semana de manifestaciones y recambios políticos, es claro que los militares no están dispuestos a tumbar al presidente Mubarak, en tanto no hay acuerdo para ello entre las distintas potencias que intervienen en el conflicto y entre los distintos clanes oficiales. Israel y la Autoridad Palestina han mantenido inconmovibles la posición de que Mubarak debe pilotear la transición a las elecciones previstas para septiembre -precisamente el mismo planteo que ha hecho el mismo Mubarak en su última aparición televisiva. La complicidad del ejército con la acción de las barras bravas del oficialismo es un indicio de que no está excluido un baño de sangre ejecutado por las fuerzas armadas. El régimen de Mubarak está ciertamente acabado, pero esto no significa que la burguesía mundial haya aceptado que su salida tenga lugar con las masas en la calle.

La revolución egipcia ha tomado al imperialismo por sorpresa, e incluso ahora varios sectores siguen apoyando a Mubarak, incluso en Estados Unidos. Hay una suerte de ficción democrática como sucedió luego del derrocamiento del hondureño Zelaya, cuando Obama logró hacer creer que se oponía a lo que no quería llamar golpe de Estado. Ante el hecho consumado, sin embargo, alienta la ilusión de que las revoluciones pueden alcanzar sus objetivos a fuerza de manifestaciones exclusivamente, o sea sin una fuerza política dirigente y, por sobre todo, con exclusión de la organización de una insurrección popular armada, y si aceptan una dirección liberal y un recambio político superficial. Esta ilusión está ahora presente en Egipto, aún más cuando ese procedimiento alcanzó para derrocar al gobierno de Túnez, hace dos semanas, e incluso después para expulsar del nuevo gobierno a ministros vinculados con el anterior. Los cambios de gabinete o la renuncia a la reelección del presidente en países como Yemen y Jordania también alimentan el espejismo de la posibilidad de un cambio social y político efectivo sin la destrucción del aparato de Estado precedente. Se omite en estos casos, sin embargo, que en Túnez ha quedado salvaguardado todo el aparato militar, represivo y burocrático del régimen desahuciado, incluida la continuidad del primer ministro (e incluso, hasta ahora, el inmenso conglomerado económico de la familia del presidente depuesto) y que en Yemen y Jordania los cambios no fueron siquiera de fachada.

Mubarak, en Egipto, ha tomado sus propios recaudos al llenar el cargo vacío de vicepresidente en la persona de un mandamás militar, Omar Suleiman, formado en Moscú bajo el régimen staliniano y luego en West Point. Omar Suleimán es el jefe del conjunto del servicio de espionaje y el principal enlace con los servicios de espionaje de Israel y Estados Unidos; tiene a su cargo la supervisión del bloqueo a Gaza. No es claro, con todo, que sirva como figura de recambio para las masas movilizadas, dado, precisamente, su larguísimo vínculo con el gobierno de Mubarak y su condición de espada fiel del sionismo. Es este personaje, sin embargo, la cabeza política de las fuerzas armadas, en las que tantos comentaristas y fuerzas políticas locales confían para producir una transición ‘pacífica'. De lo que no cabe duda, de cualquier manera, es que un aplastamiento sangriento de la revolución egipcia no significará de modo alguno un retorno al orden anterior de cosas -al contrario, desarrollará en las masas una conciencia revolucionaria más aguda en el conjunto del Medio Oriente. Tampoco se puede dudar que sin una revolución victoriosa no habrá ninguna mejora para las masas, sino más miseria, tensiones y conflictos bélicos.

Crisis mundial

La mejor caracterización de conjunto de la situación revolucionaria que se desarrolla en el Medio Oriente la produjo el titular de un artículo en el británico The Telegraph (1/2): "El FMI levanta el espectro de guerras civiles como consecuencia del empeoramiento de las desigualdades globales". En efecto, el presidente del Fondo había declarado: "No es la recuperación que queríamos. Es una recuperación acosada por tensiones y presiones, que pueden sembrar, incluso, las semillas de la próxima crisis". Agregó también: "El desempleo global se mantiene en alturas récord, con una desigualdad creciente de ingreso que suma tensión social", para citar "los tumultos en Africa como un preludio de lo que puede ocurrir con los 400 millones de jóvenes que se sumarán a la fuerza de trabajo en la próxima década". El funcionario agregó que "están re-emergiendo los desequilibrios globales que han causado la crisis financiera". Como conclusión pronosticó: "podríamos ver una inestabilidad social y política creciente dentro de los países -incluso una guerra".

Ha sido el desarrollo de la crisis mundial, precisamente, el detonante de la crisis revolucionaria en Egipto, que como toda crisis auténtica nadie la esperaba porque opera en forma subterránea. Los lectores de Prensa Obrera saben que esa ha sido nuestra conclusión fundamental desde el inicio de la etapa actual de la crisis mundial -la tendencia a la creación de situaciones revolucionarias y de revoluciones. Egipto, que se jacta -como otros países llamados emergentes- de un crecimiento anual del 5%, como consecuencia del ingreso de capital especulativo generado por las operaciones de rescate de los bancos centrales más importantes; el país tiene una tasa de inflación del 20% anual en los productos de primera necesidad y una elevada desocupación. En un reportaje sobre la situación del pueblo egipcio, el francés Le Monde (3/2) relevó, entre los manifestantes en distintas ciudades, ingresos diarios de 1,50 euros -o sea ocho pesos.

La fuerza motriz

La presencia abrumadora de la población empobrecida en las manifestaciones en Egipto pone en cuestión la tesis que más ha circulado en los comentarios internacionales, según la cual la revolución egipcia es un movimiento de la clase media modernizadora, cuyo objetivo es puramente político, no social, a favor de una democracia parlamentaria o ‘transparente'. Es la ilusión que tiene el imperialismo sobre estos acontecimientos. La lectura atenta de los pronunciamientos populares en todos los países en que ha prendido la revuelta demuestra, por el contrario, la preeminencia de los reclamos sociales -que solamente podrían alcanzarse con el derrocamiento del poder de turno. Es cierto que el rol de Internet en la agitación política que condujo a las manifestaciones populares mostraría una preeminencia de los sectores más alfabetizados, pero el impulso popular no se detuvo cuando el gobierno cerró el canal de información electrónico, porque -como comenta el reportaje de Le Monde- "la comunicación recurrió al viejo método del boca a boca". De cualquier modo, la bancarrota capitalista internacional excluye la posibilidad de una ‘modernización incluyente', si ese fuera el programa de la clase media. Incluso en Israel, el único país ‘moderno' de la región, la pauperización camina a pasos acelerados. La etapa histórica mundial y la correlación de clases en Egipto determinan que la realización de las aspiraciones de las masas movilizadas solamente es posible por medio de la revolución permanente -o sea el desplazamiento de la dirección política de la lucha hacia los polos extremos de las masas.

La perspectiva de una agudización del proceso revolucionario ha levantado la hipótesis de que en Egipto pueda triunfar un movimiento islámico, o sea reaccionario. Se cita para el caso a Irán, pero simplemente por ignorancia, porque la islamización de Irán no fue el producto de la revolución iraní de 1979, sino de la contrarrevolución posterior que consagró la preeminencia de la jerarquía clerical, reforzada luego por la guerra con Irak -impulsada por el ‘imperialismo democrático' para desangrar, precisamente, el ímpetu revolucionario. De todos modos, el islamismo egipcio ha buscado colaborar con Mubarak, incluso fue reconocido como la oposición a su majestad y pagó por ello con prisiones masivas de sus militantes. En la circunstancia actual, se ha puesto a la cola y al servicio de la oposición designada por el imperialismo, en la persona de un ex funcionario de la ONU en cuestiones de proliferación nuclear, El Baradei.

El cuidadoso edificio del sionismo

La revolución egipcia ocupa un lugar internacional excepcional, por la simple razón de que amenaza hasta sus fundamentos toda la estructura de opresión del sionismo sobre la nación palestina. Este es el hecho, por encima de cualquier otro, que acelera la polarización política y el ritmo de la revolución al interior de Egipto. Israel es incompatible con una revolución victoriosa, por eso obstaculiza cualquier contemporización con las masas. Esto explica el apoyo incondicional que la propia Autoridad Palestina le está dando a Mubarak, porque el derrocamiento de éste pondría en peligro todos los acuerdos de ella con el sionismo y pondría fin a su propia supervivencia. Una victoria revolucionaria devolvería la región a la situación de 1956, cuando la nacionalización del canal de Suez provocó la invasión terrestre de Egipto por parte de Israel, con el apoyo de la aviación y tropas aéreotransportadas de Gran Bretaña y Francia -pero ahora en un marco histórico mucho más explosivo. Esta tensión explica que aún no se hayan producido movilizaciones de apoyo a la revolución egipcia en Cisjordania, las que serían aplastadas sin miramientos por las tropas ocupantes, y hasta la moderación en Gaza. La historia está demostrando la clarividencia de una de las alas de la IV Internacional en los años '50, el llamado lambertismo (con el cual el Partido Obrero rompió a fines de los años '70), que previó que una lucha victoriosa contra el sionismo solamente era posible a partir de revoluciones en los Estados árabes, cuyas clases dominantes estaban enfeudadas o lo estarían más adelante a un acuerdo con Israel -y nunca mediante la construcción de una utópica Nación Arabe por parte de esas clases dominantes. Una victoria revolucionaria en los países árabes -es decir, de sus obreros y campesinos- plantearía a las masas judías una salida de la trampa mortal en que se encuentran, mediante la construcción de una República Palestina Unica con todos sus componentes nacionales y la unidad socialista de todo el Medio Oriente.

Salto histórico

Los movimientos revolucionarios en las naciones árabes transportan la crisis capitalista mundial a otro terreno; ya no hablamos sólo de la quiebra masiva de bancos, los que son conservados en estado zombie por los Estados; ni de la quiebra de estos Estados; ni de la miseria social creada por esta bancarrota. Hemos ingresado a un período de situaciones revolucionarias y revoluciones. Fue precisamente lo que advertimos en un artículo relativamente reciente ("El rostro boliviano de la crisis mundial", en referencia a la rebelión desatada por el gasolinazo de Evo Morales, en Prensa Obrera Nº 1.162, 6/1). Egipto es Bolivia, pero ubicado en un centro neurálgico internacional para el imperialismo y para su socio más decisivo, el sionismo. Los ‘países emergentes' no se han alejado de la crisis mundial, ni siquiera la han esquivado: están en el ojo de la tormenta -por la simple razón de que ella desnuda contradicciones históricas mucho más explosivas que cualquier Estado desarrollado. Aunque Europa ya ha dado sus primeros pasos.

Jorge Altamir

http://www.amrbolivia.tk

lunes, 30 de agosto de 2010

Por qué se busca extinguir al maestro rural


Comité Central de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México*

La escuela Rural en México surge al calor de la Revolución. Desde su origen, encausó su acción educadora a la emancipación del pueblo. Buscó contar con la capacidad suficiente para educar a las comunidades rurales y marginadas del país. Para ello, recogió los pensamientos de los luchadores de cinco siglos: desde los insurgentes que abrieron sus ojos a la opresión, la explotación y decidieron liberar a su pueblo del yugo español. Siempre ha difundido que la liberación se logra con base en esfuerzo y dedicación; pero, sobre todo, que sólo es posible con la participación colectiva.


La idea de liberar al pueblo mediante la educación se concretó como proyecto en 1920, al ser electo presidente de la república Álvaro Obregón, quien decretara la fundación de la Secretaría de Educación Pública un año después, el 3 de octubre de 1921. Al frente de la misma quedó José Vasconcelos. El objetivo: promover un modelo educativo, teniendo como base los principios constitucionales. Así fue como surgió el proyecto educativo de la escuela rural mexicana.

Las mayores necesidades se centraban en las regiones campesinas. Por ello, el 22 de mayo de 1922 surge la primera Normal Rural en México: la de Tacámbaro, Michoacán.

Desde un principio se estableció que para conseguir la instrucción del pueblo, el maestro rural debía estar preparado para atender no sólo a niños, también a jóvenes y a personas adultas, es decir a la comunidad en general. Y debía contar con conocimientos acerca de la producción de animales y del campo. Este compromiso se sostenía por la enorme convicción del maestro rural en que el trabajo colectivo emanciparía del pueblo. Además, debía contar con un carácter crítico en el que se fincara su estrecha relación con la comunidad y le permitiera coadyuvar en la resolución de los problemas de la propia comunidad. Con estos principios se fundó el normalismo rural.

Para 1934, la Escuela Normal Rural de Tamatán, Tamaulipas, lanza un enérgico llamado a todo el estudiantado y campesinado para estar organizados y hacerle frente a las injusticias. También, para tener voz en la transformación de la nueva nación.

El esfuerzo por organizar al estudiantado de origen campesino a nivel nacional se ve consumado en junio de 1935 en El Roque, Guanajuato, cuando se crea la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Los principios que la rigen han sido expuestos en la entrega anterior de esta columna (Contralínea 193). La FECSM inició a contracorriente, con base en la lucha social. Desde entonces, siempre ha sido así: se ha enfrentado a diversos obstáculos y a los intentos de extinguir el normalismo rural desde el sexenio de Manuel Ávila Camacho. Es claro que las normales rurales subsisten porque caminan de la mano del pueblo.

Desde su origen, la FECSM ha buscado la liberación de las comunidades al forjar maestros rurales capaces de organizar a los campesinos para alcanzar una mejor calidad de vida. Como en sus orígenes, vela por la formación de maestros comprometidos con la docencia y con los campesinos.

Los estudiantes campesinos socialistas sabemos que en muchas de las comunidades donde impartiremos clases no se cuenta siquiera con agua potable, energía eléctrica, drenaje o un camino accesible; pero precisamente a estas comunidades nos debemos. En estas comunidades es donde debemos participar en la organización y la búsqueda de soluciones. Es ahí donde debemos alfabetizar e instruir en la agricultura y la producción de animales; por supuesto, la prioridad siempre será formar niños que serán los futuros maestros rurales.

Esta convicción y verdadera vocación de servicio al pueblo no es tan frecuente en los maestros. Saber si un maestro tiene o no la vocación o el amor por su carrera se ha vuelto un dilema. Muchos maestros decidieron serlo sólo por contar con un sueldo seguro, pero no entienden nada acerca de la idea de la educación como medio de liberación del pueblo.

Podemos decir que en las escuelas normales rurales de México, pertenecientes a la FECSM, se mantiene con atención especial la formación de los maestros rurales desde el proceso de selección. Buscamos aquéllos que trasciendan el perfil de burócrata y sean peregrinos de la instrucción del pueblo y que estén comprometidos con su liberación.

Para lograr tal objetivo, las normales rurales de la FECSM han llevado a cabo, en la última década, un proceso que ayuda a identificar a las personas que cuentan con la verdadera convicción y que poseen esa vocación de servicio al pueblo. Este proceso sirve también como filtro para preservar la organización estudiantil ante el constante hostigamiento contra todo el normalismo rural.

Dicho proceso abarca los cinco ejes que distinguen a toda normal rural del resto de las normales del país: el académico, el deportivo, el cultural, el productivo y, por último, el político, el cual ha causado polémica y por el que el Estado mexicano amenaza con cerrar definitivamente todas las normales rurales.

El objetivo general del proceso de adaptación de nuevo ingreso –que a instancias de la FECSM se aplica en todas las normales rurales– es que cada uno de los aspirantes exponga sus cualidades para elegir esta carrera. Y claro que es difícil que un examen estandarizado, como el del Ceneval (Centro Nacional de Evaluación), mida estas capacidades humanas y determine quién debe continuar con esta preparación. Por eso es necesario este proceso, en el cual se trabaja con exposiciones, conferencias, mesas de trabajo y talleres vinculados al eje académico; también, pruebas de ejercicio físico y conferencias acerca del desarrollo sicomotor en los niños, para el eje deportivo; talleres de danza, rondalla, música de viento, entre otros, en lo que al eje cultural se refiere; cultivo de parcelas para producir maíz, frijol, alfalfa, janamargo, garbanzo, entre otros, y crianza de cerdos, borregas, conejos, codornices, entre otros, para el eje productivo. Finalmente, para el eje que le ha dado a las Normales Rurales el método de lucha, el político, se imparten conferencias sobre la situación política y social actual de nuestro país y el mundo.

A través de este proceso –cuidando de la integridad física y de las garantías individuales– se busca que el aspirante se enfrente a las necesidades y carencias de los pueblos más marginados y apartados de cada uno de los estados de la república. El aspirante debe saber que a estos lugares es donde el maestro rural lleva la misión de educar. Son las zonas adonde ningún otro promotor de la educación llega. Por esta razón, este proceso de selección que se lleva a cabo en cada normal rural es muy importante: en él se determina qué personas serán formadas durante cuatro años como maestros rurales. La demanda que se tiene año con año y la falta de matrículas para nuevo ingreso determinaron la necesidad de este proceso de inducción.

Esto es parte de lo que no le gusta a la cacique Elba Esther, y por ello llamó a cerrar las normales rurales. Volvió a usar el “argumento” esgrimido por décadas: que las normales rurales son “semilleros de guerrilleros”. Volvemos a decir algo que los hechos de manera contundente dicen todos los días: las normales rurales son semilleros de buenas personas.

*Organización estudiantil semiclandestina de carácter nacional, integrada por estudiantes de las escuelas normales rurales de México


fuente- revista contralinea

Vemos históricamente como el ser humano a través de su consciencia y de su carácter socialista ha querido descubrir el mundo que le rodea y comprenderlo, dejando atrás las neblinas de la mente, heredadas de l@s primer@s seres de nuestra raza humana.

Vemos al ser humano, convertido en persona, por meritos propios, meritos sociales, a través de los siglos y de las luchas incesantes por mantener su consciencia despierta y su libertad por encima de cualquier otra forma de expresión y concepción del mundo, en su joven Humanidad.

Porque es la libertad la que ha creado al ser humano y es por ella que depende su existencia. La libertad, este es el tesoro de la raza humana y su único adalid.

Inexplicable es la consciencia egoísta, ya que no es natural de nuestra existencia como personas conscientes. Por lo tanto el egoísmo es un muy lejano antepasado que aún nos acompaña de manera subyugante en nuestro viaje a lo largo de los siglos y del que como una molesta gripe, cuesta deshacerse.

Pero aunque las mentes conscientes y despiertas veamos inexplicable la existencia de consciencias egoístas o la formación de las mismas, si que podemos explicar su comportamiento con respecto a l@s demás miembros del genero humano, y seres de otras formas y familias.

Ningún ser humano o de otro genero viviente, necesita la opresión de su ser físico y mental, para vivir bajo ninguna circunstancia. Todo lo contrario, si fuese así, no existiríamos.

Ningún ser humano conformado en una sociedad de individuos o familias, necesita ser esclavizado para su existencia y desarrollo, como persona y como miembro de un grupo de personas.

Ningún ser humano afirmado como pueblo, territorio, nación o republica, necesita ser obligado a vivir en la pobreza, en la falta de libertad, en la sumisión más absoluta, por parte de ninguna forma de opresión, caracterizada y circunscrita en la formación y existencia de feudos, monarquías, estados-nación y republicas burguesas, todo ello aderezado y siendo imprescindible para su mantenimiento, buenas dosis de opresión militar y policial, orquestadas por l@s amig@s del Estado: bancos, corporaciones, multinacionales, que actualmente representan el neoliberalismo económico o capitalismo global.

Siendo hereder@s de l@s grandes pensadores/ as, hechos tales por su consciencia social, tenemos los grandes escritos teóricos que nos hablan aún hoy, clarividentemente de cómo ha de ser la sociedad de seres humanos, adheridos/as en su existencia al entorno natural del que han surgido como seres conscientes.

Tenemos el gigantesco Capital de Marx, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, de Engels. El Manifiesto Comunista de ambos. Rosa Luxemburgo y Reforma o Revolución.

Tenemos, El estado y la revolución, de Lenin, La revolución permanente, de Trotsky.

Tenemos en definitiva, en vanguardia a nuestro lado, a grandes maestr@s concienciad@s de su papel social en la historia, dando muestra de ello, en su propia existencia.

Así pues es un grandísimo placer y elogio poder presentar de nuevo a forma de reseña, uno de los grandes libros escritos por el compañero y camarada, Lenin. Significativo y potencial en su contenido, que ya en su titulo expresa la inevitable evolución de los acontecimientos históricos. Este libro es llamado: El Estado y la revolución.


El Estado y la revolución
El libro está dividido en seis capítulos, los cuales pasaré por alto, para centrarme en las ideas principales.
- ¿Qué ha ocurrido con la doctrina de Marx? – pregunta Lenin a sus lectore

En la historia, las doctrinas de l@s pensadores/ as revolucionari@s y de l@s principales lideres y portavoces de las clases oprimidas, son tergiversadas en un claro oportunismo político, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria. Siendo la burguesía y l@s oportunistas dentro del movimiento obrero, l@s principales responsables de ello. Mermando así, el verdadero espíritu revolucionario que tod@ obrer@, marxista, siente en su interior. Debemos restaurar la verdadera doctrina de Marx y Engels, acerca del Estado, empezando por su concepción.

El Estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las condiciones de clase, es decir, es enteramente un órgano burocrático creado para gestionar la desigualdad entre personas, de manera negativa, claro está, en beneficio de una clase minoritaria y dominante, y en detrimento de la clase trabajadora.

Se piensa que los estados pertenecen a una determinada fase de desarrollo de los hechos históricos, producidos desde dentro de la sociedad por quienes defienden sus intereses personales por encima de los sociales. E igualmente pensamos que es hora de avanzar al respecto de la historia y desarrollar nuestra propia sociedad igualitaria pero para ello debemos apoderarnos de la máquina estatal, como clase trabajadora, y despiezarla completamente, hasta la más minima partícula.

La existencia del Estado demuestra la existencia de la desigualdad e injusticia, de la opresión y la sumisión de los pueblos. Demuestra que la burguesía, ya sea de izquierdas o derechas, quiere mantener unos privilegios que ningun@ de nosotr@s les ha concedido, ni que decir tiene pensaran ell@s. Más lejos de la verdad, pueden estar las instituciones que constatan y firman la existencia de tales privilegios, defendidos y custodiados por sus órganos militares y policiales, que defienden la injusticia bajo una mascara democrática y social.

El ejército permanente y la policía son los instrumentos fundamentales de la fuerza del Poder del Estado, situados por encima de la sociedad y divorciados de ella.

Para mantener un Poder público aparte, situado por encima de la sociedad, son necesarios los impuestos y las deudas.

El Estado moderno representativo o democrático, es instrumento de explotación del trabajo asalariado por el capital, es decir, l@s capitalistas y sus secuaces políticos o viceversa, utilizan el Estado para explotar a la clase trabajadora, asalariando así, su vida, al Estado y el capital.

El sufragio universal es un arma de dominación de la clase explotadora, en la cual se decide qué clase dominante ha de representar y aplastar al Pueblo. Es el índice que sirve para medir la madurez de la clase obrera, es la falsa idea de expresar realmente la voluntad de la mayoría de l@s trabajadores/as, en su efectividad práctica.

El Estado no ha existido eternamente ni lo hará, como intentan hacernos creer desde todas partes. Las clases desaparecerán como surgieron en su día y así desaparecerá inevitablemente el Estado.

La sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción, sobre la base de una asociación libre e igual de productores, enviará toda la máquina del Estado al lugar que le corresponde: al museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce.

La clase trabajadora ha de tomar en sus manos el presente y el futuro de su existencia, ha de apoderarse del Estado y socializar los medios de producción, ha de inutilizar las instituciones estatales para liberar al Pueblo de toda opresión. Ha de neutralizar los poderes fácticos del Estado, con la organización de l@s trabajadores/as.

El gobierno sobre las personas será sustituido por la administración de las cosas y los medios de producción serán dirigidos por l@s trabajadores/as. El Estado se extinguirá por si solo como consecuencia de todo ello, pero no se extinguirá por si solo como consecuencia del paso del tiempo, sin más.

Como bien he señalado, en este proceso, no he utilizado las palabras “dictadura del proletariado” porque es inexistente en él. Si bien he utilizado la palabra “inutilizar” para referirme a las instituciones estatales, y “neutralizar” para referirme a los poderes fácticoss/as

del Estado, creyendo innecesaria la utilización de una fuerza especial de represión, como hace el Estado, hacia ningún/a miembro del antiguo aparato estatal, si la Justicia Social no requiriera de ello, aún así, no utilizaríamos ninguna fuerza especial de represión, sino una fuerza conjunta del Pueblo, más que con l@s enemig@s potenciales del Pueblo, y no así, del Estado.

El Estado burgués solo puede ser destruido por la revolución social, a este efecto debemos avanzar midiendo las fuerzas que hay en juego, no siendo esto un juego, por supuesto, sino una forma de expresión, así pues, poniendo de manifiesto nuestra gran superioridad numérica, nuestro amor a la verdad, nuestra fuerza como sociedad libre y nuestras ganas de luchar por este cambio, invitaremos a l@s detractores/ as de la revolución social a abandonar sus privilegios en pos de una sociedad igualitaria, y si así no lo hiciesen o no lo viesen oportuno, serían considerad@s enemig@s del Pueblo y empezarían a engrosar ell@s mismos , las cárceles que ordenaron construir para así defender sus privilegios sobre el resto de las clases sociales.

Y quien así utilizara la violencia en contra de cualquier persona emancipada de la opresión del Estado, e hiciere del asesinato o la tortura, su actuación más premeditada, será considerad@ enemig@ potencial del Pueblo, y la Justicia, más absoluta, recaerá sobre dich@ element@. Pues nuevas formas de Justicia, sin intereses políticos ni privilegios, serán creadas en pos de una sociedad libre e igualitaria.

La violencia será medida, en caso de ser necesaria, justamente, por la violencia recibida por parte de l@s enemig@s potenciales del Pueblo.

Así pues, nuestras intenciones primordiales, son pacificas, sabemos que el Estado y su maquinaria, no lo son, y debemos utilizar la Justicia de nuestra nueva sociedad, la de todas las personas por igual para contrarrestar la venganza y el resentimiento, que siente tod@ am@ hacia el/la esclav@ liberad@.

Así pues la violencia utilizada como respuesta a la recibida adquiere un matiz revolucionario, y no, como agente del mal, como los aparatos del Estado la usan habitualmente en cualquiera de sus formas, contra la clase trabajadora.

Es de admitir por ello que la violencia revolucionaria es el instrumento con la ayuda del cual el movimiento social se abre camino y rompe las formas políticas muertas y fosilizadas.

Cabe señalizar, que nada tiene que ver la violencia terrorista con la revolucionaria. La violencia terrorista es aplicada por pequeños grupos de individu@s o individualidades, en beneficio de sus propios intereses y situad@s, como el Estado, fuera de la sociedad y divorciad@s de ella. Con lo cual cualquier miembro de la sociedad puede ser victima de los atropellos terroristas.

La violencia revolucionaria es aplicada como respuesta social, a los aparatos represores del Estado y al mismo Estado, por todo el conjunto de la sociedad, en beneficio de nadie y con intereses inexistentes.

Como bien he señalado arriba, la violencia revolucionaria es un instrumento, no un fin en si mismo. Es la misma sociedad y como sociedad, es la única que puede ejercer este derecho histórico, como Pueblo igualitario y libre.

Si bien la violencia revolucionaria no fuera necesaria como instrumento, no seria aplicada.
Si bien fuera necesaria en determinados periodos de tiempo revolucionarios, en periodos anteriores y posteriores, a la revolución, alcanzando el objetivo de la desaparición del Estado, la violencia revolucionaria habría de extinguirse con el mismo Estado, desapareciendo como tal. Siendo la nueva sociedad sin clases e igualitaria, la más perfecta asociación de personas libres, con derecho a decidir cómo quieren que esta nueva sociedad perdure en el tiempo y sirva de ejemplo al resto de sociedades que aún contemplan el Estado como única y eterna, forma de gobierno, y digo gobierno, pues no es asociación.

La clase obrera sustituirá la antigua sociedad burguesa por una asociación que excluya a las clases y su antagonismo, y no existirá ya un Poder político propiamente dicho, pues el Poder político será sustituido por el Pueblo, el cual no admitirá ninguna forma de represión contra sí mismo como tampoco aceptará ninguna forma de corrupción, indispensable para el mantenimiento del aparato estatal capitalista.

Marx afirma que el primer paso de la revolución obrera será la transformación del proletariado en clase dominante para conquistar la democracia.

Pero hay que ir más lejos de ese primer paso. El proletariado jamás debe transformarse en clase dominante, si, ha de constituirse como Pueblo, y como tal, defenderse de las posibles amenazas Estado-capitalistas. He aquí un error de concepción marxista, quizá ligado a su propio momento histórico.

El proletariado debe dirigir los medios de producción, pertenecientes a toda la sociedad y no por ello ha de convertirse en clase dominante aunque sea transitoriamente.

Desde el mismo momento en el que el proletariado dirija los medios de producción, la sociedad de clases habrá de desaparecer y derrumbarse.

Este es el objetivo principal de toda lucha socialista y en eso debemos basarnos, para la creación de la nueva sociedad igualitaria, no en ocupar el puesto de la antigua clase dominante, sino en hacerlo desaparecer con el mismo Estado.

Dirigir los medios de producción significa dirigir la sociedad hacia su libertad como individualidades o personas, y como sociedad misma.

Así pues la sociedad no se convierte en clase dominante, sino en asociación de individuos libres y asociados.

No es cuestión a tratar que la clase trabajadora, no ya como clase, sino como personas libres, háganse con el antiguo Poder político, pues este Poder era usado, creado, perteneciente y defendido, para su mantenimiento, por el Estado, desapareciendo junto a él, indefectiblemente, siendo las personas libres de sus antiguas cadenas de clase, las creadoras y portadoras de una nueva forma de sociedad libre e igualitaria, en la cual cada persona participa de su existencia y de las demás, repartiendo libre y equitativamente, responsabilidades, y ejerciendo como ciudadan@s libres y asociad@s.

Todo ello dirigido por l@s mism@s ciudadan@s asambleariamente y teniendo en cuenta todas las opiniones de cada persona libre, en pos de la creación de esta nueva sociedad.

Organizaremos la producción nosotr@s mism@s , basándonos en nuestra propia experiencia obrera, socializando el trabajo y los medios de producción, creando nuevas formas de organización descentralizada, y no así, utilizar las burocráticas estatales. Distribuiremos la riqueza obtenida, a todas las regiones y pueblos, a todas las personas y familias, dependiendo de la necesidad y siguiendo unas directrices igualitarias.

Tenemos que derrocar a l@s capitalistas, destruir por la mano férrea de la Revolución, la resistencia de est@s explotadores/as, romper la máquina burocrática del Estado moderno, y tendremos ante nosotr@s un mecanismo de alta perfección técnica, libre de parasitismos y perfectamente puesto en marcha por l@s mism@s obrer@s unid@s, dando ocupación a técnic@s, inspectores/as y contables, y retribuyendo el trabajo de tod@s éstos,como el de tod@s l@s funcionari@s del Estado en general, con el salario de un/a obrer@.

Organizaremos la economía en función a sueldos igualitarios para tod@s, no superiores al salario de un/a obrer@, bajo el control, supervisión y dirección, del proletariado revolucionario.

Los Parlamentos serán sustituidos por Consejos de Trabajo Obrero, y l@s trabajadores/as, no ya como clase, sino como trabajadores/as libres, serán l@s encargad@s de poner en marcha el motor económico y social de la nueva sociedad.

Debemos organizarnos de un modo absolutamente libre en asociaciones de Pueblos y unificar la acción de todas las asociaciones para dirigir la acción contra el capital, para neutralizar la resistencia de l@s capitalistas, para entregar a toda la nación, a la República, a la Unión de Repúblicas, a cualquier nueva forma de autodeterminación, pero sobre todo, a la sociedad en

general, la propiedad de los medios de producción, de la tierra, las fábricas, y consecuentemente, la libre propiedad de nuestras vidas.

Debemos ser conscientes de nuestro papel en la historia como trabajadores/as que somos, hemos ido construyendo los siglos, a base de nuestro trabajo, de los sacrificios personales para la familia, para l@s hij@s, para la creación de una sociedad nueva, con valores nuevos. Para que todas las personas por igual disfruten de un hogar, una familia, en el lugar que sea del planeta, para que la unión de las personas sea un valor predominante por encima del egoísmo estatal y capitalista.

Nosotr@s, y solamente nosotr@s como trabajadoras/es hacemos funcionar esta maltrecha y subyugante máquina, llamada Estado .Así que por qué no decir basta, hagamos parar esta locura que a ningún lugar nos lleva más que a la autodestrucción.

Dejemos de colaborar con nuestr@s opresores/as y plantemos cara y corazón, al capital.

Vivimos en un Estado moderno por lo tanto somos esclav@s modern@s, esclav@s voluntari@s, poniendo en evidencia la historia de la liberación humana y olvidando los logros obtenidos por nuestr@s semejantes a través de los siglos para que el valor humano prevalezca por encima de los demás subvalores.

Representamos este periodo de la humanidad, de esta raza humana a la que pertenecemos, estamos representando una época, un periodo, muchos lugares diferentes pero con rasgos semejantes de sumisión y pasividad.

Este periodo podría ser considerado como una época incomprensible en la inteligencia de la humanidad, en la cual destruimos nuestro entorno y a nosotr@s mism@s, en la cual dejamos que nos destruyan y destruyan nuestro entorno natural.

El Estado y el capital no son eternos, no existieron siempre ni lo harán. El Estado está más cerca del final, junto al capitalismo, de lo que puede alcanzar a imaginar.

Nosotr@s, las clases oprimidas, tenemos la fuerza para hacer cambiar la sociedad, para librarnos de estos parásitos que conforman el Estado y su política burocrática. Para librarnos de esta sociedad que están construyendo sobre los peores valores humanos, sobre el fango de la inteligencia, el egoísmo, la codicia, el negativismo y pesimismo social, en general una sociedad que se construye con los peores sentimientos humanos, está destinada a su extinción, a su propia aniquilación.

Pero esto no es lo que queremos, no queremos esperar a ver como nos destruimos más y más, no queremos levantar nuestras vidas sobre los cimientos de la negatividad y la autocompasión, esto es lo que intentan hacernos creer imperiosamente como si fuera una virtud social, desde el Estado, el capital y su masa de filósofos amorfos que normalmente se esconden tras tapaderas de religiosidad, tras las letrinas del pensamiento humano, parasitando a los ya parásitos de por sí y nutriéndose como una enfermedad, del dolor ajeno, provocado por el mismo Estado y su capital.¿ Acaso puede ser un pacto entre ambos?. Sin duda lo es.

¿Qué libertad intentan hacernos creer que vivimos? Explotad@s en trabajos alienantes y estresad@s por ello. Los hogares se convierten en cárceles. Las personas se agrietan y agrian por dentro, creciendo el malestar y el pesimismo hacia la creación de nuevas formas de organización social.

Millones de personas desempleadas, este hecho admite, que es un error creer en el Estado y en su forma económica de traducir las relaciones sociales.

Este hecho admite la gran desigualdad existente entre l@s que dominan y l@s que somos dominad@s. Sería un hecho natural comprenderlo y asimilarlo si lo que pretendiésemos fuera estar dominad@s pero no es así, ni lo queremos, ni lo deseamos y mucho menos lo admitimos.

Así pues qué es lo que nos obliga a seguir permitiéndolo, ha seguir permitiendo la violencia que el Estado capitalista sigue infringiéndonos en cada momento, qué fuerza mayor hace que sigamos a estos suicidas sociales llamados políticos hacia el borde del precipicio. Porque a ell@s no les importa nada sacrificarnos, si podemos ser sustituidos, y hablo de nuestras vidas, para mantener sus privilegios vigentes y a la orden del día.

Nos necesitan san@s para seguir produciendo y consumiendo, aunque cada vez eso les importa menos mientras sigamos controlad@s.

Necesitan que sigamos produciendo para ell@s, claro está y es muy simpática la idea de vender (porque no hay otra opción) nuestra fuerza de trabajo a un precio inferior de su valor, de ese hecho ya se están enriqueciendo pero aún hay más, debemos pagar el coste de los valores añadidos a los productos derivados de la producción, y esos valores añadidos no vienen de otro lugar más que de nuestra mal vendida fuerza de trabajo.

Es decir, el salario que recibimos es inversamente proporcional al valor añadido del producto, con lo cual mientras mayor sea el valor añadido, menor será el salario recibido por el obrero y mayor la riqueza obtenida por el capitalista.

Esto nos lleva a pensar y al hecho concluyente de que la idea principal que un Estado capitalista tiene con respecto a la sociedad, es la idea generalizada que tiene una empresa explotadora del ser humano y su entorno natural, para beneficio propio y personal y para detrimento de dicha sociedad, vista y entendida como objeto material para obtener valor económico, con lo cual el ser humano y el entorno natural pasan a ser meramente materias primas o materias con las cuales se obtienen otros productos que han de enriquecer a un grupo reducido de element@s . L@s cuales han de invertir muchas cantidades de dinero en mantener la máquina explotadora estatal en funcionamiento (haciéndonos creer que son inversiones sociales) por medio del control y la represión, por parte de las fuerzas represoras del Estado capitalista, ya sea la policía, el ejercito, la fiscalía y los consejos judiciales, o sus subalternos burocráticos, ya sean los bancos y las cajas de ahorro, la administración publica, etc.

Existe en todos ellos el hecho legitimo que todo Estado capitalista se atribuye a sí mismo, pues son órganos creados por y para el Estado, y no para la sociedad. El hecho es estar por encima de la sociedad y divorciad@s de ella.

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He intentado expresar con claridad las ideas principales del presente libro escrito por Lenin, el cual hace referencia a las ideas expresadas por Marx principalmente, y por Engels.

He pasado por alto ciertos puntos que me parecían irrelevantes, en este escrito personal mío y he unido mi voz a la de Marx, Engels y Lenin, en algunos aspectos yendo un poco más allá de las circunstancias históricas y en otros recalcando y expresando con mis palabras las ideas predominantes. También he expresado y añadido mi opinión a otros ciertos aspectos que sí me parecían relevantes señalar, a riesgo de parecer oportunista (espero que no) o pedante.

Con todo ello, espero que resulte como mínimo un escrito atractivo de leer y que haga reavivar de nuevo la llama de la inteligencia en la mente de quién así lo desee.

Salud y Revolución.

domingo, 22 de noviembre de 2009

80 años de La Revolución Permanente


Para Celia Hart.

Llega a mis manos después de muchos años, el libro “La Revolución Permanente” de León Trotsky. Un periódico español de circulación estatal distribuyo este libro, con la compra del mismo.

En mis años juveniles en la Argentina, le di una leída rápida sin profundizar, ni prestarle mucha atención. Mejor dicho conocía lo que decía Trotsky, por boca de los que lo criticaban. Haciéndome eco de la Historia oficial “Comunista”.

De antemano el libro estaba satanizado por la “Santa Iglesias Estalinista”, por lo tanto todo lo que decía en el libro era mentira y sus planteamientos carecían de valor político.

Durante muchos año debatí con militantes trotskistas los contenidos de este libro. Debates duros, apasionados y fundamentalmente descalificadores, que en más de una vez terminaban en insultos e incluso en agresiones físicas.

Después de tantos años y después de darle una lectura tranquila y razonada, siento una enorme vergüenza intelectual e ideológica, por haber dicho tantas tonterías y haberme negado, la posibilidad de contar con este instrumento político, tan importante, como es La Revolución Permanente.

Del contenido del libro y del pensamiento revolucionario de Trotsky, charle largamente con Celia Hart en La Habana. Ambos coincidíamos en que en el balance de todos estos años del proceso revolucionario -que va desde 1917 hasta nuestros días- Troski tenia el análisis correcto. La concepción del socialismo en un solo país, la revolución por etapas termina destruyendo el movimiento comunista internacional, haciendo fracasar decenas de procesos revolucionarios, llevando al proletariado a un callejón sin salida y sin futuro.

La deriva estalinista del PCUS arrastro al conjunto del movimiento comunista internacional a políticas reformistas y claudicantes, ante el sistema capitalista mundial.

Según Trotsky en su Revolución Permanente -análisis que venia haciendo desde 1904- para que el socialismo triunfara deberia internacionalizarse y no quedar limitada a una sola nación.

Despues de Trotsky sera seguramente Ernesto Guevara quien entendera claramente este concepto de revolución permanente. El Che entendia que el enfrentamiento con el imperialismo debia darse de forma simultanea. Por ello su “internacionalismo permanente” y su idea de crear en Bolivia un ejercito guerrillero latinoamericano que hiciera posible la revolucion socialista.

La otra concepción, la estalinista, termina con regímenes burocráticos, donde lejos de implantarse la dictadura del proletariado, se impuso la dictadura del nacionalismo ruso con fachada comunista y los gobiernos del área socialista y los partidos comunistas en el ámbito mundial se convirtieron en simples marionetas, al servicio del proyecto del socialismo en un solo país.

Este modelo antileninista termino con la vergonsoza caida y autoinmolación del campo llamado socialista.

A pesar de las nefastas consecuencias de esta política, nuevos tiempos revolucionarios recorren el mundo. En Venezuela hoy se sitúa uno de las experiencias antiimperialistas más importantes, que esta radiando y contagiando a otros pueblos a la lucha anticapitalista.

Después de que León Trotsky terminara de escribir en Constantinopla el 30 de noviembre de 1929, hace exactamente 80 años La Revolución Permanente, su libro tiene más vigencia que nunca.

Con Celia hablábamos de la necesidad de una nueva internacional revolucionaria, que pudiera llevar estos ideales a todos los puntos de la tierra. Ahora más que nunca se hace necesaria.

Había termina este articulo ayer viernes por la noche y en Telesur escucho las declaraciones de Hugo Chávez "Yo creo que llegó la hora de que convoquemos la Quinta Internacional, y yo me atrevo a convocarla, creo que es una necesidad y me atrevo a pedir que la creamos, lo propongo: creo que está decidido", durante la clausura del Encuentro Mundial de Partidos y Movimientos de Izquierda.

Estábamos en el buen camino Celia.

fuente- kaos en la red

martes, 27 de octubre de 2009

Paros y huelgas ferrocarrileras de 1958/59 y los electricistas que luchan 50 años después


1. La historia mexicana registra las luchas ferrocarrileras de 1958/59 como las más grandes batallas obreras del siglo XX. Todas las acciones que los obreros del ferrocarril, encabezados por uno de los líderes históricos más importantes –Demetrio Vallejo- fueron de enorme trascendencia, pero lo más importante como experiencia obrera, fueron los paros obreros sincronizados, la gran huelga y las elecciones unánimes a favor de Vallejo. La larga lucha comenzó en abril de 1958 en la sección 15 de la ciudad de México, se transformó el Plan Sureste con la fuerza de las secciones de Matías Romero, Tierra Blanca y Veracruz, y concluyó con la brutal represión que desató el presidente López Mateos el 27 y 28 de marzo de 1959 contra miles de obreros y Vallejo, su líder máximo. Es una experiencia que lo electricistas del SME pueden tener presente hoy.
2. En abril de 1958 gobernaba Adolfo Ruiz Cortines (ARC) y sólo le quedaban ocho meses para entregar el cargo a López Mateos, quien había sido su secretario del Trabajo y esperaba ser electo a la Presidencia. Desde 1956 ARC había venido reprimiendo los movimientos estudiantiles del Politécnico (invadido militarmente y cerrado como internado) y de la Nacional de Maestros, así como a los profesores de la sección IX encabezados por Othón Salazar que luchaban por democratizar al SNTE. Cortines, a pesar de que había iniciado una era de alta productividad (el llamado “desarrollo estabilizador”) sentía que la política se le iba de las manos cuando los obreros ferrocarrileros irrumpieron con el Plan Sureste y la Gran Comisión encabezada por Demetrio que rechazaron 200 pesos de aumento y exigieron 350 como demanda.
3. La campaña de prensa y radio, impulsada por el gobierno y los empresarios contra los obreros ferrocarrileros fue brutal. Se repetía que los obreros abusaban de su situación privilegiada y querían imponer sus caprichos al gobierno “democrático”. Aunque Fidel Castro aún no triunfaba en Cuba, las campañas anticomunistas de la llamada “Guerra Fría” en el mundo, eran gigantescas. Pero los dirigentes derrocas no se dejaron intimidar. El 26 de junio, tal como proclamaba el Plan Sureste, se paralizó durante dos horas todo el sistema ferroviario; el 27 el paro fue de cuatro horas; el 28 de seis horas y el 29 se prolongó por ocho horas. Ruiz Cortines hizo la propuesta de 215 pesos sin perjuicio de la revisión de noviembre. Se aceptó la propuesta porque en los hechos se les reconoció al no intervenir los líderes charros del sindicato.
4. El triunfo del Plan del Sureste fue indiscutible. El líder gobiernista del sindicato de ferrocarrileros (STFRM) Samuel Ortega, así como sus seguidores, habían caído en el más grande desprestigio, a pesar de la gran campaña anticomunista en los medios. Los miembros de la Gran Comisión instrumentaron un nuevo y decisivo paso: procedieron a organizar la VI Gran Convención que eligió a Vallejo secretario general y a Gómez Godínez al consejo de vigilancia; esto provocó la caída de Ortega y la imposición de otro charro: Salvador Quezada, pero la secretaría del Trabajo se negó a reconocer a Vallejo. El 19 de julio se realizó una enorme manifestación con la participación de miles de ferrocarrileros y el apoyo de maestros, electricistas, petroleros, telegrafistas, estudiantes; pero la Alameda Central se llenó de granaderos, policía montada, etcétera.
5. Los convencionistas adoptaron un plan de paros escalonados para lograr el reconocimiento de Vallejo. Al iniciarlos el 26 de julio, el gobierno llamó de inmediato a Vallejo para negociar; pero nada se resolvió y se reiniciaron los paros el 31 por dos horas; al día siguiente con tres horas; el 2 de agosto con 5 horas. Por la tarde agentes secretos y uniformados, con el apoyo del ejército, asaltaron las secciones 15,16,17 y 18 del DF en medio de una nube de gases lacrimógenos; arremetieron y golpearon con furia a las secretarias y trabajadores resultando muertos tres obreros, aprehendidos 200 y otros heridos e intoxicados. Se comenzó a recontratar a jubilados como esquiroles, es decir, para reemplazar a los huelguistas. Pero al día siguiente hubo un paro de telegrafistas y los electricistas y maestros amenazaron con huelgas de apoyo.
6. El gobierno dio pasos atrás, se rindió, y tuvo que aceptar la realización de elecciones sindicales en 15 días y el registro de Demetrio Vallejo. Se obtuvo la libertad de todos los presos, el regreso al trabajo de todos los cesados, el pago de los salarios caídos y retiro de las tropas de todos los locales sindicales. Producto de ese rotundo triunfo surgió aquella canción conocida como La Rielera (“Yo soy rielero, tengo mi Plan, es del Sureste, vamos a ganar y si me dicen vamos a parar, con gusto paramos, vamos a triunfar”) Así obtuvo vallejo la secretaría general del STFRM con la siguiente votación: 59,760 para él y nueve (9) para la planilla charra. Además en todos los estados de la República se derrocó del comité ejecutivo a todos los charros para ser encabezados por comités vallejistas. Fue entonces cuando los medios de información le bajaron un poco.
7. Así Vallejo, por primera vez en la historia de México, construyó un comité ejecutivo democrático e independiente que caería porque el gobierno de López Mateos, los grandes empresarios y el gobierno norteamericano trabajaron mucho para echarlo abajo mediante las calumnias y las provocaciones. Vallejo caería en una trampa tendida al preparar un nuevo movimiento de los ferrocarrileros del Pacífico, del Mexicano y Terminal de Veracruz, que habían quedado pendientes de revisión. Se le armó toda una provocación para que caiga en una trampa y el 28 de marzo de 1959 fue brutalmente aprehendido y encarcelado junto a más de dos mil obreros. Permaneció en la cárcel 11 años, cuatro meses y 11 días y se convirtió en importante bandera del movimiento estudiantil de 1968. Luego sería otra historia.
8. Los datos los extraigo de un libro -¡Nos llevó el tren! (Los ferrocarrileros de Yucatán)- que me publicó en 1999 la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Yucatán (AUDY)
pedroe@cablered.net.mx

fuente- kaos en la red

lunes, 14 de septiembre de 2009

Almeida vive hoy más que nunca

Fidel Castro Ruz

Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, llevo horas escuchando por televisión el homenaje de todo el país al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. Pienso que enfrentar la muerte era para él era un deber como todos los que cumplió a lo largo de su vida; no sabía, ni tampoco nosotros, cuánta tristeza nos traería la noticia de su ausencia física.
Tuve el privilegio de conocerlo: joven negro, obrero, combativo, que sucesivamente fue jefe de célula revolucionaria, combatiente del Moncada, compañero de prisión, capitán de pelotón desembarcando del Granma, oficial del Ejército Rebelde - paralizado en su avance por un disparo en el pecho durante el violento Combate del Uvero -, Comandante de Columna, marchando para crear el Tercer Frente Oriental, compañero que comparte la dirección de nuestras fuerzas en las últimas batallas victoriosas que derrocaron a la tiranía.
Fui privilegiado testigo de su conducta ejemplar durante más de medio siglo de resistencia heroica y victoriosa, en la lucha contra bandidos, el contragolpe de Girón, la Crisis de Octubre, las misiones internacionalistas y la resistencia al bloqueo imperialista.
Escuchaba con placer algunas de sus canciones, y en especial aquella de encendida emoción que ante el llamado de la Patria a “vencer o a morir” se despedía de humanos sueños. Ignoraba que había escrito más de 300 de ellas, las cuales sumó a su obra literaria, fuente de lectura amena y de hechos históricos. Defendió principios de justicia que serán defendidos en cualquier tiempo y en cualquier época, mientras los seres humanos respiren sobre la tierra.

¡No digamos que Almeida ha muerto! ¡Vive hoy más que nunca!
Septiembre 13 de 2009
3 y 12 p.m.

fuente- la jornada

lunes, 7 de septiembre de 2009

Los movimientos sociales, las revoluciones, mueren cuando se institucionalizan


1. La principal oposición a las luchas sociales y a las revoluciones es, obviamente, la clase conservadora o reaccionaria que ha sido desplazada del poder. Las revoluciones las hacen los pueblos explotados y oprimidos para liberarse de los grandes empresarios y de los gobiernos a su servicio y, cuando las luchas del pueblo triunfan, los primeros en reorganizarse para recuperar sus privilegios y riquezas son los derrocados. Así sucedió en la Francia del siglo18, en México, Rusia, China, Cuba, Nicaragua y otros países en los 20. Pero además de las oposiciones obvias de la derecha, en casi todos los países han surgido oposiciones desde la izquierda con el fin de exigir que las revoluciones se radicalicen, que sean auténticas, que no se institucionalicen, que no mueran. Estas oposiciones no pueden confundirse con las que están al servicio del imperio.

2. Me acaba de llegar un comunicado del Movimiento Indígena Pachakuti de Bolivia firmado por Román Loayza, Félix Santos y Felipe Quispe, indígenas que llevan décadas luchando por los intereses del pueblo boliviano. Señalan que Evo Morales y el MAS han pisoteado las Autonomías Indígenas al reducirlas a meras alcaldías rurales; que pretende utilizar a los pueblos indígenas como simple masa sin conciencia ni criterio y que no ha habido nacionalización de hidrocarburos (porque) las multinacionales siguen imponiendo su dictado. La corrupción ha aumentado: los masistas que vivían en El Alto ahora se compran casas lujosas en la exclusiva zona Sur de La Paz. Sus luchas contra los terratenientes y clases dominantes a través de las décadas han sido muy importantes. Los compañeros pueden tener razón, pero habría que aquilatar el contexto mundial.

3. Hace unos seis años conocí documentos de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) donde se describían y analizaban las batallas de esa organización. Pablo Dávalos, uno de sus asesores, escribía sobre la experiencia de participar en las instituciones: "Supongamos que vamos a las elecciones y gana (nuestro principal dirigente) Luis Macas. Nos va a pasar lo mismo que a los bolivianos: los cuadros organizativos se convierten en cuadros del Estado y empiezan a legitimar al Estado, un Estado liberal, y cuando hablan lo hacen en función del Estado y ahí ya tienes otras dinámicas y otros comportamientos. Por eso estamos discutiendo qué hacemos, porque otra vez vamos a tener una victoria que la burguesía convierta en derrota, pero no es sólo un problema de los ecuatorianos sino de los bolivianos, los mexicanos...". Esto es importante, ¿pero qué hacer frente las agresiones yanquis?

4. En la Francia de 1789/95, después de derrocamiento de Luis XVI por la gran revolución, la aristocracia, los terratenientes y el alto clero, la derecha del parlamento, buscaron recuperar el poder por medio de mil argucias, pero no pudieron, al parecer fueron enterrados. Sin embargo las filas de la revolución se dividieron entre girondinos y jacobinos, así como un gran pantano o llanura independiente; esas batallas llevaron a la formación del Comité de Salvación Pública que agudizó la confrontación al interior del ala izquierda del parlamento, es decir, entre los revolucionarios, llevando a la guillotina a los dirigentes derrotados. A pesar de ser compañeros de luchas contra el poder durante muchos años fueron acusados injustamente y los argumentos para confrontarse suelen ser siempre los mismos: agentes de la reacción, aliados del enemigo, etcétera.

5. Los mismito sucedió después de la revolución mexicana maderista que derrocó la dictadura de Porfirio Díaz en 1911 pero dejó intacto al ejército y no tocó el poder de la clase dominante. En nombre de establecer la paz y la reconciliación se trató de desarmar a los revolucionarios (Orozco, Zapata); fue tan repudiado y débil presidente Madero que los porfiristas dieron un golpe de Estado para restaurar su poder; pero eso provocó la segunda etapa de la revolución armada que concluyó 1917. La nueva revolución burguesa triunfante persiguió a quienes desde la izquierda radical exigían que se cumplieran las demandas de la población y no descansó hasta asesinar a los que fueron los verdaderos revolucionarios ligados al pueblo (Emiliano Zapata, Ricardo Flores Magón, Francisco Villa) Hoy son héroes para la burguesía después de haber borrado sus ideales y sus luchas.

6. También en Rusia fue derrocado el régimen aristocrático zarista por la revolución de febrero de 1917 y luego los dirigentes de esta revolución fueron echados abajo –ocho meses después- por los revolucionarios bolcheviques encabezados por Lenin. A la muerte de éste en 1924 la confrontación interna entre los revolucionarios cambiaría casi totalmente las perspectivas “proletarias” de la revolución. En Cuba la oposición fue siempre yanqui y de derecha, pero fue derrotada. En la última década han surgido planteamientos de izquierda autogestiva que han realizado fuertes críticas internas a cierta burocracia gubernamental. Sin duda debe respetársele porque no tiene liga alguna con el imperio y su honestidad está fuera de duda. Además estos sectores disidentes radicales de izquierda luchan contra la parálisis y muerte de las revoluciones.

7. Las revoluciones deben barrer con la explotación y la opresión donde quiera que esta se encuentre o quiera esconderse; los enemigos de los pueblos: los grandes burgueses han estado siempre inscritos –por sus acciones y comportamientos- como enemigos de los trabajadores y deben recibir su castigo. Los luchadores sociales de la izquierda radical, los que durante décadas han venido luchando por transformar el país y que siguen siendo oposición, deben tratárseles con el mayor respeto del mundo. Pero también estas oposiciones –me parece- deben medir bien a los que realmente son amigos, enemigos y aliados. ¿Podría decirse que es igual internamente un gobierno de derecha, de centro izquierda o de izquierda? ¿Cómo medir y comparar en importancia y el peso de las políticas imperiales con el peso de las políticas internas?

8. Hace 40 leí de Engels una idea: los socialistas participan en todas las luchas de los trabajadores, en las oposiciones, los ayudan a obtener triunfos, pero ellos siempre siguen adelante. Los movimientos sociales, las revoluciones, para no burocratizarse y no morir, deben estar siempre renovándose y transformándose. Luchemos por las reivindicaciones de los trabajadores, por hacer menos mal sus vidas y por gobiernos menos deshonestos, pero sólo como un medio o una forma para que se agrupen y organicen para batallas más profundas. Los socialistas tienen que estar en todas las luchas contra el capital, la explotación y la opresión, pueden ayudar a construir gobiernos democráticos y progresistas, pero su objetivo es más grande: acabar con el trabajo asalariado y construir una sociedad igualitaria. pedroe@cablered.net.mx


fuente- kaos en la red

jueves, 16 de julio de 2009

El horror a la revolución


«No queremos luchas fratricidas, no queremos sangre, no queremos guerra», dicen los timoratos. Y hablan en seguida de los horrores de la matanza: la sangre corriendo en abundancia, la atmósfera cargada de espesos humos, el ruido ensordecedor de las armas de fuego; sangre, agonía, muerte, incendio, ¡qué horror!
¡Qué horror! En verdad, compañeros, nada tiene de agradable el espectáculo que ofrece la guerra; pero la guerra es necesaria. Es necesaria la guerra cuando hay algo que se opone a la conquista del bienestar.
Es horrible la guerra, cuesta muchas vidas, muchas lágrimas y muchos dolores; pero ¿qué decir de la paz? ¿Qué decir, compañeros, de la paz bajo el presente sistema de explotación capitalista y de barbarie gubernamental? ¿Garantiza siquiera la vida esta paz?
Por horrible que sea la guerra, no sobrepasa en horror a la paz. La paz tiene sus víctimas, la paz es sombría; pero no porque la paz, por sí misma, sea mala, sino por el conjunto de circunstancias que la componen en la actualidad. Sin necesidad de que haya guerra, hay víctimas en tiempo de paz, y, según las estadísticas, las víctimas en tiempo de paz son más numerosas que las víctimas en tiempo de guerra.
Basta con leer todos los días los periódicos de información para convencerse de que es una verdad lo que digo. Ya es una mina que se desploma y aplasta a centenares o miles de trabajadores, o bien, un tren que descarrila y produce la muerte de los pasajeros; o un buque que se hunde y sepulta en el fondo del mar a muchas personas. La muerte espía al ser humano en todos los momentos de su existencia. El trabajador cae de los andamios y se despedaza el cuerpo. Otro, manejando una máquina, se corta un brazo, una pierna y queda mutilado o muere. El número de personas que mueren anualmente en virtud de catástrofes mineras, ferroviarias, marítimas y de otra naturaleza es verdaderamente alarmante. Los que mueren como consecuencia de incendios de teatros, hoteles y casas alcanzan una cifra desesperante cada año.
Pero no es esto todo: las condiciones de insalubridad en que se efectúa el trabajo en las fábricas y los talleres; lo fatigoso de las tareas; la incomodidad e insalubridad de las viviendas de los trabajadores ¾forzados a vivir en verdaderas zahúrdas¾; la suciedad de los barrios obreros; la mala alimentación que el trabajador pueda conseguir por los salarios miserables que gana; la adulteración de los artículos alimenticios; la inquietud en que vive el hombre de trabajo, que teme que de un momento a otro no podrá llevar pan a la familia; y el disgusto que produce el hecho de encontrarse bajo la influencia del polizonte, bajo la influencia de leyes bárbaras dictadas por el estúpido egoísmo de las clases encumbradas, bajo la influencia de monigotes descerebrados que la hacen de autoridad; todo ello: insalubridad, mala alimentación, trabajo fatigoso, inquietud por el porvenir, disgusto del presente, minan la salud de las clases pobres, engendran enfermedades espantosas como la tisis, el tifo y otras que diezman a los desheredados y cuyos estragos alcanzan a todos: a hombres, a mujeres, ancianos y niños. Lo que no ocurre con la guerra, en la que es raro el caso del atropello a los ancianos, a las mujeres y a los niños, a no ser que se trate de un tirano bestial ¾como Porfirio Díaz¾, para quien no hay en esta vida criatura respetable. El tigre hinca los colmillos indistintamente en las carnes de un viejo, de una mujer o de un niño.
Todas estas calamidades, que sufre la humanidad en tiempo de paz son el resultado de la impotencia del gobierno y de la ley para hacer la felicidad de los pueblos por la sencilla razón de que tanto el gobierno como la ley no son otra cosa que los guardianes del capital, y el capital es nuestra cadena común. El capital quiere ganancias y, por lo tanto, no se preocupa de la vida humana. El dueño de una mina no se preocupa porque el lugar de trabajo ofrezca riesgos para la vida de los obreros; no hace las obras necesarias para que el trabajo se efectúe en la mina en condiciones de seguridad que garanticen la vida de los mineros. Por eso se desploman las minas, ocurren explosiones, los obreros se desprenden de los elevadores y hay otros muchos siniestros. El capitalista tendría que ganar menos si protegiese la vida de sus operarios, y prefiere que éstos revienten en una catástrofe; que las viudas y los huérfanos perezcan de hambre o se prostituyan para poder vivir, a gastar algunas sumas en favor de los que con su trabajo lo enriquecen, de los que con su sacrificio lo hacen feliz.
Igual cosa puede decirse de los desastres ferrocarrileros y marítimos. El mal material de que están construidos los barcos, los coches y las locomotoras, para obtener todo eso al menor costo posible, y el deterioro que se opera en ellos con el uso; el hecho de que las compañías tienen que usarlo todo hasta su máximum de duración para gastar menos, añadiéndose a todo esto el mal estado de las vías, que hay que componer lo menos posible para sacar mayores utilidades, hacen que la inseguridad sea efectiva e inminentes las catástrofes.
La ganancia que quiere el capital es, también, la causa de que el trabajado en las fábricas y talleres se haga en condiciones de insalubridad manifiesta. EL capitalista tendría que gastar dinero para que las condiciones higiénicas de los lugares de trabajo fueran buenas, y es precisamente lo que no quiere. La salud y la vida de los trabajadores no entran en los cálculos de los capitalistas. Ganar dinero, no importa cómo, es la divisa de los señores burgueses.
La miseria, por sí sola, es más horrible que la guerra, y causa más estragos que ella. El número de niños que mueren cada año es fabuloso; el número de tuberculosos que mueren cada año, es, igualmente, admirable. Esos fallecimientos se deben a la miseria, y la miseria es el producto del sistema capitalista.
¿Por qué temer a la guerra? Si se tiene que morir aplastado por la tiranía capitalista y gubernamental en tiempo de paz, ¿por qué no morir mejor combatiendo lo que nos aplasta? Es menos espantoso que se derrame sangre que conquista la libertad y el bienestar, que continúe derramándose bajo el actual sistema político y social en provecho de nuestros explotadores y tiranos.
Además, la guerra no produce tantas víctimas como la paz bajo el actual sistema. El número de personas que resultan muertas en una batalla o en un encuentro es reducidísimo en comparación con el número de hombres que han entrado en juego por ambas partes combatientes; y si fuera posible que toda una nación estuviese en revolución, si ese estado de guerra durase un año, al final de ese tiempo se vería que, por las dificultades que había tenido el capitalismo para explotar a los trabajadores por hallarse la mayor parte de éstos con las armas en la mano, el número de defunciones había decrecido, o al menos había sido igual al de los años pasados en paz. Esto ha podido comprobarse en países que han estado en revolución. Los trabajos se suspenden por el estado de guerra; los trabajadores cambian el malsano género de vida de la fábrica, del taller o de la mina, por la vida sana al aire libre, comiendo carne en abundancia, haciendo saludable ejercicio, y, sobre todo, teniendo reanimado el espíritu con la esperanza de cambiar de condición, o simplemente satisfechos de levantar el rostro y de sentirse libres enfrente de sus amos espantados.
Es mejor morir atravesado por una bala defendiendo su derecho y el bienestar de sus hermanos, que perecer aplastado, como un gusano, bajo los escombros de la mina, o triturado por la maquinaria, o en una agonía penosa y lenta en un rincón de la negra covacha.
Gritemos con todas nuestras fuerzas: ¡Viva la revolución! ¡Muera la paz capitalista!
Ricardo Flores Magón
Regeneración, 17 de diciembre de 1910

lunes, 16 de marzo de 2009

ESCRITO EN HONOR A LA FUNDACION DEL MJL

ESCRITO EN HONOR A LA FUNDACION DEL MJL
Oaxaca de Juárez, Oax, a 8 de Noviembre del 2008
A los camaradas militantes del MJL

Compañeros que formamos parte de este proceso histórico interminable, compañeros que luchamos contra la opresión de los viles, compañeros que soñamos con un mundo mejor, compañeros, camaradas, hermanos de lucha, es un honor para mí formar parte de esta noble misión que nos hemos encomendado, de esta enorme tarea, y de este titánico reto que tenemos frente a nosotros, de compartir con ustedes las esperanzas de cambiar el mundo; de transformarlo, de ir mas allá de la mentira y la falsa realidad, de apartar de la mente el embrutecimiento del sistema y romper las cadenas de la esclavitud.
Para todos nosotros debe ser un orgullo rebelarse a la injusticia, gritar ya basta a los explotadores, y demostrarle a los poderosos que no podrán someternos a sus designios, a su tecnocracia y a su enajenación. Gritarles que somos hombres libres, críticos y consientes de la realidad en la que vivimos, en la que ellos, unos cuantos; humillan, explotan, roban, asesinan y se enriquecen a costa del sufrimiento, la pobreza, la explotación y la humillación de la mayoría. Ser parte de esta lucha, es ser un hombre digno, una persona cabal, y un ser humano congruente con sus ideas, y fiel a sus ideales.
El MJL, debe siempre seguir el sendero de la igualdad, la justicia y la democracia, buscar en todo momento la organización y construcción de nuevos beneficios para el pueblo, no con migajas ni con limosnas, si no con la construcción de una nueva patria para todos. Es esta la verdadera razón de ser del MJL: la Justicia social. Fallar en esta tarea, doblegarse, rendirse, corromperse o venderse en ella, es no solo fallarse a sí mismos, es también fallarle al pueblo y negarse a sí mismos como parte de la clase proletaria, es por eso que los jóvenes y estudiantes debemos de tomar en cuenta el compromiso que tenemos con la patria, con nuestro pueblo y con la historia misma. Ser indiferentes, es entregarse a los brazos de la explotación, es convertirse en cómplice de los crímenes cometidos por la ambición, la apatía es cerrar los ojos, es el egoísmo en su máxima expresión, es vivir la vida como un ente sin escrúpulos. Pero nosotros, levantaremos el estandarte de la dignidad, seremos un faro que ilumine al pueblo en su lucha por la emancipación.
Nunca debemos olvidar que ser rebelde; no significa ser intransigente, que ser estratégico; no quiere decir ser negociador, que ser democrático; no es precisamente ser electorero, que ser revolucionario; no significa derramar sangre de inocentes, que ser un hombre digno; no quiere decir ser unilateral, que ser luchador social; no es precisamente convertirse en mártir, que ser libertario; no significa ser sectario.
Es titánico el reto e interminable la lucha, ya que las ruedas de la historia nunca se detienen, podemos pasar la vida luchando y no palpar un cambio verdadero, pero debemos de tener siempre presente que el verdadero revolucionario lo es aquel que sigue el camino de la lucha toda su vida, un hombre que ama profundamente a la humanidad y que daría su vida por ella, y que no espera mas pago que la satisfacción de cumplir con la noble tarea de construir un mañana mejor.
Debemos de prepararnos y saber a lo que nos enfrentamos; la tortura, las detenciones, desapariciones forzadas, el secuestro, la privación ilegal de la libertad, los asesinatos, y, en el menor de los casos; la cárcel, son las formas en que los cobardes pretenden acallar la voz de los valientes, de los luchadores sociales, de los hombres que se cansan de ser bestias de carga. Son miles los hombres que entregaron su vida en este sueño, que dejaron este mundo antes de verse cumplidas sus aspiraciones, será su ejemplo lo que nos impulse, que la sangre de los caídos abone nuestra esperanza, que el recuerdo de los desaparecidos nos motive para no claudicar, y que la revolución no sea un objetivo, sino un medio y una forma de vida para mejorar las condiciones en las que viven los muchos, la mayoría, los pobres, los olvidados, el pueblo en general.
Camaradas recuerden siempre que solo somos un grano de arena en el mar, que solos no somos nada, y que unidos somos todo, que solo somos hombres hasta que dejamos huella en este mundo, hasta que ofrecemos algo sin esperar nada a cambio, y que el día que tengamos que enfrentar de cara a la muerte, lo hagamos con serenidad, con una sonrisa, ya que los hombres libres, los revolucionarios, los que entienden el verdadero significado de las palabras “ser humano”, vivirán para siempre.
Fraternalmente
“El movimiento Estudiantil en marcha con la lucha proletaria”

Secretario gnral. fundador del MJL