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viernes, 12 de marzo de 2010

Pinocho


José Gil Olmos

MÉXICO, D.F., 10 de marzo (apro).- Pinocho no encontraba su curul el martes pasado en la Cámara de Diputados. Iba de un lugar a otro de las bancadas del PRI y el PAN, un poco perdido. Los fotógrafos se divertían viéndolo deambular entre las sillas legislativas, en un juego en el que nadie quería participar.

Era el juego de la mentira, de la impostura, el juego del que los políticos mexicanos forman parte desde hace mucho tiempo y que, paradójicamente, quieren ocultar detrás de máscaras discursos y convenios revestidos de supuestos ideales democráticos.

Muy temprano, antes de que empezara la sesión, la diputada del PRI, María Estela Fuentes, llevó a Pinocho en su auto al palacio legislativo, pensando quizá que haría la mejor obra de su gestión como representante popular y que le haría el día a los dirigentes de su partido.

Para ir a la Cámara de Diputados, Pinocho se había vestido de colores. De moño azul, playera amarilla, gorro naranja y pantalón de peto rojo, el niño de la nariz alargada por las mentiras esbozaba una sonrisa y una mirada pícara que a todos hacia reír. Bueno, a casi todos.

Desde que lo cargó para entrar al salón legislativo, a la diputada María Estela Fuentes ya se le veía divertida con Pinocho y lo abrazaba, aprovechando que el niño de madera tenía siempre los brazos abiertos. Cuando entraron al enorme salón de sesiones de inmediato llamaron la atención. Hubo sonrisas burlonas y también miradas de reprobación.

Pero esto último no le importó al hijo de Don Gepeto, que como invitado especial siempre reía divertido, con los ojos azules fijos en el escenario donde los diputados del PRI y el PAN se peleaban acusándose mutuamente de que por mentirosos les iba a pasar lo mismo que a él. Les crecería la nariz sin poderlo ocultar.

Durante tres horas, los diputados del PRI y el PAN se acusaron de mentir, azuzados por los del PRD, que recriminaban a los primeros la firma de un “convenio político”, en el que los priistas se comprometían a apoyar la política presupuestaria del gobierno de Felipe Calderón, basada en aumento de impuestos, a cambio de que los panistas no realizaran alianzas con ningún otro partido en las elecciones estatales de este año, sobre todo para la del Estado de México en 2011, a fin de no poner en riesgo la carrera desaforada de Enrique Peña Nieto rumbo a la silla presidencial.

Desde su curul de invitado, Pinocho escuchaba atento las diatribas de la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, excusándose de la firma del documento.

“Porque tengo la conciencia tranquila, porque hago política con altura de miras, porque valoro la capacidad de acuerdo, pero también la capacidad de disensión y la verdad, ruego que se dé lectura al texto”, dijo, pidiendo se diera a conocer el convenio que ya todos conocían.

En eso estaba el niño de la nariz larga, cuando de pronto fue alzado en vilo por su anfitriona. Los priistas querían que ocupara la curul del dirigente nacional del PAN que estaba ausente, lejos del palacio legislativo, negociando con el PRD otras alianzas electorales.

Sin embargo, la diputada Fuentes se topó con el panista Camilo Ramírez, quien tomó a Pinocho y lo arrojó al pasillo, evitando que ocupara otro asiento para seguir atento a la larga lista de oradores que se seguían acusando de mentirosos.

Del suelo, la misma diputada que lo invitó a San Lázaro recogió a Pinocho y, de nuevo en sus brazos, le buscaron un nuevo sitio.

Se le ocurrió entonces a la legisladora ponerlo exactamente detrás del coordinador de la bancada del PRI, Francisco Rojas, y un poco más atrás de la curul de Beatriz Paredes, quien escuchaba atenta las acusaciones en su contra por haber escondido el convenio también firmado –desde octubre– por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el secretario de Gobierno del Estado de México, Luis Enrique Miranda.

Pinocho estaba contento otra vez en su nueva curul. Atento escuchaba al vicecoordinador panista Roberto Gil Zuarth, quien empezó hablando de la dignificación de la política. “No aprobamos los diputados del PAN la política fiscal, la política presupuestal ni por chantajes ni a cambio de alianzas o de votos electorales. Los legisladores panistas no tienen mancha”, afirmó el panista, ante la mirada inescrutable de Pinocho.

En esas estaba el invitado especial, cuando de pronto sintió la mirada iracunda de Beatriz Paredes y Francisco Rojas. Al percatarse de su presencia por las fotos que le tomaron desde uno de los balcones, de inmediato ordenaron su retiro de la sesión.

Pinocho fue sacado en vilo del salón legislativo y ya no escuchó las elucubraciones del histriónico panista Javier Corral acusando al senador Manlio Fabio Beltrones de filtrar el convenio para dañar los planes de Peña Nieto; tampoco las del perredista Guadalupe Naranjo atacando al gobernador del Estado de México, y menos las del diputado priista César Augusto Santiago, quien recordó que desde hace mucho tiempo en la política mexicana existe la práctica secreta de los acuerdos políticos y que, gracias a ellos, algunos han llegado al poder, como Felipe Calderón.

Pinocho había escuchado lo suficiente antes de salir volando del Palacio de San Lázaro. Pero salió con su sonrisa enigmática, sabiendo que entre ciertas personas, sobre todo los políticos mexicanos, la mentira es inevitable. Y que a todos, sin que se dieran cuenta, les había crecido la nariz, pero ninguna hada madrina los podría ayudar, como sí lo ayudaron a él.

fuente- proceso

martes, 7 de julio de 2009

Lo que sigue para AMLO y su movimiento

Por Federico Arreola
07 de Julio, 2009 - 07:09
En el cartón de Hernández, publicado este martes en La Jornada, se ve a un cachetón Germán Martínez decir que no fue el voto nulo el culpable de la derrota del PAN. El voto nulo no, pero sí el vato nulo. Esto último lo dice Germán señalando hacia donde se encuentra un empequeñecido Felipe Calderón.
Como el vato nulo del PAN no puede renunciar sin provocar inestabilidad en el sistema político mexicano, el que tuvo que irse fue su empleado Martínez. Y se fue inmediatamente después de la derrota panista, en el que acaso ha sido el único gesto de dignidad que don Germán ha exhibido en su vida.
Ahora el que debe marcharse es el vato nulo de la izquierda, don Jesús Ortega. Le sobró apoyo y dinero de los medios, de los empresarios, del PRI, del PAN y del gobierno federal, y no pudo lograr que su partido, el PRD, alcanzara una votación medianamente decorosa.
De hecho, sin los candidatos leales al movimiento de Andrés Manuel López Obrador -al que Ortega ha combatido en los últimos tres años-, el resultado electoral del PRD habría sido bastante peor.
Lo único sensato que Chucho puede hacer, es renunciar. Si no lo hace, las bases perredistas tendrán que echarlo. Porque Jesús Ortega simple y sencillamente no sirve para nada. Como no sirven, tampoco, sus acólitos Carlos Navarrete, Guadalupe Acosta Naranjo, Graco Ramírez, Jesús Zambrano y Ruth Zavaleta. Que se vayan todos, por incompetentes.
Si el PRD quiere tener un buen futuro, tendrá que ser dirigido por gente del movimiento de AMLO, quien, por lo demás, podrá caminar exitosamente hacia la elección presidencial de 2012 con o sin el Partido de la Revolución Democrática. No solo porque cuenta con el apoyo de dos institutos políticos que conservaron sus registros, el PT y Convergencia, sino por la amplitud y la profundidad de la red de ciudadanos que ha construido en todo el país.
Si el PRD quiere sumarse a lo que viene para la izquierda mexicana, tendrá que despedir a Ortega, no hay duda.
Ahora bien, ¿qué es lo que viene para la izquierda? Organizarse, simplemente organizarse. Crear una estructura electoral realmente eficaz que impida, en 2012, otro fraude electoral.
Se puede vencer al fortalecido PRI en las próximas elecciones presidenciales, pero eso solo se va a lograr con organización. Algo que, tal como lo ha probado López Obrador, no pasa necesariamente por las burocracias de los partidos políticos.Hay varios datos para el optimismo: más allá de lo que digan los publirrelacionistas de Enrique Peña Nieto, AMLO sigue siendo el político más popular de México; en el PRI, por fortuna, se van a destruir buscando la candidatura presidencial el propio Peña Nieto, Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones; el desempleo va a seguir aumentando, algo que no va a poder impedir el nuevo cogobierno PAN-PRI, dos partidos que tendrán que pagar un elevado costo por ello, y finalmente en tres años los medios alternativos que se expresan por internet llegarán a tanta gente como los medios tradicionales que cada día son más irrelevantes.
fuente- SDP noticias

lunes, 20 de abril de 2009

Salinas agita las aguas del PRI

JENARO VILLAMIL
Tres grupos del PRI, encabezados por quienes muy probablemente se disputarán la candidatura a la Presidencia –Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto–, negociaron y presionaron para meter a los suyos en las listas de aspirantes a diputaciones plurinominales para las elecciones del 5 de julio.

En la reunión realizada el 30 de marzo en Toluca se advirtió que el gobernador del Estado de México aspira al "carro completo" y que detrás de esos tres personajes hay una mano que, dicen, busca revancha, promueve alianzas y mece la cuna: la de Carlos Salinas.


Una tendencia quedó muy clara para los asistentes a la reunión de la Comisión Política Permanente del PRI en Toluca, el lunes 30 de marzo: La disputa por el poder en el partido está dominada por sólo tres grupos que encabezan la dirigente nacional, Beatriz Paredes; el líder de los senadores priistas, Manlio Fabio Beltrones y, sobre todo, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, anfitrión en el cónclave.


Y detrás de estos tres precandidatos, como el gran artífice de las alianzas, se halla el expresidente Carlos Salinas de Gortari, que va por la revancha y la reivindicación, por lo menos en el seno del PRI."Ya no hay espacios para figuras políticas independientes", advierte la exdirigente nacional priista y exgobernadora de Yucatán Dulce María Sauri Riancho, uno de los cuadros políticos sacrificados en Toluca aunque contaba con el presunto apoyo de Beatriz Paredes.


Entre los "pecados" de Sauri se contaron su distanciamiento de Salinas y la confrontación con la actual gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, apoyada por Peña Nieto y por el propio Salinas. Sauri confirmó que durante la reunión en Toluca, Ortega Pacheco repartió entre los asistentes fotocopias de artículos de la propia Sauri, José Luis Sierra Villarreal, en la mayoría de los cuales se critica a Ortega Pacheco.


El miércoles 8, en su blog http://www.yukatan-republik.com/, Sierra escribió: "Qué triste que una mujer haya utilizado un recurso machista para descalificar a otra mujer… ¿Cuándo a un hombre se le ha cuestionado una posible candidatura, al cargo que sea, por los dichos, por las amistades, por los escritos o por la imagen pública de su esposa?"Al igual que Sauri, quedaron fuera de las "listas" los exgobernadores que contendieron como precandidatos presidenciales en 2006: Manuel Ángel Núñez Soto, de Hidalgo; Tomás Yarrington, de Tamaulipas, y Enrique Martínez y Martínez, de Coahuila. El argumento expresado para excluirlos fue que "ayudaron a perder a Roberto Madrazo" en ese año electoral.Este es un extracto del reprotaje que publica la revista Proceso en su edición 1694 que empezó a circular este domingo 19 de abril.