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viernes, 11 de febrero de 2011

Cae Hosni Mubarak y cede el poder al ejército

cairo1

El Cairo. Luego de 18 días de tensión en la Plaza Tahrir, los opositores estallaron en júbilo al conocer la dimisión del presidente Hosni Mubarak. Reuters

Tras 18 días de protestas en El Cairo contra el presidente Hosni Mubarak, el mandatario, con 30 años en el poder, dimitió un día después de haber ratificado que continuaría en el cargo hasta las elecciones en septiembre.

Reuters
Publicado: 11/02/2011 10:12

El Cairo. Hosni Mubarak renunció el viernes como presidente de Egipto después de 30 años de gobierno, pasando el poder a las fuerzas armadas y cediendo a la incesante presión popular luego de que se le evaporó el apoyo militar.

El vicepresidente Omar Suleiman dijo que un consejo militar se hará cargo de los asuntos de la nación más poblada del mundo árabe tras 18 días de inéditas manifestaciones que sacudieron a Egipto y salpicaron a otros países de Oriente Medio.

Elecciones presidenciales libres y justas están previstas para septiembre.

El ministro de Defensa de Egipto, Mohamed Hussein Tantawi, encabeza el Consejo Superior Militar después de la renuncia de Mubarak, informó una fuente castrense.

Un orador hizo el anuncio en la plaza Tahrir de El Cairo, donde cientos de miles de personas rompieron en lágrimas, celebraron y se abrazaron unos a otros cantando: "El pueblo ha derrocado al régimen".

Otros gritaban: "Allahu Akbar (Dios es grande)".

"Este es el mejor día de mi vida", dijo el activista de la oposición y premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, dando la bienvenida a un período de poder compartido entre la fuerza armada y el pueblo. Agregó a Reuters que no estaba en sus planes competir por la presidencia.

La caída de Mubarak, de 82 años, después de 18 días de protestas masivas sin precedentes contra su gobierno, fue un momento de victoria para el poder del pueblo.

Muy poco, muy tarde

El poderoso Ejército egipcio dio garantías el viernes más temprano de que las reformas democráticas prometidas se cumplirán, pero enojados manifestantes intensificaron el levantamiento contra Mubarak marchando hacia el palacio presidencial y atacando las oficinas de la televisión estatal.

Las garantías del Ejército fueron un esfuerzo por aliviar la peor crisis en la historia moderna de Egipto, pero también una clara señal de que quería que los manifestantes terminaran la revuelta que ha afectado la economía y sacudido a Oriente Medio.

Mubarak había prometido solamente que no se presentaría a una reelección en septiembre y que llevaría adelante las reformas hasta ese momento.

Esto no fue suficiente para muchos cientos de miles de manifestantes que salieron el viernes a la calle en varias ciudades del país árabe más influyente, hartos del alto desempleo, una élite corrupta y la represión policial.

Un enfrentamiento cada vez más enconado ha elevado temores de violencia en el país, un aliado clave de Estados Unidos en una región rica en petróleo donde la posibilidad de que el desorden se contagie a otros estados sacude a Occidente.

Keith Hembre, economista jefe de First American Funds, en Minneapolis, dijo que "no esperaría una repentina gran escalada en el mercado (de acciones) como resultado de esto. De nuevo es muy difícil argumentar que ha sido un factor significativo conteniendo el mercado".

"Potencialmente, podemos ver algún ajuste a la baja en los precios del petróleo, que han estado con cierta tendencia bajista aquí en el último par de días", agregó.

fuente- la jornada

Mubarak renuncia; deja el poder al ejército

SE VA. Hosni Mubarak renunció hoy después de haber gobernado Egipto durante 30 años (Foto: AP )

El presidente egipcio Hosni Mubarak renunció y entregó el poder a las fuerzas armadas, vencido al final por una ola histórica de 18 días de manifestaciones prodemocráticas en las que participaron cientos de miles de personas.

''El pueblo derrocó al presidente'', coreaba la multitud frente al palacio presidencial.

Una enorme multitud en la plaza central Tahrir de El Cairo estalló jubilosa, ondeando banderas nacionales, mientras se escuchaban bocinazos y disparos al aire en la ciudad de 18 millones de habitantes, luego que el vicepresidente Omar Suleiman anunció la renuncia por la televisión nacional poco después del anochecer.

Mubarak había intentado aferrarse al poder al ceder algunas atribuciones a Suleiman sin abandonar la presidencia, pero una explosión de protestas rechazó esa decisión y al parecer impulsó a las fuerzas armadas a obligarlo a renunciar.

Fueron las protestas más grandes desde que comenzó el movimiento el 25 de enero, que desde un grupo de activistas juveniles en la internet se convirtió en un movimiento de masas alimentado por el malestar generalizado ante el autoritarismo, la corrupción y la enorme disparidad de ingresos entre ricos y pobres.

''En estas circunstancias difíciles que atraviesa el país, el presidente Hosni Mubarak ha resuelto dejar su puesto como presidente de la república. Ha encargado al consejo de las fuerzas armadas que dirija los asuntos de estado'', dijo Suleiman con aire adusto. ''Dios es nuestro protector y nuestro alivio''.

El político opositor y premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, cuyos simpatizantes están entre los jóvenes activistas que organizaron las protestas, dijo: ''Este es el mejor día de mi vida''.

''El país ha sido liberado tras décadas de represión'', agregó y dijo que espera una ''hermosa'' transición.

Frente al Palacio Oruba de Mubarak en el norte de la capital, mujeres en los balcones ululaban con el trino jubiloso con que se festejan bodas y nacimientos.

''Por fin somos libres'', dijo Safwan Abo Stat, de 60 años, en medio de la multitud. ''De ahora en adelante, quien gobierne sabrá que éste es un gran pueblo''.

Mohammed el-Masry, que lloraba de felicidad, dijo que pasó dos semanas en Tahrir antes de marchar al palacio. Ahora volvía con sus colegas a la plaza. ''Lo logramos'', dijo entre jadeos.

Ahora se trata de saber cómo las fuerzas armadas, la institución más poderosa del país, manejará la transición. Antes de la renuncia, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, integrado por los generales de mayor antigüedad, juró guiar el país hacia la democracia.

Abdel-Rahman Samir, uno de los organizadores de las protestas, dijo que el movimiento iniciaría negociaciones con las fuerzas armadas, pero aseguró que aquéllas continuarían para garantizar la realización de los cambios.

''Todavía no tenemos garantías. Si ponemos fin a la situación ahora, es como si no hubiéramos conseguido nada'', dijo. ''Debemos seguir en Tahrir hasta conseguir todos nuestros reclamos''.

Pero añadió que ''me siento fantástico... Siento que hemos trabajado tanto, sembramos una semilla durante un año y medio y ahora recogemos los frutos''.

fuente- el universal

jueves, 10 de febrero de 2011

La plaza Tahrir ruge "¡Vete!" cuando Mubarak anuncia que se queda

Los manifestantes oran frente a tanques del Ejército en El Cairo

EL CAIRO — Cientos de miles de personas en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo estallaron en un rugido de "¡Vete, vete!" el jueves por la noche en cuanto se supo que el presidente Hosni Mubarak delegaba poderes pero sin renunciar al cargo, comprobó una periodista de la AFP en el lugar.

Mostrando su decepción y su ira, la multitud, que desde hacía horas abarrotaba el epicentro de la protesta contra el régimen egipcio en espera del discurso de Mubarak, explotó en violentos gritos de "¡Vete, vete!" y "Te vamos a enterrar bajo tierra".

El aire se impregnaba de agresividad en la plaza Tahrir y empezaron a oírse llamamientos entre la multitud a dirigirse al palacio presidencial y sacar a Mubarak de allí por la fuerza, haciendo temer una escalada de la violencia.

En un esperado discurso televisado, Mubarak, enfrentado desde hace 17 días a una rebelión que exige su renuncia inmediata, afirmó que participará en la transición política hasta las elecciones presidenciales de septiembre, aunque anunció que delegará poderes al vicepresidente Omar Suleimán, sin precisar cuáles.

Dijo asimismo que está determinado a vivir y morir en Egipto, desalentando a los que esperaban que partiese al exilio dejando vía libre a las reformas democráticas.

"¿Donde está el ejército? ¿Dónde está el ejército egipcio?", coreaba una muchedumbre furiosa que poco antes había oido que las Fuerzas Armadas estaban tomando "las medidas necesarias para proteger a la nación y apoyar las legítimas demandas del pueblo".

En este mismo lugar, teñido ahora de cólera e indignación, pocas horas antes la multitud se había entregado a una fiesta de júbilo con la casi certeza de que el 'rais' anunciaría por fin su dimisión.

"El pueblo quiere juzgar a Hosni Mubarak", había coreado insistentemente la multitud agitando banderas egipcias, pancartas y fotos

de los mártires mientras esperaba con el corazón en un puño el discurso del presidente.

Unas 300 personas perdieron la vida en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en estas 17 jornadas de lucha, según la ONU.

Los militares desplegados en torno a la plaza, apoyados por tanques, habían dejado acceder libremente a todo el mundo a este emblemático lugar, olvidando los controles de identidad y nacionalidad que se habían aplicado hasta ahora.

Antes de que la plaza se llenase a rebosar, la vasta explanada había dado cabida a múltiples estrados con oradores de todos los gustos, y en un ángulo unos 150 hombres en filas de 30 se concentraron en la plegaria musulmana.

Otros rezaban en grupos pequeños, protegidos por compañeros que los rodeaban dándose las manos para impedir que fuesen pisoteados por la multitud, en una plaza en la que apenas se podía caminar.

La solidaridad entre todos era palpale, y mucha gente distribuía gratuitamente agua y alimentos.

En el fondo de la plaza, un potentísimo altavoz emitía canciones patrióticas que todos coreaban entre un conmocionante estruendo de tambores, palmas y silbidos.

"Revolución, ya, revolución", reiteraban.

Ranima Azzem, una estudiante de 16 años, acudió a la plaza con sus padres.

"Lo quiero juzgar (a Mubarak) porque ha robado 70.000 millones de dólares", dice la muchacha, refiriéndose a reportes de prensa.

Su madre, Saura, había vaticinado si Mubarak no "renuncia esta noche, mañana habrá acá en la plaza más de un millón de personas para el Viernes de la Cólera", convocado por grupos prodemocráticos coincidiendo con el día feriado islámico.

Su padre, Fathi, también opina: "Quiero que Mubarak se vaya del poder pero no del país, porque el pueblo tiene que juzgarlo. Hay que detenerlo y traerlo a la plaza, para que vea que el pueblo tiene más poder que cualquier gobierno.

fuente- AFP

jueves, 3 de febrero de 2011

Egipto, una revolución en el centro neurálgico del imperialismo


Al momento de cerrar la presente edición de Prensa Obrera, centenares de esbirros del aparato oficial del Estado egipcio y del partido de gobierno irrumpían en la plaza central de El Cairo (Tahrir) para desalojar de ella a las personas y familias que la continuaban ocupando, luego de la inmensa movilización del martes 1° de febrero. Estas patotas de civil ya habían hecho su irrupción en las jornadas precedentes en distintas ciudades del país y fueron también las responsables de los diversos saqueos que resultaron en la decisión de armarse por parte de algunos sectores propietarios. La intervención de las patotas ha servido para echar luz sobre la política del mando militar egipcio, al cual numerosos medios de prensa caracterizan como sostenedor del movimiento revolucionario. En la ocasión, las tropas han dejado actuar con toda libertad a los provocadores, en función de un planteo que el mando militar había hecho con anterioridad, cuando llamó a la multitud a abandonar la plaza luego de la movilización. Después de más de una semana de manifestaciones y recambios políticos, es claro que los militares no están dispuestos a tumbar al presidente Mubarak, en tanto no hay acuerdo para ello entre las distintas potencias que intervienen en el conflicto y entre los distintos clanes oficiales. Israel y la Autoridad Palestina han mantenido inconmovibles la posición de que Mubarak debe pilotear la transición a las elecciones previstas para septiembre -precisamente el mismo planteo que ha hecho el mismo Mubarak en su última aparición televisiva. La complicidad del ejército con la acción de las barras bravas del oficialismo es un indicio de que no está excluido un baño de sangre ejecutado por las fuerzas armadas. El régimen de Mubarak está ciertamente acabado, pero esto no significa que la burguesía mundial haya aceptado que su salida tenga lugar con las masas en la calle.

La revolución egipcia ha tomado al imperialismo por sorpresa, e incluso ahora varios sectores siguen apoyando a Mubarak, incluso en Estados Unidos. Hay una suerte de ficción democrática como sucedió luego del derrocamiento del hondureño Zelaya, cuando Obama logró hacer creer que se oponía a lo que no quería llamar golpe de Estado. Ante el hecho consumado, sin embargo, alienta la ilusión de que las revoluciones pueden alcanzar sus objetivos a fuerza de manifestaciones exclusivamente, o sea sin una fuerza política dirigente y, por sobre todo, con exclusión de la organización de una insurrección popular armada, y si aceptan una dirección liberal y un recambio político superficial. Esta ilusión está ahora presente en Egipto, aún más cuando ese procedimiento alcanzó para derrocar al gobierno de Túnez, hace dos semanas, e incluso después para expulsar del nuevo gobierno a ministros vinculados con el anterior. Los cambios de gabinete o la renuncia a la reelección del presidente en países como Yemen y Jordania también alimentan el espejismo de la posibilidad de un cambio social y político efectivo sin la destrucción del aparato de Estado precedente. Se omite en estos casos, sin embargo, que en Túnez ha quedado salvaguardado todo el aparato militar, represivo y burocrático del régimen desahuciado, incluida la continuidad del primer ministro (e incluso, hasta ahora, el inmenso conglomerado económico de la familia del presidente depuesto) y que en Yemen y Jordania los cambios no fueron siquiera de fachada.

Mubarak, en Egipto, ha tomado sus propios recaudos al llenar el cargo vacío de vicepresidente en la persona de un mandamás militar, Omar Suleiman, formado en Moscú bajo el régimen staliniano y luego en West Point. Omar Suleimán es el jefe del conjunto del servicio de espionaje y el principal enlace con los servicios de espionaje de Israel y Estados Unidos; tiene a su cargo la supervisión del bloqueo a Gaza. No es claro, con todo, que sirva como figura de recambio para las masas movilizadas, dado, precisamente, su larguísimo vínculo con el gobierno de Mubarak y su condición de espada fiel del sionismo. Es este personaje, sin embargo, la cabeza política de las fuerzas armadas, en las que tantos comentaristas y fuerzas políticas locales confían para producir una transición ‘pacífica'. De lo que no cabe duda, de cualquier manera, es que un aplastamiento sangriento de la revolución egipcia no significará de modo alguno un retorno al orden anterior de cosas -al contrario, desarrollará en las masas una conciencia revolucionaria más aguda en el conjunto del Medio Oriente. Tampoco se puede dudar que sin una revolución victoriosa no habrá ninguna mejora para las masas, sino más miseria, tensiones y conflictos bélicos.

Crisis mundial

La mejor caracterización de conjunto de la situación revolucionaria que se desarrolla en el Medio Oriente la produjo el titular de un artículo en el británico The Telegraph (1/2): "El FMI levanta el espectro de guerras civiles como consecuencia del empeoramiento de las desigualdades globales". En efecto, el presidente del Fondo había declarado: "No es la recuperación que queríamos. Es una recuperación acosada por tensiones y presiones, que pueden sembrar, incluso, las semillas de la próxima crisis". Agregó también: "El desempleo global se mantiene en alturas récord, con una desigualdad creciente de ingreso que suma tensión social", para citar "los tumultos en Africa como un preludio de lo que puede ocurrir con los 400 millones de jóvenes que se sumarán a la fuerza de trabajo en la próxima década". El funcionario agregó que "están re-emergiendo los desequilibrios globales que han causado la crisis financiera". Como conclusión pronosticó: "podríamos ver una inestabilidad social y política creciente dentro de los países -incluso una guerra".

Ha sido el desarrollo de la crisis mundial, precisamente, el detonante de la crisis revolucionaria en Egipto, que como toda crisis auténtica nadie la esperaba porque opera en forma subterránea. Los lectores de Prensa Obrera saben que esa ha sido nuestra conclusión fundamental desde el inicio de la etapa actual de la crisis mundial -la tendencia a la creación de situaciones revolucionarias y de revoluciones. Egipto, que se jacta -como otros países llamados emergentes- de un crecimiento anual del 5%, como consecuencia del ingreso de capital especulativo generado por las operaciones de rescate de los bancos centrales más importantes; el país tiene una tasa de inflación del 20% anual en los productos de primera necesidad y una elevada desocupación. En un reportaje sobre la situación del pueblo egipcio, el francés Le Monde (3/2) relevó, entre los manifestantes en distintas ciudades, ingresos diarios de 1,50 euros -o sea ocho pesos.

La fuerza motriz

La presencia abrumadora de la población empobrecida en las manifestaciones en Egipto pone en cuestión la tesis que más ha circulado en los comentarios internacionales, según la cual la revolución egipcia es un movimiento de la clase media modernizadora, cuyo objetivo es puramente político, no social, a favor de una democracia parlamentaria o ‘transparente'. Es la ilusión que tiene el imperialismo sobre estos acontecimientos. La lectura atenta de los pronunciamientos populares en todos los países en que ha prendido la revuelta demuestra, por el contrario, la preeminencia de los reclamos sociales -que solamente podrían alcanzarse con el derrocamiento del poder de turno. Es cierto que el rol de Internet en la agitación política que condujo a las manifestaciones populares mostraría una preeminencia de los sectores más alfabetizados, pero el impulso popular no se detuvo cuando el gobierno cerró el canal de información electrónico, porque -como comenta el reportaje de Le Monde- "la comunicación recurrió al viejo método del boca a boca". De cualquier modo, la bancarrota capitalista internacional excluye la posibilidad de una ‘modernización incluyente', si ese fuera el programa de la clase media. Incluso en Israel, el único país ‘moderno' de la región, la pauperización camina a pasos acelerados. La etapa histórica mundial y la correlación de clases en Egipto determinan que la realización de las aspiraciones de las masas movilizadas solamente es posible por medio de la revolución permanente -o sea el desplazamiento de la dirección política de la lucha hacia los polos extremos de las masas.

La perspectiva de una agudización del proceso revolucionario ha levantado la hipótesis de que en Egipto pueda triunfar un movimiento islámico, o sea reaccionario. Se cita para el caso a Irán, pero simplemente por ignorancia, porque la islamización de Irán no fue el producto de la revolución iraní de 1979, sino de la contrarrevolución posterior que consagró la preeminencia de la jerarquía clerical, reforzada luego por la guerra con Irak -impulsada por el ‘imperialismo democrático' para desangrar, precisamente, el ímpetu revolucionario. De todos modos, el islamismo egipcio ha buscado colaborar con Mubarak, incluso fue reconocido como la oposición a su majestad y pagó por ello con prisiones masivas de sus militantes. En la circunstancia actual, se ha puesto a la cola y al servicio de la oposición designada por el imperialismo, en la persona de un ex funcionario de la ONU en cuestiones de proliferación nuclear, El Baradei.

El cuidadoso edificio del sionismo

La revolución egipcia ocupa un lugar internacional excepcional, por la simple razón de que amenaza hasta sus fundamentos toda la estructura de opresión del sionismo sobre la nación palestina. Este es el hecho, por encima de cualquier otro, que acelera la polarización política y el ritmo de la revolución al interior de Egipto. Israel es incompatible con una revolución victoriosa, por eso obstaculiza cualquier contemporización con las masas. Esto explica el apoyo incondicional que la propia Autoridad Palestina le está dando a Mubarak, porque el derrocamiento de éste pondría en peligro todos los acuerdos de ella con el sionismo y pondría fin a su propia supervivencia. Una victoria revolucionaria devolvería la región a la situación de 1956, cuando la nacionalización del canal de Suez provocó la invasión terrestre de Egipto por parte de Israel, con el apoyo de la aviación y tropas aéreotransportadas de Gran Bretaña y Francia -pero ahora en un marco histórico mucho más explosivo. Esta tensión explica que aún no se hayan producido movilizaciones de apoyo a la revolución egipcia en Cisjordania, las que serían aplastadas sin miramientos por las tropas ocupantes, y hasta la moderación en Gaza. La historia está demostrando la clarividencia de una de las alas de la IV Internacional en los años '50, el llamado lambertismo (con el cual el Partido Obrero rompió a fines de los años '70), que previó que una lucha victoriosa contra el sionismo solamente era posible a partir de revoluciones en los Estados árabes, cuyas clases dominantes estaban enfeudadas o lo estarían más adelante a un acuerdo con Israel -y nunca mediante la construcción de una utópica Nación Arabe por parte de esas clases dominantes. Una victoria revolucionaria en los países árabes -es decir, de sus obreros y campesinos- plantearía a las masas judías una salida de la trampa mortal en que se encuentran, mediante la construcción de una República Palestina Unica con todos sus componentes nacionales y la unidad socialista de todo el Medio Oriente.

Salto histórico

Los movimientos revolucionarios en las naciones árabes transportan la crisis capitalista mundial a otro terreno; ya no hablamos sólo de la quiebra masiva de bancos, los que son conservados en estado zombie por los Estados; ni de la quiebra de estos Estados; ni de la miseria social creada por esta bancarrota. Hemos ingresado a un período de situaciones revolucionarias y revoluciones. Fue precisamente lo que advertimos en un artículo relativamente reciente ("El rostro boliviano de la crisis mundial", en referencia a la rebelión desatada por el gasolinazo de Evo Morales, en Prensa Obrera Nº 1.162, 6/1). Egipto es Bolivia, pero ubicado en un centro neurálgico internacional para el imperialismo y para su socio más decisivo, el sionismo. Los ‘países emergentes' no se han alejado de la crisis mundial, ni siquiera la han esquivado: están en el ojo de la tormenta -por la simple razón de que ella desnuda contradicciones históricas mucho más explosivas que cualquier Estado desarrollado. Aunque Europa ya ha dado sus primeros pasos.

Jorge Altamir

http://www.amrbolivia.tk

Continúan protestas en Egipto para exigir salida inmediata de Mubarak

Los manifestantes contra el gobierno egipcio de Hosni Mubarak siguen en la plaza Tahrir (Liberación) de El Cairo para exigir su salida inmediata de la silla presidencial que ocupa desde hace casi 30 años consecutivos, y se defienden de los intentos de partidiarios gubernamentales por tomar el poder de la zona.

El enviado especial de teleSUR a Egipto, Reed Lindsay, reportó la permanencia de quienes adversan al Ejecutivo en la plaza, luego de la intensa jornada de enfrentamientos del miércoles, en la que afectos a Mubarak intentaron desocupar el lugar, sin obtener resultados.

“Me encuentro en la plaza de la Liberación (…) Siguen las personas concentradas exigiendo la salida del presidente Hosni Mubarak”, informó Lindsay, tras acotar que en todas las entradas al lugar hay tanques militares.

“La situación está muy tranquila. Aquí hay mucha gente en diferentes situaciones. Hay mucha gente herida con su ropa manchada con sangre, mucha gente cansada, descansando, otros dando discurso, otros durmiendo, después de una larga noche”, describió el reportero.

De acuerdo con su reporte y las imágenes captadas por el equipo de teleSUR, los manifestantes que luchan por el fin del actual Gobierno mantienen el control de la plaza, mientras que afectos a Mubarak permanecen aislados a una cuadra de la concentración.

Los opositores “han podido mantener el control de la plaza. Para ellos eso es una victoria, dicen que están dispuestos a luchar y morir aquí. Algo que impresiona mucho es la determinación de ellos y su voluntad de sacrificarse por lo que quieren y exigen, que es la renuncia de Hosni Mubarak. No aceptarán otra cosa”.

Lindsay informó que los opositores han capturado a varios de los partidarios del Gobierno, quienes han confesado que fueron pagados para qacudir a la plaza de la Liberación a defender al Ejecutivo.

“Han agarrado a un partidario de Mubarak. No los están tratando mal (…), lo llevaron a un lugar y le hicieron confesar que había sido pagado por empresarios y parlamentarios afectos al Gobierno”, reportó Lindsay.

Situación de los periodistas en El Cairo

Desde el lugar de los hechos, el enviado especial de teleSUR, Reed Lindsay, informó que los periodistas extranjeros han sido censurados por el Gobierno y muchos incluso han recibido agresiones, mientras en la plaza donde se mantiene la lucha por la renuncia del presidente, existe plena libertad periodística.

“Los pro Mubarak se han mostrado muy violentos contra los periodistas, mientras que en la plaza de la Liberación, no. Conocí el caso de unos periodistas a los que el Gobierno les había tomado todos sus equipos (…) además fueron atacados por los seguidores de Mubarak sólo por ser extranjeros”, detalló Reed Lindsay.

Otro escenario se vive en la plaza de la Liberación, donde los comunicadores pueden ejercer su profesión, efectuar entrevistas y ofrecer al mundo detalles de la situación en el lugar.

“Los manifestantes han estado tratando muy bien a los periodistas. Aquí en la plaza hay mucho ánimo. Han dicho que han ganado pues lograron hacer que los partidarios de Mubarak retrocedieran y ahorala plaza está en control total por los que están liderando lo que ellos llaman revolución”, puntualizó Reed Lindsay.

fuente- teleSUR / ld-PR

domingo, 30 de enero de 2011

Continúa sexta jornada de protestas en Egipto contra Gobierno de Mubarak


Las protestas en Egipto cumplen este domingo su sexta jornada contra la salida del presidente Hostin Mubarak. Miles de personas se mantienen concentradas en las calles y en la Plaza Cetral de El Cairo en rechazo a los cambios de gabinete, los cuales consideran que no son suficientes para solucionar los problemas que vive la población egipcia.

El enviado especial de teleSUR a El Cairo, Reed Lindsay informó este domingo que manifestantes “continúan pidiendo la renuncia de su presidente y que no dejarán las calles hasta que Mubarak se vaya”.

“Nosotros hablamos con ellos (el pueblo egipcio) y dijeron que se iban a quedar, que no están satisfechos con los cambios en el gabinete”, señaló.

Informó que el pueblo de Egipto se queja de la situación económica y social que han vivido durante los 30 años de poder de Mubarak.


“La gente se queja de la falta de comida, de empleo, mucha gente educada con educación universitaria no consigue trabajo. El pueblo se queja de un Gobierno que los ignora”, señaló.

Indicó que ante la difícil situación que se mantiene en Egipto países como Estados Unidos le han pedido a sus ciudadanos que “se vayan del país, porque no es seguro”.

Lidsay reportó que la cifra de muertos y heridos “es difícil de conocerla, yo creo que nadie sabe esa cifra, la información es muy restringida”.

Por su parte, el corresponsal de Prensa Latina en Egipto reportó a tempranas horas de la mañana de este domingo, que según cifras de medios oficiales del país africano, “el número de muertos ronda los 130, mientras que más de mil personas se encuentran heridas, así como dicen que muchos ciudadanos han sido detenidos y otros ya liberados”.

Señaló que muchas personas “han pernoctado en casas de campañas en la Plaza de la liberación. Rostros cansados de una mala noche, de estar a la intemperie es lo que se ve en las calles, pero la intención de seguir en las calles, de continuar con las protestas se mantiene” pese a que ya entró en vigor el toque de queda decretado este domingo por las autoridades.

El toque de queda será aplicado en las ciudades de El Cairo, Suez y Alejandría.

El periodista de teleSUR Reed Lindsay informó además que el Gobierno de Mubarak dio la orden de que medios de comunicación social “no cubran lo que está pasando en las calles (...) Mucha gente ha estado siguiendo todo lo que está pasando en el país a través de la prensa”.

“Hay una información que se ha podido conocer y es que Al Jazeera ya no va a poder transmitir desde Egipto (...) La cadena se fue con todo su equipo”, indicó el reportero.

fuente- teleSUR.tv

sábado, 29 de enero de 2011

Manifestaciones en calles de Egipto continúan pese a promesas de Mubarak

Las manifestaciones en las calles de Egipto que ya han causado más de 20 muertos continúan este viernes pese a las promesas del presidente egipcio Hosni Mubarak, quien se comprometió a formar un nuevo Gobierno para este sábado, y a impulsar reformas socio - económicas, pero sin abandonar el poder, que ya ejerce desde hace 30 años.

El primer mandatario egipcio anunció en un mensaje televisivo reformas políticas, que incluyen la formación de un nuevo gabinete, en un discurso televisado tras cuatro días de manifestaciones sin precedente que dejaron al menos 29 muertos en las ciudades de El Cairo (capital) y Suez (norte).

"He pedido hoy al Gobierno que renuncie y mañana habrá un nuevo Gabinete", declaró el presidente egipcio, de 82 años.

Prometió "nuevas medidas para frenar el desempleo, subir el nivel de vida, desarrollar los servicios y ayudar a los pobres".

Esta fue la primera intervención pública de Mubarak desde que empezaron las protestas, consideradas las más importantes en sus 30 años en el poder.

Más temprano, ante la magnitud de las protestas, las autoridades egipcias declararon el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez, según una decisión adoptada por la Gobernación militar y anunciada por la televisión pública.

La medida de toque de queda inició desde las 18H00, hora local (17H00 GMT) y se extenderá hasta las 07H00 (06H00 GMT), indicó el anuncio de dos líneas colocado en uno de los canales de la televisión pública egipcia.

La cadena qatarí de televisión Al Jazeera dijo que sólo en El Cairo 16 heridos estaban ingresados en hospitales próximos a la plaza de Tahrir perecieron por las lesiones recibidas.

En la ciudad de Suez, mientras tanto, murieron 13 personas que habían participado en las manifestaciones públicas, según el recuento hecho por la cadena emiratí Al Arabiya.

Los vuelos fueron suspendido durante las 12 horas que dura el toque de queda impuesto por el Gobierno de Egipto.

Las comunicaciones por Internet quedaron bloqueadas desde primeras horas de este viernes y tampoco se pueden enviar mensajes por teléfonos móviles.

La televisión pública egipcia mostró también imágenes de un incendio en la sede del Partido Nacional Democrático de Mubarak, quien no se ha pronunciado sobre los hechos de este viernes.

La comunidad internacional pidió la solución pacífica a la crisis política que vive Egipcio.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, exigió a su homólogo egipcio que cumpla con la responsabilidad ante su pueblo y “le dé forma” a las promesas de mejoras que anunció en su discurso de este viernes. Además, instó tanto a la fuerza pública como a los manifestantes a que cesen la violencia.

Asimismo, la secretaria de Estado de EE.UU, Hillary Clinton, instó este viernes al Gobierno de Egipto a contener las fuerzas de seguridad para evitar que continúen las represiones policiales.

Sin embargo, egipcios criticaron este viernes el pronunciamiento del Gobierno de Estados Unidos, debido a que la nación norteamericana colabora abiertamente con ayuda militar.

Las protestas comenzaron el pasado martes para exigir reformas políticas y pedir la derogación de la ley de Emergencia, vigente desde 1981, éstas se han convertido en rechazo a la permanencia de Mubarak a quien le exigen salga del poder.

Los momentos más violentos se produjeron poco después de que los egipcios salieran de las mezquitas para cumplir con los rezos del viernes y antes de que se declarara el toque de queda.

fuente- teleSUR-Afp-Efe-Al Yazira-Radio Sur-El Mundo-El País/ nh - MM