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domingo, 6 de marzo de 2011

Fallece Alberto Granado el compañero de viaje del Ché


Mientras dormía en su residencia de La Habana, Cuba falleció este sábado en horas de la mañana, el escritor argentino Alberto Granado Romero, quien fue compañero de viaje del desaparecido Ernesto Che Guevara, con quien colaboró en la organización de la Revolución cubana.

Para este día se organizan los actos fúnebres del también científico fallecido a los 88 años de edad.

Atendiendo a su voluntad, cuerpo de Alberto Granado será cremado y sus cenizas serán esparcidas en Cuba, Argentina y en Venezuela.

Nació en la localidad de Hernando en la central provincia de Córdoba, Argentina, el 8 de agosto de 1922.

Luego de cumplir 30 años de edad, el escritor decidió partir de su Argentina natal para dedicarse a viajar por toda Latinoamérica en compañía de su amigo Ernesto Che Guevara.

El ya célebre viaje por Sudamérica empezó en diciembre de 1951, a bordo de "La Poderosa", una motocicleta Norton de 1939.

Nueves meses después se separaron en Venezuela, cuando el Che regresó a Buenos Aires a dar sus últimas materias de Medicina. Granado, que ya era bioquímico, consiguió trabajo en un hospital. Conoció a Delia y se casó. En 1960, después de la Revolución, los amigos se reencontraron en La Habana.

Granado Romero vivió en Cuba desde el 23 de marzo de 1961, donde dirigió un departamento de Genética hasta su retiro, en 1994.

fuente- teleSUR - Afp / dg - FC

viernes, 8 de octubre de 2010

A 43 años de su partida, la memoria del Che continúa vigente en Latinoamérica


TeleSUR _ Hace: 08 horas
Un día como hoy el heroico líder y revolucionario argentino, Ernesto Guevara, murió en 1967 a los 39 años de edad, luego de varios meses de librar batallas contra Gobiernos autoritarios de la región en búsqueda de la justicia social y del ideal de unidad socialista que tanto se anhelaba conquistar en América Latina. El mundo recuerda el legado de este luchador que murió por la justicia y equidad de los pueblos.

Mundialmente conocido como Che Guevara, este líder suramericano, fue capturado el 8 de octubre de 1967, por el Ejército de Bolivia en la Quebrada del Yuro y posteriormente ejecutado en un centro de estudio de La Higuera (este del país).

Desde allí, el comandante, periodista y médico argentino, lideró un grupo de combatientes latinoamericanos entre los que se encontraban cubanos, bolivianos, peruanos y argentinos. Una sola mujer, Tania, formaba parte de los luchadores contra la opresión en esa nación andina.

Para la época, Bolivia estaba gobernada por una dictadura militar, que encabezaba el general René Barrrientos, quien ascendió al poder por la fuerza.

Hace 43 años que los sueños del Che fueron interrumpidos por militares bolivianos quienes, influenciados por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, en inglés), dieron muerte a un hombre que llevó como bandera de lucha la libertad y la igualdad.

Sus restos fueron hallados en 1997, en el terreno del aeropuerto de Vallegrande, capital del Departamento de Santa Cruz (este) en Bolivia cuando se cumplían tres décadas de su desaparición forzada.

El 17 de Octubre de 1997, Che Guevara fue enterrado con pompas en la ciudad cubana de Santa Clara (donde lideró una batalla decisiva para la derrota de Fulgencio Batista) con la presencia de la familia y de Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana.

Ernesto Che Guevara, dejó un vasto legado político y su ideal socialista de unidad regional que aún prevalecen en todo el continente latinoamericano y se sienten en el resto del mundo.

En el mundo, la conmemoración por los 43 años de su partida, se recuerdan con diversas actividades que cada año mantienen vivo el trabajo que dejó el luchador argentino por la equidad en la región.

Este sábado, decenas de personas de distintos lugares de Latinoamérica se concentran en la localidad de La Higuera, donde fue ultimado para rendir tributo a Ernesto Guevara.

Cubanos, venezolanos, bolivianos, argentinos, chilenos, ecuatorianos y brasileños, entre otros, participarán en un foro internacional y recorrerán algunos sitios de esa región boliviana donde el Che libró sus últimas batallas.

Participan también integrantes de las misiones diplomática, médica, educativa y de trabajadores sociales de Cuba y Venezuela que colaboran con el Gobierno de Bolivia.

La víspera, cuando se cumplieron 43 años de su captura en Bolivia, la escuela primaria Guerrillero Heroico, de La Habana, fue la sede principal del comienzo de las actividades en conmemoración del asesinato del Che.

Asimismo, se efectuó el viernes el foro "Che y el pueblo trabajador" donde participó como invitado especial, Harry Villegas Tamayo, también conocido como "Pombo", quien luchó junto al Comandante Guevara durante la Revolución Cubana, el Congo y Bolivia.

También, unos 500 estudiantes del Instituto Preuniversitario Urbano de la ciudad de Morón, develaron una foto gigante del Che en alto y una tela expandida en el escenario con un texto que decía Hasta la Victoria Siempre.

Los estudiantes desarrollaron el homenaje a Ernesto Guevara con declamaciones de poesías, canciones y la lectura de un trabajo investigativo sobre la vida y obra del Comandante.

Este aniversario del fallecimiento del revolucionario coincidió con el estreno del documental: Che. Un hombre nuevo, dirigido por el cineasta argentino Tristán Bauer y presentado por Camilo Guevara, hijo del Che.


teleSUR - La Jornada - Radio Moron - Radio guines / dg - PR

Recuerdan a Ernesto Che Guevara en varios países


La Habana, 9 oct (RHC) Cientos de nicaragüenses recordaron en Managua el aniversario 43 del asesinato del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara.

En el acto, efectuado en la Universidad Nacional de Ingeniería, participaron diplomáticos de Cuba, Venezuela, Ecuador y de la Autoridad Nacional Palestina, así como colabores de la Isla en esa nación centroamericana.

Durante la conmemoración, representantes de sectores sociales nicaragüenses resaltaron la trayectoria revolucionaria del Che, su ideario político y el ejemplo de abnegación que dejó para las generaciones venideras de revolucionarios latinoamericanos.

En tanto, miembros del Movimiento de Solidaridad con Cuba en México y el colectivo de la Misión Estatal de la nación caribeña conmemoraron el aniversario del asesinato del Guerrillero Heroico.

A su vez diplomáticos cubanos conmemoraron en Angola la efeméride en la embajada de La Habana en Luanda, con la participación de invitados de esa nación africana

Durante la actividad se recordó la ejemplar vida y trayectoria revolucionaria del Che y se proyectó un documental que muestra su lucha y entrañable amistad con el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.
fuente- radio habana

martes, 5 de octubre de 2010

43 ANIVERSARIO LUCTUOSO DEL COMANDANTE GUEVARA

MIERCOLES 6 DE OCTUBRE
5:30 PM
PROYECCION DEL DOCUMENTAL CHE EL ARGENTINO DE BENICIO DEL TORO (PARTE 1)
EXPLANADA DE RECTORIA DE LA UABJO



JUEVES 7 DE OCTUBRE
5:30 PM
PROYECCION DEL DOCUMENTAL CHE EL ARGENTINO DE BENICIO DEL TORO ( PARTE 2)
EXPLANADA DE RECTORIA DE LA UABJO




VIERNES 8 DE OCTUBRE
5 PM
ACTO POLITICO CULTURAL
ZOCALO DE LA CIUDAD DE OAXACA FRENTE AL EX PALACIO





jueves, 15 de julio de 2010

Escritos Revolucionarios. Ernesto Che Guevara.

Es una buena ocasión para conocer la otra cara del guerrillero, su obra escrita. Probablemente no ha habido en el siglo XX un pensamiento tan radicalmente igualitario, libertario, antiburocrático y antijerárquico. Pero Guevara no fue un pensador ni un político al uso. Fue siempre un hombre de acción y un aventurero romántico. Por eso leer a Guevara sólo puede hacerse hoy de un modo: partiendo de sus actos e intercalando en éstos su discurso teórico. Guevara fue un marxista heterodoxo y un comunista incómodo, un rebelde, crítico de las burocracias y de casi todo lo que navegó en su época bajo el rótulo de "socialismo real".

El Che Guevara desarrolló una serie de ideas y conceptos que se han conocido como "guevarismo". Su pensamiento tomaba el antiimperialismo, el marxismo y el comunismo como elementos de base, pero con reflexiones sobre la forma de realizar una revolución y crear una sociedad socialista que le dieron identidad propia.

Guevara otorgaba un papel fundamental a la lucha armada. A partir de su propia experiencia desarrolló toda una teoría sobre la guerrilla que ha sido definida como foquismo. Para él, cuando en un país existían "condiciones objetivas" para una revolución, un pequeño "foco" guerrillero podía crear las "condiciones subjetivas" y desencadenar un alzamiento general de la población.

Para el Che existía un vínculo estrecho entre la guerrilla, los campesinos y la reforma agraria. Esta posición diferenció su pensamiento del socialismo europeo o soviético, más relacionado con la importancia de la clase obrera industrial, y lo acercó a las ideas maoístas.

Otorgaba un rol fundamental a la ética individual, tanto del guerrillero durante la revolución, como del ciudadano en la sociedad socialista. Este aspecto lo desarrolló bajo el concepto del "hombre nuevo socialista", al que veía como un individuo fuertemente movido por una ética personal que lo impulsa a la solidaridad y al bien común sin necesidad de incentivos materiales para ello. En este sentido Guevara otorgaba un valor central al trabajo voluntario al que veía como la actividad fundamental para formar al "hombre nuevo".

fuente- kaos en la red

miércoles, 26 de mayo de 2010

Memoria histórica: Discurso del Che el 25 de mayo de 1962

En 1962, un grupo de argentinos que vinieron a Cuba a participar en las celebraciones por el 1 de mayo de ese año, y otros que compartían los intensos años iniciales de la Revolución, le pidieron al Comandante Ernesto Che Guevara que les acompañara en la actividad que celebrarían el día 25 del mismo mes para homenajear la fecha nacional de la nación sudamericana, el Día de la Independencia

El centro recreativo de Río Cristal fue el lugar escogido para la velada, cuya organización incluyó un tradicional asado argentino, mate (bebida típica de ese país); guitarras, danzas, canciones pampeanas, escarapelas con los colores nacionales celeste y blanco.

El Che se entusiasmó tanto, que al decir de los organizadores argentinos, la fiesta fue entonces más grande. Participaron entre 300 y 400 personas, de ambos pueblos y artistas de los dos países.

Aquella conmemoración alcanzó significativa relevancia por el discurso que pronunciara el Che, calificado como una verdadera pieza política continental desde el territorio de la primera Revolución Socialista del hemisferio occidental.

Las palabras pronunciadas por el Guerrillero Heroico fueron recogidas en un pequeño folleto por los propios compañeros argentinos, por lo que al reproducirlas hoy en Granma se les descorren el velo de prácticamente inéditas y al propio tiempo constituyen el homenaje de nuestro pueblo a este 25 de mayo, día del Bicentenario de la Argentina.

El Comandante Ernesto Che Guevara junto al intelectual guatemalteco Manuel Galich, a su derecha y al dirigente del Instituto de Amistad Argentino-Cubano, John William Cooke, durante el acto de conmemoración del 25 de Mayo, en Río Cristal, La Habana.

Queridos compatriotas de toda América, queridos coprovincianos, los que hoy festejamos una de nuestras fechas patrias:

Este momento, repetido muchas veces en el curso de nuestras vidas, tiene hoy una significación especial, un tono y un colorido especial. Es aquí, en otro país de América, en nuevas condiciones de América, donde festejamos una vez más el 25 de Mayo. Esta vez no se escuchan los discursos consabidos y no existe la fanfarria consabida, las palabras huecas con que los gobernantes de turno tratan siempre de hacerse copartícipes en la gloria de los viejos próceres. El 25 de Mayo, aquí en Cuba, tiene para nosotros pues, características especiales, tan especiales como que un argentino de voz extranjera a nombre del gobierno cubano, salude y agasaje a todos ustedes y les trasmita la felicitación de nuestro gobierno.

Son las nuevas condiciones de América, condiciones que han ido madurando a través del tiempo, que han ido consolidando esta nueva Era en que vivimos, este nuevo momento histórico del cual Cuba tiene la gloria especial de ser el iniciador en América. Por eso al hablar de movimientos emancipadores, al recordar las viejas gestas de nuestras guerras de independencia tenemos forzosamente que recordar la Cuba de hoy, porque esta Cuba de hoy es parte de un viejo esfuerzo de las masas por obtener su liberación definitiva, esfuerzo que ni siquiera en Cuba ha alcanzado un éxito total, todavía tenemos que luchar para liquidar viejas formas económicas que nos oprimen, para librarnos de todos los problemas que nos ha traído en nuestro desarrollo la dependencia de los capitales extranjeros, la dependencia fundamentalmente de los monopolios norteamericanos y para defender la parte de libertad y de bienestar de nuestro pueblo que hemos logrado en estos años de lucha.

El 25 de Mayo de 1810 significó en América un grito más dentro de los muchos gritos que se dieron por aquella época en diversos países. El monopolio español estaba ya llegando a sus finales y por todos lados los pueblos trataban de ganar su libertad. En Bolivia, un año antes se había dado un grito parecido. Por el otro lado de América había empezado ya también la lucha por la libertad. No fue ese grito del 25 de Mayo de 1810, ni el primero ni el único, sin embargo tuvo la virtud especial de afianzarse y consolidarse, tuvo la virtud del triunfador en aquellos momentos.

Y la Revolución Cubana hoy ha sido igualmente, no el único grito, ni siquiera el primero, ha habido en esta época gloriosas revoluciones que han tratado de dar el paso que hoy dio la Revolución cubana, pero todavía no estaban todas las condiciones dadas y los gobiernos surgidos de movimientos populares fueron siendo derrocados. El caso más avanzado, más patético es el de la Guatemala de Arbenz que fue destrozada por los monopolios norteamericanos. Cuba también, como los héroes del 25 de Mayo de 1810, no tiene otra virtud especial, no es nada más ni nada menos, que la exposición de cómo un pueblo puede lograr su victoria, no original, no en base a planteamientos que se hayan imaginado por primera vez, no usando una estrategia por primera vez descubierta en la historia, simplemente, aprovechando el momento histórico en que se de-sarrolló, utilizando acertadamente la estrategia revolucionaria, unificando a todas las masas anhelantes de un cambio mediante el liderazgo de un movimiento que supo en un momento dado interpretar las aspiraciones del pueblo cubano bajo la dirección de un líder de características extraordinarias que, como todos los grandes líderes, supo aglutinar a todo el pueblo de Cuba.

En las condiciones especiales en que nosotros estábamos, luchando desde la Sierra en las difíciles condiciones de la guerrilla, en los campos, unificar un ejército campesino que avanzó sobre las ciudades, que unió así a la clase obrera, que derrotó al ejército en una y en muchas batallas campales y que llegando desde el campo entró en la ciudad y después se dedicó sistemáticamente a destruir el viejo orden establecido, empezando naturalmente por el arma más poderosa de la reacción que es el ejército, porque no hay revolución triunfante que no tenga como imposición primera la de cambiar totalmente el ejército vencido, reemplazarlo por un nuevo ejército y establecer el dominio de clase.

Eso hicimos nosotros y esa es nuestra virtud, esa es la experiencia que podemos mostrar a los pueblos del mundo y sobre todo a los pueblos de América, con más fuerza, con más patetismo porque hablamos el mismo idioma, hemos vivido la misma experiencia y nos entendemos muy fácilmente cuando estamos en uno u otro país. Por eso mostramos aquí una experiencia, naturalmente no la única, no pretendemos de ninguna manera que esta experiencia cubana marque el único camino para la liberación de América, pero sí uno importante, la demostración efectiva de que los ejércitos represivos se pueden destruir, que el pueblo puede ir armando a su vanguardia combatiente enseñándole a combatir, a destruir al ejército adversario, a acosarlo y al final a pulverizarlo.

Podemos nosotros también mostrar aquí como crece, como se desarrollan las masas, uno de los fenómenos más interesantes que es el fenómeno del desarrollo de la conciencia revolucionaria.

Todos sabemos que se necesitan, para que haya una revolución, condiciones objetivas y subjetivas y se necesita que el gobierno objeto de la revolución esté sufriendo embates fuertes y haya perdido su capacidad de reacción. Las condiciones objetivas están dadas en toda América. No hay país de América donde no estén en este momento dadas al máximo las condiciones subjetivas, sin embargo, no han madurado en todos los países con igual intensidad.

Nosotros demostramos que las condiciones especiales de Cuba, las condiciones subjetivas iban madurando al calor de la lucha armada, que la lucha armada era un catalizador que agudizaba las luchas, que llevaba hasta el paroxismo estas luchas y que iba haciendo nacer una conciencia. Condiciones subjetivas nosotros las llamamos a la conciencia de la necesidad de un cambio en una situación social dada y a la certeza de la posibilidad de ese cambio.

La necesidad de un cambio la conocen muy bien las masas de toda América, la posibilidad de un cambio, la posibilidad de tomar el poder es algo que no siempre se conoce, los pueblos no siempre conocen su fuerza y la lucha armada en Cuba fue desarrollando esa fe del pueblo en su poder, hasta convertirlo en una certeza de la victoria y hasta hacer que esta fe nos hiciera lanzarnos contra las armas del enemigo, derrotar su superioridad numérica en cuanto a soldados armados, su superioridad de fuego, la superioridad de sus armas modernas, atacarlo a veces en condiciones de uno a diez y destruirlo en todos sus focos hasta obtener el triunfo.

Después llega la otra etapa, la que estamos viviendo, más difícil, más ardua quizás que la misma etapa de la guerra. Una vez más repito que eso es lo que nosotros tenemos que mostrar ante ustedes, tenemos la obligación y el deber moral de mostrar tal cual es, no para copiarlo, sí para estudiarlo, sí para analizarlo.

Cuando el tiempo siga su curso y también la Revolución Cubana se convierta en objeto de estudios históricos y algunos de los que participaron en esta Revolución sean catalogados por las generaciones venideras como héroes de este momento, entonces la Revolución tendrá estas virtudes las que ahora he enumerado, las virtudes de haber demostrado ante América lo que puede hacer un pueblo en armas cuando está bien elegida su estrategia revolucionaria y cuando está bien dirigido su Ejército Revolucionario.

Naturalmente, en América hay condiciones diferentes, hay países con grandes condiciones para la lucha de guerrillas y países con campesinados muy fuertemente desarrollados donde se hace mejor la guerra, hay países donde la clase obrera, las poblaciones urbanas son mucho mayores y donde las condiciones para una guerra son más difíciles. Nosotros no somos técnicos especialistas en subversión como hay técnicos especialistas contra la subversión, sin embargo sabemos una cosa y es que un hombre armado vale tanto o más que otro hombre armado de acuerdo con la ideología con que lleve su arma y que para que un hombre esté armado tiene que conseguir un arma y que las armas no nacen por generación espontánea ni están tiradas a la vuelta de la esquina, las armas están en poder del ejército enemigo, del ejército opresor. Para lograr la liberación revolucionaria hay que tomar las armas, las pocas que haya y con esas quitar nuevas armas y convertir el pequeño ejército en un gran ejército popular (aplausos).

Perdónenme compañeros mi insistencia castrense en las armas. Sucede que estamos evocando un día en el cual el pueblo argentino manifestó su decisión de tomar la independencia contra el poder español y después de hacer el cabildo abierto y después de aquellas discusiones de las cuales año tras año recordábamos en actos como éstos, después de escuchar las manifestaciones de los obispos españoles que se negaban a la independencia y manifestaban la superioridad racial de España, después de todo eso, hubo que instrumentar aquel triunfo político de un momento y entonces el pueblo argentino tuvo que tomar las armas. Pero aún más compañeros, después de tomar las armas y expulsar de todas las fronteras al invasor español, había que asegurar la independencia de la Argentina, asegurando también la independencia de las hermanas naciones de América. Y los ejércitos argentinos cruzaron los Andes para ayudar a la liberación de otros pueblos y cuando se recuerda las gestas libertadoras siempre nuestro orgullo, más que el de haber obtenido la libertad de nuestro territorio y haber sabido defenderlo de la intrusión de la fuerza realista, es el haber cooperado a la liberación de Chile y a la liberación del Perú con nuestras fuerzas, con nuestros ejércitos.

Aquello era más que un altruismo de las fuerzas revolucionarias, era una necesidad imperiosa, era el dictado de la estrategia militar para obtener una victoria de alcances continentales donde no podía haber victorias parciales, donde no podía haber otro resultado que el triunfo total o la derrota total de las ideas revolucionarias y ese momento de América se repite hoy. Aquí en esta pequeña isla del Caribe rodeada de mar, rodeada de enemigos también, se vuelve a repetir la historia que la Argentina una vez vivió.

Nuestra Revolución es una Revolución que necesita expandir sus ideas, que necesita que otros pueblos la abracen, que necesita que otros pueblos de América se llenen de bríos, tomen las armas o tomen el poder, lo mismo da, porque en definitiva al tomar el poder hay que tomar las armas después y nos ayuden, nos ayuden en esta tarea que es la tarea de toda América y que es la tarea de la humanidad, la tarea global de luchar por la destrucción del enemigo monopolista, imperialista, que no va a ser derrotado sino cuando el último de sus magnates vaya por lo menos a la cárcel sino al patíbulo, que no puede terminar antes, que no puede terminar sino con la derrota total del imperialismo.

La derrota total del imperialismo se está creando cada día que las fuerzas populares dan una batalla y la ganan en cualquier lugar de América o del mundo, tan hermanos nuestros, tan hermanos en nuestro destino son los pueblos de América en este momento como son los pueblos del Asia o del África, tan hermano nos sentimos nosotros en este momento del pueblo de Venezuela, de Paraguay o del Perú, o del pueblo de Argentina, como de los pueblos de Argelia que obtienen su independencia, de los pueblos de Vietnam o de Laos que todos los días perecen por obtener la independencia.

Todo es parte de una sola lucha y es verdad cuando el imperialismo lo llama con un denominador común, porque aún cuando las ideologías cambien, aún cuando uno se reconozca comunista o socialista, peronista o cualquier otra ideología política en determinado país, solamente caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios o se está en contra de los monopolios (aplausos). Y todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común, en eso los norteamericanos tienen razón, todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, a veces aunque no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo y todos somos aliados aunque a veces tampoco lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, a veces en discusiones estériles, dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo.

Pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo. En este momento no cabe otra posición que la de lucha directa o la de colaboración, y yo se que ninguno de ustedes es colaborador del enemigo, que ninguno de ustedes está ni remotamente a favor del imperialismo y que todos están decididamente por la liberación de Argentina (aplausos) liberación, porque la Argentina está de nuevo encadenada, cadenas a veces difíciles de ver, cadenas que no siempre son visibles para todo el pueblo, pero que la están amarrando día a día. El petróleo se va por un lado, compañías norteamericanas entran por todos los lados del país, viejas conquistas van cayendo y todo eso se produce lentamente, como un veneno sutil que va penetrando así en la Argentina como en muchos otros países de América.

Sin embargo el pueblo reacciona, reacciona con vehemencia frente a esta penetración que es sutil en términos generales, pero que siempre se asienta sobre las espaldas del pueblo y cuando los gobiernos tratan de lavarse las manos con una elección, suceden para ellos fracasos como el de la última, entonces viene la intervención descarada del imperialismo, de sus títeres, de todos sus edecanes. Entonces vuelve una situación ya conocida y vuelven las luchas de las masas populares.

Si los caudillos de la reacción son hábiles, tal vez las encaucen hacia nuevas formas en que pueda permitirse otra burla más. Si los caudillos de la reacción no son lo suficientemente hábiles o si el pueblo es más avizor que ellos, puede ser que el impulso de las masas llegue más allá de donde se ha llegado hasta ahora, puede ser que se dé el paso necesario para que la clase obrera tome el poder, puede ser que las masas de obreros y campesinos de nuestro país aprendan algún nuevo camino o sigan por caminos ya conocidos y destruyan un poder que está vacilante ya, que se basa en este momento en el miedo a la bayoneta, en la desunión de nuestras fuerzas, en la falta de conciencia de la posibilidad del cambio, de la posibilidad de la lucha, de la fuerza inmensa del pueblo, de la debilidad comparativamente enorme de la fuerza represiva.

Si nuestro pueblo aprende bien las lecciones, si no se deja engañar de nuevo, si no suceden nuevas y pequeñas escaramuzas que lo alejen del objetivo central que debe ser tomar el poder, nada más ni nada menos que tomar el poder, podrán darse en la Argentina condiciones nuevas, las condiciones que en su época representa el 25 de mayo, las condiciones de un cambio total, solamente que en este momento de colonialismo y de imperialismo el cambio total significa el paso que nosotros hemos dado, el paso hacia la Declaración de la Revolución Socialista y el establecimiento de un poder que se dedique a la construcción del Socialismo.

En fin de cuentas el Socialismo es una etapa económica de la humanidad, no podemos escapar, querámoslo o no, el pasar por esta etapa, podemos sí retardarlo y podemos también adelantarlo, esa es la parte que corresponde de la lucha a los dirigentes de las dos grandes fuerzas en pugna.

Si la reacción sabe manejar sus cañones, sus armas de división, su arma de amedrentamiento, quizás durante muchos años podrá impedir que llegue el Socialismo a un país determinado, pero también si el pueblo sabe manejar su ideología correctamente, sabe tomar su estrategia revolucionaria adecuada, sabe elegir el momento para dar el golpe y lo da sin miedo y hasta el fondo, el advenimiento del poder revolucionario puede ser a muy corto plazo en cualquier país de América, y concretamente en la Argentina.

Eso, compañeros, el que se repita la experiencia histórica del 25 de Mayo en estas nuevas condiciones, depende nada más que del pueblo argentino y de sus dirigentes, es decir, depende de ustedes en cuanto a pueblo y en cuanto a dirigentes; de tal manera que también una gran responsabilidad cae sobre ustedes, la responsabilidad de saber luchar y de saber dirigir a un pueblo que hace tiempo está expresando en todas las maneras concebibles, su decisión de destruir las viejas cadenas y de liberarse de las nuevas cadenas con que amenaza amarrarlo el imperialismo. Tomemos pues el ejemplo manido de Mayo, el ejemplo tantas veces distorsionado de Mayo, tomemos el ejemplo de la Revolución libertadora que salió de sus fronteras, inundó con una ideología nueva, que no era propia, pero que había encarnado en sí para trasladarla a América.

Y pensemos en estos momentos de América, en estos mismos momentos en que una especie de 25 de Mayo se ha dado en la zona del Caribe, en que desde aquí se lanzan proclamas revolucionarias que llegan a todos los pueblos de América y en que la Segunda Declaración de la Habana luce algo así como una declaración de los derechos del hombre para los pueblos de aquella época.

Pensemos en la unidad indestructible de todo nuestro Continente, pensemos en todo lo que nos ata y nos une y no en lo que nos divide, pensemos en todas nuestras cualidades iguales, pensemos en nuestra economía igualmente distorsionada, igualmente aherrojado cada pueblo por el mismo imperialismo, pensemos en que somos parte de un ejército que lucha por su liberación en cada pedazo del mundo donde todavía no se ha logrado. Y aprestémonos a celebrar otro 25 de Mayo, ya no en esta tierra generosa sino en la tierra propia y bajo símbolos nuevos, bajo el símbolo de la victoria, bajo el símbolo de la construcción del Socialismo, bajo el símbolo del futuro. (Aplausos).

fuente:

Centro Cultural Manuel Suárez

Colectivo de Cultura y Acción Popular Libres del Sur

Av. Yrigoyen (ex Pavón) 1635 Avellaneda

domingo, 25 de abril de 2010

A casi medio siglo de la guerrilla del Che en el Congo
































Se me ha dibujado con todos sus entornos la playa con arrecifes y rocas agrestes, incrustadas en una colina al pie de Kibamba, base principal de la guerrilla en el Congo que el Che respaldó al frente de un pequeño contingente de unos 140 combatientes cubanos durante ocho meses en 1965.

A casi medio siglo de aquella gesta que marcó el inicio de la participación de la joven Cuba revolucionaria en el proceso de la descolonización de África y la consolidación de su independencia de las potencias europeas, los lejanos recuerdos, algunos de ellos ya hechos jirones, regresan hoy con fuerza a mi mente.

Avanzado el amanecer del 24 de abril de 1965, Ernesto “Che” Guevara de la Serna, muy sereno y con su pipa apagada en ristre, avanzaba hacia horizontes desconocidos en una embarcación azarosa, precaria. A bordo junto a él iba una decena de cubanos que luego formarían la columna que el Comandante Fidel Castro envió al Congo.

Era la primera expedición armada de Cuba, inspirada en los principios de la solidaridad con la lucha por la liberación de África tras un siglo de brutal dominio de Europa occidental sobre las tierras del continente-cuna de la Humanidad.

La Revolución Cubana en su infancia y con apenas seis años en el poder, demostró así su elevado sentido de altruismo, abnegación y desinterés basado en los principios martianos: “Sangrando juntos de la misma herida ha de hacer a los hombres súbitamente amigos”.

Antes de la salida del sol, avizoramos la orilla del inmenso Lago Tanganica, tras más de 5 horas de navegación desde la ciudad de Kigoma en territorio tanzano, frontera lacustre con la República Democrática del Congo. Habíamos navegado 55 kilómetros, que constituyen el ancho de ese majestuoso “mar interior” que baña cuatro países africanos.

Para avisar de nuestra proximidad a la base de apoyo de Kibamba, los pocos congoleses que acompañamos al Che entonamos canciones de la rebeldía. “Qué locura todo este barullo “, se indignaron los cubanos al temer un ataque sorpresivo en pleno lago, mucho antes de alcanzar el punto de desembarque.

Cantar era necesario como medio de comunicación con los combatientes congoleses apostados con armas automáticas en la playa para cuidar la base principal del movimiento insurreccional liderado por Laurent-Désire Kabila.

Este gran dirigente africano fue quien había solicitado la asistencia de Cuba al movimiento de liberación congolés creado para culminar el proceso de la independencia, amenazado por las veleidades de las grandes metrópolis occidentales y su afán de reconquistar el control de un país dotado de recursos naturales fabulosos.

“Soy el Che”, me reveló en tono confidencial el legendario guerrillero de la Sierra Maestra al agregar… “Regresa rápidamente a Tanzania para informar a Kabila de que estoy en el Congo”…

“Escándalo internacional, fue con esta frase lapidaria que le contesté a esta figura epónima, que irradia una determinación y un valor pocos comunes y siempre dispuesto a ofrecer el ejemplo antes de exigir a sus subalternos algo que requiera esfuerzos específicos. Dí mi palabra al Che de que jamás lo defraudaría y que NO habría traición. También le prometí que velaría por una discreción absoluta en relación con su presencia en al selva del Congo”.

Retomé el camino de regreso a Kigoma, sitio desde donde partimos al cruzar nuevamente el ancho Lago Tanganica con sus aguas tan turbulentas como las de un océano cualquiera. Nací a orilla del mismo lago en Kalemie y desde niño había aprendido a nunca temerlo. Con suma cautela relaté a Kabila en privado la presencia del Che en la guerrilla así como de los cubanos bajo su mando. El secreto se mantuvo herméticamente durante meses hasta tanto el propio Che lo comunicó a las autoridades de Tanzania, nuestra retaguardia y país por donde transitó sin desvelar su identidad hasta la llegada al Congo.

El Che que humildemente asumió la tercera posición en la cadena de mando del destacamento (una compañía de poco más de 140 cubanos) fue muy activo desde su llegada a estas tierras africanas.

Sus tareas fueron múltiples: organizar las filas de los combatientes mediante una fusión de las unidades combatientes congolesas y cubanas. Se desempeñaba al mismo tiempo como profesor de francés para los cubanos, atendía a los enfermos nativos y aprendía el suajili, idioma africano más hablado al este y centro del continente africano. Guía y Jefe, tuvo personalmente participación en varios combates.

Durante su estadía en el Congo que culmina hacia finales de noviembre al colapsar la rebelión lumumbista de Laurent-Desiré Kabila, el Che había dejado huellas imborrables en los corazones de los habitantes de las montañas y llanuras por las que condujo a sus hombres en acciones armadas. El cariño, la admiración y el respeto de todos esos poblados perduraron largos años y aún nos llegan ecos sonoros del paso de este gigante siempre al servicio de los humildes.

Cinco cubanos anegaron con su sangre el suelo congolés. Todos ellos con armas frente a un enemigo mejor pertrechado con aviación moderna, marina y fuerzas terrestres apoyadas por batallones de mercenarios blancos, reclutados en Europa, Estados Unidos y Sudáfrica, bajo la férula del régimen del Apartheid.

Al comandante Che Guevara le juramos fidelidad desde el principio y le dimos las gracias por su sacrificio, enseñanzas y el ejemplo que inspiraron a Mzee Laurent-Désiré Kabila a continuar la lucha guerrillera hasta el triunfo, decenios después de que el ilustre hijo de Argentina y Cuba se hubiera marchado de las praderas y montañas de la selva congolesa.

Kabila, cuyo busto se yergue en el parque de los próceres de la independencia del África, que Cuba honra en un sitio céntrico de La Habana, había heredado del Che la intransigencia frente al enemigo, la perseverancia y el amor al pueblo. Fue vilmente asesinado el 17 de enero de 2001, con apenas tres años en la presidencia de la República Democrática del Congo, al culminar con su sacrificio supremo una larga trayectoria de lucha sin tregua contra la dictadura de Joseph Mobutu, al servicio de Estados Unidos, Bélgica y otras naciones de Europa que hasta hoy no cejan en su sed de reconquistar el Africa.

*Godefroid Tchamlesso Diur, combatiente congoleño junto al Che Guevara y Laurent Desiré Kabila, estudió periodismo en Cuba, donde vivió 32 años, 26 de los cuales trabajó en la agencia de noticias Prensa Latina, cumpliendo varias misiones en el exterior. Cuando en 1997 Laurent Desiré Kabila derrotó a Joseph Mobutu, Tchamlesso regresó a su país donde fue Ministro de Defensa y Seguridad y al ser asesinado su ex compañero Kabila, fue embajador en Angola. Hoy radica entre Kinshasa y La Habana.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Pero no te fuiste Che, comandante amigo

Fue en Bolivia donde enfrentaste la muerte, aquellas tierras de altiplano donde se oprimía y explotaba a los Aymara, Chiquitos y Quechuas. Toda la plata del Potosí viajó por mar para adornar las arcas del imperio de turno, el alto Perú, que así se llamaba, era regentado por el virreinato de Río de la Plata luego de que Pizarro impusiera el mando de la corona. Desde hacía más de veinte mil años todo el altiplano conformaba el imperio Inca, sometido y destruido por la invasión española. Todo hombre nacido debía cumplir el mandato real de trabajar desde los doce años hasta el día de su muerte en las minas de Potosí. Dice que con toda la plata robada en Potosí se hubiera podido construir un puente de plata desde Bolivia hasta España, otro igual se hubiera podido construir con los huesos de los incas asesinados.

Fue una de las primeras colonias en rebelarse, luego del triunfo de Sucre en Ayacucho se libró su independencia el 6 de Agosto de 1.825. Bolívar había ido a asistir las primeras rebeliones en contra del imperio español, les dejó su nombre y una Constitución que de nuevo fue pisoteada. La tierra de las minas fue sentenciada a la guerra. Dos años después Sucre su primer presidente fue expulsado del país y comenzó la rapiña, sacaban la plata, el estaño, el agua, la siembra y el corazón de los indígenas.

Luego de tantos años de explotación y de cambios de imperios, un día tus pisadas terminaron su camino de lucha en aquellas hermosas montañas bendecidas por Bolívar como el corazón de la América. Sobre aquella batea de colegio quedaron tus ojos abiertos para mirar el futuro que hoy vivimos. Fueron brotando, germinando alrededor de tu fuego de metralla, las almas de los Aymara, el soplido de las quenas de los quechuas, la sabiduría ancestral que parecía perdida.

Tan radical dominación, tan feroz e inclemente, tal indignidad y desprecio hacia la raza originaria es lo que hoy permite que resurja enorme, gigante en el centro de nuestra América, para acelerar el pulso de todas nuestras venas y pasar al frente como la revolución más avanzada en nuestra América. La Pacha Mama se ha levantado de las ruinas, la dulce voz de los nativos respira milenarias leyendas de amor a la tierra. El pueblo avanza, unión de razas originarias, voz eterna que te contiene Che, en su bandera arco iris tu mirada sale a combatir nuevamente.

No solo que declara como enemigo al capitalismo imperial, no solo que se allanan caminos hacia el socialismo, no, habla la voz de la tierra. Para el capital importa la ganancia y el robo del trabajo, en el socialismo importa el hombre, tesis y antítesis histórica, que trae las gargantas milenarias del pueblo Inca a decirnos que más allá que esto importa la vida. Síntesis que pide a todos los seres del mundo a salvar el planeta, que impone a la más pequeña de las especies con más importancia que nuestra especie, que ondea la fuerza del amor a la vida toda como bandera universal.

Bolivia marcha a la vanguardia. Evo pide al mundo realizar un referéndum sobre los derechos de la tierra. Bolivia asume la lucha climática y se hace su epicentro. Convoca a todos a reunirse en las tierras de la Pacha Mama para auxiliar nuestro planeta. “No cambiemos el clima, cambiemos el sistema” aquellas palabras adolescentes que escribió la juventud ante la farsa de Copenhague serán izadas con la furia de la sobrevivencia.

Cochabamba pide una concertación sobre el cambio climático para desatar la conciencia planetaria. Las memorias indígenas del continente señalan el año 2.012 como el final de una era y el comienzo del tiempo del amor. Como tu nos dijiste Che, que el amor es la fuerza fundamental del revolucionario.

Sigue el monstruo vomitando bombas y muerte, se ensaña contra los pueblos sublevados, siembra bases de guerra y pretende destruirlo todo ante su muerte. Canto a la memoria de la estrella que te colocamos en tu boina negra que anda por las calles para siempre. Temerosos los cobardes huyen al compromiso pero la gran humanidad se levanta enorme para salvar la vida.

Venezuela y su comandante presidente Hugo Chávez, Correa desde el Ecuador libertario, Fidel y Raúl allá en la Cuba socialista, Nicaragua y todos los pueblos de estas tierras, abriremos la puerta que liberará la fuerza universal de la existencia.

¡Hasta siempre, comandante!

¡Venceremos!

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jueves, 18 de febrero de 2010

Allende y Guevara



En el curso de un encuentro con los lectores, alguien del público me pide que compare la figura de Allende con la del Che Guevara y diga cuál de los dos tenía razón.

La pregunta encierra la opinión de que sólo uno de ellos podía tener razón, y el público espera a que yo escoja entre los caminos elegidos por Ernesto Guevara y por Salvador Allende.

En un determinado momento de su vida, Guevara abandona el despacho del ministro y su mesa de trabajo para marcharse a Bolivia, donde organiza un destacamento de guerrilla. Muere siendo el comandante de ese destacamento.
Allende, al contrario, muere defendiendo su mesa de trabajo, su despacho de presidente, del cual sólo lo sacarían –como siempre había dicho– “en un traje de madera”.

Aparentemente, pues, se trata de dos muertes muy diferentes, pero en realidad esa diferencia no estriba más que en el lugar, el tiempo y las circunstancias. Tanto Allende como Guevara sacrifican su vida por el poder del pueblo. El primero defendiéndolo, el segundo luchando por conseguirlo. La mesa de Allende sólo es un símbolo, al igual que lo son las botas de campesino que calza Guevara.

Hasta el último momento los dos están convencidos de haber elegido el más justo y acertado de los caminos. Para Guevara, es el de la acción armada. Y se sabe que ésta no puede saldarse sin víctimas. Para Allende, es el camino de la lucha política. Él quiere evitar víctimas cueste lo que cueste.

Los dos eran médicos. Guevara, cirujano; Allende, internista. ¿Influyó tal cosa en sus actitudes? Al elegir una profesión, la persona se guía por una serie de motivos psicológicos. Indudablemente, pero ¿también fue así en este caso? No lo sé. Los tiros que acaban con la vida de Guevara y de Allende no se disparan desde un escondite. Los dos aceptan su muerte conscientemente, a sabiendas de que llega. Cada uno de ellos puede salvarse, tiene su oportunidad, tiene tiempo. Entre la captura de Guevara herido y su ejecución transcurren veinte horas. El coronel Zenteno le promete que conservará la vida si consiente en comparecer ante un tribunal como acusado. Guevara rechaza la propuesta. Maniatado, permanece sentado en el suelo de tierra de la escuela rural de Higueras y calla, se niega a hablar. Le duele el muslo abierto por el balazo, le duelen los forúnculos, le asfixia el asma. Quizá ni siquiera se da cuenta del momento en que en la ventana aparece un sargento que aprieta el gatillo de su metralleta.

Allende dispone de ocho horas. Por la mañana se entera de que hay un avión esperándolo, que puede ir donde quiera, a condición de que dimita, de que abandone su puesto. Pero no lo hará. Todavía ayer era un señor mayor, de rostro cansado y preocupado, ya grave , ya bonachón, vestido siempre con sofisticada elegancia. Hoy rebosa en nuevas energías, en una fuerza y una vitalidad que asombra a todo el mundo: dispara, dicta órdenes, lidera su última batalla. Pasan las horas. A su alrededor hay muertos y heridos. También él está herido. Pero el pulso sigue firme, la metralleta no falla la diana. El ejército irrumpe en el Palacio. En uno de los salones, en medio del humo, el polvo y el olor a quemado, seguirá disparando hasta el final un hombre bajo, aunque robusto, cumplidos con creces los sesenta, con casco de minero y jersey de cuello alto: el presidente de la república.

En la manera en que mueren Guevara y Allende hay una implacable determinación, una inexorabilidad conscientemente escogida, una tremenda dignidad. En esas últimas horas, todo lo que podría llevar a la salvación queda rechazado: regateos, tejemanejes, compromisos, rendición o huida. El camino, ya despejado y recto, no lleva sino a la muerte.

Tanto una como otra, sus muertes son un lance de honor, un desafío. Un deseo de manifestar públicamente la justicia de sus convicciones y una disposición, más allá de toda vacilación, a pagar por ellas el máximo precio. Me veo obligado a irme, pero no me voy del todo, no por completo, no para siempre. Se tienen que ir: esto lo saben los dos, llevan tiempo preparándose para ello. Guevara se despide de Fidel, de sus padres y de sus hijos en unas cartas escritas meses atrás. Allende empieza su último y trágico día despidiéndose de sus hijas y, en un discurso radiado, del pueblo. A partir de entonces los dos se quedarán a solas con el destino, rodeados por un puñado de hombres que los seguirán hasta el final. Seguir hasta el final: ésta será la idea que los acompañará durante el resto de las horas que les quedan. Hasta el final actúan, no tienen tiempo, están ocupados en sus cometidos.

Los dos caen en plena marcha.
Sus muertes: tan parecidas; sus vidas: tan diferentes.
Dos personalidades antitéticas, dos temperamentos diametralmente opuestos.
Siendo un muchacho, Guevara viaja por el Amazonas en una balsa, quiere atravesar toda América Latina en bicicleta. Va a Bolivia por mor de una revolución, va a Guatemala por mor de una revolución, finalmente llega a México, que, tiempo atrás, también había sido escenario de una revolución. Allí conoce a Fidel Castro y juntos organizan el desembarco guerrillero en Cuba. Al alcanzar la costa caen en una emboscada. Es el 2 de diciembre de 1956. De los ochenta y dos milicianos sólo una docena queda con vida. Ni siquiera todos van armados con un fusil. Guevara está herido. Y aquella docena de hombres empieza la mayor epopeya de la historia reciente de América Latina.
La naturaleza inquieta de Guevara no para de empujarlo hacia delante, pero la suya es una inquietud dirigida, su energía se concentra en la causa revolucionaria.

Toda su vida es una constante búsqueda de un campo de batalla.
Nacido en 1928, muere a los treinta y nueve años. Pertenece a esa generación de jóvenes latinoamericanos que, tras levantarse en armas, en los años cincuenta se alzan con su primera y maravillosa victoria. A partir de ella se creerán que la historia enseguida, y siempre, se pone del lado de las causas más nobles. Muchos han pagado por esa fe con sus propias vidas. Estaban convencidos de que las masas no hacían sino esperar una señal, de que el barril estaba lleno de pólvora y de que bastaba con una sola chispa. Y, según ellos, esa chispa no era otra cosa que un destacamento de guerrilleros entregados a la causa, dispuestos a todo. Poco a poco se les unirían voluntarios y el destacamento se convertiría en un ejército popular que tomaría el poder y haría la revolución.

Guevara crea un destacamento así en Bolivia y empieza a combatir. Espera la llegada de voluntarios, sobre todo campesinos. Pero los campesinos no se le unen. Un campesino apellidado Rojas denuncia, condenándolos a la muerte, a trece hombres del destacamento de Guevara. El oficial del ejército le paga por ello cinco dólares, a los que añade una barra de chocolate. En su Diario, Guevara menciona a cada momento lo difícil que le resulta entenderse con los campesinos. Pero no es de extrañar. Él proviene de una familia burguesa argentina, es blanco y habla en español. En cambio el campesino al que espera es indio, sólo habla quechua y desconfía de los blancos, que lo han explotado durante siglos. Ese campesino de la desértica y olvidada provincia boliviana –que está tan alejada de la civilización moderna como la luna de la Tierra– no quiere luchar contra la corrupta dictadura del presidente Barrientos, porque ha oído decir que hace algún tiempo dicho presidente se presentó en una aldea y regaló a todo el mundo un par de zapatos. Los zapatos son el gran sueño de los campesinos. ¿Qué les pueden ofrecer los guerrilleros?

Portada del libro de Ryszard Kapuscinski (1932-2007)
Además, los guerrilleros han llegado de la ciudad o de otros países. En cambio los soldados que los combaten son chicos de las aldeas vecinas. Indios que hablan quechua. Cierto que los oficiales son hombres blancos y han recibido instrucción en academias norteamericanas. Pero el ranger raso es hijo de campesinos, nacido y criado en sus mismos pagos. En ese territorio desértico, yermo y pedregoso en el que los guerrilleros se pierden a cada momento y nunca están seguros de si van en la buena dirección, los soldados se sienten como el pez en el agua. Conocen cada piedra, cada quebrada. Allí habían jugado de niños, por aquel sendero iban a buscar agua.

Alrededor del destacamento de Guevara se estrecha el cerco de la muerte. Hambrientos y exhaustos, los hombres libran una batalla desigual en la que quedan derrotados. Es soleado y muy caluroso el último día del Che.

La vida de Salvador Allende discurre por otra vía. Aunque también entregada a la causa, es una vida ordenada, regular, sin sacudidas. A sus veintinueve años, Ernesto Guevara lidera el frente guerrillero en Sierra Maestra, tiene el brazo en cabestrillo y ha burlado la muerte en más de una ocasión. A sus veintinueve años, Salvador Allende se convierte en diputado al Parlamento y los amigos le auguran una carrera vertiginosa. Tiene treinta y un años cuando se hace cargo de la cartera de ministro de la Salud en el gobierno del radical Aguirre Cerda. Ingresa en una logia masónica. Funda el partido socialista. En 1945 es senador. Cuatro veces es candidato a la presidencia de la república: en 1953, 1958, 1964 y 1970. En veinte años es el único candidato de la izquierda a este cargo. Toda la vida de Allende transcurre en Santiago, en el Parlamento, o en las provincias chilenas, adonde lo llevan sus largas campañas electorales.

El Parlamento de Chile: un edificio gris y feo, situado en el centro de la ciudad, calle de la Catedral. Aquí tiene Allende su despacho de senador. Estanterías desde el suelo hasta el techo, y en ellas, docenas de volúmenes de leyes y enmiendas a esas leyes, mil veces estu-diadas, corregidas y aumentadas. En este edificio, Allende trabaja y lucha treinta y tres años, primero como diputado, después como senador. El edificio forma su mentalidad legalista, su perfecto dominio del derecho, de la constitución, de la ley. De todos modos, la izquierda chilena siempre ha sido una acérrima defensora de la Constitución y del Parlamento burgueses. Sólo aparentemente es una paradoja.

La Constitución y el Parlamento garantizaban a la izquierda la libertad de actuar dentro de la legalidad, le brindaban la posibilidad de llevar su lucha política abiertamente. En 1969, durante el mandato del presidente Frei, el general Roberto Viaux quiso dar un golpe de Estado y clausurar el Parlamento. Fue precisamente la izquierda la que lo salvó, la que salvó ese mismo Parlamento que durante el mandato presidencial de Allende se convertirá en el principal centro de oposición, provocación y sedición. Pero Allende, que durante toda su vida ha construido la autoridad del Parlamento, una vez jurado el cargo de presidente, no lo disolverá aun a precio de perder el poder y la vida.

A menudo se oye la pregunta de por qué Allende no armó al pueblo y no empezó una guerra civil.

Distribuir armas a gran escala era imposible, porque en Chile el servicio de espionaje interno está en manos del ejército, el cual se habría enterado enseguida de cualquier traslado de partidas de armamento, de la formación de destacamentos populares, de su instrucción, etcétera. Tal cosa sólo habría acelerado el golpe. Además, Allende sabía que se trataba de un ejército moderno, con enorme potencia de fuego y que llamar a luchar contra semejante fuerza a un pueblo mal armado habría supuesto cientos de miles de víctimas, el derramamiento de sangre de la mitad de la nación.

En su rechazo a la guerra civil Allende también se guía por un importante principio moral. Cuando tomaba posesión de su cargo, él, el primer presidente popular de Chile, juró respetar la constitución. Y la constitución obliga al presidente a hacer todo lo posible para evitar el estallido de una guerra civil.
Allende desea preservar la honestidad ética.

De la misma manera se comporta Guevara.
Su destacamento no para de capturar prisioneros, soldados rasos y oficiales, a los que suelta enseguida. Desde el punto de vista militar, comete un grave error: los prisioneros no tardan en informar del lugar en que se encuentra el destacamento, del número de sus miembros y de su armamento. Pero Guevara no fusila a ninguno. “Estáis libres”, les dice; “nosotros, los revolucionarios, somos personas moralmente honestas, no vamos a ensañarnos con un adversario desarmado”.

Este principio de honestidad moral es un rasgo característico de la izquierda latinoamericana. También es causa de sus frecuentes derrotas en la política y en la lucha. Pero hay que intentar entender su situación. Todo joven latinoamericano crece rodeado de un mundo corrupto. Es el mundo de una política hecha por y para el dinero, de la demagogia desenfrenada, del asesinato y el terror policial, de una plutocracia implacable y derrochadora, de una burguesía ávida de todo, de explotadores cínicos, de arribistas vacuos y depravados, de muchachas empujadas a cambiar fácilmente de hombre. El joven revolucionario rechaza ese mundo, desea destruirlo, y antes de que sea capaz de hacerlo, quiere contraponerle un mundo diferente, puro y honrado, quiere contraponerle a sí mismo.

En la rebeldía de la izquierda latinoamericana siempre está presente ese factor de purificación moral, un sentimiento de superioridad ética, una preocupación por mantener esa superioridad frente al adversario. Perderé, me matarán, pero jamás nadie podrá decir de mí que he roto las reglas del juego, que he traicionado, que he fallado, que tenía las manos sucias.

Tanto Guevara como Allende son los mejores exponentes de esta actitud, que es toda una escuela de pensamiento. La pregunta importante es: ¿su trayectoria revela un intento consciente de crear un modelo para generaciones futuras que tal vez vivirán en ese mundo por el que ellos luchan y mueren?
¿Acaso se puede responder a la pregunta de cuál de ellos tenía razón? La tenían los dos. Actuaron en circunstancias diferentes, pero el objetivo de sus actuaciones era el mismo. ¿Cometieron errores? Eran seres humanos, ésta es la respuesta. Los dos han escrito el primer capítulo de la historia revolucionaria de América Latina, de esa historia que apenas está en sus inicios y de la que no sabemos cómo evolucionará.

fuente- kaos en la red

jueves, 8 de octubre de 2009

42 AÑOS DE LEYENDA: RECUERDAN AL CHE EN OAXACA

Oaxaca de Juárez ciudad de la resistencia Oaxaca a 8 de octubre del 2009. Esta tarde se recordó el 42 aniversario del asesinato en combate del comandante Ernesto Guevara de la serna, en un evento político Cultural organizado por el Movimiento Oaxaqueño de Solidaridad con Cuba, Juventudes democráticas de Izquierda y por el Movimiento Juvenil Libertario, dicho evento se realizo en el andador turístico del centro de la ciudad en las afueras del edificio central de la UABJO, así también se conto can la presencia del primer ministro canciller de la embajada de Cuba en México, y con un representante del movimiento Nacional de Solidaridad con Cuba.

El acto cultural empezó con más de una hora de retraso debido a complicaciones técnicas y por las condiciones del tiempo ya que llovió poco antes del comienzo, pero aun así se inicio con bailables típicos del estado a cargo del grupo estudiantil de danza de la normal de Tamazulapan, posteriormente con trova como la del compañero José Luis y el grupo de la otra Guitarra, música revolucionaria como se puede apreciar en el video donde el compañero Miguel Angel militante del MJL canta la Zamba del Che, el acto finalizo con un cortometraje sobre la importancia y vigencia de Ernesto Guevara de la Serna.

Redaccion- Raul Alberto

ERNESTO CHE GUEVARA - Victor Jara


"Que el canto tiene sentido,cuando palpita en las venas del que morirá cantando las verdades verdaderas,no las lisonjas fugaces ni las famas extranjeras sino el canto de una lonja hasta el fondo de la tierra.""Ahí donde llega todo y donde todo comienza,canto que ha sido valiente siempre será canción nueva."
"Manifiesto" (fragmento) - Victor Jara

ZAMBA DEL CHE

Vengo cantando esta zambacon redobles libertarios,mataron al guerrillero Che comandante Guevara.

Selvas, pampas y montañas patria o muerte es su destino.

Que los derechos humanos los violan en tantas partes,en América Latina domingo, lunes y martes.

Nos imponen militares para sojuzgar los pueblos,dictadores, asesinos,gorilas y generales.

Explotan al campesino al minero y al obrero,cuánto dolor su destino,hambre miseria y dolor..Bolívar le dio el camino y Guevara lo siguió:liberar a nuestro pueblo del dominio explotador.

A Cuba le dio la gloriade la nación liberada, Bolivia también le llora su vida sacrificada.

San Ernesto de la Higuera le llaman los campesinos,selvas, pampas y montañas,patria o muerte su destino.

Ex guerrillera boliviana asegura que aún es doloroso recordar muerte del Che

TeleSUR _ Hace: 01 hora
La ex guerrillera boliviana, Loyola Guzmán, fue entrevistada por el equipo de teleSUR desde La Paz. Esta mujer tuvo la suerte de acompañar al guerrillero heroico, Ernesto Che Guevara, en su lucha por la liberación del país altiplánico y manifestó "que es un momento muy doloroso", recordar la pérdida del luchador de origen argentino.Este jueves se cumplen 42 años desde la ejecución del Che Guevara en Bolivia, por parte de militares bolivianos bajo las órdenes de la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA, en inglés) y pese a los años transcurridos, su compañera de lucha manifestó que"es un momento muy doloroso a pesar del tiempo transcurrido porque que se perdió un hombre íntegro, coherente y que es un modelo de revolución".
Guzmán dijo que el líder revolucionario "debe ser conocido, no sólo como un hombre en su aspecto militar, sino un hombre completo, con ideas, con propuestas y con mucha dedicación al estudio, la solidaridad y por la construcción de una verdadera sociedad".Asimismo, la ex combatiente afirmó que la enseñanza más importante que le dejó el Che a Bolivia es la participación en la lucha "si es posible dar la vida, pero ser consecuentes con una idea, un objetivo y una meta".
fuente- tele Sur

lunes, 13 de julio de 2009

HASTA SIEMPRE COMANDANTE

El Che siempre tuvo un pensamiento fuertemente internacionalista. No solo era partidario de que se abrieran nuevas experiencias guerrilleras en otras partes del mundo, sino que pensaba que solo generalizando la lucha armada en América Latina, Asia y África sería posible derrotar al imperialismo. Guevara discrepaba abiertamente con la estrategia de coexistencia pacífica que proponía la Unión Soviética y él mismo se veía combatiendo en otras revoluciones.
Desde el mismo momento en que la Revolución Cubana tomó el poder, el Che comenzó a organizar y promover experiencias guerrilleras en América Latina, destacándose las que se abrieron en
Guatemala, Nicaragua, Perú, Colombia, Venezuela y Argentina. Todas ellas fracasaron, pero en algunos casos sentaron las bases de futuros movimientos guerrilleros, como el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua y los Tupamaros en Uruguay.
Esta posición llevó a un fuerte enfrentamiento del Che Guevara con los partidos comunistas de América Latina, que en general no aprobaban la estrategia de lucha armada generalizada que aquel proponía.
En realidad el Che Guevara deseaba fervientemente iniciar la lucha armada en su país natal. En
1963, luego de un extenso entrenamiento en Cuba, envió a un grupo guerrillero a la Argentina. Estaba dirigido por Jorge Masetti, el periodista peronista que había dirigido la agencia Prensa Latina y que debió renunciar a la misma debido a su enfrentamiento con el partido comunista cubano (PSP). El grupo se instaló en la provincia de Salta, bajo el nombre de Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), con apoyos en Bolivia, Córdoba y Buenos Aires. Masetti llevaba el grado de Comandante Segundo, reservando el grado de Comandante Primero para Guevara. Luego de enviarle una carta al presidente democrático Arturo Illia anunciando su decisión de iniciar la lucha armada, el grupo fue sufriendo diferentes complicaciones que lo llevaron a un colapso completo en 1964. Algunos de sus miembros murieron en combate, como el cubano Hermes Peña,[109] uno de los hombres del círculo íntimo de Guevara; otros fueron detenidos y Masetti desapareció en la selva sin dejar rastros.
En ese contexto, en algún momento entre el 17 de marzo y el 17 de abril de
1964 el Che Guevara se reunió con Juan Domingo Perón en la casa que este último habitaba en su exilio en Madrid. El encuentro ha sido mantenido en el mayor de los secretos y solo ha podido conocerse recientemente. El Che le entregó a Perón fondos para apoyar su retorno a la Argentina, intento que fue impedido por el gobierno brasileño ese mismo año. Perón se habría comprometido a apoyar las iniciativas guerrilleras contra las dictaduras latinoamericanas, cosa que efectivamente hizo hasta 1973.
El fracaso guerrillero en la Argentina lo llevó a evaluar la posibilidad de participar en otros lugares distintos de su país e incluso otros continentes. En ese sentido,
África comenzó a aparecer como una posibilidad adecuada.
El Che Guevara solía decirles a los futuros guerrilleros que se entrenaban en Cuba para abrir nuevos focos revolucionarios una frase que no solo impactaba fuertemente en quienes la recibían, sino que define acabadamente la actitud que había asumido frente a la vida:

"Hagan de cuenta que están muertos y que lo que viven de ahora en más es prestado."