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viernes, 15 de abril de 2011

50 aniversario de Victoria de Playa Girón



Al amanecer del 15 de abril de 1961, aviones de combate con insignias cubanas bombardearon los principales aeropuertos militares de Cuba. Las agencias de prensa estadounidenses difundieron que se había sublevado la fuerza aérea “de Castro”, especie a la que intentaron dar credibilidad con la declaración de un supuesto aviador militar cubano que habría desertado y aterrizado en Miami. Se trataba de un piloto de la flota de la CIA que actuaba contra Cuba desde esa mañana. Adlai Stevenson, representante de EE.UU. en la o­nU, se esforzaba en convencer de lo mismo al Consejo de Seguridad.

El bombardeo se proponía destruir en tierra los siete u ocho viejos y destartalados aviones de las fuerzas revolucionarias, pero fue infructuoso por cuanto el mando cubano había dispuesto previamente la dispersión y enmascaramiento de los aparatos. Los bisoños artilleros antiaéreos respondieron con una lluvia de fuego y derribaron su primera nave enemiga. Uno de ellos, víctima de la metralla yanqui, escribió moribundo con su sangre la palabra Fidel en el muro más cercano.

Era la antesala de la invasión de Playa Girón (Bahía de Cochinos), al sur de la provincia de Matanzas, por una brigada mercenaria que con sumo esmero prepararon durante más de un año la CIA y el Pentágono. En marzo de 1960, el presidente Dwight Eisenhower había firmado una orden ejecutiva sistematizando el programa de terrorismo contra Cuba, que incluía el reclutamiento de cientos de contrarrevolucionarios, la unificación bajo el mando de la CIA de las organizaciones contrarrevolucionarias y la creación de una unidad paramilitar.

Es preciso apuntar que desde el mismo triunfo de la Revolución y hasta muchos años después de Playa Girón, la Isla fue objeto de una feroz campaña de acciones terroristas, que en conjunto cobró la vida de más de tres mil personas. En los dos años anteriores a la invasión, EE.UU. empleó cuantiosos recursos en esos menesteres y uno de sus planes más caros fue crear y abastecer un foco de bandas contrarrevolucionarias en las montañas del centro de Cuba, muy cerca del lugar donde se produjo el desembarco. Pero para el momento de la invasión, ya esa fuerza había sido puesta fuera de combate por los batallones de milicianos obreros, campesinos y estudiantes.

Así como habían respondido los artilleros antiaéreos en los aeropuertos, lo mismo ocurrió con las unidades enviadas rumbo al lugar del desembarco que, pese a la dificultad de una sola carretera para acceder a ese punto, chocaron y comenzaron a hacer retroceder a los invasores ese mismo día, sin olvidar el heroísmo del pequeño destacamento miliciano posicionado en la playa, que logró contener al enemigo y retrasar el desembarco. Para los tanquistas o artilleros de campaña también fue su bautismo de fuego con equipos llegados a Cuba desde la URSS y Checoslovaquia en las semanas anteriores y cuyo uso fue aprendido en tiempo récord. Los pilotos revolucionarios actuaron decisivamente destruyendo buques y aviones e impactando a la infantería enemiga en un vértigo de misiones sucesivas.

Ya Cuba disponía de un numeroso ejército popular miliciano. Salvo por la aviación, fue una cantidad pequeña de ese ejército la que derrotó la invasión en menos de 72 horas, impidiendo así el traslado a Cuba del gobierno títere desde una base militar en Florida, listo para solicitar la intervención de EE.UU. con la complicidad de la OEA. Aquella fuerza, afirmó Fidel, habría podido enfrentar con el mismo resultado siete u ocho invasiones simultáneas.

EE.UU. sufrió su primera derrota militar en América Latina, se acabó la impunidad a que estaba acostumbrado. A partir de entonces, los pueblos de nuestra región fueron un poco más independientes. Washington sembraba a América Latina de dictaduras militares, pero medio siglo después no queda ninguna de ellas ni están dispuestos los latinoamericanos a permitirlas. Basta mirar la resistencia en Honduras.

A Playa Girón se fue a combatir naturalmente por el socialismo. Millones que hasta dos años antes teníamos prejuicios anticomunistas habíamos experimentado tal radicalización de nuestro pensamiento político que escuchamos fervorosos a Fidel el 16 de abril dar vivas a nuestra Revolución socialista en la despedida de los caídos en el bombardeo de la mañana anterior. La conciencia revolucionaria y la unidad del pueblo organizado en torno a sus líderes han sido y son lo que hace invencible a Cuba.

Próximo a la celebración del aniversario 50 de la Primera Derrota del Imperialismo Yanqui en América Latina, en Playa Girón, es oportuno examinar cómo entre los medios empleados por Cuba para movilizar al pueblo contra esa vil agresión ―que fraguaron y organizaron las fuerzas gobernantes de EE.UU.― estuvieron los carteles de la Revolución, que con proclamaciones como “Patria o Muerte” y “Muerte al Invasor”, a modo proyectiles de papel, hicieron heridas profundas en las garras del águila imperial.

Los antecedentes de esa agresión imperialista se sucedieron desde que se produjo el triunfo de la Revolución Cubana el 1ro. de enero de 1959, con lo cual se inició el desmantelamiento de todo el andamiaje de estructura de sometimiento neocolonial que gobernantes de EE.UU. habían impuesto a Cuba durante la etapa de la República entre 1902 y 1958. A lo anterior, le sucedió la inmediata aplicación de la Reforma Agraria, la nacionalización de los monopolios y la promulgación de importantes transformaciones en los servicios médicos ―extendido al alcance de toda la población― y en el campo educacional ocurrió la inmediata creación de diez mil aulas rurales, la conversión de cuarteles en escuelas, la incorporación de todos los niños a clases y el establecimiento de la enseñanza gratuita a todos los niveles.

En su feroz empeño por impedir la consolidación del triunfo revolucionario, la administración de Dwight D. Eisenhower, junto con su vaticinada suspensión de la compra de la cuota de azúcar, permitió el empleo de aviones para el lanzamiento de armas, municiones y otros medios con los que planearon y ejecutaron criminales actividades contrarrevolucionarias. Desde territorio norteamericano, el 21 de octubre de 1959 despegaron: un avión, que durante un cobarde ametrallamiento en La Habana dejó un saldo de dos muertos y 50 heridos, y una avioneta que arrojó propaganda contrarrevolucionaria.

En aquella circunstancia de marcada agresividad imperialista contra la Isla, desde principio de 1960, se inició el empleo gubernamental del cartel como medio de expresión gráfico y de información de las conquistas y acciones en defensa de la Revolución. Para entonces, coincidiendo con una revelación contenida en un memorándum confidencial, fechado el 6 de abril de ese año, (desclasificado en la actualidad) y que planteaba lograr con el bloqueo la generalización del hambre, la desesperación y el desaliento en el pueblo cubano, la Juventud Socialista —organización juvenil del Partido Socialista Popular— que dos días antes organizó su IV Congreso Nacional, enarboló por primera vez en un cartel, la expresión “Patria o Muerte”.

Dicha frase, devenida en principal consigna de la Revolución Cubana, había sido proclamada por Fidel Castro el 4 de marzo de 1960 durante el entierro de las víctimas del acto terrorista fraguado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en el puerto de La Habana contra el buque La Coubre, cargado de armamentos y municiones adquiridos por el gobierno revolucionario en Bélgica para defenderse de las amenazas de invasión de la Administración norteamericana.

Pocos meses después, la frase “Sin cuota pero sin amo”, surgida de la espontaneidad popular plasmada en carteles y coreada por el pueblo en actos y actividades patrióticas, sirvió para manifestar el repudio a la ley firmada por el presidente norteamericano Eisenhower, que en represalia a las primeras medidas revolucionarias y con el objetivo de asfixiar económicamente al país, suspendió a Cuba desde el 2 de julio de 1960 la compra de la cuota azucarera.

Como respuestas a esa criminal decisión tuvo lugar la Primera Declaración de La Habana, documento aprobado el 2 de septiembre de ese año en la Plaza de la Revolución, mediante el voto universal y directo de más de un millón de personas, fue rechazaba la Declaración de Costa Rica, impuesta por EE.UU. durante la Séptima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, bajo el argumento de una hipotética “Amenaza a la paz del hemisferio” y a la “Intervención de una potencia extranjera extra-continental porque el Gobierno Revolucionario Cubano, en el ejercicio de un acto soberano, había admitido la compra de azúcar por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la aceptación de la desinteresada y generosa colaboración de aquel país”.

En ese momento la Comisión de Orientación Revolucionaria (COR) de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) ―a quien le correspondió establecer la política oficial de la propaganda― promovió la realización del cartel de temática política que con exhortaciones y reflexiones ―además de abordar las principales transformaciones originadas por la Revolución en la salud, la educación y la cultura, así como la incorporación de la mujer a la vida social, la emulación, la donación de sangre, el ahorro de petróleo y electricidad, la vacunación contra enfermedades y otros temas de interés nacional― también asumió los configurados con mensajes de la defensa del país contra las agresiones del imperialismo norteamericano.

Tales formulaciones del cartel político cubano se originaron en un contexto de obsesivo interés de las fuerzas más reaccionarias de EE.UU. de impedir la marcha triunfante de la Revolución Cubana. Además de las acciones vandálicas y agresiones militares, así como de la guerra económica declarada a través del bloqueo comercial para propiciar el colapso de la industria nacional, también emplearon la guerra sicológica ―que tempranamente se expresó a través de sus agresiones radiales por las o­ndas de radio Swan y de otras emisoras ubicadas en Miami que lograron su propósito desestabilizador durante la Operación Peter Pan, organizada por la CIA, bajo una supuesta ley que quitaría la Patria Potestad a involucrados en acciones subversivas y que logró la salida de Cuba de 14 mil niños.

Continuamente a través de las diversas acciones imperialistas se pretendió destruir el proceso revolucionario cubano y con el cambio de mandato presidencial en EE.UU., en los primeros días de enero de 1961, se evidenciaba una inminente intervención militar contra Cuba, se produjeron las primeras revelaciones de carteles con la proclamación “Muerte al invasor”, las cuales se originaron conjuntamente con la aparición de un cartel en la primera plana del periódico Revolución; este proclamó desde el 31 de diciembre de 1960 el “Estado de Alerta Combativa para toda la Nación”.

La edición de los primeros carteles con la proclamación “Muerte al invasor”, suscitados por la Dirección de Instrucción del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), se produjo como respuesta a la realización de las maniobras militares que EE.UU. organizó en las proximidades de las costas cubanas con la participación de más de 40 mil hombres y aproximadamente 150 unidades navales de guerra, incluyendo dos submarinos atómicos. Tales maniobras de ensayo de una eminente agresión militar fue denunciada por Cuba ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), en una convocatoria realizada el 4 de enero de 1961.

“Muerte al Invasor” significó la exaltación simbólica contra las pretensiones de quienes tenían el propósito de ocupar el país mediante una intervención militar; contra los causantes de la brutal política de hostilidad y agresiones de todo género, destinadas a destruir la Revolución Cubana; contra los que deseaban reinstalar el derrocado sistema de dominación neocolonial; los ejecutantes de innumerables acciones como el bloqueo económico, los sabotajes, ataques piratas y el apoyo a las bandas y los grupos contrarrevolucionarios que operaban en regiones montañosas del país, y eran responsables de enormes pérdidas materiales y humanas causadas al pueblo cubano.

Surgidos en ese dramático escenario de agresividad imperialista, los primeros carteles políticos creados por el Equipo Técnico de la COR y la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), dependieron de un crudo realismo, con cuerpos monstruosos y cabezas pequeñas, expresiones grotescas y esquemáticas del obrero en su enfrentamiento al imperialismo, conocidas como la “gente del brazo fuerte”. Esos carteles aún cuando en sus diseños carecieron de seducciones perspicaces a través de imágenes de grandes proporciones, significaron la fortaleza ideológica de la Revolución y, con el dibujo de gusanos aplanados o comprimidos, sirvieron para ridiculizar a los enemigos y detractores del nuevo proceso que se gestaba en el país.

Entre los carteles influidos por configuraciones de la “gente del brazo fuerte”, también estuvo el realizado en enero de 1961 durante los días de tensiones de una posible agresión imperialista contra la Isla: “Alto… Mr Kennedy Cuba no está sola”, en el que con una configuración de notable manifestación de realismo, en un primer plano dibujado irrumpía un miliciano portado su arma en posición defensiva y detrás, sobre un fondo rojo, la imagen corpulenta de un soldado soviético con su palma de la mano hacia delante, en gesto de paralización de cualquier acción agresiva y de constancia de que en su defensa el país contaría con la ayuda de la URSS.

Del mismo modo le sucedió al impreso por el MINFAR, portador del mensaje: “¡A la ‘limpia’ del Escambray!”, contra las acciones terroristas de los contrarrevolucionarios alzados en la región montañosa del Escambray, donde el gobierno norteamericano organizó grupos de bandidos armados, integrados por antiguos miembros de la derrotada tiranía y prófugos de la justicia revolucionaria, buscados por sus crímenes.

La preponderancia de la anterior predilección también se reveló en el cartel realizado por Mario Másvidal para la Campaña de alfabetización: “Cada cubano que aprenda a leer y escribir es un nuevo golpe que le propinamos al imperialismo”, donde empleó la ilustración de un alfabetizador que con un lápiz de escribir hiere mortalmente al águila imperial.

Aunque en los primeros meses de 1961 la COR definió los principales objetivos y el alcance de la propaganda revolucionaria sobre el análisis científico, marxista-leninista del desarrollo social en estrecha vinculación y participación de las masas, inició una lucha contra los viejos conceptos al servicio de la burguesía y estableció cuál debía ser la posición con respeto al empleo de la técnica publicitaria ―no compatible con los mensajes revolucionarios. Por algún tiempo, carteles de anuncios comerciales declarados anacrónicos ―junto con los que concurriendo a la técnica publicitaria, que se combinaban con el mensaje revolucionario― permanecieron ocupando espacios.

Para el reordenamiento de la producción gráfica la COR asumió por selección una parte de los profesionales que integraron un llamado Consolidado de la Publicidad, que al disolverse pasaron a integrar un denominado Equipo Técnico por lo que unido a su papel rector también se encargó de la producción de medios de propaganda de contenido político-social. Entres los diseñadores que pasaron al Equipo Técnico estuvieron: Francisco Ruiz, (el Polaco), Fernando Valdés (el Chino), Roberto Quintana, Mario Sandoval y Jesús Forjans Boade.

En ese escenario de reordenamiento y de definición de los nuevos principios de la propaganda revolucionaria se produjo la invasión mercenaria por Playa Girón y nuevamente se enarbolaron carteles con las proclamaciones “Patria o Muerte”, con un brazo empuñando un fusil en representación defensiva y “Muerte al invasor”, con la presencia de la imagen corpulenta de un miliciano apuntando su fusil: ambos mostraron alusiones simbólicas de enfrentamiento a la agresión imperialista.

Durante el preludio de la invasión mercenaria de Playa Girón, se proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana y su victoria se alcanzó cuando ya existía la dirección unida de todas las fuerzas revolucionarias y la ORI constituía una activa agrupación donde se tomaban las principales decisiones políticas. La victoria contra los mercenarios invasores vigorizó en diseñadores gráficos y artistas de la plástica solidificadas inspiraciones creativas antimperialistas y patrióticas que formaron parte de la defensa de la identidad nacional y del enfrentamiento a la agresiva política enfilada contra Cuba.

Confluencias artísticas e ideológicas

Las anteriores premisas motivaron que en carteles culturales del Consejo Nacional de Cultura (CNC) y de otras instituciones como Casa de las Américas y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), portadores de mensajes que también reflejaron las transformaciones que se originaron en el campo cultural, se fusionaron incipientes manifestaciones de elementos ideológicos y artísticos.

Entre las traslucidas en obras pictóricas de artistas de la plástica cubana estuvieron las de Mariano Rodríguez, Servando Cabrera y Umberto Peña, que aportaron obras pictóricas cargadas de una expresiva identidad con la Revolución y que reflejaron la Primera Declaración de La Habana, la expulsión de Cuba de la OEA y la victoria contra la invasión mercenaria por Playa Girón; también los que mostraron a hombres y mujeres del pueblo y a sus héroes. Son obras que por su fervorosa vehemencia y significativas expresiones elocuentes fueron reproducidas en off set, similar al formato de un cartel y colocadas para ornamentar lugares públicos e interiores; además tuvieron una función comunicativa.

No obstante la espontánea integración de consagrados pintores y jóvenes graduados de escuelas de artes plásticas al diseño de carteles, junto con profesionales que se habían librado de la ejecución de acciones publicitarias, posibilitaron que se originara un proceso de confluencia y de conmutación entre elementos expresivos de las descripciones artísticas de la pintura y de las formalidades sintetizadas de la gráfica. Ellos, no obstante la falta de tintas y otros insumos —como consecuencia del bloqueo económico—, lograron establecer la visualización de mensajes de excelentes cualidades artístico-comunicativas.

Uno de esos aportes quedó expresado en 1962 por Rafael Morante Boyerizo en el cartel “Muerte al Invasor” para el documental del mismo nombre por la conmemoración del primer aniversario de la victoria revolucionaria en Playa Girón. Ante la falta de papel y de cartulina, que imposibilitaba su impresión, de mutuo acuerdo con Eladio Rivadulla Martínez adecuó su diseño para que su reproducción en serigrafía se hiciera en hojas de periódicos viejos que obtuvo en los archivos del diario. Como resultado de ese procedimiento se logró que las imágenes reflejadas de los mercenarios, al ser impreso, quedaron simulando muñecos de papel.

Progresivamente en las representaciones pictóricas de carteles políticos contra las agresiones de EE.UU. a Cuba, la silueta del Tío Sam devino en imagen símbolo. Vestuarios y telas de paracaídas teñidas de camuflajes aludieron a las fuerzas mercenarias en evocación a la derrota de la invasión por Playa Girón. Fusiles y armas convencionales empuñadas en posición defensiva por milicianos y soldados representan el resguardo de la patria; gusanos aplastados y comprimidos por puños y otros elementos simbólicos —como se aludió en el emblemático cartel del Equipo Técnico de la COR “9 Aniversario. 26 de Julio”— simbolizaron el debilitamiento de la contrarrevolución interna en un momento en el que se le propinaban significativas derrotas a grupos de bandidos alzados en el Escambray y se trabajaba en la formación del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC).

En el proceso de formulación del cartel de la Revolución Cubana, mostrado inicialmente en dos principales compatibilidades gráficas: político y cultural, progresivamente se fueron asumiendo novedosos elementos gráficos portadores de excelentes valores artísticos.

En los de contenido político-social, como el realizado en 1963 para el 2do. aniversario de la derrota imperialista en Playa Girón, los integrantes del Equipo Técnico de la COR lograron eliminar insuficiencias, igualar creaciones estético-comunicativa al nivel de las culturales y lograr la formación de un cartel de nuevo tipo que como vehículo de comunicación artística de la obra revolucionaria se caracterizara por orientar y movilizar al pueblo para participar en las tareas revolucionarias, exhortara a los cubanos a defender su patria y su Revolución, reforzara la conciencia y las convicciones revolucionarias y contribuyera a la formación de una conciencia colectiva, de espíritu de lucha y de solidaridad internacional.

fuente- kaos en la red

martes, 27 de julio de 2010

El Moncada, motor histórico de la Revolución Cubana


Por Joel Michel Varona (Prensa Latina *)

La Habana, (PL) El Asalto al Cuartel Moncada, ocurrido el 26 de julio de 1953 en Cuba, puso en marcha el motor de la rebeldía nacional, que generó uno de los hechos históricos más importantes en América Latina: La Revolución Cubana.

Considerado un fracaso desde el punto de vista militar, fue sin embargo un pequeño motor que hizo andar uno mayor, demostrando que la vía armada era la única forma de obtener la verdadera independencia.

La gran gesta - que aconteció en la oriental provincia de Santiago de Cuba- no fue un hecho aislado.

Ese mismo día, otro grupo de hombres con una misión de apoyo atacaría el cuartel Carlos Manuel de Céspedes en la localidad de Bayamo, a apenas 140 kilómetros al oeste de la llamada Ciudad Héroe, con la intención de armar al pueblo y promover un clima insurreccional.

De este modo comenzaba una nueva etapa de rebeldía en la nación antillana contra un régimen dictatorial sustentado por el gobierno de Estados Unidos.

Muchos historiadores consideraron la acción una locura desde el punto de vista militar, porque en Santiago de Cuba estaba basado el segundo regimiento militar más importante del país después del Campamento de Columbia, sede del Estado Mayor, ubicado en esta capital.

Para 1953, el dictador Fulgencio Batista, que había tomado el poder un aó antes mediante un golpe de estado inconstitucional, contaba en los cuerpos del Ejercito y Marina con dos mil 100 oficiales y 21 mil 100 sargentos y soldados, en total 23 mil 200 hombres, sin tener en cuenta unos 25 mil hombres más de la policía.

La correlación de fuerzas entre los asaltantes y las guarniciones del Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, era de uno contra 15 en hombres.

Los protagonistas eran jóvenes revolucionarios, en su mayoría de extracción humilde, obreros y empleados, caracterizados por el altruismo y el desinterés personal, que utilizaron diferentes vías para a recaudar fondos con los cuales adquirir las armas.

Previo al ataque al Moncada, en el mes de febrero, comenzaron los entrenamientos de tiro de las primeras células clandestinas organizadas en diferentes fincas de la provincia de La Habana y el Club de Cazadores del Cerro, además de comenzarse a gestionar uniformes del Ejército.

En junio fue arrendada la granjita Siboney, en las afueras de Santiago de Cuba, un viejo hospedero en Bayamo y dos casas en Santiago de Cuba, lugares que servirían de refugio de los asaltantes que para ese entonces tenían en su poder escopetas calibres 12 y 16, fusiles 22, pistolas, una carabina, una subametralladora y 10 mil proyectiles.

De los 153 combatientes elegidos, 107 fueron los protagonistas del asalto al Moncada y 15 participaron en la acción del Carlos Manuel de Céspedes.

La noche antes del ataque Fidel Castro distribuyó a los hombres en tres grupos.

Él iría al frente del primero, Raúl Castro del segundo, designado para tomar el Palacio de Justicia, y Abel Santamaría, el tercero, con 21 hombres y dos mujeres, que ocuparía el Hospital Saturnino Lora.

En la madrugada del 26 de julio -en pleno apogeo de los afamados carnavales santiagueros- los 153 asaltantes se dividieron en varios grupos tal como estaba planeado.

El mayor -de 107 integrantes vestidos con uniformes del Ejército - se dirigió al Moncada en varios autos, y contaban con el apoyo desde los edificios colindantes al cuartel, mientras los otros cumplían sus misiones en el Palacio de Justicia y el Hospital "Saturnino Lora".

Estas últimas agrupaciones tomaron sus objetivos desarmando a las escoltas y desde esas posiciones esperan al grupo principal liderado por Fidel Castro, que entraría por la Posta Número 1 del cuartel, y ya dentro de su perímetro, ocuparía sus edificios principales por sorpresa, y al ser cumplida esa misión se procedería a distribuir las armas entre la población.

Teniendo en cuenta la festividad el perímetro del Moncada fue reforzado con patrullas y el factor sorpresa falló cuando una de ellas consideró sospechoso el movimiento de autos, por lo que les dio el alto, exigiendo los documentos.

Esos militares fueron neutralizados al momento, pero el ruido del choque armado alertó a los guardias de la Posta Número 1 y comenzó el combate.

La guarnición se levantó en alarma de combate y enfrentó el ataque, pese a lo cual los asaltantes logran entrar y tomar algunos lugares del cuartel.

Pero las fuerzas eran demasiado desiguales, pues mientras los jóvenes portaban escopetas de reducido calibre, más de mil militares profesionales parapetados en las murallas de esa fortaleza disparaban con armamento de combate (M1, Garands y Springfields, así como ametralladoras Browning Cal.50).

Tras un duro enfrentamiento, los asaltantes ven que el plan falló, y se da la orden de retirada.

Según primeros partes castrenses, los militares notificaron en sus filas medio centenar de bajas entre muertos y heridos, y entre los asaltantes reportaron ocho muertos y varios heridos.

Horas después, el Ejército se sintió humillado y emprendió una verdadera cacería humana en Santiago de Cuba y en la ciudad de Bayamo y fueron capturados más de 50 asaltantes quienes debieron soportar crueles torturas hasta la muerte.

Luego sus cadáveres fueron colocados con fusiles al lado para que los medios dijeran que perdieron la vida en la acción, intentando con ello que el prestigio del Ejército de Bastita no cayera por completo al suelo. Detalles inesperados quebraron el plan táctico y abortaron la victoria, y aunque el asalto fue considerado un fracaso en el plano militar constituyo un éxito moral, al tiempo que marcó el camino que llevaría al Triunfo de la Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro.

(*) El autor es periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

fuente- prensa latina.cu

Multitudinaria marcha en México pro Revolución Cubana

Escrito por María Julia Mayoral
martes, 27 de julio de 2010

Imagen activa
26 de julio de 2010, 20:33México, 26 jul (PL) Una multitudinaria marcha de solidaridad con Cuba tuvo lugar hoy en la capital mexicana, para exigir respeto a los derechos de esa nación antillana, víctima de agresiones imperialistas y de la derecha internacional.

Sobre las 17:00, hora local, cientos de personas estaban reunidas en el monumento dedicado al prócer mexicano Benito Juárez, en el centro de la ciudad, para iniciar la caminata rumbo a la embajada de Estados Unidos.

En breve tiempo la cifra de manifestantes se multiplicó para conformar grupos compactos que avanzaron por el paseo de La Reforma, una de las avenidas más importantes de esta capital.

A la cabeza del desfile colocaron una gran bandera cubana junto a disímiles pancartas con frases de respaldo a ese país, víctima del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos.

Junto a veteranos luchadores estuvieron numerosos jóvenes, buena parte de ellos alumnos de las enseñanzas media y universitaria; hubo bloques casi enteros conformados por compañeros de escuela.

Fernando Estañol y Abraham Navarro, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijeron a Prensa Latina que asistían por convicción política y sentimiento de solidaridad con un pueblo digno e independiente.

Navarro, quien cursa la especialidad de ingeniería civil, nunca ha estado en Cuba, pero asegura estar al tanto de las penurias económicas de muchos jóvenes en la Isla por culpa del bloqueo.

En opinión de Estañol, de 20 años de edad, la marcha de hoy es al mismo tiempo una oportunidad para señalar la importancia de unirse en la lucha cuando está en juego el bienestar del pueblo.

Frente a la sede diplomática estadounidense realizaron un mitin de protesta a la política imperialista, que sirvió también para expresar solidaridad por la revolución bolivariana en Venezuela.

Más de 235 organizaciones sociales y políticas llamaron a esta movilización para festejar también el aniversario 57 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, ocurridos el 26 de julio de 1953, como parte de la lucha insurreccional que permitió el triunfo de la revolución cubana en enero de 1959.

mgt/mjm
Modificado el ( martes, 27 de julio de 2010 )

fuente- prensa latina.cu

lunes, 26 de julio de 2010

Cuba y el 26 de Julio: Miles de personas celebran el Día de la Rebeldía Nacional

(Telesur) El vicepresidente de Cuba, Ramón Machado Ventura, expresó este lunes, en uno de los discursos centrales del Día de la rebeldía Nacional, la solidaridad del pueblo cubano con el Gobierno de Venezuela en relación a los conflictos con Colombia.

Hizo énfasis en la "inquebrantable solidaridad con Venezuela y la condena al despliegue de las bases norteamericanas en Colombia. Ante las amenazas y provocaciones Venezuela tiene el derecho a defenderse y contará siempre con todo el respaldo del pueblo cubano", insistió Machado Ventura.

Saludó a la delegación de ministros venezolanos que se encuentran en la Isla con motivo a la Cumbre Cuba-Venezuela, para reforzar alianzas bilaterales.

Este domingo, el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien sería el orador de orden de la conmemoración al asalto a los cuarteles Moncada y Manuel de Céspedes, suspendió su visita a la mayor de las Antillas, "ante la posibilidad de una agresión armada desde Colombia", indicó.

El vicepresidente cubano recordó, durante su discurso, que el comandante en jefe, Fidel Castro, rindió tributo este sábado a los mártires del 26 de Julio en el Mausoleo que los honra, en el municipio de Artemisa, en donde el ex presidente reiteró en su mensaje que su pensamiento revolucionario "de que patria es humanidad" partió de las ideas de José Martí, héroe nacional.

Asimismo, indicó que la lucha del pueblo cubano es una prueba de lo que puede hacer un pequeño país, ante el bloqueo del imperio.

Insistió en que el líder de la Revolución cubana, quien ha aparecido recientemente en varias oportunidades, "está presente y combatiendo en este día que tanto significa para él y para todos nosotros".

Machado ventura, mencionó también la admiración que Fidel Castro tiene por El Libertador, Simón Bolívar.

Citó al ex presidente cubano, quien dijo " si aquel día (26 de julio de 1953) éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir". En este sentido resaltó la importancia de este día, que dio inicio a la última etapa de las luchas libertarias cubanas, que finalizó con el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

El 26 de julio 1953 un grupo de jóvenes liderado por el ex presidente cubano, Fidel Castro, atacó el Cuartel Moncada, la segunda fortaleza en importancia del país.

Los objetivos eran claros: revertir la situación cubana, es decir, devolver la aplastada Constitución de la República, derrocando al dictador Fulgencio Batista, que apenas un año antes (el 10 de marzo de 1952) había dado un golpe de Estado militar y desplazó del poder al presidente Carlos Prío Socarrás, electo democráticamente.


(Granma) Venezuela contará siempre con el firme respaldo de todo el pueblo cubano expresó José Ramón Machado Ventura, primer vicepresidente de los Consejos de Estados y de Ministros, en el acto por el Día de la Rebeldía Nacional, celebrado en Santa Clara y que estuvo presidido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros

José Ramón Machado Ventura, primer vicepresidente de los Consejos de Estados y de Ministros, reiteró este 26 de Julio en Villa Clara que, ante los mártires de aquella heroica gesta, Cuba ratifica su compromiso de ser fieles a los ideales por los que cayeron combatiendo.

En el acto por el aniversario 57 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, presidido en Santa Clara por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Machado destacó que este año, como informó la dirección del Partido Comunista de Cuba, se decidió dedicar el 26 de Julio a Simón Bolívar, en el aniversario 227 de su natalicio y al bicentenario del inicio de las luchas independentistas de Nuestra América.

El también miembro del Buró Político patentizó la solidaridad de Cuba con Venezuela y expresó que esa hermana nación "tiene todo el derecho a defenderse y contará siempre con el firme respaldo de todo el pueblo cubano.

Dijo, además, que el presidente venezolano Hugo Chávez debía hablar en el acto por el Día de la Rebeldía Nacional, pero tuvo que decidir quedarse en su Patria, porque en este momento comanda a su heroico pueblo que se apresta a responder las amenazas del imperio contra la seguridad nacional y soberanía de Venezuela y contra su propia vida.

Dos vicepresidentes, Rafael Ramírez y Alí Rodríguez, seis ministros y otros compañeros, que participan en la Cumbre Cuba-Venezuela, estuvieron presente en el acto por la significativa efeméride cubana, en representación del pueblo venezolano.

Machado destacó que esa Cumbre permitirá avanzar hacia el nivel más alto de los vínculos entre ambas naciones, así como chequear proyectos e iniciar otros en beneficio del bienestar de ambos pueblos.

Como símbolo de la estrecha relación entre ambos pueblos, Machado evocó un pasaje de nuestra historia patria, que tuvo como protagonista a José Martí y recordó cuando el Héroe Nacional llegó a Caracas y sin quitarse el polvo camino rindió tributo a la estatua ecuestre del Libertador.

Rememoró la pasión de Martí por Bolívar al citarlo refiriéndose al Libertador "porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: ¡porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!".

Refiriéndose a nuestro país, precisó que nuestra lucha es prueba de lo que puede lograr un país frente al Imperio.

El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, destacó la recuperación del líder de la Revolución Cubana, que es motivo de de alegría para hombres y mujeres progresistas más allá de nuestras fronteras, y dijo que Fidel está presente y combatiendo en este día que tanto significa para él y para nosotros.

Recordó la profunda admiración del Comandante en Jefe Fidel Castro por la obra libertadora de Simón Bolivar y cómo ha leído toda su obra, lo cual se refleja en el libro Toda la Gloria del Mundo cabe en un grano de maíz.

Aquellas ideas recogidas en ese texto, puntualizó Machado, corresponden a 1992, justo el año en que Chávez encabezó al pueblo venezolano en el levantamiento del 4 febrero para dar continuidad a los sueños del Libertador. Aquella que acción, "como el Moncada abrió el camino a la Revolución Cubana, fue precursora de la pujante y irreversible Revolución Bolivariana", expresó.

El Che —enfatizó— estaría orgulloso de este acto de reafirmación patriótica y latinoamericanista de cuya causa fue un paladín.

El dirigente cubano felicitó a las provincias ganadoras, que obtuvieron condición de destacadas: Ciego de Ávila, Ciudad de La Habana y Granma, y Villa Clara, que mereció ser la sede conmemorativa.

De Villa Clara dijo que ha mantenido estabilidad durante los últimos 12 años, con avances en la industria, la producción agropecuaria y el polo turístico, unido a logros en la esfera social: educación, cultura y salud.

A continuación señaló que posteriormente a los daños causados por los huracanes que nos azotaron hace cerca de dos años, el pueblo continuó una intensa labor en medio de un entorno adverso, resultado de la crisis global —en la que no tenemos responsabilidad en su aparición, pero que sufrimos sus consecuencias—, además del anacrónico bloqueo y los efectos cada vez más visibles del cambio climático.

Machado citó las palabras del compañero Raúl, expresadas en el pasado no9veno Congreso de la UJC, cuando dijo: "la batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social».

En ese sentido, precisó, la producción de alimentos es un frente esencial de la batalla económica, al que debemos continuar dándole la máxima prioridad.

También destacó la importancia del ahorro, reducción de gastos y máxima eficiencia en el uso de fuerzas y recursos.

"Continuaremos los estudios, análisis, así como la toma de decisiones que conduzcan a superar deficiencias y perfeccionar la sociedad; pero estas no serán populistas, demagógicas, sino con sentido de responsabilidad, paso a paso, sin improvisaciones ni precipitaciones para no errar, y dejar atrás errores y medidas no se avienen a las condiciones actuales", expresó Machado, y agregó "no tememos a las dificultades y retos".

Evocó las palabras de Fidel en el discurso por el vigésimo aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, cuando afirmó: "Pero si aquel día éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir".

Los mártires de aquella gesta no cayeron vano, expresó José Ramón Machado Ventura, y su sacrificio hizo posible el triunfo del Primero de Enero de 1959. Con ellos exclamó toda Santa Clarea este 26 de Julio, la máxima guevariana de Hasta la Victoria Siempre.

fuente- kaos en la red

miércoles, 21 de julio de 2010

Un julio cubano y revolucionario



Con la Revolución socialista cubana Leíamos la semana pasada el artículo La revolución cubana en su laberinto de los autores José Miguel Arrugaeta y Joseba Macías. Dicho escrito fue reproducido en Gara, Rebelión y Kaosenlared. Al margen de la controversia que pudiera suscitarse entorno al papel de los medios llamados alternativos en el estado español, quisiéramos plantear algunas consideraciones a las conjeturas e invectivas en este texto lanzadas contra el proceso revolucionario cubano actual.

Recibimos ciertamente con tristeza tales descalificaciones más si cabe provinientes de la Euskal Herria que lucha en estos momentos desde el hecho estrictamente político por su autodeterminación nacional y social inscrito en un proceso de búsqueda de la paz y de normalización por parte de la izquierda vasca. Tales conjeturas de pies en las nubes y de facilonas críticas, no sienten la realidad de Cuba dentro de las venas. Aparecen como una camuflada exposición de teorías pro-imperialistas sobre el comportamiento y devenir de la sociedad cubana.

Este tipo de artículos son los llamados caza-bobos, donde se increpa de manera “inocente” para ver qué otra verdad sacamos de todo esto: el chismorreo periodístico que no descansa sino que hace sensacionalismo con injerencia en ciertos asuntos que no les atañe o que son motivo de especulación fútil. Supeditados a la agenda del imperio, consciente o inconscientemente. Siempre instalados en una tercera vía que no conduce a nada más que al redil sistémico.

Los firmantes olvidan que las diferencias abismales que separaban a la Iglesia católica cubana dentro del sistema social de Cuba han ido desapareciendo en alto grado para integrarse al proceso y formar parte del nuevo movimiento teológico del ecumenismo, para ser un actor social más ajustado a la soberana actuación de la Isla dentro del contexto interno y externo. La propia actitud del imperialismo y sus lacayos son los que han creado el abismo entre ellos mismos y las denominaciones religiosas en Cuba y un acercamiento de estas últimas con el proceso socialista.

Cuba, desde 1959, ha actuado consecuentemente en el momento histórico en que vive, teniendo en cuenta lo más conveniente para el desarrollo del país, sin que sus decisiones sean empujadas por forzados condicionamientos que conlleven a traicioneras concesiones de principios. Cuba, ha estado sujeta desde 1959, a constantes campañas mediáticas de difamación y desinformación que manipulan la opinión pública internacional. Últimamente apareció la Isla en los medios de prensa capitalistas, resonando con fuerza el desafortunado fallecimiento de Orlando Zapata y el desmejoramiento de Fariñas por adherirse ambos a una huelga de hambre, bien sabido por todos, empujada por esos finísimos hilos que nacen en la SINA y que se vuelven tentáculos en la oportunista disidencia interna.

Inventarse motivos no faltarán; ayer era la comparsa de las Damas de Blanco por los encarcelados, hoy es la huelga de hambre de un hombre usado con vileza y por mezquinos intereses y mañana será porque aún el idioma nacional es el castellano y no el inglés. Siempre que haya Revolución, no faltará una campaña de injurias. Las hienas no paran hasta devorarlo todo. Arrugaeta y Macías, también olvidan que la Revolución cubana tiene sus propios canales de intercambio con los diferentes niveles de gobernación y el pueblo, los cuales no tienen nada que ver con la visión europeísta o norteamericana que dejan fuera en todos los casos al principal actor, la sociedad.

Las contradicciones existentes en la población cubana no sólo se crean por el tema económico de la Isla, sino también por cuestiones culturales, sociales y políticas que están perennes en la praxis diaria de cada cubano al enfrentarse a las dificultades que le crea el criminal bloqueo establecido por Estados Unidos y que dura más de 50 años. Pero también se generan por las dificultades creadas por otros gobiernos que con comportamiento indigno, se pliegan a los mandatos del poderoso imperio. Dentro de los mismos ha estado el gobierno de España.

Los autores han querido pintar, de una manera "disimulada", un desánimo generalizado que no existe ni cristalizará con tal fatalismo en la población de la Isla. Además, que la población cubana sea capaz de exponer sus inquietudes e infortunios en asambleas abiertas con el objetivo de buscar soluciones factibles, es muestra diáfana de la libertad de diálogo y participación que goza el pueblo cubano dentro de su proceso socialista. ¿Hay otro pueblo en algún otro país que tenga esa libertad de decisión sobre su destino?

Cuba es ejemplo de movilización humana tanto dentro como fuera de sus fronteras. Si el proceso social cubano estuviera en detrimento, cómo se puede explicar que millones de cubanos desfilen unidos cada Primero de Mayo como muestra de afirmación de identidad con la Revolución, que se aglomeren en las tribunas antiimperialistas para cantarle a la solidaridad, que se manifiesten contra el imperio y sus absurdas leyes de bloqueo, que le respondan enérgicamente a los parásitos de la disidencia vendida al enemigo, que asistan como una gran familia a las diferentes etapas de sus elecciones con más de un 94% como promedio desde 1976 (cuando se aprobó la nueva Constitución), que participen en trabajos voluntarios en la cuadra, centros de estudio y trabajo, que en sus organizaciones sociales se discutan las problemáticas del entorno y donde incluso directivos de empresas y gobierno rindan cuentas en el barrio o que entre otras vivencias más, se celebren las multitudinarias celebraciones por el 26 de julio revolucionario como la que se avecina. Entonces, ¿dónde está la tal crisis social?

Las aspiraciones del pueblo y gobierno cubanos son, por supuesto, de alcanzar un camino que mejore sus condiciones actuales como lo impone el natural desarrollo de cualquier sociedad. Ese camino será manteniendo la dignidad, soberanía e independencia alcanzada con el proceso revolucionario.

Y por último y no menos importante, no creemos que el ministro Moratinos buscara un acto protagonista para España dentro de la Unión Europea, sino el intentar limpiar con cierta dignidad la mancha dejada por Aznar, artífice del imperialismo yanqui frente a la Unión Europea para el establecimiento de tan infame sanción denominada “Posición Común”.

Es lamentable que se expongan artículos con tales descalificaciones, los cuales sólo aciertan a definir a parte de la izquierda con una bizca visión o con inclinaciones, voluntarias o no, hirientes por desacertadas. Dentro del artículo de estos ilustres periodistas sólo cabe una media aceptación: “En realidad, más allá de especulaciones y conjeturas, los objetivos y razones de la decisión tomada por el Gobierno revolucionario se irán desvelando…” agregaríamos: “en consecuencia con la estrategia establecida por la dirección del país, como en el resto de las ocasiones.” Podrían exponer los autores alguna decisión anterior, en términos estratégicos, desacertada del Gobierno revolucionario cubano?

Ciertamente, es bien triste observar que cierta izquierda europea derrotada e incapaz de plantear alternativas creíbles de transformación social al capitalismo, emponzoña aún más su papel, con juicios descalificatorios hacia una Revolución socialista de más de medio siglo de vida.

Viva el 26 de julio, viva la Revolución cubana !

Brigada Vallesana Simón Bolívar y compañeros y compañeras cubanas
Vallès Occidental

viernes, 16 de abril de 2010

PLAYA GIRON - SILVIO RODRIGUEZ

Carácter socialista de la Revolución y victoria en Playa Girón


a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres.

-Fidel-

En abril de 1961, Cuba vivió dos acontecimientos muy relevantes para su Historia, y también para todos los pueblos de Nuestra América. Uno de ellos fue la proclamación –el día 16- del carácter socialista de la Revolución, y el otro, tres días después, lo que se entiende como la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina.

Eso es lo que normalmente se dice, pero en realidad los yanquis encajaron su primera derrota con el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959. Hasta entonces y durante casi sesenta años, Cuba había sido una neocolonia norteamericana; Fulgencio Batista, apoyado por la CIA, un presidente títere al servicio del imperio; y el ejército del tirano no era otra cosa que una especie de “filial” del ejército imperialista destinado a proteger los grandes privilegios de los capitalistas yanquis en la Isla, nunca los del pueblo... Y, en la fecha indicada, todos esos elementos fueron implacablemente vencidos por un ejército popular que nació del pueblo y se desarrolló con el pueblo: el Ejército Rebelde.

Al principio el gobierno estadounidense mostró menosprecio a la Revolución. Fue incapaz de entender que, frente a sus propias narices, una revolución social podía salir hacia adelante. Pensaron que, llegado el momento oportuno, ésta sería fácil de ser destruida. Tenían en mente, quizá, a la Guatemala de Jacobo Arbenz, que fue derrocado en 1954 tras anunciar una Reforma Agraria que favorecía al campesinado guatemalteco y perjudicaba seriamente a los perversos intereses de la United Fruit Company norteamericana. Pero se equivocaron, la Revolución Cubana continuó caminando sin desviar su rumbo. Y este insólito hecho cambió el sentimiento de los gobernantes norteamericanos para con la Revolución: del simple menosprecio pasaron a experimentar un sentimiento de odio. Entonces los imperialista yanquis comenzaron a utilizar todo tipo de “herramientas” para tratar de acabar con la humillación que la permanencia revolucionaria les infligía, así como con el ejemplo emancipador que, por añadidura, ésta “exportaba” a todos los pueblos de América. Recurrieron a la guerra económica, al sabotaje y a la subversión... e incluso a la invasión mercenaria, materializada en Playa Larga y Playa Girón.

Así, el 17 de marzo de 1960, el por aquel entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, aprobó un plan militar elaborado por la CIA, cuyo presupuesto inicial era de 4.400.000 dólares. La finalidad del mismo no era otra que la de invadir Cuba, derrocar al gobierno revolucionario y retomar el control de la Isla.

Los mercenarios reclutados para la invasión fueron adiestrados en la isla de Useppa, muy próxima a Naples, Florida. De ahí fueron trasladados a Fort Gulick, zona del Canal de Panamá, y después a la Base Trax de Guatemala. De esta Base se les trasladó por aire a Puerto Cabezas, Nicaragua –unas 250 millas más cerca de Cuba que la última instalación-, no sin antes destruir todos los archivos de la Brigada y demoler el campo de adiestramiento y las barracas utilizadas.

El general y presidente de Nicaragua, Luis Somoza, se encargó de despedir a la expedición mercenaria. “Tráiganme un par de pelos de la barba de Castro”, dijo, cuando ésta subió a bordo de los barcos próximos a zarpar rumbo a Cuba.

Reemplazado Eisenhower en la presidencia del gobierno por John F. Kennedy, fue éste quien asumió la responsabilidad de la invasión, escogiendo la fecha del inicio para el 17 de abril de 1961, tras haberla pospuesto en varias ocasiones.

El 15 de abril, como preámbulo, ocho aviones repartidos en tres escuadrillas partieron de Puerto Cabezas, Nicaragua, para bombardear el aeropuerto de Ciudad Libertad, la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba. Los ataques de los aviones estadounidenses, que estaban camuflados con el emblema de la Fuerza Aérea Cubana, fueron respondidos por jóvenes artilleros, muriendo doce de ellos como resultado de la heroica defensa. Fue durante el discurso-homenaje a estos jóvenes –un día después de los citados bombardeos- cuando Fidel, ante decenas de miles de milicianos armados, proclamó el carácter socialista de la Revolución: “Eso es lo que no pueden perdonarnos: que estemos ahí en sus narices. ¡Que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de los Estados Unidos!”

La noche de ese mismo día –el 16 de abril- “la armada de la invasión se concentró al sur de Cuba. Dos embarcaciones propiedad de la Marina de Guerra de Estados Unidos, el Bárbara J y Blagar, muy bien artillados, brindarían apoyo al desembarco.

Cerca de los navíos permanecía fondeada una agrupación de choque de la flota del Atlántico: el potahelicópteros Boxer, los portaaviones Essex y en las cercanías el Sangri La; los destructores Murray, Conway, Coney, Eaton y el Wailer. Dos submarinos navegaban frente a las costas cubanas.

La brigada comprendía 1.511 hombres, todos ubicados en los barcos, con la excepción de un batallón de infantería aerotransportadora de 177 personas” –el entrecomillado es de Luis Báez.

La invasión se produjo en la madrugada del lunes 17 de abril. El gobierno norteamericano tenía previsto anunciar un gobierno provisional, al cual pensaban presentar después de que los invasores hubiesen permanecido 72 horas en suelo cubano. La solicitud del reconocimiento de la Organización de Estados Americanos –OEA- y la ayuda militar del exterior también entraban dentro de sus planes.

Pero los invasores no llegaron a las 72 horas previstas, como tampoco lograron el levantamiento interno pronosticado por los analistas de la CIA, ya que sucedió justo lo contrario: el incondicional apoyo del pueblo a su Revolución. Siendo la respuesta del Ejército Rebelde y las Milicias rápida y contundente, a las 5:30 p.m. del miércoles 19 las fuerzas invasoras ya habían sido derrotadas.

Fidel dirigió las operaciones de defensa desde el mismo escenario de los combates -llegó a hundir un barco, el “Houston”, a cañonazos- y, como no se sabía los derroteros que iba a tomar la contienda, el Comandante en Jefe situó al frente de las provincias orientales, centrales y Pinar del Río a los comandantes Raúl Castro, Juan Almeida y Ernesto Che Guevara respectivamente. A resultas de la heroica defensa, 176 revolucionarios perdieron la vida y más de 300 resultaron heridos.

1.200 invasores fueron capturados. Tratados con total corrección, buena parte de ellos fueron liberados tiempo después a cambio de alimentos y medicinas. A este respecto, la revista mexicana “Siempre” publicó: “El fusilamiento en masa, de todos los que fueron hallados con las armas en las manos, hubiera sido legal y nacionalmente irreprochable. Francia, Inglaterra, Estados Unidos... no hubiesen procedido de otra forma. El gobierno de Cuba, con el sentido de la humanidad que ningún régimen político debería tener miedo en prodigar, perdonó la vida a los traidores”.

Sólo habían pasado quince meses y medio desde el triunfo revolucionario, y ya el proceso cubano había experimentado un salto cualitativo de gran importancia. En la Sierra Maestra el Ejército Rebelde luchó por el Programa del Moncada, que no era un programa socialista, aunque recogía las ideas básicas para ulteriores avances en esa dirección; pero en Girón el pueblo ya luchó y derramó sangre por el socialismo.

Hoy, 49 años después de los hechos aquí narrados, Cuba sigue siendo socialista. El único país de América que no tiene relaciones con Cuba es Estados Unidos, de modo que el cruel e histórico “aislador” se ha quedado aislado. En cuanto al actual panorama de América Latina, podemos decir que es ciertamente esperanzador: mucho más progresista, mucho más unificado, y, en no pocos de sus países, se avanza de manera inexpugnable hacia el socialismo.

Blog del autor: http://baragua.wordpress.com

fuente- rebelio,org

sábado, 13 de marzo de 2010

La juventud en defensa de la Revolución




Al retirarse de Radiocentro, José Antonio y sus compañeros balearon la cabina central de controles.

El asalto al antiguo Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj catalizaron la conciencia política y el activismo de la juventud cubana en el proceso revolucionario.

"Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque, tenga o no, nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo" dijo José Antonio Echeverríaal salir de la cabina de Radio Reloj.

A las 3 y 21 de la tarde del 13 de marzo de 1957 llegó José Antonio a la cabina de Radio Reloj y entregó a los locutores varios despachos, donde se informaba del ataque al Palacio Presidencial y de un supuesto parte emitido por oficiales y clases que habrían tomado el mando del Ejército, luego de destituir a altos jefes y oficiales del tirano Batista. Al final de este boletín, uno de los locutores anunció que el líder de la FEU daría a conocer una alocución al pueblo de Cuba.

Inmediatamente, José Antonio inició una apasionada arenga que aún hoy emociona a los cubanos, donde anunció la caída del tirano. La alocución quedó cortada cuando el líder estudiantil repetía sus palabras, en el momento en que un empleado encargado de las transmisiones, en otro lugar, sacó del aire la emisora.

A la misma hora, dos autos y un camión con el rótulo Fast Delivery (entrega rápida) se detuvieron frente a una de las postas de Palacio y a fuego limpio no sólo lograron irrumpir en el interior del recinto sino mantener en jaque a la guarnición militar.

La toma del Palacio Presidencial estaba a cargo de un comando de 50 hombres, al frente de los cuales se encontraban Carlos Gutiérrez Menoyo y Faure Chaumont. Este grupo no logra su propósito por la evasión despavorida del tirano Fulgencio Batista, quien huyó hacia la azotea de Palacio y pudo escapar del brazo justiciero del pueblo.

El líder de las acciones fue José Antonio Echeverría, quien se desempeñaba como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y del Directorio Revolucionario. Alumno de la Facultad de Arquitectura, José Antonio era un hombre que valía mucho. Cuando se organizaba alguna manifestacón, él estaba siempre en primera fila en la escalinata universitaria; en más de una ocasión cayó herido por los golpes y las represiones del régimen batistiano.

Por otro lado, el líder de la Revolución, Fidel Castro ha calificado el asalto al Palacio Presidencial del 13 de marzo de 1957 como una operación bien organizada, un acto de extraordinaria audacia y valentía, en el que también hubo fallos e imponderables.

De nuevo la juventud asumía su papel protagónico en el acontecer histórico de la Isla. Las víctimas de aquella tarde marcaron un compromiso de honor con las nuevas generaciones.

fuente- cubAhora

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Cuba, una isla en medio de un mar de desinformación


Desde hace varios años –mucho más que dos, como dijera el poeta- llegan a mi, a través de listas de correo electrónico, en correos personales y ahora, tras la saga de los comentarios en blogs y publicaciones digitales, el supuesto de que Cuba no permite la salida de los cubanos del país… me viene a la mente la asombrada pregunta que me hiciera en un boliche de Palermo Chico, en Buenos Aires, una señora, al oírme hablar de La Habana: ¿Usted vive en Cuba?. Si, fue mi respuesta, a lo que ella, poniendo ojos como platos, me preguntó al borde del coma: ¿Y por donde salió??? No pude menos que reírme y contestarle: ¡¡Por el aeropuerto!!, con lo que logré que la infeliz casi saliera corriendo, apenada.

Hay decenas de anécdotas, hay decenas de casos que pudiera relatarle al hermano que me pidió este muy personal análisis: desde la cubana que se regresó de México porque su hijo, que casara con una mexicana, no consiguió visa de entrada a ése país, o los numerosos requisitos que debió cumplir una amiga, novia de un italiano -al que no le daba la mano en la calle, para que no creyeran que era jinetera, sólo porque era una negra hermosa- para lograr que le dieran la visa italiana… O las tres veces que acudi a la Oficina de Intereses de los USAdos, para que una y otra vez me negaran la visa, porque dos veces resulte posible inmigrante y la otra peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos… claro, a la tercera fue la vencida porque al preguntarles, achacaron la negativa de la visa al “gobierno cubano”… y ahí mismo le dije mentirosos y me fui, dejándo al funcionario con la palabra en la boca y con las ganas al marine gigantesco que se me venía encima jejejejeje.

Me preguntaba el hermano del por qué de los balseros, me contaba que le daba rabia cuando le decían que nadie tomaba una balsa para regresar a Cuba… y creo que hay algunas cosas que podemos conversar sobre este tema, cosas que otros antes que yo han tratado con mucha mejor facundia y análisis, pero que trataré de resumir para él.

En su excelente trabajo titulado “Dicen que en Cuba la población huye del país”, el video-bloguero cubano Adonis Subit Lamí expresa: “En 1958 Cuba se encontraba en el lugar número dos entre los países que emitían emigración hacia Estados Unidos, sólo superado por México. Si se revisa el sitio Web del INS (Immigration and Naturalization Service) se encontrará a Cuba en el octavo lugar a pesar de estos 49 años, a pesar de toda la manipulación del tema” [1]

Aquí Video en http://lapolillacubana.nireblog.com/post/2009/11/25/cuba-una-isla-en-medio-de-un-mar-de-desinformacion

http://www.gacetadejagua.cu/contracuba/general/discurso-alarcon-residentes-en-el-exterior/discurso-alarcon-cubanos-en-el-exterior.pdf

(Cortesía Adonis Subit Lamí)

No muy lejano el 1º de enero de 1959, fecha paradigmática de la Revolución triunfante, comienzan los actos de fuerza del gobierno norteamericano contra Cuba: sólo diez días después del triunfo, el embajador yanqui renuncia a su cargo, y a partir de ese momento, se van sucediendo durante todo ese año y los siguientes, actitudes, amenazas y actos en contra del normal desarrollo de los procesos de gobierno cubano y que dejan avizorar cómo se irían desarrollando las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. A finales del mes de agosto de este mismo año, las compañías de electricidad subsidiarias de monopolios norteamericanos, cancelan los financiamientos previstos para Cuba, como respuesta intimidatoria por la reducción del 30% de las tarifas de electricidad decretadas por el gobierno revolucionario y sólo unos días después, un funcionario de la Casa Blanca insinúa la posibilidad de inicial un bloqueo gradual a la Isla .

Al siguiente año se realizan en Washington una serie de reuniones para planificar golpes contra la economía cubana y recabar el apoyo del resto de los gobiernos latinoamericanos para limitar la creciente influencia de la Revolución y su carismático líder. Ya en esas reuniones comienza a generarse el embrión de la continuada -y aún vigente- campaña de desinformación sobre Cuba, al promover la salida al aire de una emisora de o­nda corta media para generar información contra Cuba. Hoy se continúa dicha provocación, en las emisoras Radio y TV Martí.

Comienzan casi inmediatamente los actos de terrorismo contra Cuba, jugando “al fuerte”: el 4 de marzo 1960 se realiza el sabotaje al vapor La Coubre, donde murieron decenas de personas inocentes.

En Julio de 1960, Fidel hace un análisis de los ataques que Estados Unidos ya había implementado contra la Isla y de las campañas de difamación que buscaban enturbiar la imagen de la revolución, aislarnos del resto de Latinoamérica y asustar a los turistas, llegando a aconsejar a los ciudadanos de los Estados Unidos de no viajar a Cuba; en octubre el Departamento de Comercio de los Estados Unidos prohíbe los embarques de una gran variedad de mercancías a Cuba y en enero del siguiente año, rompe las relaciones diplomáticas y consulares con Cuba y al siguiente mes, decide el embargo total al comercio con Cuba (Ley de Asistencia el Exterior)

Según el trabajo de las bibliotecarias cubanas Vilma Ponce y Nuria Pérez “Incidencia del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos en las bibliotecas cubanas” [2], de 2005, en ese momento existían un total de 15 leyes (restricciones y/o prohibiciones) con respecto al comercio libre entre Estados Unidos y Cuba, y cito:

1. Ley publica 86-592
2. Ley de asistencia exterior de 1961
3. Ley de asistencia exterior de 1962
4. Proclama presidencial 3447: Fue emitida por el Presidente John Kennedy el 6 de febrero de 1962 en virtud de la autoridad legal que le fuera conferida por la Sección 620 (a) de la Ley de Asistencia Exterior de 1961.Decretó un bloqueo generalizado sobre todo el comercio con Cuba. Frecuentemente se hace referencia a esta acción como la que inició el bloqueo cuando en realidad con la misma el Presidente Kennedy lo que hizo fue expandirlo y englobar en una acción presidencial todas las medidas que se habían venido adoptando contra Cuba desde 1959. La Proclama 3447 entró en vigor el 7 de Febrero/1962. (27 FR 1085)
5. Ley de comercio con el enemigo de 1917.
6. Regulaciones para el control de activos cubanos (28 fr 6974; 31cfr part. 515)
7. Ley pública 88-205
8. Ley de administración de exportaciones de 1979
9. Ley pública 99-198 de 1985 (stat. 1354, 1444 (1985)
10. Ley de asignaciones suplementarias de emergencia de 1990
11. Acta para la democracia cubana (ley Torricelli)
12. Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana (Ley Helms-Burton)
13. Ley de asignaciones para el presupuesto de 1999
14. Ley para la reforma de sanciones al comercio del 2000
15. Ley para la protección de la violencia y las victimas del terrorismo del 2000

Pero de todas estas leyes ninguna ha lacerado y perjudicado tanto a la familia cubana, como la llamada Ley de Ajuste Cubano, un verdadero incubo diabólico, creado en lo más vil de las entrañas del monstruo imperialista. Esta ley que concede prioridades a los cubanos, no es más que el motor impulsor de la migración ilegal hacia Estados Unidos. ¿Ha establecido alguno de los apologistas del imperio un estudio analítico, comparativo, de los privilegios que otorga esta Ley migratoria a los cubanos, en detrimento de la migración que llega a Estados Unidos desde México y otros países y que arriban por las más disímiles vías?¿La diferencia, digamos por ejemplo, entre los espaldas mojadas y los beneficiados por la llamada ley de pies secos, pies mojados?

Veamos algunos de los regalos que ofrece el imperio a los cubanos que decidan desertar del proyecto revolucionario, a través de dicha Ley de Ajuste Cubano, legalizada el 2 de noviembre de 1966 por el presidente Lindon B. Johnson:

Cualquier cubano que arribe a Estados Unidos, por cualquier vía y mientras más truculento sea el método utilizado mejor, en particular por vías ilegales, obtiene inmediatamente beneficios tales como el reconocimiento de su presencia legal en el territorio, facilidades para ser empleado y el acceso a distintas prestaciones sociales. Y si reside en las tierras norteñas durante un año y un día (se inicio con un período de dos años, pero les pareció “demasiado”, al parecer…) puede recibir del Fiscal General la condición de Residente Permanente en Estados Unidos…

“A tenor de esta Ley, Estados Unidos manipula sistemáticamente el otorgamiento de la condición de refugiado, al concederla de modo automático a cada cubano que arriba a su territorio. Se califica como refugiado prima facie a persona cuya motivación para emigrar es totalmente económica”, podemos leer en la página de la embajada cubana en los Países Bajos [3]. “La Ley de Ajuste Cubano, permite a los cubanos al llegar a los Estados Unidos recibir de forma inmediata y automática permiso de trabajo, prescindir de la prestación de una declaración jurada de manutención (AFFIDAVIT OF SUPPORT) para recibir su residencia legal, obtener un número de seguridad social, beneficios públicos de alimentación y alojamiento, ajustar su situación migratoria sin necesidad de ir a su país de origen a recibirla -como ocurre con solicitantes de otras nacionalidades-, sin necesitar abogados, ni incurrir en gastos para obtener el beneficio de la residencia permanente” .

Si a todo esto agregamos la profusa propaganda imperial del “American way of life” y el “American Dream”, no era raro escuchar el chiste de que en “el Norte”, el dinero crecía en plantas y se recogía en las aceras… tras ese sueño partieron muchos… y muchos perdieron la vida… “El gobierno de Estados Unidos […] promovió las salidas ilegales del país a través de una profusa propaganda de los "beneficios" que encontrarían los habitantes de la isla al emigrar irregularmente a Estados Unidos. Los propios servicios oficiales de radio y televisión, cuya programación anticubana es financiada y controlada por las autoridades estadounidenses, han servido de aliento a la emigración ilegal de la isla. Han presentado a brutales y asesinos secuestradores de embarcaciones y aeronaves como héroes y ocultan los peligros reales que acechan a aquellos que viajan a Estados Unidos en frágiles embarcaciones”. [4]

“Los emigrados cubanos en cambio, son exiliados que huyen de lo que se identifica como régimen castrista. En el primer caso las informaciones jamás mencionan el nombre del presidente del país de origen, ni culpabilizan al régimen político o económico vigente: el capitalismo latinoamericano, de un fenómeno en muchos casos dramáticos. En el caso de Cuba, si embargo, es sistemática la mención del nombre de su presidente y la culpabilización al sistema socialista cubano del fenómeno migratorio”. De nuevo nos remitimos al video-blog de Subit Lamí: “La emigración cubana es uno de los grandes capítulos de la manipulación informativa sobre Cuba. Para los grandes medios, “los espaldas mojadas” de México o “los balseros” de la República Dominicana o Haití que tratan de llegar a Estados Unidos, son emigrantes económicos en busca del “sueño americano. Los emigrados cubanos en cambio, son exiliados que huyen de lo que se identifica como régimen castrista. En el primer caso las informaciones jamás mencionan el nombre del presidente del país de origen, ni culpabilizan al régimen político o económico vigente: el capitalismo latinoamericano, de un fenómeno en muchos casos dramáticos. En el caso de Cuba, si embargo, es sistemática la mención del nombre de su presidente y la culpabilización al sistema socialista cubano del fenómeno migratorio”.

Hasta aquí, hemos ido conociendo los cebos que van colocándose en el camino de los cubanos para incitarlos a la salida ilegal del país, salida “cómoda” teniendo en cuenta el enfrentamiento diario del pueblo cubano a carencias y limitaciones provocadas en su mayoría justamente por las restricciones provocadas por el bloqueo norteamericano. No podemos olvidar, por su carga de dolor, el peligroso componente de tráfico ilegal de personas, organizado y financiado por grupos de cubano-norteamericanos del sur de la Florida, el riesgo de vidas humanas envueltas en tales procedimientos: muy recientemente se dio a conocer el caso de cerca de quince cubanos torturados por el incumplimiento de pago de los o­nerosos costos de ese traslado ilegal [5]

En una apretada síntesis, pudiéramos entonces decir: en un ambiente de sublimación del estatus social y económico que “espera” a los animados al proceso migratorio, y ante la imposibilidad de obtener visados en la Oficina de Intereses, se produce un flujo ilegal apoyado por esta suerte de mercado humano que ofrece fuertes dividendos a los traficantes de personas –algunos estudios señalan a la Fundación Nacional Cubano Americana como involucrada en estos hechos [6]. Repetimos: un punto muy importante a tener en cuenta en este flujo ilegal es que, mayoritariamente son individuos que no calificaron al solicitar visas de inmigrantes en la Oficina de Intereses Norteamericana.

Sobre el tema de la emigración cubana expone Salim Lamrani, profesor, escritor y periodista francés:

“La intoxicación mediática para con la problemática cubana es tan eficaz que ha contaminado incluso los sectores más progresistas del mundo desarrollado. […] “El argumento migratorio se utiliza muchas veces para estigmatizar el proceso revolucionario cubano. Según la versión dominante, el número ‘elevado’ de cubanos que han emigrado hacia los Estados Unidos constituye una prueba de la falta de legitimidad del gobierno de La Habana” […] “La prensa internacional evita analizar de manera minuciosa y detallada la emigración cubana hacia los Estados Unidos. Teme sin duda, y con razón, que las conclusiones sacadas a partir de los datos de los servicios de emigración estadounidenses contradigan, de la manera más implacable que sea, su famoso postulado y revelen claramente su carácter engañoso e ideológico”.

“No sería sorprendente descubrir que el año 1993 fuera sinónimo de emigración masiva hacia los Estados Unidos, visto las condiciones económicas y geopolíticas que Cuba tuvo que afrentar [Esta fecha representa el peor momento del periodo especial] Pero, fue al contrario. En efecto, Cuba emitió sólo 13 mil 666 emigrantes en 1993 menos que Canadá con 17 mil 156, Jamaica con 17 mil 241, El Salvador con 26 mil 818- o sea dos veces más - República Dominicana con 45 mil 420- o sea tres veces más - y México con 126 il 561, o sea cerca de diez veces más. Así, en 1993, Cuba no ocupó más que el sexto rango de las naciones americanas emisoras de emigrantes”.

“En cuanto a 1994, la fecha es importante en la medida en que fue marcada por la gran ola de balseros. La prensa internacional mediatizó y politizó muchísimo esos eventos que daba la impresión de que toda la población quería marcharse de la Isla. ¿Cuál fue la realidad? En 1994, Cuba sólo observó 14 mil 727 salidas detrás de Canadá con 16 mil 068 salidas, el Salvador con 17 mil 644 salidas, República Dominicana con 51 mil 189 emigrantes - o sea tres veces más - y México con 111 mil 398 salidas. Cuba se situaba sólo en quinta posición de los países americanos en términos de emisión migratoria hacia los Estados Unidos”.

“Curiosamente, la problemática migratoria nunca se ha politizado para las demás naciones. Por ejemplo, para el año 2003, El Salvador, un país que cuenta una población dos veces inferior (5,75 millones de habitantes) a la de Cuba (11,2 millones), emitió tres veces más emigrantes hacia los Estados Unidos que este país. Sin embargo, nadie jamás ha utilizado este hecho para calificar al régimen político de El Salvador como un régimen totalitario.

De la misma manera, República Dominicana observó salidas tres veces superiores hacia los Estados Unidos que Cuba, mientras que sólo tiene 8,5 millones de habitantes. Jamaica que tiene no más que 2,6 millones de habitantes, o sea una población cuatro veces inferior a la de Cuba, emitió más emigrantes hacia Estados Unidos que Cuba. Haití, cuya población se eleva apenas a 6,8 millones de habitantes, o sea dos veces inferior a la de Cuba, produjo más emigración hacia Estados Unidos que la Mayor de las Antillas. Además, estas naciones no disponen de ninguna ley de ajuste y no sufren sanciones económicas. No obstante, nadie se ha atrevido a utilizar semejante argumento para calificar a las autoridades de esos países de regímenes dictatoriales”. [7]

Ahora hablemos un poco del permiso de salida del país: la muy llevada y traída tarjeta blanca:

“Al triunfo de la Revolución se produjo un cambio cualitativo del fenómeno migratorio cubano, debido a la utilización de la emigración cubana como la base social de la contrarrevolución, lo que unido a la estimulación de las salidas ilegales, el establecimiento de centros de refugiados con programas preferenciales y la limitación en la expedición de visas, politizó, en alto grado, la actividad migratoria.

Por ello, desde los primeros meses del año 1959, el gobierno revolucionario se vio obligado a imprimir un carácter defensivo a la actividad migratoria, estableciendo en la práctica un permiso de salida en interés de evitar que personas comprometidas con el régimen anterior y criminales, tratasen de abandonar el territorio nacional, aprovechándose de las facilidades migratorias vigentes. La situación imperante en estos años iniciales de la Revolución impuso la diferenciación de categorías de personas según las motivaciones de viaje, surgiendo dos sistemas de trabajo, el de asuntos oficiales, para los viajes de interés estatal y el de asuntos particulares, para los viajes de interés personal.

En estas circunstancias, dentro del sistema de asuntos particulares, es la emigración la figura migratoria de mayor incidencia y que tuvo en esta primera etapa revolucionaria una carga política significativa”. [8]

Citamos estas palabras de El Duende en Radio Miami, de Max Lesnik:

“Si alguna vez tuvo razón de ser dicha regulación, lo cierto es que en la actualidad no la tiene y causa al gobierno cubano mas perjuicios que beneficios. Me refiero en cuanto a la imagen pública negativa de Cuba que se proyecta en los medios de comunicación del exterior. Sin embargo hay algo que no se dice. Y es que la salida de los ciudadanos cubanos al extranjero estaba regulada desde mucho antes de la Revolución por un “Permiso” que había que obtener en la Secretaría de Estado del gobierno cubano.

Cualquiera que tenga a mano un viejo Pasaporte cubano de antes del primero de Enero de 1959, verá que en una de sus páginas azules tiene un cuño oficial que dice : “Permiso de Viaje al Extranjero”. Lleva la fecha de su otorgamiento y la firma de un funcionario de la Secretaría de Estado de Cuba . Quien no tuviera en su pasaporte el cuño con su permiso de salida, no podía viajar al extranjero desde un puerto o aeropuerto del país" [9]

Y para concluir, citamos las palabras de nuestro Presidente, demostrativas de que se estudia profundamente los cambios y ajustes que realiza el estado cubano, acorde al paso de estor tiempos:

“Coincidimos con quienes han alertado sobre el exceso de prohibiciones y medidas legales, que hacen más daño que beneficio. La mayoría pudiéramos decir que fueron correctas y justas en su momento, pero no pocas de ellas han sido superadas por la vida y detrás de cada prohibición incorrecta, búsquese un buen número de ilegalidades”. […] “También se analizan decisiones dirigidas a la paulatina solución de diversos problemas en la educación, la salud, el transporte, la vivienda, la recreación, por sólo mencionar algunos de los temas acuciantes, parte de los cuales podrán resolverse o al menos mejorarse en plazos razonables, sobre todo aquellos originados por causas de carácter subjetivo”. [10]

Tenemos la absoluta seguridad y confianza que el Gobierno revolucionario, sin presiones externas, sin chantajes de ningún tipo, sin ingerencia extranjera, llevará a vías de hecho aquellas regulaciones y ajustes en nuestra legislación que considere necesarias por que, como dijera nuestro Comandante en Jefe:

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.

fuente- kaos en la red

martes, 27 de octubre de 2009

El bloqueo de EE.UU. contra Cuba, la historia de un genocidio y la resistencia

Por décimo octava ocasión la Asamblea de las Naciones Unidas discutirá el próximo 28 de Octubre la necesidad de que los Estados Unidos cese el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. Esta vez, como otras diecisiete veces será una condena política y moral aplastante para quienes en el gobierno norteamericano han aplicado y continúan aplicando, aún en el Gobierno de Barack Obama, una política que a la luz del derecho internacional, por sus características, califica como genocidio contra el pueblo cubano.
En su afán de destruir a la Revolución Cubana para apoderarse de Cuba, Estados Unidos se ha involucrado en una política contra el mundo, aplicando con prepotencia y torpeza leyes y medidas extraterritoriales que violan flagrantemente instrumentos e instituciones sagradas de la política y el derecho internacional en innumerables esferas. El propio pueblo norteamericano ha sufrido cuantas cortapisas a sus derechos constitucionales han querido establecer los distintos gobernantes norteamericanos. Tanta ofensa a la comunidad internacional no ha quedado impune. Sólo resta que el pueblo norteamericano combata también y venza por distintas vías esa política vesánica.
Lo que le ha estado ocurriendo a Estados Unidos con el bloqueo contra Cuba es un verdadero descalabro político y moral. Eso expresan las reiteradas votaciones en las Naciones Unidas, y, por lo tanto, es cuestión de esperar paciente y estoicamente que quienes hoy o mañana manejen los instrumentos genocidas, cobren la cordura y decidan ponerle fin y disculparse y resarcir tanto daño ocasionado a un pueblo. Han ido perdiendo todo asidero, y Cuba estará allí en la ONU y en todas partes lista para resistir y luchar, y el mundo estará con ella para brindar solidaridad al país agredido y para condenar al agresor, grande y prepotente, que también lo desafía, ofende y agrede con sus leyes y medidas extraterritoriales y sus oídos sordos a sus justos reclamos.
Los resultados de las votaciones en la Asamblea General de la ONU en contra del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, han ido aumentando años tras años, llegando a ser de 185 votos el año pasado.
Son parte de la historia de la política imperial genocida norteamericana del bloqueo, los hitos siguientes:
El 15 de enero de 1959 un grupo de congresistas norteamericanos reaccionó con ataques al Gobierno Revolucionario por el enjuiciamiento de los crimi­nales de guerra. El representante Wayne Hays declaró que debían considerarse sanciones económi­cas, tales como la rebaja de la cuota azucarera y el embargo comercial.
A finales de Julio de 1959, se publicó las copias fotostáticas de un documento oficial del gobierno norteamericano, con instrucciones para el inicio del bloqueo económico.
El 27 de agosto de 1960 la compañía matriz norte­americana de la Compañía Cubana de Electricidad, canceló un financiamiento por 15 millones de pesos.
El 17 de Octubre de 1959, Estados Unidos impide la compra de aeronaves militares por Cuba a Gran Bretaña.
En junio de 1960, surge la negativa de las empre­sas Texaco, Esso y Shell a refinar el petróleo crudo importado de la URSS, después de haber suspendido el suministro del crudo.
En julio de 1960, una proclama del presidente Eisenhower redujo en 700,000 toneladas la cuota azucarera de Cuba en el mercado norteamericano.
En Septiembre de 1960, suspenden las operaciones la planta de níquel de Nicaro.
En octubre de 1960, se toman medidas de la prohi­bición de las exportaciones norteamericanas a Cuba "excepto alimentos, medicinas y equipos médicos".
En el período de diciembre de 1960 a marzo de 1961, se acuerda la supresión total de la cuota azucarera en el mercado norteamericano para 1961.
En febrero de 1962, se produce el embargo total del comercio entre Estados Unidos y Cuba.
En marzo de 1962, el Dpto. del Tesoro de USA prohíbe la entrada a ese país, de cualquier pro­ducto elaborado, en su totalidad o en parte, con materiales de origen cubano.
En octubre de 1963, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de USA, aprueba una moción de suspensión de ayuda de ese país "A toda nación que no impida que sus buques transporten materia­les estratégicos a Cuba".
En mayo de 1964, el Departamento de Comercio restringe los embarques de alimentos y medicinas a Cuba.
Así puede seguir el relatorio de otras tantas medidas de agresión económica y de bloqueo, hasta la aprobación en 1992 de la Ley Torricelli y en 1996 de la Ley Helms‑Burton.
El 28 de Octubre de 2000 el Presidente de los Estados Unidos, previa aprobación del Congreso, firmó el proyecto de leyes que incluyen enmiendas con nuevas medidas que endurecen el bloqueo. Estas medidas se refieren a las ventas de medicinas y alimentos a Cuba, a la prohibición de las visitas normales de los norteamericanos a Cuba y a la apropiación de fondos ascendentes a más de 161 millones de dólares pertenecientes a empresas y bancos cubanos, que permanecían congelados en Estados Unidos.
El 20 de mayo del 2002, el presidente Bush lanzó su "Iniciativa para una Cuba Nueva", en que reitera las medidas de bloqueo y otra serie de medidas de carácter injerencista.
En el 2004 y el 2006 el presidente Bush ha aprobado y puesto en ejecución las medidas del llamado Plan para la Transición en Cuba, que consiste en nuevas disposiciones y medidas para recrudecer el bloqueo e instrumentar medidas diversas de agresión, que incluye un acápite secreto, que por su índole de peligrosidad debe ser denunciado por la comunidad internacional.
Durante el corto mandato de Barack Obama no se ha hecho nada sustancial para poner fin al bloqueo, y se han continuado aplicando las medidas de sanciones de la llamada Ley de prohibición del comercio con el enemigo como una cuestión de la "sagrada" seguridad nacional, y ha continuado la persecución y sanciones contra empresas con intenciones de comerciar o que han cometido la imprudencia de hacerlo, aún las asentadas en territorios de otros países.
El bloqueo ha ocasionado un daño económico hasta diciembre del 2008, según cálculos conservadores, que asciende a una cifra que supera los 96 mil millones de dólares, además de las consecuencias y secuelas que ha producido en la población cubana.
¿Entenderán los gobernantes norteamericanos el sentimiento patriótico del cubano? ¿Entenderán que al inmiscuirse en los asuntos de su país, les ofenden e hieren su dignidad nacional?
Si de definiciones y convicciones se trata, la Patria es la nación propia, con la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presen­tes y futuras que cautivan la amorosa adhesión de los patriotas; conjunto de personas unidas entre sí de corazón y voluntad en una nación, que es la sociedad natural de los hombres, a los que la unidad de territorio de origen, de historia, de lengua y de cultura, inclina a la comunidad de vida y crea la conciencia de un destino común.
¿Entenderán estas definiciones los políticos, gobernantes y congresistas yanquis, cuyo país tiene tantas cosas ajenas y contrarias al de Cuba, aunque son comunes en muchas otras con las del pueblo norteamericano?
Con Martí los cubanos han aprendido que "el amor, madre, a la patria, no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerbas que pisan nuestras plantas: es el odio invencible a quien la oprime; es el rencor eterno a quien la ataca. ¿Acaso crees que hay algo más sublime que la patria?"
Para defender la patria antes de existir como nación, surgió la Revolución Cubana bajo la dirección de Céspedes, tuvo su continuación bajo la guía de Martí y alcanzó su triunfo definitivo bajo el liderazgo de Fidel.
Como señalara el Generalísimo Máximo Gómez, líder independentista: "Las Revoluciones ni se asustan ni se exterminan. ¿Cómo matar una idea? Cuba sigue erguida y poderosa solamente por el derecho y la razón que la asisten... La Revolución de Cuba no está sólo en el corazón y la mente de sus hijos, está en sus brisas, en sus palmas, en sus arroyos, en sus cavernas y está en toda la América".
Y cada cubano puede hacer suyos los argumentos que sobre su patria expusiera el escritor italiano Edmundo de Amicis, en su obra Corazón, y los cuales pudieran expresarse de la manera siguiente:
¿Por qué amo a Cuba? Amo a Cuba porque mi madre es cubana; porque la sangre que corre por mis venas es cubana; porque cubana es la tierra donde están sepultados los muertos a quienes llora mi madre y que mi padre venera; porque la ciudad donde he nacido, la lengua que hablo, los libros que forman, mi hermano, mi hermana, mis compañe­ros, el gran pueblo entre el que vivo y la hermosa naturaleza que me rodea, y todo lo que amo, lo que veo, lo que adoro, lo que admiro, es cubano...
Este afecto lo siento como niño, mujer u hombre...Lo siento en la indignación dolorida y altiva, que me hace subir la sangre a la cabeza cuando oigo a algún extranjero injuriar a mi patria. La sentiré con mayor violencia y orgullo el día en que la amenaza de un pueblo enemigo levante una tempestad de fuego sobre mi patria, y vea agitarse las armas por todas partes.
La Revolución Cubana es la obra más acabada del pueblo cubano a lo largo de sus duras batallas por la felicidad. Y ante las pretensiones de Estados Unidos con sus leyes, bloqueo y agresiones miles, se debe coincidir con Fidel en que: "La Revolución no tiene marcha atrás posible. La Revolución Cubana es indestructible, porque para destruirla habría que destruir a todo el pueblo y un pueblo entero no se puede destruir hoy impunemente. La fuerza .La fuerza del pueblo está en su unión; la fuerza del pueblo está en su mayoría; esa mayoría que decide hoy sus destinos y que decide de acuerdo con sus propios intereses, siguiendo su propio camino."
TODO ESTO SE DEBE ENTENDER CUANDO EL PRÓXIMO 28 DE OCTUBRE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL APOYE CON SU VOTO A CUBA Y LOS APLAUSOS VUELVAN A RESONAR COMO EXPRESIÓN DE SIMPATÍA EN EL RECINTO DE LA ONU.
* Doctor em Ciências Médicas. Profesor de Mérito

fuente- ADITAL.com