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jueves, 19 de julio de 2012

1 millón de niños africanos podrían morir por hambre


Juan Carlos Díaz Guerrero/Prensa Latina

Más de 1 millón de menores del Norte de África podrían morir por desnutrición a consecuencia de la crisis de alimentos que afecta al Sahel, donde 18.5 millones de personas están expuestas al hambre.

El tema, que pudiera ser recurrente, no deja de preocupar a gobiernos, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y a toda persona sensible informada sobre esta tragedia.

La carencia de alimentos es sólo un eslabón de la larga cadena de hechos que inciden en este fenómeno, vinculado también a los desplazamientos forzados, ataques y abusos sexuales, reclutamiento forzado de niños, tráfico de drogas, sequía y la creciente compra de tierras por empresas y gobiernos extranjeros.
Poblaciones de Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger y el Norte de Camerún, Nigeria y Senegal padecen inseguridad alimentaria, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Desnutrición infantil y crisis alimentaria


El director de programas de emergencia de Unicef, Louis-George Arsenault, reveló que al terminar 2012 habrá “más de 1 millón de niños que sufren desnutrición grave”.

“Es importante saber que la desnutrición puede matar”, aseguró el alto funcionario en un comunicado difundido en la ciudad de Nueva York.

Ante la crisis, la agencia pidió 120 millones de dólares a Estados Unidos para ampliar sus operaciones y garantizar servicios de salud, nutrición, saneamiento, abastecimiento de agua, educación y la protección de la infancia en los países afectados.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios apuntó, sin embargo, que sólo logró recaudar la mitad de esa suma.

El organismo estimó que la crisis alimentaria y de nutrición eleva el registro de una tasa alarmante este año, pese a los esfuerzos de gobiernos e instituciones internacionales.

Ban Ki-Moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, pidió una reacción inmediata de la comunidad mundial para enfrentar la situación, que él denominó “crisis en cascada” en la región.

En Chad, la desnutrición infantil deriva de la alarmante escasez de alimentos que prevalece en el país africano, denunció la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras.

La organización indicó el 7 de mayo pasado que algunas familias sólo disponían de alimentos para los siguientes 15 días.

Paralelo a la carencia de alimentos, los precios de la canasta básica alimentaria se dispararon en lo que va de este año, y hasta la fecha ascendieron el 25 por ciento por encima de 2011. Esta organización alertó que la situación se complica en la ciudad de Biltine, al Este del país, donde escasea también el agua. En febrero se detectó que el 25 por ciento de los menores de cinco años padecía desnutrición aguda.

El doctor Kodjo Edoh, coordinador general de Médicos Sin Fronteras, apuntó que muchas familias redujeron el número de comidas diarias y otras deben de caminar más de siete horas para buscar agua:

“Es algo muy preocupante, ya que la escasez de agua está directamente relacionada con la desnutrición infantil”, subrayó.

Edoh señaló que en los tres primeros meses de 2012 atendieron a 1 mil 600 niños desnutridos, casi el doble del año anterior.

El coordinador de la organización no gubernamental dijo que la situación puede ser muy grave si se le adiciona el sarampión, enfermedad que contribuye a la desnutrición infantil.



Senegal no deja de ser un caso diferente. Se calcula que se requieren 54 millones de dólares para resolver las crisis de alimentos y nutricional en ese país.

Ingeborg Maria Breuer, representante residente del Programa Mundial de Alimentos en la nación del Oeste africano, señaló que la inseguridad alimentaria es real y grave, y urge movilizar recursos para hacer frente a la emergencia antes de que se convierta en hambruna.

Aunque para enfrentar la situación en Senegal urge conseguir más de 50 millones de dólares, sólo se ha podido recaudar un total de 22 millones, subrayó Ingeborg Maria Breuer.

En ese país existen 61 áreas clasificadas de alto riesgo y 24 de riesgo moderado, mientras la producción agrícola de cereal registró una baja del 36 por ciento en comparación con el año anterior.

Breuer explicó que, dado el alto nivel de inseguridad en la mayoría de las zonas visitadas y el aumento de los precios de los principales productos alimenticios, deben adoptarse medidas para reducir el impacto en las familias.
Para ello sugirió la creación de bancos de cereales y el fortalecimiento de las reservas existentes, distribuir alimentos donde la situación lo requiera y apoyar con la donación de semillas, fertilizantes e insumos agrícolas para la cosecha de 2012-2013.

Por su parte, el representante residente de la Organización para la Alimentación y la Agricultura en Senegal, Ouattara Amadou, manifestó que la institución necesita 7 millones de dólares para hacer frente a la inseguridad alimentaria.

Indicó que el organismo tiene el propósito de llegar a 30 mil hogares y si es necesario ir más allá hasta cubrir las ocho regiones.



La organización Médicos Sin Fronteras demandó a la comunidad internacional la necesidad urgente de atender la situación cada vez más insegura que padecen 500 mil somalíes en Dadaab, Kenya.

Consideró “cada vez más insegura” la vida de estas personas, quienes huyeron en desbandada de su país tras la hambruna que azotó a la nación del Cuerno de África el año pasado.

Niños, mujeres y ancianos, en su mayoría, escaparon a Dadaab, a 100 kilómetros de Somalia, según la fuente.

Elena Velilla, representante de la organización no gubernamental en Kenya, se preguntó “cuántas crisis nutricionales o epidemias de sarampión hacen falta para empezar a buscar soluciones”.

Níger no queda atrás, al conocerse que 45 mil niños y niñas abandonaron la escuela este año por razones vinculadas a la crisis de alimentos, según el Ministerio de Educación.

Los mayores problemas se presentan en el Occidente de Níger, donde familias enteras abandonaron sus hogares para trasladase a la ciudad en busca de empleos.

La sequía, después de finalizada la temporada de lluvias, que terminó antes, y el daño causado por la plaga de langostas incidieron en la mala cosecha, según el Ministerio de Agricultura.

El gobierno estimó que la tasa de desnutrición infantil superó el nivel de alerta en siete de las ocho regiones del país.

En las áreas más afectadas por la escasez de alimentos, las autoridades crearon comedores temporales para los estudiantes.


Estadísticas oficiales cifran en medio millón de toneladas el déficit de granos en este año, lo cual representa el 14 por ciento de las necesidades totales de la nación africana.

Al finalizar 2011, poco más de 4.5 millones de nigerianos sufrían inseguridad alimentaria y nutricional, reveló un estudio del gobierno.

También en Malí, en la ciudad de Niono, en el centrosur, medio millar de niños estaban desnutridos al terminar mayo.

El director del Centro de Salud de dicha comunidad, Ousmane Doumbia, declaró a la prensa que del total de infantes, 240 sufren desnutrición aguda severa y el resto malnutrición moderada.

Doumbia apuntó que esas cifras pueden asombrar a muchas personas debido a la riqueza agrícola de Niono, considerada la mayor localidad rural de Malí y entre las más ricas en producción.

Janis Ridsdel, especialista de la organización no gubernamental Plan Internacional, comentó que “los niños se están volviendo cada vez más vulnerables frente a la violencia, abusos y explotación –incluyendo el tráfico de drogas– debido a la separación familiar y a que los menores y sus familias migran en busca de comida e ingresos”.

Si la crisis del Sahel está recibiendo escasos fondos, los programas de protección infantil apenas alcanzan el 5 por ciento de la cantidad necesaria, afirmó Concha López, directora general de Plan en España.

Venta de tierras y hambre


Un fenómeno que adquirió auge a partir de 2008 con el alza de los precios de los alimentos fue el de la compra de tierras cultivables.
En menos de un año fueron adquiridas 42 millones de hectáreas de tierras en el mundo, de las cuales 32 millones corresponden a regiones de África subsahariana, publicó el Banco Mundial.

Naciones como Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur, Japón, Arabia Saudita y China son propietarios de más de 7 millones 600 mil hectáreas de cultivos fuera de sus países, dijo la fuente.

Un fenómeno de este tipo fue denunciado en la reciente cumbre de Río+20, donde la organización no gubernamental de Senegal Edna Tiers Monde denunció que el gobierno promueve el agronegocio frente a la agricultura familiar.

En esa nación africana, el 30 por ciento de la superficie cultivable (670 mil hectáreas) está en manos de empresas o Estados extranjeros, y de algunos altos funcionarios o empresarios.

También en Malí, Mamadou Goita, del Instituto para la Investigación y la Promoción de Alternativas de Desarrollo, denunció que su país sufre el acaparamiento de tierras, especialmente en la zona del delta del río Níger:
“Tenemos un grave problema de seguridad alimentaria, en un país como Malí, eminentemente agrícola y con la mayor parte de la producción agrícola acaparada por inversores extranjeros”, señaló.

Estas compras de tierras provocan la expulsión de las poblaciones locales, mientras las empresas las utilizan con fines comerciales, como la producción de combustible, aceite de palma y para cultivar alimentos como cereales o arroz que luego se exportan a otros países.

fuente- revista contralinea

martes, 22 de marzo de 2011

Libia, entre el imperialismo y la autocracia


El 18 de marzo de 2011 las Naciones Unidas, por medio de la Resolución 1973 que acuerda la “Zona de Exclusión aérea” y la autorización de la intervención militar, se constituyó la coalición de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Qtar y Canadá, cuyo supuesto objetivo es el bombardeo de las tropas de Gadhafi a la población civil de la ciudad de Benghasi controlada por los rebeldes.

Este ataque es una descarada intervención imperialista, que como lo dijeran mandatarios suramericanos como Hugo Chávez y Evo Morales, busca asegurar el control geopolítico y los recursos petrolíferos de este país.

Además de rechazar la agresión de la coalición imperialista, es importante caracterizar el régimen de Gadhafi y lo que ha significado para Libia y para la izquierda mundial.

Un sector de la izquierda colombiana y de otras latitudes ha estado confundida y confundiendo con los acontecimientos en Libia, pues sigue considerando a Gadhafi como el revolucionario de hace treinta años, y no acepta los cambios sucedidos posteriormente.

Es delicado políticamente denunciar solamente la intervención imperialista contra el pueblo libio, y no decir nada de la actitud del régimen de Gadhafi ante la situación interna y la rebelión popular y lo que le dio origen. De tal manera que no se deja ver lo que realmente ha significado este gobernante en sus 42 años en el poder.

En este escrito planteamos una visión sobre Libia entendiendo que al ser diferente a los casos de Tunez y Egipto, la hace mas compleja y difícil de dilucidar, aunque es claro que ante todo se debe estar con el pueblo libio contra las intentonas invasoras de los filibusteros modernos los imperialistas de los EEUU y sus amigos de la UE, y los monarcas, jeques, emires y sultanes mandamases del mundo árabe.

EL ORIGEN DE LIBIA MODERNA.

El termino Libia usado para designar el territorio y nación de 1.759.000 kilómetros cuadrados al norte de África es reciente: por resolución de la ONU en 1949, después de la segunda guerra mundial se crea el reino independiente de Libia, cuyo trono fue ocupado por Idris al-Sanusi. De los sanusiya, hermandad musulmana clandestina salieron los opositores al imperio otomano en 1837 y luego contra Italia quien les declaró la guerra en 1911, ocupando la parte nororiental, la provincia de Cirenaica, en Libia, último bastión del imperio turco-otomano en el mediterráneo. La ocupación italiana duró de 1911 a 1949 en medio de una resistencia patriótica y antiimperialista, durante veinte años y liderada por Omar Al Mackthar hasta su derrota en 1931, para luego ese país pasar a ser colonia de Italia.

Durante la segunda guerra mundial los sanusiya cooperaron con los aliados, lo que les valió que los ingleses nombraran a Idris como Emir de Cirenaica. Terminada la guerra, los imperialistas se reparten Libia: la zona de administración inglesa: las provincias de Tripolitania al oeste de predominio bereber y Cirenaica al este, de predominio beduino; al suroeste la provincia de Fezzah como zona de los franceses que la administraron desde Chad.

Por eso el reino que se inventó la ONU fue la unión de las tres provincias históricas y sus tribus, que fraguó las pugnas y rivalidades hasta la actualidad.

Idris montó un gobierno al servicio de las potencias extranjeras en especial Estados Unidos y Gran Bretaña, de las compañías petroleras y de las familias turco-libias, grandes burgueses y terratenientes detentadores de la renta petrolera, pues el oro negro comenzó a brotar a cantidades desde 1960.

En ese entonces los beduinos estaban interesados en una acción contra la entrega del país a los imperialistas. Una de esas personas fue el teniente Muanmar al-Gadhafi, quien inspirado en la política del egipcio Abdel Nasser funda en 1966 en Londres la Unión de oficiales Libres, regresa a Libia a hacer trabajo político en el ejército y en 1969 inició en Sebha, el sur de Libia, una insurrección que derrocó a la monarquía con apoyó popular por la corrupción del régimen y por la entrega del país a los imperialistas.

LAS TRANSFORMACIONES ECONOMICOSOCIALES.

Presidido por Gadhafi, se funda el Consejo de la Revolución quien se proclama como musulmán, nasserista y socialista. Esto significo el retiró de las bases militares de los EEUU y Gran Bretaña de Libia, así como estricta restricción a mas de 60 compañías extranjeras. El gobierno asume el control de la producción de petróleo sin romper totalmente con las compañías extranjeras.

Gadhafi se propuso un plan de modernización haciendo uso de la renta petrolera: enfatizó la reforma agraria, como es un país del 80% de su territorio desértico, abrió mas de 1.500 posos artesianos, mientras que mas de dos millones de hectáreas de tierras desérticas comenzaron a ser irrigadas para transformarlas en tierras fértiles. A cada familia le entregó 10 hectáreas de tierra, un tractor, vivienda, implementos agrícolas e irrigación. A los obreros industriales les concedió una participación del 25% en las ganancias de las empresas.

Se impulsó un sistema de previsión social con asistencia médica gratuita y de estímulos a las familias numerosas y educación gratuita. Este desarrollo económico, el mejor de la región, llevó a un producto percapita de 5.000 dólares el más alto de África. Fueron transformaciones en sentido popular revolucionario, no vistas antes en la región.

Este crecimiento tanto en la agricultura como en la industria petrolera generó escases de mano de obra (Libia es un país con poca población, actualmente tiene 6 millones 500 mil habitantes), que tuvo que ser contratada de inmigrantes de otros países árabes y técnicos de todo el mundo.

En 1973 se publica el Libro Verde que ordena crear Comités Populares y el Congreso General del Pueblo dentro de la orientación de la llamada democracia directa sin intermediarios entre el Estado y el pueblo, lo que significó la abolición y prohibición de los partidos políticos y las organizaciones sociales. En 1977 se dio un vuelco más fuerte al sistema de estado, gobierno y régimen político al pasar Libia a llamarse “Yamahiriya Árabe Popular y Socialista”, (Libia Árabe Popular Socialista de masas).

Al proclamar el “tercer camino”, ni capitalismo ni marxismo, negando la lucha de clases y proclamando la “unidad nacional”, en el caso libio, de las tribus y regiones, de considerar peligroso al comunismo por su ateísmo y secularismo, se enmarcó dentro de los lineamientos del llamado “socialismo árabe.” Esta es la razón política e ideológica para la implacable persecución a los comunistas no solo en Libia sino en los países árabes.

Gadhafi cumplió un papel político internacional de enfrentarse a la alianza entre Israel y Egipto, lo que lo enfrentó a los sauditas, los emiratos y al rey de Marruecos. En la OPEP defendió precios justos para el petróleo y se opuso a las maniobras de los monopolios petroleros imperialistas. Debido a esta posición el Presidente de los EEUU Reagan impulsa una campaña contra Libia calificando a Gadhafi de “financiador del terrorismo internacional” y una justificación para incrementar la ayuda militar a Egipto, Sudan, Marruecos, Túnez, los regímenes del Golfo y a Israel. En 1981 chocan aviones de los EEUU y de Libia en el golfo de Sidra.

Libia entonces vira en sus relaciones políticas y diplomáticas hacia la URSS, el áfrica subsahariana y América Latina. Ahora el armamento no provenía de los países europeos o de EEUU, sino de Ucrania y Rusia, como los aviones de combate y helicópteros Sukhoi, e inició su participación en los acuerdos comerciales del Came (Consejo Económico de Ayuda Mútua, impulsado por los soviéticos). Hasta donde se sabe Gadhafi nunca se zafo de los acuerdos con los EE.UU. ni siquiera durante los años duros de Reagan.

También son los momentos de apoyo a movimientos armados de varios países como al Frente Polisario del Saharaui; los de medio oriente y guerrillas de América Latina. Los Estados Unidos bombardean Trípoli y Beghasi en 1986 como represalia. La repuesta de Libia fue apoyar ataques a aviones con saldo de cientos de victimas. La ONU responde con un embargo de armas y comercial.

LOS CAMBIOS DE GADHAFI.

Comienza a cambiar en 1992, luego de la caída del bloque soviético, cuando decide entregar el petróleo a los rusos y a representantes de la mafia rusa e inicia la firma de trece pactos políticos, económicos y financieros con el FMI, el Banco Mundial, la UE, China y los EEUU. Fue un proceso desde ese año hasta junio de 2010 cuando firmó con Egipto un acuerdo para el control de los palestinos en la franja de Gaza.

Entonces Gadhafi decide virar una vez más hacia los imperialistas aceptando tres cosas, con las cuales la ONU levanta el embargo en 2004:

1- Resarcir a los familiares de las víctimas de los atentados como el de Lockerbie – Escocia, entregando 1.500 millones de dólares a ciudadanos de EEUU, Alemania, e Inglaterra.

2- Después de 2001 el régimen libio participa de la “guerra contra el terrorismo”, llevando a la negociación expedientes delicados que hicieron que en 2008 se restablecieran las relaciones exteriores con varios países como los EEUU, quienes lo sacan de la lista de países “auxiliadores del terrorismo” y también reconoció la ejecución de 1.200 presos políticos comunistas e islamistas en 1996, esto a cambio de contratos para la reconstrucción y a los recursos petroleros a chinos y europeos. Con el Reino Unido a quien le entrega listas con los republicanos irlandeses entrenados en Libia, a los EEUU también le entrega la lista de activistas de la Yihad orientados por Alqaeda y apoyo a BenAli durante el levantamiento popular de Enero de este año y le entregó los rebeldes tunecinos escondidos en Libia.

3- Para resolver el espinoso tema de la migración de masas africanas a Europa, Gadhafi acepta ser el gendarme del lado sur del mediterráneo, para reprimir a los migrantes que toman a Libia como país de tránsito hacia Europa, en especial a Sicilia y las islas de Lampedusa y Pantelleria en el mediterráneo italiano, a cambio de la indemnización de 5 mil millones de dólares que Berlusconi le entregó por los años de represión de Italia sobre el pueblo libio. Como esto se demoró, Gadhafi firmó un acuerdo marco con la Unión Europea sobre este tema de los inmigrantes.

En 2009 Gadhafi profundiza su relación con los Estados Unidos al firmar un acuerdo militar con el comando Conjunto de Africom que busca junto a Francia y Alemania el control de los recursos de África. Estados Unidos saco a Libia de la lista de países “apoyantes del terrorismo” y sin embargo lo mantuvo en la lista de blancos de una posible guerra nuclear

Todas estas medidas hicieron que los Estados Unidos con la Exxon e Italia con la ENI, entraran a la carrera por los contratos petroleros, con los ya existentes de Alemania, Francia,(Total), Inglaterra,(BP y Shell), España,(Repsol), Rusia (Rusia Petroleum), y la Oil OM de Austria. Una verdadera feria de los recursos del pueblo libio. Se disputan 43.000 mil millones de barriles de reservas probadas y un millón de barriles producidos diarios, y 1.540 billones de metros cúbicos de gas. La General Dinamics de los Estados Unidos tiene un contrato de asesoría militar por 165 millones de dólares. Además son estratégicos los abundantes recursos hídricos en el subsuelo libio.

También existe la “Asociación Comercial EEUU-Libia” compuesta entre otras por las empresas Halliburton, Shell, Raytheon, Dow Chemical, y Chevron.

Gadhafi consideró este viraje como inevitable luego de los ataques a las “torres gemelas” y de la invasión a Irak “como la única salida para que no lo aplastaran.” Este manejo pragmático y poco revolucionario de la política, a la vez que lo llevó a atenuar las contradicciones con los imperialistas, agudizó las diferencias internas que en parte explican la rebelión popular actual.

AGUDIZACION DE LAS CONTRADICCIONES INTERNAS.

Para hacer todo esto tuvo que realizar las restructuraciones impuestas por el FMI y el Banco Mundial, como privatizaciones, reducciones al tamaño del Estado, recortes a derechos económicos, elevación de los precios de los alimentos y combustibles, dando lugar al desempleo del 25% de la población económica activa, una inflación del 20% que afectó el crecimiento del PIB, represión contra los opositores de Hamas, islamistas, comunistas, etc.

En este proceso se agudizaron las contradicciones con las tribus más poderosas en relación al control de los recursos y el poder en manos de una familia. En Libia la estructura del Estado esta organizada sobre las tribus y los clanes, algo así como un Estado burocrático-tribal. Gadhafi simplemente mantuvo la tradición de cómo funcionaron los reinos desde hace 110 años y la monarquía de Idris.

Los comités populares y el Comité revolucionario y el ejército están constituidos con base a las tribus, sobre todo de las tribus sureñas de Qathafha, estas mas otras de la región de Sebha (sur) son afectas a Gadhafi, mientras que las del oriente como la poderosa Warpalla, que según dicen tiene un millón de miembros, se le oponen.

Según se dice Gadhafi considera las tribus de oriente de la región de Cirenaica como feudos del islamismo salafista, los que en 1989-1990 lanzaron una gran revuelta contra el régimen desde la ciudad de Benghasi, mientras que las tribus de la región de Tripolitania son apoyadas por Gadhafi. Son tribus muy poderosas económicamente con lasos con los imperialistas y los gobiernos de la región.

Sin embargo teniendo en cuenta el deterioro del nivel de vida de la población y sus deseos de cambios políticos se puede decir que la lucha actual esta pasando por encima de las diferencias tribales por importantes que sean.

Por lo tanto se presentan varios factores en la rebelión libia; luchas en el seno del gobierno por la relación con los imperialistas, luchas intertribales, pues al no existir partidos políticos y la forma de organización de clan, unos están a favor y otros en contra de Gadhafi. Pugnas entre las diferentes potencias imperialistas por repartirse el país. Luchas en el ejército entre las facciones que corresponden a las tribus, luchas de las masas libias contra el régimen autoritario y autocrático de la familia Gadhafi y contra los imperialistas.

La rebelión estalló el 25 de febrero, cuando un abogado defensor de los familiares de prisioneros ejecutados en 1996 fue detenido, promoviendo un auge de protestas, que condujeron a su liberación pero arreciaron y desde ese momento no han cesado los combates y las luchas populares. La oposición compuesta de laicos, islamistas, republicanos, nacionalistas, monárquicos se han hecho al control de la región de Cirenaica al este del país donde están las ciudades de Benghasi, Al Baida y Tobruk y también el puerto de Ras Lanuf; todos centros petroleros, mientras que la ciudad de Zawiya esta en disputa y Trípoli la capital, esta controlada por Gadhafi.

La intervención armada de los Estados Unidos y otros países imperialistas a Libia, es encabezada por la V flota de Estados Unidos, el portaviones Enterprise que custodia el Mar de Omán ya están en el Mediterráneo, el portaviones Charles de Gaulle de Francia y las bases militares inglesas en Chipre; según denuncias de la prensa pakistaní en Libia ya habrían fuerzas especiales de los EEUU, Francia y Gran Bretaña preparando fuerzas de oposición. Inglaterra y Francia preparan misiones militares humanitarias. Se rumora que desde Egipto y el África subsahariana se preparan mercenarios contratados por Gadhafi, para invadir la Cirenaica.

¿Si Gadhafi se ha mantenido al lado de los intereses de los imperialistas en los últimos veinte años, por qué la intervención?

Libia es una región clave para las potencias imperialistas por su ubicación geoestratégica, pues tiene límites al oriente con Egipto y al occidente con Túnez, buen lugar para avanzar una contrarrevolución en el mundo árabe. Libia es también importante por sus recursos en petróleo, gas y agua. Es el cuarto productor de petróleo en África.

Además la intervención busca impedir la posible constitución de un sultanato en la región de la cirenaica con algunos descendientes de los Sanusiya y otros poderosos de las tribus, todos pro imperialistas, pero temen que sea islámico fundamentalista, pues suponen presencia de representantes de los talibanes afganos y de Alqaeda, de la existencia del “Frente para la Salvación de Libia” en el exilio denunciado como fachada de la CIA, o el Grupo Islámico combatiente enemigo de Gadhafi desde 1982 vinculado con los servicios de inteligencia de Inglaterra.

fuente- kaos en la red

Las mentiras y justificaciones son las “sanciones” de la ONU, la necesidad de “intervención humanitaria” para salvar a la población civil de un ataque con armas químicas por parte de Gadhafi, la “demostración” de que Libia es un “Estado fallido” o que “existe vacio de poder”. La estrategia de los imperialistas en el mundo árabe es la llamada “transición controlada”, es decir salir de un amigo incómodo para mantener los estados con algunas reformas, en este sentido Gadhafi, que fue líder rebelde contra los imperialistas ayer, luego su aliado y hoy un gobernante no útil, al que es necesario controlar o quitar, pero cobrándole su pasado antiimperialista, pues los imperialistas no tienen amigos sino intereses.

La rebelión popular en Libia que tiene justas demandas de carácter democrático está siendo usada por los imperialistas en general, con el objetivo de salir de Gadhafi; ya Obama, Clinton y la canciller alemana definieron que “se debe ir ahora”, construir un nuevo régimen a su servicio y llevar el levantamiento a la derrota, por eso es importante apoyar al pueblo libio en su justa lucha de carácter democrático y de oposicion a la intervención de los imperialistas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Rebeldes se enfrentaron a fuerzas leales a Gaddafi en ciudad libia de Brega

Rebeldes opositores al líder libio Muammar Al Gaddafi, asentados en la ciudad de Brega, se enfrentaron este domingo a las tropas leales al Ejecutivo del país del norte de África, según reportó el enviado especial de teleSUR Reed Lindsay.

De acuerdo con el reportero, los opositores “lucharon contra las fuerzas de Gaddafi en pueblos cercanos, en dirección a Trípoli", la capital libia.

Estos enfrentamientos, desarrollados en los últimos dos días en el este de Libia, han dejado saldo parcial de unas 12 personas muertas, según dijo Lindsay en su reporte para teleSUR.

Al final de la jornada, distintos reportes indicaban que los rebeldes habían perdido el control del pueblo de Bin Jawwad, a 40 kilómetros de Ras Lanuf.

Entretanto, más temprano, en la ciudad de Trípoli se registró este domingo la mayor manifestación en apoyo a Gaddafi, la cual incluyó disparos al aire con armas automáticas por parte de quienes celebraron que las fuerzas leales al Gobierno han logrado el control sobre varias ciudades libias.

El enviado especial de teleSUR a la capital del país del norte de África, Jordán Rodríguez, reportó ''miles de ciudadanos celebraban con descargas de armas automáticas, fusiles AK-47, caravanas, cantos y gritos la noticia anunciada en medios locales de que las fuerzas armadas fieles a Gaddafi dominan Sauiya, Misarata y Ras Lanuf''.

La cadena televisiva qatarí Al Jazeera reseñó que las tropas leales aGaddafi entraron este domingo a Misarata, a 200 kilómetros al este de Trípoli, luego de que la oposición no pudiera igualar en armamento a los soldados leales al Gobierno.

La televisión libia ha informado que en Ras Lanuf, un importante enclave petrolero localizado a 640 kilómetros de la capital, la oposición se ha visto doblegada por el Ejército, por lo que ha tenido que abandonar el lugar.

Además, las Fuerzas Armadas también lograron recuperar Sauiya, a 40 kilómetros de Trípoli, tras dos días de intensos combates, afirmó el subsecretario de Asuntos Exteriores libio, Khalid Kilba.

"No son solo fuerzas militares, es el pueblo, sí, el pueblo libio el que está tomando el control del país", señaló el teniente Ejercito de Libia, Muchart Hamet.

La oposición libia y los partidarios de Gaddafi se mantienen en una intensa batalla desde el 17 de febrero por asegurar el control de la mayor parte del país, toda vez que el Gobierno de Libia siempre ha mantenido la autoridad en la capital.

fuente- telesur.tv

viernes, 11 de febrero de 2011

Mubarak renuncia; deja el poder al ejército

SE VA. Hosni Mubarak renunció hoy después de haber gobernado Egipto durante 30 años (Foto: AP )

El presidente egipcio Hosni Mubarak renunció y entregó el poder a las fuerzas armadas, vencido al final por una ola histórica de 18 días de manifestaciones prodemocráticas en las que participaron cientos de miles de personas.

''El pueblo derrocó al presidente'', coreaba la multitud frente al palacio presidencial.

Una enorme multitud en la plaza central Tahrir de El Cairo estalló jubilosa, ondeando banderas nacionales, mientras se escuchaban bocinazos y disparos al aire en la ciudad de 18 millones de habitantes, luego que el vicepresidente Omar Suleiman anunció la renuncia por la televisión nacional poco después del anochecer.

Mubarak había intentado aferrarse al poder al ceder algunas atribuciones a Suleiman sin abandonar la presidencia, pero una explosión de protestas rechazó esa decisión y al parecer impulsó a las fuerzas armadas a obligarlo a renunciar.

Fueron las protestas más grandes desde que comenzó el movimiento el 25 de enero, que desde un grupo de activistas juveniles en la internet se convirtió en un movimiento de masas alimentado por el malestar generalizado ante el autoritarismo, la corrupción y la enorme disparidad de ingresos entre ricos y pobres.

''En estas circunstancias difíciles que atraviesa el país, el presidente Hosni Mubarak ha resuelto dejar su puesto como presidente de la república. Ha encargado al consejo de las fuerzas armadas que dirija los asuntos de estado'', dijo Suleiman con aire adusto. ''Dios es nuestro protector y nuestro alivio''.

El político opositor y premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, cuyos simpatizantes están entre los jóvenes activistas que organizaron las protestas, dijo: ''Este es el mejor día de mi vida''.

''El país ha sido liberado tras décadas de represión'', agregó y dijo que espera una ''hermosa'' transición.

Frente al Palacio Oruba de Mubarak en el norte de la capital, mujeres en los balcones ululaban con el trino jubiloso con que se festejan bodas y nacimientos.

''Por fin somos libres'', dijo Safwan Abo Stat, de 60 años, en medio de la multitud. ''De ahora en adelante, quien gobierne sabrá que éste es un gran pueblo''.

Mohammed el-Masry, que lloraba de felicidad, dijo que pasó dos semanas en Tahrir antes de marchar al palacio. Ahora volvía con sus colegas a la plaza. ''Lo logramos'', dijo entre jadeos.

Ahora se trata de saber cómo las fuerzas armadas, la institución más poderosa del país, manejará la transición. Antes de la renuncia, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, integrado por los generales de mayor antigüedad, juró guiar el país hacia la democracia.

Abdel-Rahman Samir, uno de los organizadores de las protestas, dijo que el movimiento iniciaría negociaciones con las fuerzas armadas, pero aseguró que aquéllas continuarían para garantizar la realización de los cambios.

''Todavía no tenemos garantías. Si ponemos fin a la situación ahora, es como si no hubiéramos conseguido nada'', dijo. ''Debemos seguir en Tahrir hasta conseguir todos nuestros reclamos''.

Pero añadió que ''me siento fantástico... Siento que hemos trabajado tanto, sembramos una semilla durante un año y medio y ahora recogemos los frutos''.

fuente- el universal

jueves, 10 de febrero de 2011

La plaza Tahrir ruge "¡Vete!" cuando Mubarak anuncia que se queda

Los manifestantes oran frente a tanques del Ejército en El Cairo

EL CAIRO — Cientos de miles de personas en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo estallaron en un rugido de "¡Vete, vete!" el jueves por la noche en cuanto se supo que el presidente Hosni Mubarak delegaba poderes pero sin renunciar al cargo, comprobó una periodista de la AFP en el lugar.

Mostrando su decepción y su ira, la multitud, que desde hacía horas abarrotaba el epicentro de la protesta contra el régimen egipcio en espera del discurso de Mubarak, explotó en violentos gritos de "¡Vete, vete!" y "Te vamos a enterrar bajo tierra".

El aire se impregnaba de agresividad en la plaza Tahrir y empezaron a oírse llamamientos entre la multitud a dirigirse al palacio presidencial y sacar a Mubarak de allí por la fuerza, haciendo temer una escalada de la violencia.

En un esperado discurso televisado, Mubarak, enfrentado desde hace 17 días a una rebelión que exige su renuncia inmediata, afirmó que participará en la transición política hasta las elecciones presidenciales de septiembre, aunque anunció que delegará poderes al vicepresidente Omar Suleimán, sin precisar cuáles.

Dijo asimismo que está determinado a vivir y morir en Egipto, desalentando a los que esperaban que partiese al exilio dejando vía libre a las reformas democráticas.

"¿Donde está el ejército? ¿Dónde está el ejército egipcio?", coreaba una muchedumbre furiosa que poco antes había oido que las Fuerzas Armadas estaban tomando "las medidas necesarias para proteger a la nación y apoyar las legítimas demandas del pueblo".

En este mismo lugar, teñido ahora de cólera e indignación, pocas horas antes la multitud se había entregado a una fiesta de júbilo con la casi certeza de que el 'rais' anunciaría por fin su dimisión.

"El pueblo quiere juzgar a Hosni Mubarak", había coreado insistentemente la multitud agitando banderas egipcias, pancartas y fotos

de los mártires mientras esperaba con el corazón en un puño el discurso del presidente.

Unas 300 personas perdieron la vida en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en estas 17 jornadas de lucha, según la ONU.

Los militares desplegados en torno a la plaza, apoyados por tanques, habían dejado acceder libremente a todo el mundo a este emblemático lugar, olvidando los controles de identidad y nacionalidad que se habían aplicado hasta ahora.

Antes de que la plaza se llenase a rebosar, la vasta explanada había dado cabida a múltiples estrados con oradores de todos los gustos, y en un ángulo unos 150 hombres en filas de 30 se concentraron en la plegaria musulmana.

Otros rezaban en grupos pequeños, protegidos por compañeros que los rodeaban dándose las manos para impedir que fuesen pisoteados por la multitud, en una plaza en la que apenas se podía caminar.

La solidaridad entre todos era palpale, y mucha gente distribuía gratuitamente agua y alimentos.

En el fondo de la plaza, un potentísimo altavoz emitía canciones patrióticas que todos coreaban entre un conmocionante estruendo de tambores, palmas y silbidos.

"Revolución, ya, revolución", reiteraban.

Ranima Azzem, una estudiante de 16 años, acudió a la plaza con sus padres.

"Lo quiero juzgar (a Mubarak) porque ha robado 70.000 millones de dólares", dice la muchacha, refiriéndose a reportes de prensa.

Su madre, Saura, había vaticinado si Mubarak no "renuncia esta noche, mañana habrá acá en la plaza más de un millón de personas para el Viernes de la Cólera", convocado por grupos prodemocráticos coincidiendo con el día feriado islámico.

Su padre, Fathi, también opina: "Quiero que Mubarak se vaya del poder pero no del país, porque el pueblo tiene que juzgarlo. Hay que detenerlo y traerlo a la plaza, para que vea que el pueblo tiene más poder que cualquier gobierno.

fuente- AFP

domingo, 6 de febrero de 2011

La rebelión árabe: un final en veremos...


Témoris Grecko

En medio de las masivas jornadas de protesta que sacuden a Egipto, políticos y partidos de oposición toman posiciones ante lo que parece inevitable: la caída del presidente Hosni Mubarak. Él mismo realizó una maniobra: designó vicepresidente a Omar Suleiman, jefe de los servicios secretos, quien podría garantizar la sobrevivencia de su régimen. Sólo que la mayoría de los jóvenes desconfían de la clase política. “Estamos renovándolo todo, no sólo el sistema. Los grupos políticos tienen que sumarse o quedarse atrás”, dice uno de ellos. Pero no será fácil: Mubarak recurre a la represión al tiempo que su gobierno llama al diálogo.

El CAIRO, 6 de febrero (Proceso).- Cuando el pasado 29 de enero el presidente egipcio Hosni Mubarak renovó su gabinete y nombró vicepresidente a Omar Suleiman, jefe de los servicios secretos, canceló la posibilidad de heredarle el cargo a su hijo Gamal.

Sin embargo, esa designación le permitió a Mubarak poner sobre la mesa su apuesta política: la continuidad de su régimen sin él a la cabeza.

Se trató de un reacomodo dentro del sistema político egipcio para asegurar el control en una inminente transición del poder, detentado por Mubarak durante 30 años.

Si bien Suleiman no pertenece al Partido Nacional Democrático –que domina el Parlamento y el gabinete–, es un hombre clave del establishment egipcio en tareas tanto de política interna como en asuntos internacionales, sobre todo en el Medio Oriente.

En 1954, a los 19 años, Suleiman inició su carrera en el ejército. Participó en varias guerras: en la de Yemen en 1962 y en las árabe-israelíes de 1967 y 1972. Además, recibió instrucción militar en la Unión Soviética.

De acuerdo con sus datos biográficos, en los ochenta obtuvo la licenciatura y la maestría en ciencias políticas por la Universidad de El Cairo. En 1991, Mubarak lo designó director de inteligencia militar, y dos años después titular de la Dirección General de Inteligencia Egipcia (EGID, por sus siglas en inglés). Desde ese cargo fragmentó a los militantes islamistas radicales y mantuvo a raya a la organización de corte religioso Hermanos Musulmanes.

Además, fue el operador de la cooperación en materia de inteligencia entre Estados Unidos y Egipto. Reportes de organizaciones de derechos humanos –como Amnistía Internacional y Human Rights Watch– señalan que la EGID participó en la detención de musulmanes acusados de terrorismo y que sufrieron torturas en cárceles de Egipto antes de ser trasladados a prisiones de Asia o a la base militar de Guantánamo. Es decir, Suleiman participó en el trabajo sucio de la CIA.

La prensa occidental le atribuyó un papel relevante como negociador del alto al fuego que terminó con la ofensiva militar de Israel contra la franja de Gaza en 2009. Asimismo, le adjudicó gestiones para intentar la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, que se encontraba secuestrado por la organización palestina Hamas.

De hecho, Mubarak lo envió en varias ocasiones como mediador para pactar treguas de paz entre Hamas y Al Fatah, las organizaciones que se disputan el control en los territorios palestinos.

El temor de Occidente

De acuerdo con analistas políticos egipcios, el nuevo vicepresidente –de 76 años– tendría los aliados necesarios en el ejército, las fuerzas de seguridad y el oficialista Partido Nacional Democrático para garantizar la supervivencia del régimen. Es de hacerse notar que también controla la información confidencial sobre muchos de los integrantes de la cúpula económica y política del país.

Por si fuera poco, parece contar con el visto bueno de Estados Unidos e Israel, dos de los aliados del gobierno de Mubarak. Ello porque Suleiman comparte la misma retórica antiislamista de Mubarak, lo que disipa el temor de Occidente de que el islamismo radical tome las riendas de la revolución e imponga un régimen religioso en este país, el más importante del mundo árabe.

De hecho, los políticos y medios de comunicación occidentales no ocultan ese temor. Por ejemplo, el exprimer ministro británico Tony Blair, enviado especial de Naciones Unidas para Medio Oriente, advirtió el 31 de enero, en una entrevista con Sky News, que Egipto podría involucionar hacia “una forma muy reaccionaria de autocracia religiosa”.

El 31 de enero, el prestigioso intelectual italiano Giovani Sartori publicó un artículo en el diario Corriere della Sera en el que también advierte sobre la posibilidad de que los islamistas se apoderen de Egipto y se mostró a favor de que Estados Unidos apoye a Mubarak. “Vivimos en un mundo muy peligroso. Deberíamos lidiar con él no como misioneros, sino eligiendo el mal menor”, escribió.

Además, el nuevo vicepresidente sabe con detalle quién es quién entre los opositores al sistema, después de dos décadas de reprimirlos o de contenerlos.

Por un lado se encuentran los Hermanos Musulmanes, que hasta antes de las protestas aparecía como el único grupo capaz de presentar una competencia electoral significativa. En 2005, sus candidatos –que tuvieron que presentarse como independientes– ganaron 20% de los asientos en el Parlamento.

Por el otro lado aparece una miríada de grupos pequeños que van desde la extrema izquierda hasta los monarquistas. Entre ellos se encuentran el progresista Al Ghad, cuyo líder, Ayman Nur, obtuvo 12% de los votos en las presidenciales de 2005; y el histórico liberal Wafd, que posee el diario Wald y que en esas elecciones ganó seis diputaciones.

Tantos años de represión descabezaron una y otra vez los liderazgos emergentes e impidieron la aparición de una personalidad reconocida en torno a la cual se pudiera unificar la oposición. Sólo fuera de Egipto pudo desarrollarse una figura de esa talla: Mohamed el Baradei, un hombre de 68 años que desde 1964 ha vivido entre Europa y Estados Unidos. En 2005 ganó el Premio Nobel de la Paz y durante 12 años dirigió el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

En las elecciones del año pasado, El Baradei fue candidato de la Asociación Nacional para el Cambio, partido político que él fundó. El régimen de Mubarak realizó un fraude electoral masivo que barrió con toda la oposición. El Baradei salió del país. Regresó el pasado 27 de enero como figura representativa del movimiento opositor. “Si la gente lo quiere, y sobre todo los jóvenes, puedo dirigir la transición. No los voy a dejar en la estacada”, declaró ese mismo día.

El gesto fue bien recibido por los partidos de oposición y por los Hermanos Musulmanes, quienes formaron un “parlamento alternativo” y lo pusieron al frente de un comité para negociar la transición con el ejército.

Pese a su larga residencia en Occidente y su perfil secular, Washington lo mira con recelo. La razón: El Baradei frustró los reiterados esfuerzos del gobierno de George W. Bush para convertir a la OEIA en un títere de su política exterior. A comienzos de 2003, cuando se preparaba la invasión a Irak, declaró que no había pistas de que Sadam Hussein tuviera armas de destrucción masiva, como aseguraban Bush y sus socios: el británico Tony Blair y el español José María Aznar.

Después criticó la opacidad del programa nuclear de Irán, de cuyos peligros ha alertado si bien se rehúsa a dar por hecho su carácter bélico, como afirma Washington.

Además, Estados Unidos y Europa temen que El Baradei, más conocido fuera de Egipto que en amplios sectores de la población de ese país, sea finalmente rebasado por los Hermanos Musulmanes, lo que –a su juicio– implicaría un salto del país del bando prooccidental hacia el islamista. Ello provocaría un profundo cambio de los equilibrios de poder en la región que afectaría gravemente a Israel, cuyo primer ministro, Benjamin Netanyahu, manifestó el 31 de enero su apoyo a Mubarak porque, dijo, “estamos agradecidos con él”.

Los Hermanos Musulmanes

En un informe titulado La crisis de Egipto en un contexto global, publicado el pasado 30 de enero, George Friedman, director de la agencia privada de inteligencia Strategic Forecast, prevé cuatro escenarios en el futuro inmediato de Egipto: 1) La sobrevivencia del régimen, ya sea con Mubarak o con otra figura del sistema, como Suleiman, o un líder militar, en caso de que el ejército aseste un golpe de Estado; 2) Que las manifestaciones obliguen al régimen a celebrar elecciones en las que venza El Baradei o alguien parecido, que lleve al país hacia la democracia; 3) Que los Hermanos Musulmanes ganen esos comicios e imponga una agenda islamista, y 4) que Egipto se hunda en el “caos político”, antes de la contienda electoral o después de ella, en caso de que un candidato o partido no obtenga una victoria convincente.

Friedman hace notar que existen varias tendencias dentro de los Hermanos Musulmanes, organización que ahora es menos fuerte que antes. “Pero no es claro que esté más débil que los manifestantes democráticos”, advierte. Sin embargo, este analista plantea que, en caso de ganar las elecciones, los Hermanos llevarían al país hacia el extremismo religioso.

Muchos expertos discrepan de esta opinión. De entrada, indican que desde su refundación en los años setenta este grupo ha mantenido una posición moderada que se encuentra más en la línea del Partido de la Justicia y el Desarrollo –que gobierna en Turquía y que apoya el ingreso de este país a la Unión Europea– que en la de los ayatolas de Irán.

El diario español El País publicó el miércoles 2 un reportaje en torno a los integrantes de esa agrupación. “Tienen mucho de movimiento social y su trabajo en sanidad y educación les ha granjeado simpatías en ámbitos laicos. No se les encuentra en oficinas de partido, sino en las mezquitas, que en estos días se han convertido en hospitales improvisados o en escuelas islámicas”.

El diario añade que “los Hermanos forman parte del reformismo dentro de las escuelas suníes musulmanas; es decir, consideran que El Corán debe interpretarse en forma dinámica, de acuerdo con los tiempos presentes y en función de las circunstancias”.

Y sostiene que “su moderación no es un camuflaje improvisado”, además de que aceptan que el islamismo es “una cuestión sensible”, por lo que “han preferido no colocarse en la vanguardia de la revuelta. Sólo recomendaron a su gente que participara en las manifestaciones a partir del viernes 28, cuatro días después de que estallara la rabia popular y exigieron que cada uno lo hiciera a título personal”.

De hecho, cuando se incorporan a las manifestaciones, sus líderes no van con enormes barbas y turbantes, sino con saco y corbata. El lunes 31, uno de ellos, Essam el Arian, declaró a la prensa: “Tratamos de construir una arena democrática antes de empezar a jugar en ella”. Su compañero Waleed Shalebi, coordinador de Medios de la organización, añadió: “No estamos para gobernar. No tenemos esas ambiciones”.

Desde siempre, Mubarak esgrime el fantasma del islamismo para hacerse indispensable ante Occidente; para ello exagera el potencial de los Hermanos Musulmanes. Algunos observadores han notado que las autoridades siempre excluyeron a sus rivales laicos de la competencia electoral; sin embargo, permitieron que los islamistas se presentaran en 2005 y que ganaran 88 de los 450 escaños en disputa. Así quedó claro que era la mayor fuerza opositora.

En todo caso, el enorme movimiento de protesta que sacude a Egipto sorprendió a todas las fuerzas políticas tradicionales: Mubarak reaccionó con torpeza, El Baradei tardó en viajar a Egipto y los Hermanos Musulmanes asumieron al principio una postura escéptica para luego anunciar que se sumaban a las marchas “como uno más”.

Las demandas de los manifestantes son de tipo económico (empleos y vivienda) y político (la salida del poder y del país de Mubarak y el desmantelamiento de su régimen). No obstante resalta un hecho: tanto en Egipto como en otros países vecinos donde han estallado manifestaciones de protesta –Túnez, Yemen, Jordania, Sudán, Argelia– las consignas religiosas han estado ausentes.

Los dirigentes de todos los bandos saben que la situación es difícil de manejar debido a que no hay líderes con quienes negociar. El Baradei habla en nombre de una oposición organizada, pero la mayoría de los jóvenes que participan en las manifestaciones no se sienten representados por ella.

El movimiento inició por inspiración de la revolución en Túnez y la inmolación de un joven desempleado, Jalel Said. Dos grupos de veinteañeros, el Movimiento Juvenil 6 de Abril y Todos Somos Jalel Said, lanzaron a través de redes sociales de internet y panfletos una convocatoria para protestar. Eso no significa que tengan control sobre los manifestantes, pero sigue dominando el espíritu de su llamado original: laico, ciudadano y alejado de los políticos de siempre.

“Éste es un movimiento de la juventud”, dijo a Proceso Hamdi al Jalil, un miembro de Todos Somos Jalel Said que reside en El Cairo. “Estamos renovándolo todo, no sólo el sistema. Los grupos políticos tienen que sumarse o quedarse atrás”, añadió.

Pero, al parecer, no será fácil.

En un discurso pronunciado el martes 1, Mubarak anunció que no se presentará como candidato a nuevas elecciones, programadas para septiembre próximo, pero sostuvo que se mantendrá en la presidencia hasta esa fecha para garantizar la estabilidad del país.

Su anuncio atizó las jornadas de protesta. Un día después –miércoles 2–, el régimen echó mano de sus “simpatizantes”: cientos de hombres llegaron en camiones, caballos y camellos, y atacaron con palos y armas blancas a los manifestantes que se encontraban en la plaza Liberación. Los partidos de oposición señalaron que los “simpatizantes” eran en realidad policías vestidos de civil. La violencia estalló y se extendió a calles y barrios de El Cairo durante la madrugada del jueves 2.

El ejército –que públicamente se comprometió a no disparar contra el pueblo– estableció cordones de seguridad para separar a los contingentes antagónicos. En los hechos, su impasibilidad favoreció a los grupos armados que apoyaban a Mubarak.

Al Baradei y los Hermanos Musulmanes acusaron al gobierno de reprimir las protestas pacíficas utilizando como disfraz el supuesto enfrentamiento entre civiles. Es “la táctica del miedo”, señaló Al Baradei en una entrevista difundida por la televisora Al Jazeera el jueves.

fuente- proceso

sábado, 5 de febrero de 2011

Mubarak renuncia a presidencia de partido en el poder

Safwat el-Sharif, secretario general del Partido Nacional Democrático (en el poder), y Hosni Mubarak, en su calidad de presidente de la agrupación política, renunciaron este sábado, confirmó la televisión estatal egipcia. Entretanto, cientos de personas continúan firmes en la plaza Tahrir de El Cairo en la doudécima jornada consecutiva de protestas que exigen la renuncia del mandatario.

El-Sharif presentó su renuncia tras de 12 días de manifestaciones de miles de personas que han salido a las calles para exigir la salida del presidente Hosni Mubarak, quien hasta hace pocas semanas era el segundo aliado de Estados Unidos en la región después de Israel y a quien entregó por 30 años más de mil millones de dólares anuales.

"Se informaba por la Televisión Estatal que el presidente Hosni Mubarak renunció a su condición de presidente del Partido Nacional Democrático (PND)”, reportó Ulises Canales, corresponsal de Prensa Latina en contacto telefónico con teleSUR.

Se trata de un “intento por desvincular el partido de Gobierno, que también fue una de las cosas que habló Mubarak en su último discurso y evidentemente podría marcar una pauta que sea un poco más creíble para la oposición, en el sentido de apartar un poco ese poder tan amplio y onmipresente que se le atribuye al señor Mubarak”.

Otro de los cambios en el partido, es la dimisión del hijo de Hosni Mubarak, quien era el jefe del comité de cuestiones políticas del Partido Nacional Democrático (PND), informó Canales.

Además fue nombrado Secretario General del partido, Hossan Badraoui “quien es también visto como parte de esa cúpula liberal, y era el jefe del comité de Educación del partido”.

"La percepción que tengo es que no se trata de una renuncia similar o al estilo de la que que ocurrió con el partido de la Reagrupación Constitucional Democrática en Túnez, más bien se trata de apartar a determinadas personas de la vieja guardia, de la cúpula dirigente, pero que siguen siendo militantes de ese partido y poner gente nueva, con otra imagen, gente a la cual se le atribuye un nueva proyección".

En El Cairo, miles de manifestantes se mantienen en la Plaza Tahrir, que se ha convertido en lugar emblemático de las protestas. Tras el denominado "Día de la despedida", en la que el pueblo egipcio dio un ultimátum a Mubarak para abandonar la presidencia, las movilizaciones persisten en la capital y otras ciudades del país.

El jefe de Estado egipcio se mantiene aferrado al poder a pesar de las protestas masivas en su contra, y la presión internacional.

fuente- teleSUR - AP / MM

jueves, 3 de febrero de 2011

Egipto, una revolución en el centro neurálgico del imperialismo


Al momento de cerrar la presente edición de Prensa Obrera, centenares de esbirros del aparato oficial del Estado egipcio y del partido de gobierno irrumpían en la plaza central de El Cairo (Tahrir) para desalojar de ella a las personas y familias que la continuaban ocupando, luego de la inmensa movilización del martes 1° de febrero. Estas patotas de civil ya habían hecho su irrupción en las jornadas precedentes en distintas ciudades del país y fueron también las responsables de los diversos saqueos que resultaron en la decisión de armarse por parte de algunos sectores propietarios. La intervención de las patotas ha servido para echar luz sobre la política del mando militar egipcio, al cual numerosos medios de prensa caracterizan como sostenedor del movimiento revolucionario. En la ocasión, las tropas han dejado actuar con toda libertad a los provocadores, en función de un planteo que el mando militar había hecho con anterioridad, cuando llamó a la multitud a abandonar la plaza luego de la movilización. Después de más de una semana de manifestaciones y recambios políticos, es claro que los militares no están dispuestos a tumbar al presidente Mubarak, en tanto no hay acuerdo para ello entre las distintas potencias que intervienen en el conflicto y entre los distintos clanes oficiales. Israel y la Autoridad Palestina han mantenido inconmovibles la posición de que Mubarak debe pilotear la transición a las elecciones previstas para septiembre -precisamente el mismo planteo que ha hecho el mismo Mubarak en su última aparición televisiva. La complicidad del ejército con la acción de las barras bravas del oficialismo es un indicio de que no está excluido un baño de sangre ejecutado por las fuerzas armadas. El régimen de Mubarak está ciertamente acabado, pero esto no significa que la burguesía mundial haya aceptado que su salida tenga lugar con las masas en la calle.

La revolución egipcia ha tomado al imperialismo por sorpresa, e incluso ahora varios sectores siguen apoyando a Mubarak, incluso en Estados Unidos. Hay una suerte de ficción democrática como sucedió luego del derrocamiento del hondureño Zelaya, cuando Obama logró hacer creer que se oponía a lo que no quería llamar golpe de Estado. Ante el hecho consumado, sin embargo, alienta la ilusión de que las revoluciones pueden alcanzar sus objetivos a fuerza de manifestaciones exclusivamente, o sea sin una fuerza política dirigente y, por sobre todo, con exclusión de la organización de una insurrección popular armada, y si aceptan una dirección liberal y un recambio político superficial. Esta ilusión está ahora presente en Egipto, aún más cuando ese procedimiento alcanzó para derrocar al gobierno de Túnez, hace dos semanas, e incluso después para expulsar del nuevo gobierno a ministros vinculados con el anterior. Los cambios de gabinete o la renuncia a la reelección del presidente en países como Yemen y Jordania también alimentan el espejismo de la posibilidad de un cambio social y político efectivo sin la destrucción del aparato de Estado precedente. Se omite en estos casos, sin embargo, que en Túnez ha quedado salvaguardado todo el aparato militar, represivo y burocrático del régimen desahuciado, incluida la continuidad del primer ministro (e incluso, hasta ahora, el inmenso conglomerado económico de la familia del presidente depuesto) y que en Yemen y Jordania los cambios no fueron siquiera de fachada.

Mubarak, en Egipto, ha tomado sus propios recaudos al llenar el cargo vacío de vicepresidente en la persona de un mandamás militar, Omar Suleiman, formado en Moscú bajo el régimen staliniano y luego en West Point. Omar Suleimán es el jefe del conjunto del servicio de espionaje y el principal enlace con los servicios de espionaje de Israel y Estados Unidos; tiene a su cargo la supervisión del bloqueo a Gaza. No es claro, con todo, que sirva como figura de recambio para las masas movilizadas, dado, precisamente, su larguísimo vínculo con el gobierno de Mubarak y su condición de espada fiel del sionismo. Es este personaje, sin embargo, la cabeza política de las fuerzas armadas, en las que tantos comentaristas y fuerzas políticas locales confían para producir una transición ‘pacífica'. De lo que no cabe duda, de cualquier manera, es que un aplastamiento sangriento de la revolución egipcia no significará de modo alguno un retorno al orden anterior de cosas -al contrario, desarrollará en las masas una conciencia revolucionaria más aguda en el conjunto del Medio Oriente. Tampoco se puede dudar que sin una revolución victoriosa no habrá ninguna mejora para las masas, sino más miseria, tensiones y conflictos bélicos.

Crisis mundial

La mejor caracterización de conjunto de la situación revolucionaria que se desarrolla en el Medio Oriente la produjo el titular de un artículo en el británico The Telegraph (1/2): "El FMI levanta el espectro de guerras civiles como consecuencia del empeoramiento de las desigualdades globales". En efecto, el presidente del Fondo había declarado: "No es la recuperación que queríamos. Es una recuperación acosada por tensiones y presiones, que pueden sembrar, incluso, las semillas de la próxima crisis". Agregó también: "El desempleo global se mantiene en alturas récord, con una desigualdad creciente de ingreso que suma tensión social", para citar "los tumultos en Africa como un preludio de lo que puede ocurrir con los 400 millones de jóvenes que se sumarán a la fuerza de trabajo en la próxima década". El funcionario agregó que "están re-emergiendo los desequilibrios globales que han causado la crisis financiera". Como conclusión pronosticó: "podríamos ver una inestabilidad social y política creciente dentro de los países -incluso una guerra".

Ha sido el desarrollo de la crisis mundial, precisamente, el detonante de la crisis revolucionaria en Egipto, que como toda crisis auténtica nadie la esperaba porque opera en forma subterránea. Los lectores de Prensa Obrera saben que esa ha sido nuestra conclusión fundamental desde el inicio de la etapa actual de la crisis mundial -la tendencia a la creación de situaciones revolucionarias y de revoluciones. Egipto, que se jacta -como otros países llamados emergentes- de un crecimiento anual del 5%, como consecuencia del ingreso de capital especulativo generado por las operaciones de rescate de los bancos centrales más importantes; el país tiene una tasa de inflación del 20% anual en los productos de primera necesidad y una elevada desocupación. En un reportaje sobre la situación del pueblo egipcio, el francés Le Monde (3/2) relevó, entre los manifestantes en distintas ciudades, ingresos diarios de 1,50 euros -o sea ocho pesos.

La fuerza motriz

La presencia abrumadora de la población empobrecida en las manifestaciones en Egipto pone en cuestión la tesis que más ha circulado en los comentarios internacionales, según la cual la revolución egipcia es un movimiento de la clase media modernizadora, cuyo objetivo es puramente político, no social, a favor de una democracia parlamentaria o ‘transparente'. Es la ilusión que tiene el imperialismo sobre estos acontecimientos. La lectura atenta de los pronunciamientos populares en todos los países en que ha prendido la revuelta demuestra, por el contrario, la preeminencia de los reclamos sociales -que solamente podrían alcanzarse con el derrocamiento del poder de turno. Es cierto que el rol de Internet en la agitación política que condujo a las manifestaciones populares mostraría una preeminencia de los sectores más alfabetizados, pero el impulso popular no se detuvo cuando el gobierno cerró el canal de información electrónico, porque -como comenta el reportaje de Le Monde- "la comunicación recurrió al viejo método del boca a boca". De cualquier modo, la bancarrota capitalista internacional excluye la posibilidad de una ‘modernización incluyente', si ese fuera el programa de la clase media. Incluso en Israel, el único país ‘moderno' de la región, la pauperización camina a pasos acelerados. La etapa histórica mundial y la correlación de clases en Egipto determinan que la realización de las aspiraciones de las masas movilizadas solamente es posible por medio de la revolución permanente -o sea el desplazamiento de la dirección política de la lucha hacia los polos extremos de las masas.

La perspectiva de una agudización del proceso revolucionario ha levantado la hipótesis de que en Egipto pueda triunfar un movimiento islámico, o sea reaccionario. Se cita para el caso a Irán, pero simplemente por ignorancia, porque la islamización de Irán no fue el producto de la revolución iraní de 1979, sino de la contrarrevolución posterior que consagró la preeminencia de la jerarquía clerical, reforzada luego por la guerra con Irak -impulsada por el ‘imperialismo democrático' para desangrar, precisamente, el ímpetu revolucionario. De todos modos, el islamismo egipcio ha buscado colaborar con Mubarak, incluso fue reconocido como la oposición a su majestad y pagó por ello con prisiones masivas de sus militantes. En la circunstancia actual, se ha puesto a la cola y al servicio de la oposición designada por el imperialismo, en la persona de un ex funcionario de la ONU en cuestiones de proliferación nuclear, El Baradei.

El cuidadoso edificio del sionismo

La revolución egipcia ocupa un lugar internacional excepcional, por la simple razón de que amenaza hasta sus fundamentos toda la estructura de opresión del sionismo sobre la nación palestina. Este es el hecho, por encima de cualquier otro, que acelera la polarización política y el ritmo de la revolución al interior de Egipto. Israel es incompatible con una revolución victoriosa, por eso obstaculiza cualquier contemporización con las masas. Esto explica el apoyo incondicional que la propia Autoridad Palestina le está dando a Mubarak, porque el derrocamiento de éste pondría en peligro todos los acuerdos de ella con el sionismo y pondría fin a su propia supervivencia. Una victoria revolucionaria devolvería la región a la situación de 1956, cuando la nacionalización del canal de Suez provocó la invasión terrestre de Egipto por parte de Israel, con el apoyo de la aviación y tropas aéreotransportadas de Gran Bretaña y Francia -pero ahora en un marco histórico mucho más explosivo. Esta tensión explica que aún no se hayan producido movilizaciones de apoyo a la revolución egipcia en Cisjordania, las que serían aplastadas sin miramientos por las tropas ocupantes, y hasta la moderación en Gaza. La historia está demostrando la clarividencia de una de las alas de la IV Internacional en los años '50, el llamado lambertismo (con el cual el Partido Obrero rompió a fines de los años '70), que previó que una lucha victoriosa contra el sionismo solamente era posible a partir de revoluciones en los Estados árabes, cuyas clases dominantes estaban enfeudadas o lo estarían más adelante a un acuerdo con Israel -y nunca mediante la construcción de una utópica Nación Arabe por parte de esas clases dominantes. Una victoria revolucionaria en los países árabes -es decir, de sus obreros y campesinos- plantearía a las masas judías una salida de la trampa mortal en que se encuentran, mediante la construcción de una República Palestina Unica con todos sus componentes nacionales y la unidad socialista de todo el Medio Oriente.

Salto histórico

Los movimientos revolucionarios en las naciones árabes transportan la crisis capitalista mundial a otro terreno; ya no hablamos sólo de la quiebra masiva de bancos, los que son conservados en estado zombie por los Estados; ni de la quiebra de estos Estados; ni de la miseria social creada por esta bancarrota. Hemos ingresado a un período de situaciones revolucionarias y revoluciones. Fue precisamente lo que advertimos en un artículo relativamente reciente ("El rostro boliviano de la crisis mundial", en referencia a la rebelión desatada por el gasolinazo de Evo Morales, en Prensa Obrera Nº 1.162, 6/1). Egipto es Bolivia, pero ubicado en un centro neurálgico internacional para el imperialismo y para su socio más decisivo, el sionismo. Los ‘países emergentes' no se han alejado de la crisis mundial, ni siquiera la han esquivado: están en el ojo de la tormenta -por la simple razón de que ella desnuda contradicciones históricas mucho más explosivas que cualquier Estado desarrollado. Aunque Europa ya ha dado sus primeros pasos.

Jorge Altamir

http://www.amrbolivia.tk

Continúan protestas en Egipto para exigir salida inmediata de Mubarak

Los manifestantes contra el gobierno egipcio de Hosni Mubarak siguen en la plaza Tahrir (Liberación) de El Cairo para exigir su salida inmediata de la silla presidencial que ocupa desde hace casi 30 años consecutivos, y se defienden de los intentos de partidiarios gubernamentales por tomar el poder de la zona.

El enviado especial de teleSUR a Egipto, Reed Lindsay, reportó la permanencia de quienes adversan al Ejecutivo en la plaza, luego de la intensa jornada de enfrentamientos del miércoles, en la que afectos a Mubarak intentaron desocupar el lugar, sin obtener resultados.

“Me encuentro en la plaza de la Liberación (…) Siguen las personas concentradas exigiendo la salida del presidente Hosni Mubarak”, informó Lindsay, tras acotar que en todas las entradas al lugar hay tanques militares.

“La situación está muy tranquila. Aquí hay mucha gente en diferentes situaciones. Hay mucha gente herida con su ropa manchada con sangre, mucha gente cansada, descansando, otros dando discurso, otros durmiendo, después de una larga noche”, describió el reportero.

De acuerdo con su reporte y las imágenes captadas por el equipo de teleSUR, los manifestantes que luchan por el fin del actual Gobierno mantienen el control de la plaza, mientras que afectos a Mubarak permanecen aislados a una cuadra de la concentración.

Los opositores “han podido mantener el control de la plaza. Para ellos eso es una victoria, dicen que están dispuestos a luchar y morir aquí. Algo que impresiona mucho es la determinación de ellos y su voluntad de sacrificarse por lo que quieren y exigen, que es la renuncia de Hosni Mubarak. No aceptarán otra cosa”.

Lindsay informó que los opositores han capturado a varios de los partidarios del Gobierno, quienes han confesado que fueron pagados para qacudir a la plaza de la Liberación a defender al Ejecutivo.

“Han agarrado a un partidario de Mubarak. No los están tratando mal (…), lo llevaron a un lugar y le hicieron confesar que había sido pagado por empresarios y parlamentarios afectos al Gobierno”, reportó Lindsay.

Situación de los periodistas en El Cairo

Desde el lugar de los hechos, el enviado especial de teleSUR, Reed Lindsay, informó que los periodistas extranjeros han sido censurados por el Gobierno y muchos incluso han recibido agresiones, mientras en la plaza donde se mantiene la lucha por la renuncia del presidente, existe plena libertad periodística.

“Los pro Mubarak se han mostrado muy violentos contra los periodistas, mientras que en la plaza de la Liberación, no. Conocí el caso de unos periodistas a los que el Gobierno les había tomado todos sus equipos (…) además fueron atacados por los seguidores de Mubarak sólo por ser extranjeros”, detalló Reed Lindsay.

Otro escenario se vive en la plaza de la Liberación, donde los comunicadores pueden ejercer su profesión, efectuar entrevistas y ofrecer al mundo detalles de la situación en el lugar.

“Los manifestantes han estado tratando muy bien a los periodistas. Aquí en la plaza hay mucho ánimo. Han dicho que han ganado pues lograron hacer que los partidarios de Mubarak retrocedieran y ahorala plaza está en control total por los que están liderando lo que ellos llaman revolución”, puntualizó Reed Lindsay.

fuente- teleSUR / ld-PR

domingo, 30 de enero de 2011

Continúa sexta jornada de protestas en Egipto contra Gobierno de Mubarak


Las protestas en Egipto cumplen este domingo su sexta jornada contra la salida del presidente Hostin Mubarak. Miles de personas se mantienen concentradas en las calles y en la Plaza Cetral de El Cairo en rechazo a los cambios de gabinete, los cuales consideran que no son suficientes para solucionar los problemas que vive la población egipcia.

El enviado especial de teleSUR a El Cairo, Reed Lindsay informó este domingo que manifestantes “continúan pidiendo la renuncia de su presidente y que no dejarán las calles hasta que Mubarak se vaya”.

“Nosotros hablamos con ellos (el pueblo egipcio) y dijeron que se iban a quedar, que no están satisfechos con los cambios en el gabinete”, señaló.

Informó que el pueblo de Egipto se queja de la situación económica y social que han vivido durante los 30 años de poder de Mubarak.


“La gente se queja de la falta de comida, de empleo, mucha gente educada con educación universitaria no consigue trabajo. El pueblo se queja de un Gobierno que los ignora”, señaló.

Indicó que ante la difícil situación que se mantiene en Egipto países como Estados Unidos le han pedido a sus ciudadanos que “se vayan del país, porque no es seguro”.

Lidsay reportó que la cifra de muertos y heridos “es difícil de conocerla, yo creo que nadie sabe esa cifra, la información es muy restringida”.

Por su parte, el corresponsal de Prensa Latina en Egipto reportó a tempranas horas de la mañana de este domingo, que según cifras de medios oficiales del país africano, “el número de muertos ronda los 130, mientras que más de mil personas se encuentran heridas, así como dicen que muchos ciudadanos han sido detenidos y otros ya liberados”.

Señaló que muchas personas “han pernoctado en casas de campañas en la Plaza de la liberación. Rostros cansados de una mala noche, de estar a la intemperie es lo que se ve en las calles, pero la intención de seguir en las calles, de continuar con las protestas se mantiene” pese a que ya entró en vigor el toque de queda decretado este domingo por las autoridades.

El toque de queda será aplicado en las ciudades de El Cairo, Suez y Alejandría.

El periodista de teleSUR Reed Lindsay informó además que el Gobierno de Mubarak dio la orden de que medios de comunicación social “no cubran lo que está pasando en las calles (...) Mucha gente ha estado siguiendo todo lo que está pasando en el país a través de la prensa”.

“Hay una información que se ha podido conocer y es que Al Jazeera ya no va a poder transmitir desde Egipto (...) La cadena se fue con todo su equipo”, indicó el reportero.

fuente- teleSUR.tv

sábado, 29 de enero de 2011

Manifestaciones en calles de Egipto continúan pese a promesas de Mubarak

Las manifestaciones en las calles de Egipto que ya han causado más de 20 muertos continúan este viernes pese a las promesas del presidente egipcio Hosni Mubarak, quien se comprometió a formar un nuevo Gobierno para este sábado, y a impulsar reformas socio - económicas, pero sin abandonar el poder, que ya ejerce desde hace 30 años.

El primer mandatario egipcio anunció en un mensaje televisivo reformas políticas, que incluyen la formación de un nuevo gabinete, en un discurso televisado tras cuatro días de manifestaciones sin precedente que dejaron al menos 29 muertos en las ciudades de El Cairo (capital) y Suez (norte).

"He pedido hoy al Gobierno que renuncie y mañana habrá un nuevo Gabinete", declaró el presidente egipcio, de 82 años.

Prometió "nuevas medidas para frenar el desempleo, subir el nivel de vida, desarrollar los servicios y ayudar a los pobres".

Esta fue la primera intervención pública de Mubarak desde que empezaron las protestas, consideradas las más importantes en sus 30 años en el poder.

Más temprano, ante la magnitud de las protestas, las autoridades egipcias declararon el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez, según una decisión adoptada por la Gobernación militar y anunciada por la televisión pública.

La medida de toque de queda inició desde las 18H00, hora local (17H00 GMT) y se extenderá hasta las 07H00 (06H00 GMT), indicó el anuncio de dos líneas colocado en uno de los canales de la televisión pública egipcia.

La cadena qatarí de televisión Al Jazeera dijo que sólo en El Cairo 16 heridos estaban ingresados en hospitales próximos a la plaza de Tahrir perecieron por las lesiones recibidas.

En la ciudad de Suez, mientras tanto, murieron 13 personas que habían participado en las manifestaciones públicas, según el recuento hecho por la cadena emiratí Al Arabiya.

Los vuelos fueron suspendido durante las 12 horas que dura el toque de queda impuesto por el Gobierno de Egipto.

Las comunicaciones por Internet quedaron bloqueadas desde primeras horas de este viernes y tampoco se pueden enviar mensajes por teléfonos móviles.

La televisión pública egipcia mostró también imágenes de un incendio en la sede del Partido Nacional Democrático de Mubarak, quien no se ha pronunciado sobre los hechos de este viernes.

La comunidad internacional pidió la solución pacífica a la crisis política que vive Egipcio.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, exigió a su homólogo egipcio que cumpla con la responsabilidad ante su pueblo y “le dé forma” a las promesas de mejoras que anunció en su discurso de este viernes. Además, instó tanto a la fuerza pública como a los manifestantes a que cesen la violencia.

Asimismo, la secretaria de Estado de EE.UU, Hillary Clinton, instó este viernes al Gobierno de Egipto a contener las fuerzas de seguridad para evitar que continúen las represiones policiales.

Sin embargo, egipcios criticaron este viernes el pronunciamiento del Gobierno de Estados Unidos, debido a que la nación norteamericana colabora abiertamente con ayuda militar.

Las protestas comenzaron el pasado martes para exigir reformas políticas y pedir la derogación de la ley de Emergencia, vigente desde 1981, éstas se han convertido en rechazo a la permanencia de Mubarak a quien le exigen salga del poder.

Los momentos más violentos se produjeron poco después de que los egipcios salieran de las mezquitas para cumplir con los rezos del viernes y antes de que se declarara el toque de queda.

fuente- teleSUR-Afp-Efe-Al Yazira-Radio Sur-El Mundo-El País/ nh - MM