domingo, 7 de junio de 2009

Disculpen la molestia


por Eduardo Galeano

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundoal revés?
El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fuecondenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable deterrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak,asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenasmapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sintierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho ala tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no sonsagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso detodos.
Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltanbarcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando elmundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa máspoderosa de todas, prohíbe los sindicatos.
McDonald’s, también. ¿Por quéestas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional?¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que labasura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justiciainternacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? Novan presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque sonellos quienes tienen las llaves de las cárceles?¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto enlas Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la pazlos que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté acargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas?Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de“crimen organizado”?Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienesexigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más.
Los clamoresclaman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usanmisiles.Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas dematar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social?¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a losgastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre oenfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamadacomunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muertecontra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentancontra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo dela publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, omal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener unautomóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundoestá organizado al servicio de la muerte.
¿O no fabrica muerte laindustria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buenaparte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violenciacuando la ejercen otros.
Y este monopolio de la violencia se traduce en unhecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable paralos terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir:los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminiomutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que estáaniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.Esa tecnología se alimenta del miedo.
Es el miedo quien fabrica losenemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren deimplantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿Nosería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadoresprofesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nosprohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a losotros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado,éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bombamusulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, esseguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos dejusticia y sentido común.
Cuando el presidente Evo Morales inició larefundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara detener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío eracatastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, quedecía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, ypor su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos.
Y cuandoel presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudasno legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y elEcuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan malejemplo.
Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sidosiempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado yaa aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que logolpea y la codicia que lo saquea?Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común yla justicia?¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y lajusticia?¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministasque dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el abortosería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porqueentonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo yde los médicos que pueden cobrarlo?Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y elsentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene,¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda?¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerracontra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casitoda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán?¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que seatribuye la misión de salvarnos a todos?¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porquebrindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindarlas más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajancomo lavanderías?Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos.
Una de lasconsecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industriadel automóvil.
Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito desentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿Oacaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde elpunto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, yde los peatones, que morirán un poquito menos?Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justiciaen el país de las maravillas:–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo sucondena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y porsupuesto, el crimen será cometido al final.
En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos.
El murió abalazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemanocondenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de algunamanera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles quecomo él murieron luchando por una justicia justa en el reino de lainjusticia?A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia,no termina.

Cuando dice adiós, dice hasta luego.

fuente- correo MJL

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