sábado, 6 de febrero de 2010

Los de Abajo


Gloria Muñoz Ramírez

La reciente embestida contra los pueblos indígenas del EZLN ha causado la protesta de activistas y defensores de derechos humanos en México, Alemania, Italia, Grecia, España y Francia, entre otros países. La protesta que recorre la Europa solidaria está dirigida a las autoridades federales y del gobierno de Chiapas, a quienes exhortan a que se recapacite urgentemente sobre las medidas que el gobierno de México está poniendo en marcha en relación con los proyectos ecoturísticos en tierras indígenas, y las brutales consecuencias que éstos representan para sus pobladores.

El apoyo de los grupos europeos que se mantienen pendientes de lo que ocurre en Chiapas se volvió a manifestar luego de que el pasado 22 de enero se ordenó el desalojo y la destrucción de la comunidad indígena Laguna San Pedro, en el municipio autónomo Ricardo Flores Magón, con la intención de reforestar el área y establecer centros ecoturísticos privados en Montes Azules, dentro de la considerada reserva de la biosfera.

El gobierno del estado ha justificado la acción y declarado que se trata de acciones pacíficas. Pero, como bien lo saben en Europa: no dicen que la orden fue incendiar sus casas, despojándoles de sus bienes más elementales, acabando con todo en cuestión de pocas horas. Que estas mujeres, hombres, niñas y ancianas han sido expulsados de sus viviendas, despojados de sus herramientas, de sus fuentes de trabajo y subsistencia, de sus costumbres, desconociéndose incesantemente la legitimidad de sus derechos, de la manera más cruel.

El gobierno tampoco dice que asistieron al sitio acompañados por centenares de federales armados, unos cuántos helicópteros, y periodistas que no darían cuenta sensata de lo que serían testigos. Que una parte de esta población fue trasladada a Palenque obligada por el horror de las circunstancias. Que los habitantes de El Suspiro se vieron forzados a abandonar su comunidad y refugiarse en el monte y que cuatro mujeres se encuentran hasta ahora desaparecidas. Que sus familias están desesperadas reclamando por su paradero en una región aislada geográficamente y sin acceso a medios de comunicación, continúa la carta que arrancó en Münster, Alemania.

Bien dice la Confederación General del Trabajo, desde España: No pasa un solo día sin que desde México nos lleguen noticias de desalojos violentos, hostigamientos, desapariciones y muerte. No cesan las agresiones que el gobierno mexicano, desde todos sus estamentos, ejerce hacia los hombres y mujeres que, abajo a la izquierda, luchan por dignidad, libertad y justicia.

(Seguramente se hablará hoy de este asunto en la reunión de la Red Nacional Contra la Represión, en Apizaco, Tlaxcala.)

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