sábado, 21 de noviembre de 2009

Los de Abajo


Gloria Muñoz Ramírez
En semanas recientes una ola de rumores invade el estado sureño en el que hace 26 años se implantó la primera célula de lo que una década después se conocería como EZLN. En los casi 16 años de lucha pública, los momentos de silencio de la comandancia general zapatista han sido aprovechados por otros para propagar versiones de toda índole, como comunicados apócrifos, manifiestos con firmas colectivas que los incluyen, anuncios de un próximo ataque zapatista o un plan militar con miras a descabezar el movimiento. La política del rumor no se inaugura en Chiapas en estos momentos, pero antes y ahora: ¿a quiénes convienen los rumores de posibles iniciativas militares en Chiapas? ¿Quién sale beneficiado? ¿Dónde se inicia el rumor? ¿Quién lo cocina y para qué?

Cuando los rumores se refieren a posibles levantamientos de grupos armados, aun tratándose de siglas diferentes a las del EZLN, la presión militar se intensifica sobre las comunidades zapatistas, se fortalecen los patrullajes y se crean nuevos puestos de control. En este contexto, pudiera pensarse que las versiones son propagadas desde alguna esfera del poder para justificar la presión que de por sí ejercen sobre las comunidades en resistencia. ¿De qué instancias pueden venir? ¿Del Ejército? ¿Del gobierno estatal? ¿Del Ejecutivo? ¿Son ellos lo mismo, representan los mismos intereses o cada uno tiene sus propias apuestas?

Lo cierto es que, más allá de los rumores, en Chiapas hay una guerra que rebasa los tres lustros y de ella en diferentes momentos han querido sacar provecho los gobiernos en turno, el Ejército, las multinacionales, la Iglesia y algunas ONG. Cuando la palabra del EZLN está ausente, el vacío se llena no sólo de rumores, sino de iniciativas y estrategias de toda índole que siembran zozobra en sectores realmente interesados en saber qué está ocurriendo.

El pasado 17 de noviembre el EZLN cumplió 26 años sin festejos públicos y, al parecer, tampoco privados. Hay cosas que sí están ocurriendo: en días recientes las juntas de buen gobierno con sedes en La Garrucha, Roberto Barrios y Oventic alertaron sobre diversas provocaciones provenientes de grupos paramilitares en coordinación con las fuerzas armadas y gobiernos locales. Por su parte, la agrupación civil Las Abejas, de Acteal, denunció que continúan operando grupos paramilitares en Los Altos, al mismo tiempo que organismos de derechos humanos advirtieron sobre el permanente hostigamiento en su contra. A pesar de la tensión y de la falta de festejos, en las comunidades el trabajo autónomo no para. Pareciera que se viven dos tiempos.

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