domingo, 10 de abril de 2011

Tierra y libertad, fue su lema revolucionario


Emiliano Zapata Salazar, nació en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879. Fue hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar, humildes campesinos dedicados a la compra y venta de animales y a la producción de lo que sus tierras les daba.
Desde niño, Zapata aprendió las labores del campo y a criar ganado. A los 16 años perdió a sus padres y se dedicó a cuidar las pobres tierras que heredó. Se apasionó por los caballos y fue un gran conocedor de estos maravillosos animales.
Desde 1902, participó en comisiones que defendían los derechos agrarios de los campesinos, ante las injusticias que cometían los dueños de las haciendas y en 1909 fue elegido como representante de su pueblo. Era tal la confianza que tenían el él, que los ancianos de la comunidad le entregaron todos los documentos de sus propiedades.
Formó parte del 9° Regimiento del Ejército en Cuernavaca, Morelos pero fue dado de baja por influencias del dueño de la hacienda de Tenextepango.
Como el gobierno no resolvía los conflictos de la posesión de la tierra, Zapata se dedicó a repartir las tierras de varios lugares porque decía que "la tierra era de quien la trabajaba".
En el Plan de San Luis promulgado por Francisco I. Madero durante la Revolución Mexicana, se manifestaba la restitución de tierras a las comunidades despojadas durante el Porfiriato, por lo que Zapata, rápidamente reclutó un ejército de peones indígenas de los pueblos y las haciendas de Morelos y con el grito de guerra "Tierra y Libertad", se unió en 1910 a la Revolución Mexicana cuyo objetivo era derrocar al régimen de Porfirio Díaz.
Cuando Madero resultó electo presidente, pidió que se desarmaran los ejércitos zapatistas, por lo que a cambio Emiliano Zapata, le pidió que devolviera las tierras quitadas a los campesinos durante el porfiriato.
Madero realizó un viaje a Cuernavaca con la idea de cambiar al entonces gobernador, acuerdo que había realizado con Zapata, pero que motivó una campaña en contra del llamado "Caudillo del Sur" a quien hicieron aparecer como un bandido y rebelde.
Zapata inició el desarme (licenciamiento) de sus tropas pero las acusaciones en su contra siguieron en la ciudad de México, por lo que se trasladó para hablar con Madero y pedirle de inmediato la restitución de las tierras, la destitución del gobernador y el retiro de las tropas federales a cambio de retirarse a la vida privada.


Sin embargo, las tropas federales siguieron avanzando, por órdenes de Victoriano Huerta, por lo que Zapata mandó un mensaje a Madero, diciéndole que sentía, que en lugar de apoyar la revolución, se estaba entregando a enemigos.
Zapata perdió la confianza en Madero y le sugirieron que fuera aprehendido, pero mejor le pidió a Madero que abandonara Morelos y los dejara arreglar solos sus asuntos y se dedicó, a formular su propio programa de reforma agraria, conocido con el nombre de Plan de Ayala, que pretendía redistribuir la tierra entre los campesinos.
Así, durante las presidencias del dictador Victoriano Huerta y de enustiano Carranza, Zapata siguió manteniendo sus actividades guerrilleras en contra del gobierno, extendiendo su poder por todo el sur de México.
Más tarde, junto con Francisco Villa, que había aceptado el Plan de Ayala, entró en la ciudad de México en 1914. Al año siguiente, Zapata se retiró a Morelos, donde continuó defendiendo sus posiciones, frente a las tropas constitucionalistas.
Zapata confió plenamente en el Coronel Jesús M. Guajardo, quien aparentemente lo apoyaría en todas sus acciones contra el gobierno y con quien intercambiaba ideas y cartas que cayeron en manos del gobernador. Este hecho fue aprovechado para manipular la información, es decir, el gobernador redactaba las cartas y hacía que Guajardo las firmara, de este modo se fue enterando de todos los planes y movimientos de Zapata, lo que facilitó la organización de la emboscada que le costaría la vida.
El 8 de abril de 1919, Zapata salió rumbo a Chinameca , había pedido a Guajardo que definiera su posición y se uniera a ellos y el General Pablo González por fin dio la orden de que Emiliano Zapata fuera traído vivo o muerto y salió con su escolta rumbo a Chinameca, en el estado de Morelos.
Guajardo, mandó fusilar a varios soldados y así demostró su "lealtad" a Zapata, quien accedió a concederle una entrevista pero antes se llevó a cabo una batalla simulada en Jonacatepec.
El 10 de abril, Guajardo invitó a Zapata para comer juntos en la hacienda de Chinameca. Zapata aceptó saliendo a caballo con 10 hombres, pero las órdenes eran que cuando llegara a la hacienda, al primer llamado de honor se le hicieran honores de general y al segundo hicieran fuego contra él. Así, al entrar a la hacienda, Zapata fue embozcado y acribillado hasta morir.